HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Llego ahora a casa, de un paseo algo largo... había decenas de pájaros cubriendo el cielo, en una caótica y cadente danza. La hierba ha crecido mucho. Ya no ves los pies, no sabes muy bien qué pisas y el verde eclosiona junto al fuego de las flores. Llevé la cámara de video por si al pasar por las cloacas veía alguna rata o sapito y serpiente... grabé una cromática de flores y unas ramas negras y marrones, al lado de hierba seca y un verde de llama, pero en la cámara ese color estaba inerte, apagado, no era como el que yo veía, estaba más lejano, no tenía alma. Después de cruzar las cloacas y el río... Kavka me hizo astillas el palo, y fui a buscar otro, y había unos inmensos escarabajos rojos en las ramas recien nacidas de un chopo, estaban haciendo una orgía y una rito musical y extraño, estuve un rato grabándolos y se me metió un escalofrió que me duró como dos minutos, una sensación que no se iba de mi piel, parecida a la que tuve hace unos días en un sueño. Llevé las gafas por si tuviera algo qué ver a lo lejos, y estuve quitándomelas y poniéndolas, comparando la visión, y tras las gafas había unos colores claros que sin ellas no estaban, también las ramas de los árboles, las formas de las rocas, y algo que me hacía más feo el paisaje y me destruía los colores, los hacía más pálidos, resaltaba más el marrón y el blanco, donde yo veía unaa especie de pasión expresionista, la gafa ahorcaba algo con un compás.  Ese cambio de escenario empezó a darme una especie de delirio naturista, un secreto de whisky en la lengua de la hierba.
Luego dejé la cámara y anduve corriendo un rato con el perro... y sentada, en silencio, en paz de las palabras olvidadas.
Luego volví a grabar, unas flores que en mis ojos eran rosas con tinte bermejo y en la cámara eran de un morado azul,... y todo eso me hizo pensar en esa ilusión de los colores y del filtro trashumante de los ojos y la amanita muscaria que tira los dados para que bebamos el engaño de saber. Y ahora estoy cansada para escribir lírica, voy a bañarme, a abrazarme al agua como si fuera la mar.

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