HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Voy de pico y guadaña, al canto del gorrión.
De pellejo de tumba, a olor de tierra mojada, bañando esos aviones que explotarán ahí arriba, antes de que mi nombre vuelva a tu boca.
De amapola de alcohol, al columpio de madera, fadando la belleza inalcanzable de la luna.
De nada se quedará. Del camino no está debajo de mis pies, sino a bala de Mercurio, levitante entre los árboles y gaviotas. 
De soy hija de todas las enfermedades mentales que el capitalismo ha provocado y la ausencia de la guillotina en la plaza hierve sobre el corazón. 
De agujero de botón, saltando entre las ranas.
De "oh riva negra" en ese lado de tu cuerpo donde nunca reposé el cansancio oyendo tu respiración.
De salir de la cama, pisando murciélagos y propagando escarcha, en esa ruina que crece enamorada de las habitaciones de mis muertos y me habla de la mar y del adiós.

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