HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo que recoger la casa. Temo que cuando vuelva, tal vez en Julio, si la encuentro desmantelada me dolerá mucho más haberme alejado de la mar.
Hoy en el monte, subí por un lugar que no conocía, entre escobas, abedules y pinos. Buscando sendero entre maleza. No sé qué tan lejos miro todo lo que miro. No había ni una sombra. Vi una culebra a un paso de mi paso. La hierba, era tan mullida, y seca, como si estuviera encima de los arbustos, como si allá debajo el vientre de una bestia soñara. Me senté en una piedra allí arriba. Abrí los ojos como si se anegaran del cielo. Luego ya no recordaba por dónde había venido, y muchas sendas no tenían salida porque daban a matorrales y a naturaleza inaccesible. Pero el perro sí lo recordaba.

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