HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me llamó mi madre por teléfono y me dijo "¿oye y qué cartas te llegaron que me dijiste que luego me lo contabas?" Le dije "¿cartas? qué coño de cartas van a llegar aquí" y dijo "ay pues igual lo soñé, me dijiste que estabas muy contenta porque el buzón estaba lleno de cartas" Me causó simpatía el sueño de mi madre. Esa metáfora de las ruinas de la casa en un buzón que traiga flores y alguna vez alguien se acuerde de la mar y la traiga de vuelta, aunque sea en la esquina de un cachito de papel.

Aquí sólo llegan cartas de recibos de la luz y de esas de bancos y propagandas que las tiro directamente. A veces llegan multas. Todo cosas feas. Ayer estaba en el corral cuando llegó el cartero y me dijo "oye tengo una carta para ti" Y era de un banco y le dije "nah mierda que va para la basura" y me dijo "no la tires mujer, tú léela que igual de dan dinero o algo" Me cae bien ese cartero... camina muy despacio, parece que va silbando alguna canción por dentro y que nunca tiene ni prisa por tocar ninguna puerta ni por llegar ni por irse...,  ni preocupaciones, es un tipo con barba y pinta peregrina, de marihuana y flautas de Hamelín.  Además cuando estuvo un tiempo la casa vacía, como la puerta del buzón está rota, él le ponía una goma para que no se cayeran las cartas en la lluvia. Ahora le he atado un cordón de un playero.

Siempre me gustó escribir y rceibir cartas. Cuando era niña, escribía a esos amigos que había conocido en el verano y que estaban lejos, a mis abuelos paternos que vivían también lejos. Escribía a gente que dejaba sus direcciones en esas revistas de antes, escribía a presos. Y cuando llegaba del colegio lo primero que preguntaba era si habían llegado cartas.  También de niña, escribía a los profesores lo que no me gustaba de ellos y no lo sabía decir muy bien hablando.
Yo me hice solitaria a los 18 y me aislé de la gente de mi alrededor  Pero seguía escribiendo cartas a mano, a aquellos que quise y conocí en internet. Había un chico que se llamaba Ernesto, él tal vez fue la primera pasión en la poesía, era poeta y también escribía cuentos, era de Costa Rica, y se dedicaba a proteger a las tortugas en sus ratos libres. Piel siempre bajo el sol y la sal, entre vino. Era muy hermoso y pura vida. Yo tendría 16 años. Lo conocí en una página que había un artículo contra Cuba, yo escribí defendiendo a Fidel y de ahí empezamos a escribirnos. De aquella estaba eso del messenger... y hablábamos durante horas. Me escribía versos de amor que yo nunca había oido, ni siquiera había leido en los libros. Me hablaba de escritores y revoluciones que yo no conocía entonces. Él me envió un libro muy hermoso que se llamaba "La hoja de aire" Era un canto al sueño y a la vida. Me envió un cd, con el rostro del Che Guevara en la cubierta. Y las canciones más hermosas dentro, canciones que siempre han seguido sonando, aunque la muerte.... Me envió una carta-poema visual, con sus palabras haciendo un dibujo y un jeroglífico. Amarle a él, fue lo más hermoso de entonces. Yo hice un viaje en verano, lleno de alcohol y de porros y otros sueños que me alejaron de Ernesto, empezó mi metafísica de lobo esteperario. Y me enamoré de otro más oscuro y retorcido....a la vez que de él. Y luego todo se hizo vertical y tenebroso en mi vida, todo desapareció. Ernesto fue sin cicatrices el primer sueño de amor, una forma de vivir y de decir el nombre de la mar, cuando yo no escribía nada....... y la poesía era sólo la vida.
Años más tarde me envió un cuento que él había escrito y en el que llamó a un personaje Mareva. Yo en ese momento tenía la mente llena de precipicios y fui incapaz a leerlo, lo leí y lo amé mucho después. Otra noche hablamos por videocam y yo estaba muy ebria y él se reía a carcajadas, y luego me dijo que me fuera a dormir, y esa fue la última vez que recuerdo haberlo visto.

Acá su cuento, maravilloso.  http://revistas.ucr.ac.cr/index.php/kanina/article/viewFile/12022/11312

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