HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy he vuelto a encontrar un canto de la orilla. He ido con el perro, al otro río, por el túnel de las cloacas, y allí vi una culebra de 1 metro, todo negra y brillante, caminé a un paso de ella, durante un par de metros, sujetando al perro para que no la mordiera. Y luego se tiró de cabeza al río, y se guardó rápida entre las piedras. Y sólo dos pasos más allá, vi un sapo nadar en esas aguas, era un sapo muy grande y hermoso. Es la primera vez en mi vida que lo veo dentro del agua, otras veces lo encontré en caminos. Era muy bello verlo cómo se entregaba a la corriente y se camuflaba entre piedras, era del puro color del río, con todos sus otros colores dentro de la piel, el de todas las piedras, peces y aburrajeos del agua.
Me sentí muy afortunada y pensé que hallar esos animales significaba que por fin el viento viene a mi favor y que todo irá bien.
Sentí viejos olores de verano, de veranos de la infancia, de veranos de trinchera, fe, y carcajadas de vino, hierba y luna llena. Otra vez la profundidad de la vida, al poro de la piel, a cada grano de tierra. Simple, como abrir la boca, gritar y saber que estoy viva.
Correteé con el perro y lo quise infinito.
Luego estuve buscando, los restos de una hoguera, en la que bailamos desnudos una noche de invierno, con A. y luego cubrimos toda la piel con ceniza....en aquél rito de defender la risa y lavarnos bajo la luna llena los infiernos del civismo.Quería enviarle la foto, porque él está muy lejos, para que supiera y que le quiero. Pero no recordaba muy bien dónde hicimos la hoguera, habíamos puesto un círculo de piedras, y había una grande que tenía forma de corazón. Encontré algunas acumulaciones de piedras, pero no eran esa. Pensé que podría prepararlo, alrededor de alguna flor y decirle que de aquél hollín y ceniza, ha crecido hierba y flores. Y él vería tan viva la flor que sólo podría ser nuestra hoguera. Pero en ese momento el perro se largó lejos ladrando porque venían dos paseantes y lo llamé y me puse a fumar un cigarrillo al lado de una fuente.... y me fui a otro sitio por mi mente. Pero la próxima vez que vaya lo haré. 
Encontré un vaso de yogur, lleno de cosas negras que de lejos me parecieron cagadas de oveja. Y como eso me era extraño e ilógico... metí allí el hocico, y había como 100 escarabajos todos muertos. Y eso me dio escalofríos. No entendí porqué habían muerto todos.... Morir 100 criaturas en un envase de yogur apelotonadas de esa forma me dio un canto macabro...y luego el perro, cogió el envase y se fue corriendo con él y yo le tiré un palo para que lo persiguiera y se olvidara de los escarabajos.

Ahora se oyen algunos pájaros, aunque ya es del todo de noche. Vuelven los motivos para amar lo desconocido, lo inabarcable, la flor de la deriva.

No hay comentarios:

Publicar un comentario