HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo que volver al presente. 
Me llaman desde las grietas de la pared,  agujeros en el vestido, por la china de hachís, del fastamas de las menos cuarto de la medianoche de un universo destruido.
Soy incandescencia sobre un pétalo en llamas que busca el resto de la flor, entre pupitres abandonados de escuelas de muertos.

Sentir una nostalgia infinita, a lo que me rodea. Es una enfermedad.  Sentir que la que yo era hace 4 días está a mil años luz de mi lapicero, es una broma macabra de mi mente. 

Y al final es muy simple. Es ir a bailar con los árboles. Es romper el equipaje y las sombras, y tomar sólo del pólen que flota, del musgo en la piedra, de la música invisible del verde. 

Mi insatisfacción, puede ser un motor para llegar a lo que amo y para luchar.
Pero si la insatisfacción se hace radical en la metafisica, se convierte en una patada y maldición contra todo lo vivo.
No hablo de conformarse. Esa es una palabra horrible.
Pero ha de haber una afirmación, un principio, aunque sean las estrellas. Algo insolubre a lo que amar.

1 comentario: