HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Yo no soy poeta. Lo descubrí hace unos meses, con algo de decepción. Pues creía que de dedicarme a algo debía ser a eso. De haber hecho algo alguna vez. De haberte amado. De haber podido sacar la basura y regar los lirios.
Pero no lo soy. No distingo el fin de la palabra, ni el término que une ese crematorio con el canto de ayahuaska de tu ropa abandonada en esas escaleras del puerto y tu muerte atada a mi cintura, como dos náufragos rescatados contra el destino.
No lo soy porque uso frases tan largas que para decirlas en voz alta sin que me entre un ataque de tos, tendría que beber dos cervezas entre los puntos supensivos de sus errores sintáxicos y de tu fe destruida en la herida de mis labios.
Porque ya no busco el verso ni la evolución de mi espanto en una belleza que me absuelva. No distingo en el teclado el "intro" del "esc". Ya no quito lo inútil, porque todo es inútil y lo contrario en el concepto aparte del que no saluda ni ama ni recuerda.
Porque el ritmo, no es musical. Es de joder no sé cómo acabé en éste agujero, estoy buscando la salida, aguárdame pentagrama, confundiendo al cielo con esputos de tierra. Tal vez logremos confundirlos, confundirnos, tocar los pututús ebrias de Mercurio y del fin de todo.
Porque siempre se me cuela, cuando trato de ponerme seria con cresta quinqui en el nudo de mi pelo, esa rata, esa rata antipoética que me trae llaves oxidadas, azulejos rotos, un cacho de cartón empapado.. y yo lo incluyo en el texto, porque sino la rata se volvería la peste. Pero se jodió la dulzura y la hiel de una belleza boicoteada constante en mí.
Porque uso el subjuntivo, el gerundio, el mente, de jodidamente, de obligatoriamente, de mortificamente, y eso es la crucifixión de la poesía.  Uso esto, por la imposición de las esdrujulidades. De lo empírico enfrentado con mi tumba. De fransquetein llorando en mis pechos.
No lo soy.

No hay comentarios:

Publicar un comentario