HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Lo que más me gusta de Maraiz, es que me ha devuelto un canto que ya no recordaba. Un sentido en el hambre, en la ausencia, en el olvido, y en la soledad. Algo que alguna vez tuve como fuego en las venas. Un camino que ella siguió y que alguna vez fue mi camino. Y ella ha vuelto a abrir, acá, en medio de la nada. Y aunque su camino muriera. El destello, podría hacerme vivir un PI de caminos antes de mi muerte. 
Hace unos meses me dio por buscar a dios, pero en la mística se muere la poesía, y se jode la cabeza, la inteligencia, la literatura. Tal vez cuando ya busque la muerte, busque ese orgasmo de pielesrrojas, y el peyote. Pero buscar a dios ahora, sería el esperpento total, sería mi derrota definitiva.  Si acaso dejar un poema sin palabras a la orilla de un mar que escriba en la quilla de tu barco una carta de amor. 
Kavka aprovecha cuando estoy escribiendo para hacer perrerías. Justo ahora le he quitado una muñeca de porcelana a la que rompió las piernas. Y me enfada más el miedo a que trague un cacho de porcelana a la destrucción de los objetos. El otro día rompió el mango del recogedor, y tuve que poner una vieja cachaba, que acababa estrecha, y como no calzaba del todo le puse un cacho de venda que encontré en un cajón. Ahora ha quedado mucho más bonito. Como sentía un vertical naufragio y adiós, a toda ésta casa, consentí a kavka comerse las puertas y las ventanas, porque yo también alimentaba la carcoma y la ruina. Pero ahora, desde hace unos días quiero cuidarla y enseñar a Kavka a hacerlo también.
Y ahora ha salido el sol... y voy a salir junto a él y Kavka.

No hay comentarios:

Publicar un comentario