HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy había salido contenta, medio filántropica y sociable y me dio por hablar con la vecina del nombre de las flores que estaba regando. Y me sacó el tema de que los gatos le estropean todo. Yo le dije "son gatos callejeros que vienen y van, yo les doy de comer porque sino muchos morirían" Me dijo "pues no les des de comer porque se nos llena esto de gatos" Y fui a por pan, pensando ya de mala ostia en todo eso, enfadada conmigo por no haber expuesto más los motivos y la rabia creciente de mis abstractos. Con el tema, recordé que ya les tocaba un saco de pienso y se lo traje. Y se me metió el miedo de que pudieran echar veneno en el patio y matarlos o  matar a mi perro. Al volver abordé el tema, le dije, los gatos son vida, como los jabalíes y los lobos y los ciervos que hay en el monte, como tus flores, yo soy defensora de la vida animal y les doy de comer, cuando no les daba de comer estaban esqueléticos y enfermos y me daba mucha pena" Ella me dijo que lo cagan todo y es ella la que tiene que limpiarlo. Yo le dije, bueno éste es un pueblo de ganaderos y antes siempre había mierda de vaca en las calles.. y más daño son los tubos de escape en las ciudades. Ella se dio por aludida con lo de las vacas y dijo "yo soy ganadera pero mis vacas no se meten en el terreno de los demás" Yo le dije "estos gatos son de sí mismos, no son de nadie, no entienden de propiedades, son vida, tan sólo vida libre"
Pero todo esto lo hablé en una voz indefensa, jodidamente dulce y vulnerable. No lo hablé con violencia y con intimidación, lo hablé con sentimiento, con afafilidad, con puta ciudadanía.
Y eso me dejó dentro la violencia. Y el reflejo de la puta violencia de ese tipo de humanos.
El saber de esa jodida hipocresía, de tener florecitas en tiesto, pero no valorar para nada la naturaleza ni la vida animal y salvaje. El que la calle huela a perfume aunque haya una gran peste en todos los ayuntamientos y bancos. El tener vacas para sacar dinero. Vivir de los animales, pero no defender la vida natural que hace posible la continuidad de todos, ni de los árboles en los montes, los ganaderos causan muchos incendios y tropelías por su beneficio. El leer en sus ojos, el deseo de matar a esos gatos, para que vivan florecientes sus flores de tiesto. Todo esto me causó una náusea existencial, un grito de rabia y de espanto, de mucho miedo a los seres humanos. De rabia contra mí misma por haber sido asertiva, sabiendo lo que leí en esos ojos. Y un deseo que me recorrió de quemar todas las casas del pueblo.. y estallar.. un deseo censurado que se me ha quedado dentro como una garrapata.

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