HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He puesto tres pinturas en la ventana que da a la calleja donde hay vecinos. Luego he salido al patio, y al mirarlas desde el exterior da un aspecto extraño, porque de ese lado son completamente blancas. Esa blanco parece contener miles de palabras. La persiana no se puede bajar, se ha soltado la sujección de la cuerda y ella se ha quedado trabada arriba. Voy a quitar esas pinturas y hacer una composición en su reverso. Había pensado algo así que pareciera un hechizo gitano para que nadie se acerque. Pero hace ya mucho que no viene ni el cartero. Así que tal vez haga algunas pinturas tipo el I Ching, o oh adiós hermano mío. Voy a añadir también en los cristales inferiores.
Arriba de ellas, está una montaña. Ellas sólo son para tapar las casas. Para protegerme del horizonte del hormigón. Allá está el oeste, la luz está encima de ellas.


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