HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy en el monte,  fui feliz, tenía ganas de bailar, como bailan los dibujos animados. Dando vueltas de rabo de nube con los brazos abiertos, rodar en la hierba, amar, qué sé yo qué, pero algo que llegaba como viento. Luego nos echamos a la sombra, el perro y yo. Comimos una manzana. Frotamos el Imposible y lo llegado, en un canto de tierra.
Me sentí cachorra en la alegría del perro, del árbol, de la montaña.
Vi una mosca muy hermosa, tenía las alas como un murciélago y era muy negra, negra brillante de ojos de luna, yo nunca la había visto antes. Veo muchos insectos que nunca había visto, porque ahora estoy más cerca de su casa y de sus destinos que antes.

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