HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me despierto, soñaba una historia sobre la libertad, era un personaje como de ficción, y había arrebatos de liberación y placer en un contexto histórico de guerra, aunque no lo recuerdo demasiado. Es muy pronto, me ha despertado el perro. Dentro de un rato, nos iremos hacia la mar. Tengo la sensación de que la felicidad está dentro de la pólvora, que cualquier momento es el último momento. El horizonte ya no es infinito. Hay una eclosión también en los labios de la nada. Un juego de naipes locos, de gritos de crepúsculo en el temblor de esa mano que te agarra todos los desequilibrios en la fiebre de etanol. Todo hierve en la última huella oceánica de tu paso de arlequín y guerrillero.

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