HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He ido lejos... con mi vieja y el perro. A un sitio hermoso, oculto entre la naturaleza, donde hay una cueva y se juntan dos montes, hay un bosque de robles muy hermoso, genistas y helechos, pinos, chopos.. Ha sido un paseo bonito, parándonos a mirar la hierba, esa flor violeta, de qué planta vendrá ese olor a tomillo. El "no vayas tan lejos" el "sí, ven a ver lo que hay detrás de esa vuelta del río". La ternura de la maleza salvaje, del caminar en senderos, de todas esas ortigas y cicutas, haciendo del suelo una aventura y una inmensidad  y no asfalto gris y liso. Sentir el corazón vivo, la alegría de alguien a mi lado que quiero. Los años que pasan, la muerte que nos espera a todos pero tan verde el verde mientras podemos amarlo. 
Ella también me señaló desde allí un sitio dónde había cadáveres de personas asesinadas por el franquismo. Me contó que el Tio Laudelino y otro hombre andaban por allá, y unos perros dejaron a la luz los cadáveres y sacaron trozos de allí.  Ellos se asustaron, y un guardia civil les dio la órden de volver a echar encima tierra y enterrarlos mejor.  Pero no lo hicieron. Se sintieron tan horrorizados que no lo hicieron, y una mujer del pueblo, les dijo que lo hacía ella, y echó tierra encima.

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