HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy quiero hacer un video, diferente, no quiero que se base en un poema, no quiero darle importancia a la palabra. Quiero esculpir los objetos cotidianos de los fantasmas. Hay una poética de un sentimiento garrapateado y vehemente, en muchos de esos objetos olvidados, aunque sea una tijera al lado de un calcetin impar, hay un lenguaje retroactivo que me vale la madre de ese cielo que rompió. Aunque esos sentimientos que bombean imparables en mí, no puedan ser por sí mismos, su expresión, quiero buscar la forma de que hablen en el lenguaje del cine. Tal vez añadiendo unos versos-cacofonía-eco, pero que no sean complejos ni largos.  La música ayuda mucho. Pero como yo no sé hacer música, tal vez añada otros rugidos.  Ahora hay buena luz para grabar, hay un cuarto que está lleno de todo eso, pero hace ya un año que no tiene bombillas y he de grabar ahora. La casa tiene una extraña luz oscura. Tal vez porque acostumbro mis ojos a los ventanales de la galería. Pero hay veces que en mañanas soledas, la escalera y el piso de abajo es muy oscuro, incluso con las bombillas encendidas la cámara capta sobretodo la oscuridad. A veces tengo la sensación de que la pasión de esa oscuridad viene de otro sitio mucho más profundo.
Otro problema que tengo... es que por no se qué coño desde hace unos meses que anduve maquinando en la configuración de la cámara, cuando hago grabaciones-historia, secuencia y órden, al pasarlas al ordenador, están desordenadas, y tengo que volver a escribirlas. Y eso me jode mucho, porque no me gusta crear sobre mapas y planes y recuerdos de estrategia, me gusta hacerlo en el caos de lo aún no nacido, del instante, de la creación presente. Sino sufro angustia y no disfruto, me enfado y pierdo la sensación poética. Por eso sabiéndolo, grabaré de forma independiente y escribiré después.

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