HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo que volver a escribir, hacia el tambor en esas uñas de gaviota, y al reverso de tu olvido. Incluir el paso desmantelado, a la calima, al vaho de las montañas en tus lienzos caidos. Nutrir los sueños, aunque sea la expulsión de lo concreto y de lo asible. 
No es bueno éste andar de niebla, sin huella ni raíz.  No es bueno cuando ya da todo igual. Y la voz es humo, y el humo es también la reproducción del diente de león, del evaporar del charco, de tu amor y de tu muerte. 
No sé caminar contra mi exilio. Creo que mi problema no es ese, es la metafísica de la escritura, la imposición de sacar paladas de tierra, remover, soldar la ausencia y la flor en sus tumbas de mil años de distancia sobre el hielo de tu boca.  Cuando no hay tregua, cuando el amor que canto es también su réquiem.

No hay comentarios:

Publicar un comentario