HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy me he sentido otra vez alegre. Al sentir un latido común, los ojos de los que amo.
Al salir con el perro... hablé con él, en broma y en teatro. Algo relacionado con el bote antirrepelente de mosquitos tigre, que me compró mi madre a pelo de conejo para repeler a las garrapatas, porque le vendieron eso, como le podrían haber vendido un bote de agua y sal. Y le decía a Kavka "ningún mosquito tigre,  ni siquiera aquellos que se parezcan a las garrapatas o a la lluvia, podrá acercársenos ahora" Mientras me echaba el spray por la cara. 
Y salimos contentos... cruzamos por las cloacas, debajo del puente de la carretera y de las vías del tren. Llegamos al río.... entre chopos y hierbas que siempre estan amarillas, aquella zona, por alguna razón es más seca que la del otro valle y río. Parece tierra de serpientes y lagartos. Jugué con el perro a la avalancha y placaje y rodamos por el suelo y corrimos. Bebimos agua de esa fuente tan rica y fría. Y todo volvió a teñirse de esperanza y de belleza.
En eso me llamó mi vieja y le dije "hoy me eché el repelente contra los mosquitos tigre" y ella dijo "voy a ir a buscarte uno que valga de verdad para las garrapatas" le dije "no por favor, porque igual te venden un repelente contra serpientes cobra o un repelente antigamusinos y te clavan 20 euros" Y hablamos otras cosas, riéndonos. 
Caminé luego en el valle, sintiendo la música. Y hay una perspectiva, desde donde se ven cinco montañas y los árboles y zarzales, sin ninguna antena, ni casa, ni carretera, todo naturaleza, como recuperar un mundo mejor, como navegar con el tinte de los pájaros por toda la piel. Y eso me hizo feliz.

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