HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Todavía es de día, y se oyen esos pájaros que reciben la noche, y aún se mantienen cuando ya no se ve nada, encima de su sinfonola, chupando de la luna, lo que aquí falta. 
Me gusta hoy estar viva. Reverberar el canto del ciprés en la ventana cubierta por los fetiches que oculta tu criminología, en el agujero de ese bolsillo, desempañando el verano en el que perdimos para siempre el norte... y esa orilla en la que reposar tu cuerpo congelado de la palabra que te llamaba en mi voz de las glaciaciones al borde del incendio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario