HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Quiero ponerme con Maraiz. Pero todavía estoy distraida. No pienso con claridad, hay un fuera de campo reclamándome la soledad de los espigadores.
Tengo una sensación de que estoy enferma y de que muy pronto moriré. Es como una sensación literaria, como una hoguera existencial que me provoca mi ideación de la enfermedad y de la muerte. Tengo a veces dolores de cabeza que parecen meterme una rara ley de gravedad y presión en el cerebro. Y a veces mareos y fatigas si subo cuatro escaleras o doy un salto.. y algo en mí me dice, pronto criarás malvas. Ayer pensando que iba morir, pensé durante un momento que eso iba a quitar mucho sufrimiento y que tal vez sería un favor de las estrellas.  Ese raro discurso, me viene de forma abstracta, cuando estoy sola con el espejo fracturado, cuando no escribo, y no solía darle palabra, lo dejaba a mi lado, como un boicot de la noche.  Pero me doy cuenta que ese jodido rubor me está alejando de la vida.. y me está posicionando, donde las ancianas miran el crepúsculo por última vez y ya no quieren decir nada, porque saben que es mucho más hermoso y profundo el silencio. Yo amo la vida. Amo el amor, aunque ahora esté lejos. He vivido mucho tiempo tratando de destruir el pasado y el futuro. Pero ahora siento que necesito un futuro, aunque sólo sea la fotografía de una gaviota. Necesito sentir lo inabarcable al dar vuelta a la esquina siguiente. Saber que miles de mares, vendrán cuando se acabe el vaso de vino.  Necesito soñar en la luna que nunca he visto y que estará cuando tiremos ese equipaje al hollín. Darle palabra a los sueños. Porque algo en mi oscuridad, le está dando a la palabra al fin de todo. Y las palabras son alquimia. Todo lo que ellas evocan se multiplica y se hace la casa.

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