HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He ido a Maraiz,  voy por el capítulo 10. Leí dos caras del cuaderno. Me dolió leer una, la siguiente ya tenía pasión y gozo, pero esa página que yo debía transcribir al ordenador, me hizo daño, y en éste momento me vi incapaz de escribir esas palabras, aunque sólo fuera un dictado sin cambiar ni una coma, me causó dolor. Tal vez no quise entrar en su pellejo, y sino se entra en el pellejo, no podría corregirlo. Son dos páginas sin ningún tachón, escritas al rubor. Voy a intertarlo otra vez, creo que no he de intervenir, debo escuchar.

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