HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He ido por ahí con Kavka... lo que pasa que llovia demasiado y nos empapamos y volvimos antes que otras veces.. mi cazadora empezó a meter la lluvia por dentro. Fuimos primero a los prados... y allí sentí una ensoñación con los sueños Van Gogh, y un calma que la lluvia envolvía sobre todo lo que miraba y en mi cuerpo, en el abismo de mi cuerpo atado a la primera palabra. La lluvia transforma los colores de las montañas, de la hierba, de los tejados, de la idea del pasado y del futuro.
Disfruté de las gotas de lluvia moviendo los pétalos y la hierba. Cantando en los pájaros guarecidos.
Luego me metí por el pueblo que aunque no me gustaba hacerlo, ahora me gusta, porque con Kavka suelto, es un modo de enseñarle a cruzar la carretera y protegerlo de los coches, pero sin correas.. Es el primer perro de los que he tenido que me hace caso en eso, que viene a mi vera. El Thor daba carreras kilométricas delante de mí y volvía a mi encuentro para volver a irse, y aunque nunca dejaba solo mi corazón, no me hacía ni puto caso,, el Thor era indomable y yo lo amaba por eso... y tampoco le enseñaba casi nada, nos dedicábamos a vivir.... Yo de aquella no tenía miedo a los coches, el Thor había crecido suelto. Se fugaba casi todas las noches vete a saber dónde. Sólo tenía desasosiego cuando oía el sonido del tren y sabía que el Thor andaba vagabundeando por ahí.... Ahora me había vuelto demasiado protectora con Kavka.... neurótica si lo notaba enfermo, llamando a veterinarios, sufriendo pensando que el sufría, que podría perderlo.. Con el Thor no tenía esas preocupaciones.... de aquella yo era como el Thor, sobrevivíamos a fuego. No tenía miedo a nada, por eso tomé esas plantas peligrosas y me metí en raras aventuras, sin ninguna clase de hipocondría ni preguntas a las consecuencias. No existía la muerte. Nosotros éramos su palco a la lluvia de estrellas.

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