HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Sé que estos momentos, son algo abisales, pero a la vez, son un lugar donde la escritura arquitectará los labios de la amapola mucho más dentro que el mármol.
Y la soledad se convertirá en un nutriente. En un poema de algas escrito bajo la quilla de ese barco que nos aleja.
Y que todo lo que he escrito, lo que he amado, lo que he querido defender y conservar más allá de los ojos de la muerte, habrá de ser ahora, cuando sepa bailar, sino es que nunca ha sabido. 
Estoy en un lugar en el que me rodean las lejanías y la ausencia. Por eso arde lo vivo con la pasión de que será su última vez.
He de apartar la navaja del suicida, pero no por piedad, ni por rezo, sino por el fuego y la esperanza en los arlequines locos, en los que luchan.

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