HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Luego me pondré con lo Maraiz, ya no será un trabajo de pasar al ordenador y reescribir y tachar lo innecesario y pulir y profundizar. Será un trabajo de escritura, de creación, aunque haya ciertas médulas que pueda seguir usando. He de cambiar el cuerpo de la transición, y de la entrega.  Eso es lo más divertido, perder el control, y crear sobre el humo.
Esa obra no irá a ninguna parte. Pero me ha hecho agotar el objeto directo de mi vida. En sus páginas se acaban de una vez 30 años.  Maraiz, es la transición precaria de mi poesía autobiográfica a la ficción. Aunque sigue siendo demasiado autobiográfica y utilizando una voz muy dentro de mi voz de la escritura, de mi voz frente al desierto y a la hoguera.
Por eso la próxima historia, quiero que sea la de un hombre. Aunque no quiero todavía cambiar el uso de la 1ª persona.  He escrito en 1ª persona demasiado, porque todo me llegó y me mató de esa manera. Nunca entendí bien, el tú, ni el ellos, ni el nosotros. Y cuando usé el nosotros, lo solía usar por pudor del ego y aquello de mal de muchos consuelo de tontos..., y no tanto por empatía, porque el plural en mi vida fueron los perros y los árboles.

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