HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy llueve del revés, a pétalo de plomo, a perfume de madera rota en esa caja de música.
Me miro el ombligo para medir la distancia de mi esperanza con el horizonte que arde en esa montaña. 
Me miro el ombligo para saberme ceniza, mi pared, mi cuchilla, mi amor a los perros.
Me sé todos los fraudes, a puerta cerrada. Toda la literatura. Porque no es lo mismo cantar a los que no tienen pan, que ir a robarlo con ellos.  Porque no es lo mismo la teoría de la utopía, que el paso de tierra contra la línea de los antidisturbios.  Porque la política no son las palabras, son las personas y los actos, son los alimentos que no llegan a ciertos barrios, las medicinas ausentes, la cultura robada, la bala de un soldado, de un policía, contra las campesinas que se levantan.. Porque es la especulación con lo privado y con el hambre, pero no se sale de ella especulando con las letras a puerta cerrada.

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