HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Se oyen los pájaros. Ha vuelto un poco de frío. Un perfume de equipaje quemado en la cumbre de la montaña. Y todos esos caminos destruidos en la letra de las nubes.  Tengo que evitar el cansancio. Al menos en la escritura, porque cuando ya no quiera escribir, tendré que tirarme al mar. 
Adoro a Kavka. Es un perro con mil vidas dentro de sus ojos. Ayer levantó la pata para mear, fue la primera vez que lo hizo. Me dio alegría ver cómo crece. Aunque los perros siempre son niños y vida borboteada de pasión y presente.  Kavka es un perro del todo inofensivo, de caracter zen y buena vibra, aunque se pone salvaje cuando se pone contento. Lo único que tiene peligroso es el ladrido, tiene un ladrido de perro agresivo, de mastin, de no podréis evitarme. Ayer venía una chica con su perro y con un carrito de bebé, y Kavka hizo ese tipo de ladrido y fue caminando hacia el perro como un felino y ella se asustó y dio marcha atrás y se guardó tras el patio. Pero a Kavka si alguien lo acaricia, es todo canción. Eso no me gusta mucho. Él no ha tenido ninguna experiencia adversa con los seres humanos. Me gustaría provocársela, usar a alguien para que le dé una patada o algo así, sin ningún daño para el perro, pero para que él sepa que los humanos pueden ser sus enemigos, nuestros enemigos.

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