HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Soñaba con un tejón, yo lo abrazaba y luego él dio un salto y yo lo perseguí para volver abrazarlo y entonces abrí los ojos y no entraba casi luz, pensé que sería muy pronto, los primeros minutos de la amanecida, pero era la lluvia. Tenía los ojos hinchados, como si los hubiera apretado muy fuerte en tus párpados mientras estaba dormida. Abrí todas las persianas, me lavé la cara, calenté el café. Le di la comida a Kavka. Abrí la puerta para que él saliera un rato al patio pero no quiso salir. Encendí el ordenador y al abrir mi correo, sentí una especie de tristeza al no haber nada, y luego pensé, que siempre era otra cosa lo que esperaba, otra cosa que nunca me había llegado ni había conocido. Luego me puse a escribir esto. Entre mascados silencios soñando la mar. Recogiendo el polvo del equipaje perdido. De la mano vacía y húmeda bebiendo el viento cuando golpea el horizonte como si fuéramos a hallar la palabra muda que todo lo explique. 

Desde mi habitación veo una ventana al este que da a aquellos montes... porque dejo las puertas abiertas. Antes no podía dormir si quedaba la puerta abierta, pero cuando se vive en una casa vacía, nada está cerrado ni abierto. Ninguna pared es una pared. Ningún adiós lo es del todo. También veo otras ventanas que dan al sur.
Y mirando aquella ventana del este, pensé que yo había ido en el atardecer, había estado mirando a los caballos y había bajado la persiana. Y al verla abierta pensé durante un rato en los fantasmas. Luego pensé que no bajé esa persiana y que muchas veces tengo agujeros en la memoria.  Por la noche por alguna razón que no sé, suena el agua en los radiadores, como cacofonías de arroyo subterráneo, como descargas eléctricas de gritos de aire encerrado,cuando está encendida la caldera es algo habitual, pero ahora hace ya meses que sólo se usa para el agua. Por las noches por alguna razón, me he acostumbrado a escuchar y alimentar los sonidos de los muertos. Y de esa forma me duermo. Voy dejando que la atmósfera me abandone. Renuncio a todo. Y caigo en las nubes de la tormenta como una palabra borrada por la ola.

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