HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ya la luz de la atardecida, el monte parece levantar un vaso de vino, echarle un vals a la nada, amar. Vuelvo a sentir belleza, en todo lo que miro, hasta en el suelo lleno de ropa vieja y hierbajos que trae el perro y tierra. Como si cada objeto, cada hoja del árbol, cada flor que veo desde aquí y mi ropa en el tendal.. tuviera una historia con mil sentimientos golpeando en mis retinas y en el latido de mi corazón. Lo raro es que me provoca cansancio, airada, exceso... y yo quiero cerrar los ojos, sentirlo con la piel, no con las palabras ni las imágenes. Como sienten los árboles, como el viendo se desapega de su amor y destruye todas las patrias.

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