HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Se ha puesto más verde y hermoso todo, ha llovido muchos días y la naturaleza lo celebra. No sé cuántas otras distancias destruyen tu voz del eco que escribía esos diarios en la noche, con témpera y vino, mezclando la ausencia con la llegada de un nuevo adiós. 
Anoche no podía dormir, y busqué en el google imágenes, desde el teléfono, con todas las luces ya apagadas, la palabra, "recuerdo". Y aparecieron muchas imágenes que fueron escribiendo una historia en mí.  A través de la traducción, del anacoluto, de la metonimia. Una arquitectura compleja y hermosa y trágica, de la melancolía, de la de los otros, de la de una pastilla de jabón en la porcelana de una bañera, la de un tablero de ajedrez, la de rostros en blanco y negro, gente que reía y que ya está muerta, la de una revolución, la de unos amantes amándose y detrás una estación de tren, una playa, la de objetos-fetiche de sentimientos que no eran míos, pero algo los convirtió en mi historia. La sucesión azarosa de esas fotografías escribió un lenguaje que se clavó con pólvora en mí. Luego entré en el blog de K. que ya no tiene ni un poema nuevo, desde qué, y que ya me sé de memoria cada verso escrito. Por alguna razón me dio por descargar esa imagen abstracta que tiene en lugar de su rostro, y la imagen de portada del blog. Y en mi teléfono no se descargaron esas imágenes, se descargaron las que tenía antes, las que tenía cuando nos amábamos y que ya casi había olvidado. Eso me pareció extraño, algo mágico e inexplicable que me provocó un punzante sentimiento. Y durante un segundo pensé.. que tal vez había algún cambio en sus poemas que no había visto y que  me dieran algún mensaje, algo casi imperceptible, una carta clandestina, en la paralelidad rota de algún verso. Me dije "no lo busques, no te atormentes, no lo habrá, no seas idiota, no te desveles" Pero me levanté y fui al ordenador, entré en su blog, descargué las imágenes, y aparecieron las que había y no aquellas que descargó mi teléfono... y que amaba tanto. Así que ya no busqué nada. Volví a la cama. Y no me pregunté nada más.

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