HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

La yegua del prado de al lado ha tenido un potrillo... como las ventanas desde las que escribo no dan allí, no me he enterado hasta hoy, sino tal vez hubiera visto el parto. Al verlo, me han entrado ganas de llorar de emoción, una rara alegría triste, me ha conmovido mucho la belleza y la ternura, la inmensidad que flotaba a su alrededor, la mirada del potro y la yegua juntando su hocico al suyo.  Últimamente la belleza me provoca el llanto. Antes me provocaba la poesía y las ganas de ser libre y caminar, de soñar, de llegar al infinito, de hacer canciones, de lo punk, de matar a la muerte.
No sé qué coño me pasa ahora.

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