HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ya amanece. Hoy es un viaje un poco largo.... según ardan tus ojos en ese papel que flota y le pide una palabra al grito sumergido. Según lo que pidas a la sal, cuando los huesos flacos portan la evanescencia de un suspiro de huracán al desgarro de esa belleza invicta que amamantó el adiós. Hay que tomar por la fuerza el brillo de la luna. Sea lo que sea, no vendrá por pedida, no será lo que dudes, sino lo que puedas volar todavía. Lo que arriesgues sobre el salto al vacío. Lo que aunque no tenga ningún motivo de allá del futuro o de la esperanza, se parta los huesos de risa. 
Detrás de éstas líneas estoy hablando de otra cosa que no quiero escribir. Pero es esa la que me posiciona contra la muerte, precisamente porque esa bala viene contra mi cabeza. Porque hay que asaltar el horizonte y todos los barcos, aunque nunca haya tenido nada. Que no venga el réquiem manipulando el camino. Que acá sólo retumbe el baile. Al abrir los ojos de forma definitiva y pulverizarse en el hueco del cosmos ya no habrá nada qué temer ni que arreglar, ninguna pregunta, ninguna escasez. Y ahora tampoco ha de haberlo. Sólo la vehemencia de disfrutar la inmensidad que el cuchillo eclosiona en esos tambores.

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