HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Por las noches suelo caer en la nostalgia.  Por las noches ya no escribo, y eso me lleva, a un expresionismo, con la línea del tiempo y del espacio rota.  La escritura me conecta al presente, aunque a veces haya sombras de desaparecidos.. ella late en la entraña que siempre es ahora y aquí...y cuando me abandono de ella, me voy junto a los fantasmas. Y anoche me emocioné, por culpa de una historia de ficción que vi por casualidad en youtube, una historia de amor,... que me embriagó de zarpazos mi estatua de sal, a la que había jurado nunca más mirar atrás y verla, pero reaccioné con rabia y dije "mariconerías y gilipolleces"y apagué el ordenador.. Eso me causó como un llanto censurado, mi poesía suele atacar mis sentimientos cuando me hacen débil, muchas veces he escrito para destruir lo que sentía y llevarlo a la voz de los lobos. He escrito usándome como musa asesina, como vampiro. Y por eso también en algún lugar de mí, hay una lágrima que nunca salió de mi ojo, y un murmuro inevitable que se lo di sólo a las piedras.  Hay ciertas ecuaciones cinematográficas que avivan los sentimientos que no se dejaron respirar y que nunca se les dio la canción que necesitaron para irse de una puta vez.  Y aunque se les quiera desaparecer, si no se les deja ser enteramente, se convierten en la macabra permanencia. En el Teatro interior ningún payaso perdona al autor el traspaso de papeles y el hambre.

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