HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Vuelvo a la soledad y al monte. Aún tengo ese camino que queda a un paso atrás de mis pies, hecho una carnicería y un desastre.  Pero todavía queda esperanza, porque lo desconocido sigue siendo dueño de la guitarra. Todavía oigo a Paco Ibañez y el vino se pone roji-negro, y lo deprimente sabe a cuerpo mojado de mar, a amor recien nacido temblando en una tumba el brotar de las golondrinas.
No todo está perdido, porque nacimos insolventes, porque crecimos sobre la nada, porque la pérdida siempre fue una cuenta a favor.

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