HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Se oyen los pájaros. Y eso me recuerda que soñé con saltamontes. Todavía no he visto a ninguno, no sé si es que ellos también están desapareciendo o que llegan cuando hace más calor. De niña, en cada paso que daba sobre la hierba, saltaban varios de ellos. Acompañaban el camino haciendo música con la tierra, haciendo camino, donde nunca pasaban ni carreteras ni celdas del civismo. Eran hermosos y algunos tenían en sus alas colores de los fuegos fatuos.

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