Ardidos

No me gusta seguir ese paso de la carcoma bajo la losa que murcielagó tus ojos en mis cuevas, y eran colgados de la viga en la que nadie pudo dejar sus huellas.
Pero me muero del asco del asco que dejaste y sino lo convierto, en la sombra del hombre del saco ahogando los manzanos soy ahogada por la oscuridad.
Si veo en tu reflejo, la bola china de la muerte, secando el mar, temblando en mi niña muerta, como el asesinato de la canción debajo de la podredumbre. Déjame éste pesimismo que quema en la curva, el esqueleto que atragantaste en mi amor. Éste pesimismo del que no pudo escribir poesía para salvarse del hombre. Quizás, de mi caja de salamandras y polvo, crezca un filo-pendiente, agujereado en tu muñeco insomne de mi vida robada bajo tu fe. Y mientras los demonios celebran el espanto un hueco podría tomarte desde otra mujer y lavar de una puta vez ese puerto donde dejamos nuestra sucia mirada enredada a las gaviotas que vinieron a por el gato muerto. 
No sé hacerlo de otra manera.
El amor no pudo defenderte.
No me dejaste ni el naipe del acróbata de los muertos, para limarte un nuevo error que cosiera pájaros a tu sombra.
No pude comprarle al bien una casa para darte en mi muerte.
No dejaste ni un gramo de inspiración para haberte podido amar ayer.
 Cuando se censura la palabra del salto mortal de tu tumba en mi papel, de mi cuerpo sintiendo las despedidas en la lluvia seca que dejaste en el pomo de la puerta. Y ya no quiero escribir sobre los escombros de la humedad ni de las balas atascadas del olvido y obligo a que el pis de los perros, vuelva a tu esquina a maldecirme contra tu nombre y los recuerdos.
En el jodido bucle de las historias que no llegaron a ser historias y que revientan de ansiedad donde no se emborracha el pianista, donde la basura a vuelta de correo, mató la paloma que nos vio morir de vicio por esas callejuelas que habían ahorcado el porvenir. No me acostumbro al traje de cartón y barro cuando no encontramos nada de nada al buscar una razón que te devuelva la vida. 
Ojalá hubiera sabido pulirte punta y óxido, en el hombre de hojalata que te acompañó al infierno entre mis piernas.
Busqué mil disculpas para momificarte rosa entre el veneno.
Ninguna se creyó que tenías algo más que una funeraria en el desguace, con la carta inacabada de un fastasma pudriéndose en el agujero de un orador que buscaba una mentira mejor que la que quería joderle su dignidad. Yo le quise comprar humo para tapar la mierda que dejaste sobre mi teclado y con la que te escribo mis buenas intenciones de meretriz en tu carrusel de alcantarilla. Pero no hay dios que convierta tu fango, en verso. No se borra tu semen del suicidio del sol cuando toca en mi piel tus fandangos. Como un muro de fusilamiento, acoge mi amor. Y aunque trate de darte ventaja entre la sed y el puñal.... tus ratas no me dejan pasar, me comen la moral y los espejos, con la fosa séptica de tu democracia apostando por ese rebaño que ahogó la canción en la paz de los encefalogramas planos.
Ese ruido interno anclado a las heridas del pasado, no me deja ir suelta y entera, hacia lo que hoy canta, ni me deja soñar libre. Mientras se interpongan las viejas muertes, mi atención y mi energía, estará coaccionada por los fantasmas. Y no me dedicaré completamente a la vida y a la guitarra. Ese prejuicio de lo que vino antes y no fue calcinado por el fuego ni la poesía, empieza a estorbarme y hartarme.
Cuando fui a por pan... al salir de la calleja de mi casa... durante un segundo, me invadió, la visión del coche de Yos, allá aparcado. Pero después el presente la borró... y escupí una costilla del hombre-hojalata sobre las ruinas de las alpacas que me cantaban desde ese monte tan seco y febrilmente amarillo como ese viaje con tu hachís por debajo de la cloaca que nos iluminó el camino hacia la mar.

Ya no voy a luchar contra mí.
Cuando era adolescente y me emborrachaba cantaba horriblemente la de "el hombre del piano" o "confesiones de invierno" y otras muchas que se basaban en el fracaso y en el guitarrazo del chingo contra la tierra y el cielo.
Antes de perder, amaba a los que habían perdido.
Antes de amar, cantaba el desamor.
Antes de enloquecerme, buscaba las razones de los locos.
Antes de ser marginal y excluida, necesitaba tanto a los marginales para no morir.
Antes de intentar suicidarme, sostenía todas las razones de los suicidas en mi pájaro de papel.

Quizás porque no pude echar raíz en mi infancia. Porque no pude salvar ningún hogar. Porque no sentí el amor. Qui lo sa.

Pero es parte de mi naturaleza, la nostalgia y los espectros, la tendencia al alcoholismo y a los ismos efecto en cadena del naufragio.
Es natural que piense mucho más en ti cuando eres nada y sangre reseca en el olvido, a que lo hiciera cuando podía tocarte.

Ya no quiero atormentarme por atormentarme.
Bebo el vino más fresco y gustosa cuando me llena el vaso la muerte.
Qué le voy a hacer. Así aprendí a bailar y a arder. Porque mi vida estuvo sostenida por caminos impracticables y balazos que se llevaron lo que amé mucho antes de saber que lo amaba.  Siempre puse canciones tristes para reír y levantar el corazón. Amé cuando sentía que corría peligro de muerte. Estuve ajada al fracaso como tótem protector. Necesité a mi desolación para que mi fuego quemara. Estar sobre las cuerdas para sentir que había una vehemente razón para seguir. Necesité la angustia para sentirme viva. El infierno para tocar la canción. La decadencia para sentir lo bello y lo eterno. Sentirme negada para reconocerme.

Por eso, ya no voy a tratar de que me reine lo zen ni los finales felices o los destinos explicables y con florecitas o los propósitos conseguibles o el optimismo y el flower power. Porque eso me hace infeliz. Me hace infeliz obligarme a una felicidad que me es antinatura. Me hace infeliz querer ser feliz en una mareva que jamás existió.
El otro día un ex-amante, me habló con poesía. Y sentí un profundo rechazo a la literatura que camufla y en su reino de la dialéctica y del humo, otorga una profundidad y un universo, que sentí artificial y colgado de los espejismos de la palabra y su intento de trascendencia y belleza, y no de la hervidera de las venas y nuestra miseria.
Y le dije; la poesía separa de la proximidad, antes estaba enganchada a ese juego, y la prefería sobre todas las cosas, pero hoy ya no amo la literatura... Las personas estamos llenos de cajas de pandora, de tonos de caverna y naufragio, de silencios, impertinencias y crujidos, muchos más bastos que el mejor de los poemas.

Hace ya mucho que no creo, en la poesía que se sostiene de las pajas mentales del lenguaje y desde esos esquemas, construye una falsa profundidad cobijada en la idea de lo trascendente y solemne y bello. La quiero barriobajera y con faltas de ortografía, la quiero sucia y miserable, como lo humano, indigente y mezquina, como nosotros. No me interesa la estructura poética. Ni el verso cerrado. Ni el que nos salva de la mierda. No me interesa el universo estéril que se finge una selva y un parnaso, desde el sostén hueco y desalmado del lenguaje. No me interesa la literatura que nació para librarse del fango humano y que acaba condenándolo tras sus dioses de cotillón . Quizás porque escribí la de dios, para matar a mi humanidad. Y ahora, necesito dejar en paz a mi miseria y mi cansancio y mi cobardía y mi vulgaridad y mi amorfosidad y mi estupidez y mi anacoluto existencial. Porque quiero que mi fango baile libre hacia la mar que nos destruirá a todos.
He estado hablando con un viejo amigo de mi infancia y adolescencia... y me sentí contenta...  se me quitó la nostalgia que había estado sangrando absurdamente... sentí empatía... y un viejo tambor de lo cantado que sonaba aún, aunque hubieran pasado 15 años.

Esa nostalgia que a veces me destroza las ventanas, deshilacha mis cuerdas vocales en la niebla y evapora el vino en el barro que dejan los charcos cuando se secan... es una enfermedad de las rosas que siempre me ha delirado... porque cíclicamente, murió todo lo amado y perseguido... y la Huesera no dejó en pie la sospecha, ni la palabra.

Por eso cíclicamente me atacó la nostalgia que me helaba de terror entre fantasmas de mezcal y luna viuda. Y en sus mares no era cierta ninguna salida, no quedaban restos del crepúsculo empujando mi amor ni mi paso hacia el después. Y sufrí... un hospedaje en Comala.

Pero siempre me fui de allí.
En algún momento, pasa algo bajo una ley desconocida, que zanja el contra-ataque del agujero, y entraña una semilla hacia el qui lo sa, y yo vuelvo a ser, sin los prejuicios de las cicatrices ni el acorazado potemkin que levanté para ir a favor de la muerte, sabiéndola a ella mucho más fuerte que yo.
Acá duermo profundamente. No me salen disparos de insomnio haciéndome dar vueltas y vueltas y sintiendo que la cama se parte en dos cachos, ni me levanto varias veces a fumar un cigarrillo ni me obsesiono con anti-salidas y finales trágicos. Me duermo en cinco minutos.
Los espíritus de la casa, son mis guardianes.

Quiero empezar a cuidarme, desde hace muchos meses, me siento Monstruo, camino herida y cabizbaja frente a lo humano, camino desheredándome de sus fiestas y de su amor. No seduzco a nadie, secretamente me siento rota y fea y siento que las palabras dejan de ser palabras entre ellos. Sólo me abro ante los ojos de la naturaleza. Ese naufragio de los viejos barcos, rebotó violentamente, contra el ser junto a los humanos. Y buscó ese exilio de los puertos de juguetes y esqueletos.. de mi familia y su subterráneo.. y de mi escritura y Fauno. Esa alegría hacia la superficie, esa fe de que allá vivía la anarquía y el estrépito y una aventura inimaginable, desapareció.

Ayer cuando me llamó mi compa y me dijo que vendría a verme, mi reacción visceral, fue el rechazo. Aunque luego disfruté y me sentí contenta.

Me unía antes un poema hacia el afuera, aunque el afuera siempre fuera más triste que ese poema, yo soñaba que había algo extraordinario allá, una ferviente pasión de lo desconocido, una metamorfosis de Alicia, una apuesta a doble o nada, sobre el fulgor. Un juego de la dramaturgia y un experimento-dadá entre mi actriz y mi éter. Y ese poema me unía con amor y fe hacia el afuera.

Pero cuando ese poema murió del afuera y toda la energía se impulsó hacia el agujero del árbol y la distancia. Perdí el deseo hacia el reino de los actores. Al no tener ese deseo, me siento fantasmagórica cuando salgo ahí, me siento cínica o a punto de desaparecer. Y no pongo toda mi alma en el canto que dejo allá, no me dejo tocar ni toco, no me dejo amar ni amo. Algo en mí está esperando quedarme sola e irme. Al no poder arraigarme y pertenecer, al sentirme ceniza nómada y teatro, al no desear escupir mi sangre y mi canto y ser conocida, amada, por los otros, esa sensación de bruma y desarraigo, se arma y se hace un bucle. Y siento que una distancia infranqueable me une a todo, alejándome de todo.
Anoche sufrí un raro sentimiento, un hondo deseo de ocultarme, de rodearme por gritos de acuarela y collage de musgo. Y me quedé jugando con Kavka, mientras mi amor lloraba miles de kilómetros de lejanía y se iba hacia un mundo no asible que me abrazaba desde Kav y el Fauno.

Antes de eso, fue un día hermoso con un compa que vino a verme. Y nadamos en el río... fui muy feliz, agarrándome a las piedras donde golpeaba fuerte la corriente y sentir la vehemencia del agua golpearme con estrépito. Me sentí muy alegre de ir avanzando por una poza hacia una cascada, teniéndome que agarrar a las rocas de las orillas para avanzar porque sino el agua no me dejaba. Sentirme rodeada por inmensas piedras de caliza y por árboles mientras el agua me sostenía... me arrebató de vida.  Y todo el rato sentí calma junto a él... 

Mis sentimientos de la noche... eran extraños... quizás fue porque recibí la llamada de otro compa y me sentí tonta al hablar, me sentí absurda.. o porque mi pequeño monstruo al salir a la superficie, se sintió indefenso y gaseante... ese sentir oculto de destierro y orfandad con los humanos, esa sutil pero ardiente separación... se enyerbó en la noche.. con un deseo de huir de todo y abrazarme al óleo y a los perros.

Creo que en mi sedimento había una tristeza de ineficacia y desaparición respecto a la otredad, una des-realización que me hacía ceniza vagabunda... y que quería ser sólo en las palabras de mi escritura y de la naturaleza.
Balancean lirios de pólvora, tu paso seco en mi calle. Tu palabra vencida en esos salones de tequila y bromuro, donde el suicida va para quedarse.
Ya sólo soy testigo sordomudo de la vida que te alcanza desde mi memoria.
No caen con tus canicas mis ojos por esa alcantarilla en la que te dio nombre la sombra entre mis espejos rotos del crepúsculo.
Aúlla contra nosotros el todavía.
No hay ni una espina que forzar para que la tensión siga febril de herirte desde mi boca.
Tu ansiedad, es aquí, la curva de sangre y sudor, que roba la vergüenza y el coche, a un extraño que buscaba un lugar donde dormir sin que lo alcanzara su pasado ni su futuro.
He ido al mercadillo, a por patatas, naranjas y un vestido. Me he acostumbrado a andar.. fijando la vista en lo abstracto y en lo transpersonal. Antes me agobiaba muchísimo caminar por lugares donde había gente... por eso empecé a abstraer las personas en forma de humo y lejanía. Lo más probable es que si me cruzo con un conocido no lo vea, ni aunque clave mis ojos en sus ojos. Eso me da una sensación de tranquilidad y de espacio.... me hace sentir separada y la separación siempre fue mi salmo y mi canción de amor. También me gusta no ver bien de lejos, porque así siento que el expresionismo me ama, y sólo uso las gafas en ocasiones especiales en las que quiera ver, como cuando iba a la playa por si se acercaban los delfines.

Han cambiado los senderos del monte por donde me metía. A penas se distingue el camino. Era la que yo hacía el camino al pisar la hierba y la maleza. Al verlos casi indistinguibles, sentí dicha al sentir que nadie más que yo, ama esos lugares y que no me encontraré con nadie.
En mi software, a través del nigredo, tengo un jodido sistema trágico escrito a puñaladas, en mi idea de la humanidad, del amor, de la felicidad.
Y por eso, el tormento, de mi sedimento emocional se recrea a sí mismo.
Porque mi psique afirmó que sería "yira yira" y eso quedó sellado en el inconsciente.
Y esa zona, que escribí con fuego, rabia e impotencia, en algún momento que no recuerdo, se hizo la sombra y la sombra volvió una y otra vez, a afirmar mi sistema de creencias.
Todo lo que metamos en la psique, como lo cierto... se manifestará una y otra vez y se defenderá a sí mismo.
Porque nuestra psique nos hace sus esclavos. La mente es un comando de múltiples eternos-retornos y repeticiones e inercias, se espeja hacia afuera lo que se lleva en lo inconsciente, se percibe lo real, desde lo que tenemos dentro.
Y las experiencias nos manipulan y nos pueden meter mucha mierda en el software.
El sistema criminal capitalista se mantiene también por esa manipulación constante hacia la gente, la gente a través de la coacción y la manipulación acuerda en su propia psique algo que legitimiza y da poder al sistema capitalista y a sus gobiernos corruptos que miran por la clase alta y no por la gente, pero la gente a través de la TV, de la cultura, del sistema represor y castrador, de la moral impuesta, de la escuela, del analfabetismo político que han inculcado por la fuerza, verá lo que lleva dentro, y como dejó entrar la mierda del sistema capitalista y la hizo suya, la defenderá y será cómplice, aunque eso vaya en contra de sí mismo.

Al igual que yo, repito y alimento, mi nigredo. Aunque me haga infeliz. Porque en mi psique, quedó escrito desde el bocajarro, la idea de que los humanos nunca me amarían y me harían daño. Eso quedó como lo cierto. Y aunque sólo fue algo casual... que vino desde una minoría de la gente con la que navegué, en mi dolor, en el inconsciente más oculto de mi herida, en ese sub-yo, cuando yo me sentía muy pequeña y monstruosa, en las primeras capas de mi software, lo acordé como lo imponderable.. a través del dolor fortuito y marginación que hallé en mi infancia. Y esa herida, a medida que crecí se quedó en la sombra, pero jodidamente abierta en mi inconsciente. Manteniéndose. Buscándose a sí misma. Viéndose ahí afuera. Sangrando en los ojos de los otros.
Y desde esa fuerza del nigredo, desde el magnetismo del infierno, ocurrió la de dios de veces, o quizás no fue la de dios de veces y fueron muchas menos, pero como esa herida era tan hambrienta, se encargó de multiplicar, la sensación que le daba la razón y la continuidad y no sólo eso, también preparaba mi percepción de lo real y el prisma, para que yo captara siempre, la herida ahí afuera y descartara de la realidad aquellos verbos y canciones que tenían otro leitmotiv que la negaba y la dejaba sin sustento.
Como yo no había podido cerrarla. Ella volvía una y otra vez. Como yo no pude quitar la mierda que me metió el empirismo, ni romper el acuerdo que en mi niñez había sellado en mi psique. Sádicamente, desde el nigredo, mi inconsciente deseaba que volviera a ocurrir, el argumento que decía "te harán daño, te traicionarán, vete con Lobo y Tigre al monte, aléjate de todos los cuerdos-binarios porque destruirán tu anarquía y tus alas" Y desde lo inconsciente, mi jodida sombra se encargaba de buscar a amantes que fueran mi muerte. Porque esa muerte venida del exterior y mi exilio, era el sustento de mi poesía y de mi ir contra, de mi ira, de mi razón de ser en la tierra.

Esa herida, a la que a veces llamo Monstruo. Fue mi herida-neurálgica y eterno retorno. Y la vida siempre le dio la razón, las armas y los motivos, para quedarse siempre a mi lado. Los policías y psiquiatras y los vecinos y la sociedad y el fascismo que me hizo daño. Los amantes que se volvieron asesinato. 

Yo me acostumbré a vivir, en base a "nadie te ama,  no tienes semejantes, estarás sola, los humanos y todos sus reinos son un amenaza que matará a Alicia" Y a través de esto, hallé mi fuerza y mi amor y mi razón para existir.

Por eso yo no podía soltarme tan fácilmente del nigredo y de la obsesión de su tormento y desarraigo y orfandad y herida. Porque esa estructura era el sentido de mi vida.
Me dio unos meses, por aprender astrología, incluso obsesionarme con ella y explicarme la psique desde ella.
Hasta que comprendí que era una patraña, por varias razones.
Tienen en cuenta del universo, la porción que les da gana, sin contar con las fuerzas cuánticas.
Y lo más importante de todo, si tú estudiaras cualquier carta natal, como la tuya, los resultados serían idénticos. Sus explicaciones, son tan generalistas y abstractas, que cualquiera se sentiría identificado con ellas. A través de esa quimérica identificación, refuerzan su sistema. Ellos proyectan que su sistema de creencias es verdadero y a partir de ahí, lo ven en todos los sitios y reducen lo real a su sistema en lugar de destruir su sistema hacia lo real.
Esto es lo mismo que hace el psiquiatra o el delirio psicótico y todo aquello que tiene creencias y moral, creen que su sistema de creencias es real y  por ello se manifiesta y se desarrolla y se mantiene..
Porque nuestra mente es pis de brujas, y todo lo que metamos en el software volverá a nosotros y lo veremos reflejado afuera.
Nosotros construimos realidades y las hacemos prismas rígidos y siempre falsos, desde nuestra caverna de platón. Nos hacemos presos y fanáticos de lo que creemos que es verdadero. Y que muchas veces fue impuesto  en la niñez por el poder que los adultos ejercían contra nosotros sin cuestionárnoslo.
Y aunque es muy bello los arquetipos astrológicos que llegan a un ser multitudinario. Lo mágico es lo arquetípico, pero jamás el sistema que se ha escrito sobre él. Porque luego ese sistema, encierra y limita al ser y a lo real, y destruye la cuántica y además te vuelve idiota, como cualquier sistema. También aquellos que se consideran racionalistas y filósofos, viven presos de su software y del sistema que han creado en su psique. La humanidad siempre se ha escrito por el fanatismo. El fanatismo patriótico, el religioso, el moral, el judicial, el cultural, el de los estados y sus gobiernos de la usura y el crimen, el que ha hecho realidades hegemónicas y ha impuesto su verdad fascista como la verdad absoluta.
El fanatismo creó los psiquiátricos y condenó a la locura a todos aquellos que tenían un sistema que no encajaba en el sistema de su normalidad fascista.
Los humanos no podemos abarcar lo real. Lo real es manipulado por lo que llevamos en nuestro consciente y en nuestro inconsciente, a través de esa jodida telaraña tuerta, vemos siempre algo parcial y limitante que refuerza el bucle mental de nuestros jodidos sistemas.
La verdad nació muerta para los humanos.
Por eso, mires lo que mires, sepas lo que sepas, será un sueño, una milonga.
Dormía profundamente.  Y todavía no estoy despierta del todo. Soñaba algo surrealista donde aparecía papa noel y un raro espectáculo que se basaba en atacar a todos los otros... nadie reconocía las virtudes de nadie, sólo buscaban sus errores para tratar de destruirlos.

Cantan los gallos, hacia la de dios que no los oía cantar. El cielo está azul completamente.  Es un lujo el frío que empieza acá al atardecer. Hace falta ponerse una chaqueta. Recuerdo un viejo colega de Madrid que venía en los veranos que encendía una estufa en Agosto.. Al estar en la montaña.. rodeados por la naturaleza... corre el aire y la vida. Para mí vivir en la naturaleza es algo indispensable para que no se me destrocen los nervios y para que el tormento no me invada.

Aunque llevo muchos meses con una inclinación al tormento. Que se sostiene por una herida emocional basada en la erótica del abandono. Es algo errático y obsesivo. Que se alimenta a sí mismo, por la idea del eterno-retorno y el sadismo de la sombra.

Soy alguien obsesiva. Me costó mucho deshacerme de los fantasmas. Y aunque acabaron yéndose, creo que lo hacen por puro aburrimiento y ruina. Cuando están hartos de sí. Cuando ya no tienen nada qué decir ni hacer entre los escombros. Cuando mi soliloquio visceral... deja de prestar atención al agujero de bromuro y se llena de nuevas ocupaciones y retos y heridas.  Y como escribo y penetro mi sombra o escribo desde su averno, ese proceso se alarga. Y aunque lucho para destruirlos y trascenderlos, ellos luchan con la misma fuerza que yo por quedarse. Y su reino viene de lo visceral. No es algo metafísico, ni existencialista. No es mi pensamiento ni mi ir. No proviene de un contexto concreto, aunque se obsesione con la parcialidad de un chivo expiatorio. Es el nigredo emocional. Es esa oscura sensación de que es la herida que durante toda mi vida se mantuvo abierta.





En mi último viaje al éter, mi autosanación chamánica desde la locura.... luchaba junto a todas las estrellas de todo aquello que pretendía cortar mis alas, reprimirme, ahogarme y destruirme. Y mi nigredo.... salió de mí y se hizo un campo de batalla y de juego, una montaña de patinaje y de cañones. Como mi punto de encaje, estaba en la línea fronteriza entre lo inconsciente y lo consciente, el territorio del ensueño, de lo onírico, de lo extraordinario... fue un viaje mucho más allá de lo que podría abarcar el lenguaje y la realidad binaria y los sentidos acostumbrados a esos patrones.
Entré en el territorio de Fauno.
Donde sabes que todo es el sueño que estás soñando.
Donde nada es Imposible.
Donde puedes bañarte en la mar de éter a la que perteneces, a la que volverás. En la que te espera tu otro yo, tu yo de éter; Alicia, llena de amor y tan contenta, de estar otra vez contigo y ser al fin, estrella con la estrella, ave con el ave, Fauno con el universo.

Pero esa felicidad no puede durar acá en la tierra.
No puedes vivir todo el tiempo... en el Bosque de Fauno.
Fauno te acoge entre sus alas, desde la realidad-cuántica, y luego se va, y tú vuelves, aunque no quieras, a la realidad-binaria y a perseguirlo, porque Fauno siempre corre más rápido que tú.

Creo que Fauno te expulsa, cuando te has equivocado o cuando necesitas equivocarte en la vida terráquea. Porque del error, sigue la vida. Sin el error no hubiéramos nacido. Sin el error no existiría la vida.

Cuando estás con Fauno, estás en el Infinito, estás en el origen, en lo anterior a lo material que es simultáneo a ello desde otra dimensión, estás en el universo de éter,  pero de un modo fronterizo donde también te comunicas con la realidad binaria y el reino de tu actor. Por eso es natural y conveniente y maravilloso dejarse enloquecer, sin miedo.

Las personas que hemos estado allá, sólo anhelamos regresar a aquél amor y aquella sensación de unidad-cósmica, de sentido, de belleza, de magia, de Infinito. Anhelamos tanto aquél lugar donde éramos verdaderamente libres y enteros y auténticos y felices. Que sufrimos mucho, al perder nuestra espada y amor en la Playa de Barcino. Y aunque una ballena desde un asteroide, nos dice "sigue adelante sin mirar atrás, estoy dentro de ti aunque ya no podrás verme, pero volverás conmigo, no te canses, no te olvides nunca de que soy real y de que estoy a tu lado, no te entregues a la realidad binaria, sigue hacia la mar de éter... aunque cruzarás el infierno, aunque te sentirás despedazada e incompleta, aunque me negarás, aunque te alejarás..... encontrarás en el viaje, una llave para abrir el siguiente portal en el que volverás a verme, mientras desde el agua yo te mandaré señas para que no te pierdas"
Para mí la escritura, es psicomágica. Todo lo que escribo reverbera en mis pasos y se aja a lo inmediato, se vuelve mi intermediario, mi mapa, la proximidad que me permite abrir la mano o cerrar el puño, desear o asirme hacia. Y además es la constante tensión contra mi antagonista, mi yo suicida y pesimista.. y el nigredo. El nigredo... es mucho más desquiciante y extremo, en las personas que hemos conocido la locura, el depredador interno se vuelve tan criminal, que necesita una respuesta radical del resto de la psique para protegerse de la aniquilación que pretende perpetrar al ser. Aunque suelo escribir de la locura, como ese mago que viene a devolver la muchosidad y el infinito, en realidad hay una sombra en ella de profundo dolor. Ese dolor es tan desestabilizante y neurótico, es tan infernal y sádico... que la psique suele volverlo un agente externo ajeno al ser, y es acá cuando se desencadena el método psicótico... y el ser lucha contra sí mismo utilizando a la realidad como espejo de brujas y de LSD, el ser se multiplica en dimensiones cuánticas.. y el sub-yo... la sombra, toma vida propia... totalmente desheredada de la integración en el ser... y generalmente se presenta como una convivencia con fuerzas sobrenaturales y transpersonales. Por eso es común que personas que atraviesan ese auto-exorcismo y sanación, luchen contra demonios o terribles enemigos y sientan que son perseguidos o amenazados por el exterior y o bien, preparen planes de ataque o lo vivan como un profundo miedo paralizante y una angustia infernal. El nigredo... a todo el mundo le llega como una parte del ser no integrada, porque es precisamente por eso por lo que es nigredo... son muertos sin enterrar del yo, heridas no cerradas, miedos, vergüenzas, secretos, represiones, remordimientos, concesiones que hizo el alma, y toma la forma de un demonio que paradójicamente multiplica el dolor y la dificultad para liberar a la sombra y para integrarlo al yo. Es un voz que sabotea la vida y alimente el dolor. El psicótico la saca despiadadamente de su sombra y la vuelve tangible y la descubre, y aunque lo haga desde la desidentificación, precisamente la locura se vuelve chamánica y sanadora, y el siguiente paso, después de esa lucha con la sombra en la locura, es asimilar las metáforas y símbolos y surrealismos que se vivió en el viaje, comprendiendo que todo provenía de ti y los demonios eras tú.... y al hacer ese trabajo de reintegración desde la libertad hay una trascendencia maravillosa para el ser. Generalmente una locura libre, hace ésta trabajo desde su propio viaje.
Esto, que es tan lógico, es lo que destruye la psiquiatría, volviéndose dolor y castración. Destruye la comunicación vital con la sombra y con el inconsciente, destruye lo que llaman ignorantemente "delirio". Y de esa forma generan que la desintegración del yo sea mucho más sádica y dolorosa para la persona y que su respuesta vital de sanación de su nigredo se muera, provocando con ello la esquizofrenia, la apatía, la depresión, convirtiendo en muertos-vivientes a muchas personas y empujando a muchos a la enfermedad crónica y al suicidio. Los psiquiatras son los perpretadores de la enfermedad mental, y no la locura en sí misma. Y la sociedad capitalista que castra la libertad y la individualización ácrata, es la que engendra el 99% de los demonios del nigredo.
La locura es una defensa psíquica contra la destrucción del ser... y empuja a la liberación de la sombra. Que en su modos operandi, perdamos de vista la realidad de los cívicos, tengamos visiones, comunicaciones con espíritus y vivamos en la realidad-cuántica bajo un punto de encaje extremadamente individualista y no compartible con los otros, no es un problema ni una enfermedad, es un proceso natural. El problema surge cuando nos perdemos en ese proceso, o caemos en manos de la psiquiatría y nuestra psique y numen y fuego, es destruido por las drogas psiquiátricas y la represión capitalista. De la locura sólo se sale desde la locura liberada.


He comprendido... que lo que casi me destruyó.. en ese experimento-error del navegar... que lo que corrompió mi amor y mi fe... fue amar a no-pájaros, a no-anarquistas, a no-locos. Lo que hoy sangra hiel y sabor a muerte, fue... haberme entregado suicidamente en mi autismo... a humanos-espejo del sistema, heridos y saqueados y pulidos y vapuleados y domesticados y robados por el sistema capitalista, que entrañaban dentro de sí, las leyes y morales del amo, el patriarcado, y el miedo a la derrota y a la pobreza y a la locura y el miedo a rebelarse y el miedo a tomar su patria de las estrellas y que seguían serpeteando el deseo de adaptarse al sistema criminal y egoísta y lograr y conseguir y ser en base a las tristes jaulas de la gloria y de la paz, de la enfermedad del civismo.

Y eso... lentamente envenenó mi corazón.
Mi fuego perdió el firmamento.
Mi amor compró gato doméstico por liebre.
Drogas en lugar de libertad.
Luces artificiales en lugar de barricada y amor-cuántico y anarquía y coraje. 

Haberme vinculado delirantemente a un apolítico y un cuerdo, haber necesitado que fuera un héroe y la noche estrellada y lo que encendía la hoguera y el canto, me obligó, a ir ciega y borracha y a confundirlo todo y a no saber nada de nada, para que mi deseo siguiera siendo un deseo.


Yo que vivía en el monte con el Lobo... y confundí al primero que llegó a mi cueva, con el salvaje poseidón... y en mi delirio... necesitaba que no fuera lo que era, un cuerdo civilizado, tuve que comprar marihuana al diablo para que tapara ese horrible hedor... y eso fue destruyendo mis ojos y mi corazón y mi instinto. Mis alas se llenaron de piedras que iban haciéndome llagas y metiéndome bajo tierra. 

Si quieres perder las razones para amar y para luchar y para ser y para perseguir la libertad y la conciencia y el Infinito, sólo tienes que unirte a un cuerdo-civilizado... te aseguro que corromperá todo y un nuevo miedo y cobardía y serrín en tu cerebro... llevará tus flores y tus pájaros a la prisión. Y la cadena que te une a él y a la que tú estúpidamente llamas amor, será la que te mate.

A veces hay una voz que me dice "gánate la vida, trabaja, sostente materialmente, hazte un lugar, persigue y conquista tu deseo, sino te devorará el mundo y serás destruida por el fango y la pobreza y los demonios".
Y yo me pongo tensa y mis tripas se rebelan.
Porque no se me ocurre nada qué hacer. Porque me siento ceniza nómada y crujido de la guitarra en la bruma.  
Alicia no sabe vivir en la realidad binaria y material.
Yo tengo una pensión no contributiva por esquizofrenia paranoide, y aunque yo jamás me sentí enferma y siempre luché contra la psiquiatría y sus fascistas ignorancias, y siempre supe que no existía la enfermedad y que la locura era un amor secreto de las profundidades del universo, abriendo llaves del fondo oceánico hacia el acunar del fuego en la ardiente oscuridad.. para abrir camino y música, cuando el civismo y el capitalismo lo destruye todo.
Legalmente.. en lo práctico y material, abracé enamoradamente la locura, como mi escudo y mi amor.
Y me preferí una minusválida, una excluida, una enferma, una vagabunda... que una ciudadana, que una trabajadora, que una votante, que la mujer de o la semejante a.

Hay caminos vesiculares que empiezan en la adolescencia y que nos siguen siempre.
Y en mi adolescencia... se abrió el camino hacia el éter y lo imposible.
Y ya sólo supe seguirlo toda mi vida.

Me enyerbé febril y radicalmente por la escritura y mi autismo y mi desarraigo. Me autoexilié de la humanidad y su materialismo y su realidad, como supervivencia, como lo único que salvaría mi dignidad y mi amor y mi cordura.

Y ahora... entre mi ser y lo asible, hay un agujero negro. 

En mi ser, no hay cables para que yo una a los cables, del hacer algo entre lo que se hace, ni del tener, ni del conseguir.

Yo vencí a los demonios de la esquizofrenia, cuando mi locura me hizo libre y me ofreció sus profundas razones. Cuando mi locura se alejó de los cuerdos. Cuando mi locura era hija de la mar y de los bosques y era viento y era amor de Fauno y era el orden del caos y era el secreto del universo y mi corazón y mis alas.

Y ese camino que seguí para ser feliz y ser entera y libre, me pone en contra de volver a la superficie y adaptarme al civismo que dañó tanto a Alicia que se enloqueció para protegerme de la horripilidad de la sociedad y de los cuerdos.

Y eso me hace en el mundo material, una vagabunda, sostenida por la pensión y por lo que me da mi familia.

Y aunque a veces pienso, quizás algún día encuentre un trabajo en un pueblo... que yo sepa hacer, que me haga feliz... como paso la mayor parte del tiempo, unida con el gasógeno a la escritura y a la búsqueda de Fauno, nunca encuentro la ocasión de ir a buscar ese camino que por otro lado me llega como luces de san telmo y algo extremadamente abstracto e incierto.

Y en realidad.. lo que yo deseo... es vivir de la tierra como vive el jabalí, la rata, el ciervo y la golondrina, fuera del sistema capitalista, en una comuna, trabajar el huerto, hacer artesanías que vender en el rastro o en la calle, hacer poesía y canciones para ser siempre libres.

Pero como de momento, como cantaba Larralde "hace mucho que no veo a nadie, estamos solos mi perro y yo" pues en el mientras me dedico a escribir y a buscar a Fauno... con esa sensación de que Fauno algún día me llevará a conocer a la tribu que pueda amar para construir anarquía y vida y jauría, y para dejar de ser una vagabunda y poder echar raíz en una tierra amante y liberada y ganarme el pan con franqueza y lealtad a mi espíritu.
Estoy contenta de estar aquí.  De los árboles, de los pájaros, de los montes. Del amor hacia mi casa que me sostiene y me hace sentir amada. No quería volver, tenía pánico. Y sin embargo encuentro mis latidos y canciones. Encuentro paz y enamoramiento a la vida. Acá alguna vez fui muy feliz y esa felicidad me recuerda y me hace recordarla.

El vivir alejándome.... necesitando el éter y la cábala de la savia y el agua y la roca, me hizo alguien muy vulnerable ante el mundo. Y si yo no siento la expansión del espacio vacío y el hueco que la estrella dejó en mi cuerpo y en mi palabra, si la soledad no me da sus amores... sufro terribles angustias y se me enferma la vida.

Yo no necesito demasiado, puedo ser feliz viviendo en un granero, en una furgoneta, puedo vivir muy contenta yendo a buscar agua a la fuente y lavando la ropa en una acequia. Pero a la vez... soy incapaz a adaptarme a cualquier realidad sino tengo mi agujero del árbol. Si vivo en un entorno urbano, si me siento presa y rodeada por la fealdad y el civismo, me convierto en una muerte-viviente y una angustia suicida y un sádico tormento y depresión, va ahogándome y destruyéndome. Pierdo las razones para vivir. Y como emocionalmente tiendo al extremismo y a los incendios... mi pesa-nervios sufre multiplicadamente el desencuentro y el desarraigo y la orfandad...

Esto es así.. porque alguna vez sólo viví de la poesía y del aire. Rompí toda sujeción y propósito de la realidad material y asible. En mis años de los duendes de la esquizofrenia... me unía un fino y agonizante hilo a la vida, y era el del éter, el de los sueños de Fauno... el del mundo que empieza cuando todos los mundos caen y mueren. En aquellos años.. yo sufría un terrible infierno y sensación de destrucción.. al ir al mundo de los humanos... incluso ir a comprar pan, me suponía una pérdida total de mí misma y la sensación de que me disolvía y me devoraba el sol.

Y ésta casa, se hizo mi zafarrancho, mi noche estrellada, la mar, mi libertad, el universo.

Ese sedimento de la urgencia del autismo, nunca se fue de mi corazón. Aunque con los años, recuperé la capacidad de vincularme con la superficie y tuve amigos, romances y aventuras ahí afuera, y pude existir ahí sin sentir que era un agujero-negro, incluso fui feliz ahí afuera. Pero siempre necesité morir de ese mundo y ermitarme tras la soledad infinita de Alicia. 
Necesité un vehemente vínculo íntimo y romántico y pegajoso como lapa y roca salada, entre Alicia y su enamorada nada.

Y ese vínculo de éter, seguía siendo el hilo de plata que me unía a la vida.

Por eso, cuando vivo en ciertos entornos, donde corre peligro mi agujero del árbol... donde no hallo la belleza y los escalofríos de Fauno, sufro una angustia y una depresión carnicera y pierdo mi fuego interno y mi numen, me pierdo a mí misma en el infierno. Y empiezo a sentir que la vida es horrible y una terrible amenaza donde no existe ya la poesía ni el amor.
Ayer experimenté algo bellísimo con mi vieja. Una profunda paz y zafarrancho... donde ya no había un sobre-exalto del ataque-defensa. Y sentí la misma paz que me daba mi abuela y mucho amor hacia ella... la sentí muy hermosa, como una montaña, como un ave cruzando las curvas de la lluvia. Nos sentí mano a mano, moviendo la harina y los rizos de las nubes. 

Y comprendí que era yo la que provocaba el conflicto con esas malas pulgas de mi Lobo Estepario y mi impaciencia y mi puta metafísica... y que estaba en mis manos, hacernos huéspedes de esa paz... y poder disfrutar de mi vieja y tenerla infinitamente canción del agua.

Sentí tanta paz y alegría... que el amor de Fauno lo ocupó todo. Y se amansó mi animal que vivía sujeto a la guerra y un nuevo horizonte donde nunca más nos sobornaran los fantasmas y los bocajarros, se abrió como la mar.
No recuerdo lo que soñaba, he dormido profundamente. Ayer fue un día hermoso para mí, porque al encontrarme con esa pasión en la naturaleza...  regresó a mí algo que estaba perdido... era un hechizo de la soledad y de su insurgencia.. que me hacía de nexo a la que fui en aquellos años.
Ese pasado me llegaba distorsionado por la memoria... donde la obsesión y el bucle, era la pérdida de Yos... y el recrear de los instantes plurales de la superficie.  Todo eso se enfrentaba al nuevo aislamiento y también a la pérdida de la naturaleza, y los volvía un ensañamiento donde sentía que habían muerto todas las primaveras. Pero ayer al conectar con la pasión de mi soledad de esos pasados, sentí una nueva fuerza que anexaba mi ir hacia la vida y detenía la obsesión errática del desgarro de la sombra.

Es lógico que esa pérdida me llegara como algo extremo. Porque yo seguía siendo solitaria... y mis vínculos ahí afuera eran muy débiles, parpadeantes y bisiestos. Sólo Yos... era una relación asidua que entraba en mis cotidianos y en mi agujero del árbol y me unía a la superficie. Por eso la total destrucción que se dio muy rápido... no pudo ser asimilada con la vehemencia y la esperanza que le puse al principio, los primeros meses de la ruptura, para mí era un nuevo comienzo y revolución interior hacia algo más profundo que podría salvarme al fin de ese constante abismo y quiebre e indigencia que me destruía a su lado y podría morar una libertad más insurgente. Pero como fui a vivir a la ciudad.. y perdí el contacto con Fauno y la naturaleza...y empecé a sentir que no tenía mundo... los recuerdos de lo vivido con él, se ensañaron de agujeros de magma y la sensación de que no quedaba nada de lo que yo había amado, me disponía visceralmente a la obsesión y al desgarro.

Ahora son tiempos de artesanar el firmamento. De crear lo amado. De deshacerme del pasado que exige un velorio que no hay dios que pueda acabar de pagar. De asumirme sola y entera, ante la siguiente curva y no sola y endeuda por los fantasmas.
Hoy fue muy bello salir a la naturaleza. Cuando me senté a los pies de Chopo, sentí un infinito amor de Chopo.. era algo físico y espiritual... y sentí que me unía fuertemente con todo lo que me rodeaba y que una salvajidad lobuna regresaba a mí, una sensación de fuerza y arraigo.  Era como si la naturaleza me recordara y me hiciera recordarme.... todos los años que fui a esos lugares... regresaron desde un fuego del espíritu que me daba sentido y vehemencia. Y además todo lo sentía desde el corazón, la mente no tenía nada qué arreglar ni perseguir. Sentí todo estrepitosamente vivo y hermoso... y esa sensación de regresar a Alicia y a Fauno.

Amo éstas montañas. Aunque no tengo nada qué amar de la gente del pueblo, amo la naturaleza y mi casa. Y al conectar con ese amor, sentí valor y vehemencia y estremecimientos de belleza y de infinito.

Y además pude comprender mi pasado, desde mi Lobo, desde mi fuego, y no desde la herida y la sombra. Vi muy claramente esa obsesión del dolor y al parecerme tan absurda y errática se deshizo su mecanismo. Porque conecté con mi pasado desde la posición del fuego de mi soledad, de las hogueras de mi mundo interior y no desde el reino de la actriz.
Hoy llamé al tipo del camping... para saludar y ver qué tal y para tantear el terreno para volver en septiembre... y saber que nos acoge con alegría, me puso contenta. Me da mucha levedad saber que aquí sólo estaré un par de meses. Aunque siento que volveré a ésta casa, de vez en cuando, porque la amo... y amo los montes, los chopos, el río, la nieve en invierno, el frío de las noches de verano. Amo hasta las ratas que son elegantes y discretos huéspedes. 
Siento que la casa está viva. Que me conoce y es capaz de transformar mi ánimo y sostener mi filo, las pinturas y poemas de las paredes, los objetos, tienen la capacidad de sobornarme la belleza, aunque sea una belleza ruinosa que empuje hacia el olvido y la nada. Acá siento espacio y luz y aire y silencio, siento a la naturaleza poseerme y amansarme, puedo caer y me sostiene la oscuridad, puedo llorar, sintiéndome transparente y protegida por mi niñez, y siento un mantra en mi Lobo Estepario y en el surrealismo... esa sensación de que algo me defiende de la superficie y de los humanos y del capitalismo y la vida terráquea, un viejo secreto escondido en lo más neandertal de mis antepasados y sus sueños, algo que crece cómplice en la vegetación del corral y que penetra los bosques en mi casa
Dentro de un rato saldré por ahí. Prefiero esperar a que se acerque la atardecida. Hoy mientras estaba abstraída en la galería y me fijaba en las montañas y en los viejos objetos amados que me evocaban  historias lejanas y desaparecidas y amores enfermos de rosa y de cuchillo... y sentía entre ganas de llorar o salir a quemar cosas, vi colgado del tendal una mascarilla, como ese agente innovador que trajo el porvenir y el culmen de la humanidad... y eso me hizo soltar una carcajada de ese humor negro de la decadencia. Y esa carcajada me salvó de la tristeza

Ahora hay viento frío y esa brizna salvaje que traen las montañas.
Me encuentro con muchos objetos llenos de canciones y huellas dactilares que anestesian en mis ojos la histeria de las amapolas. Todo está como lo dejé cuando vivía acá... porque me fui sólo con el ordenador y una mochila y sin mirar atrás ni recoger ni los platos.  Y siento un amor que aunque ya no pueda ser enteramente mío... me conoce y sabe el vino que no duele cuando cae por mi boca.
Hoy recordé algo de la primera noche que conocí a Yos y yo le hablé de mi mundo interior y sus profundidades, porque eso es lo que hago con todo el mundo, y él me dijo, algo así, qué maravilloso que te abras conmigo.. qué todo fluya tanto, y me acariciaba el pelo y me decía cosas bonitas. Y lo que me di cuenta, al regresarme ese recuerdo, es que yo vivía tan aislada y lejos de la especie humana y de toda idea del amor... que cualquier gesto de amor y de pasión y de ternura para mí, era un universo desconocido. Yo estaba acostumbrada a ser Monstruo y a no tratar con humanos y mucho menos de tú a tú. Y en el fondo de mi corazón había millones de kilómetros de soledad y de ausencias. Eso me dejaba en una posición muy vulnerable, porque mi paloma que se equivocaba era autista y era muy fácil que me hicieran daño.
Cuando te has ido con Monstruo en busca del otro lado de la luna. Cuando has sufrido profundos desamores. Cuando has crecido a solas y sin amor. Cuando has sido un excluido social o has sufrido escarpados abismos. Hay un oscuro sentimiento en el nigredo, un extrañísimo mecanismo que hace sentir que si alguien nos ama (confundiendo ese amor con cualquier cosa) tenemos una deuda con esa persona porque nosotros nunca fuimos amados por nadie.
Y esto, asegura al 99´999% de que serás maltratada y devorada por la persona en cuestión, tu alma será violada, porque le estás entregando tu propio poder y fuego y anarquía,  porque en tu fondo, hay tantas carencias afectivas, que confundirás a cualquiera con un héroe y con una utopía y toda su mierda y su oscuridad y su machismo y los demonios de su ego y su capitalismo y civismo de código de barras y zoológico, entrarán en tu corazón y te lo envenenarán. 

Es muy importante, para los que hemos sido Frankenstein, armarnos contra el género humano. Si tú eres fuerte en tu monte con tus animales.... y en nombre del amor y de su agujero negro clavado a puñaladas en tu corazón, le das poder, a un hombre o a una mujer sobre ti, te aseguro que te corromperá, se convertirá en una alimaña. El poder siempre saca la naturaleza más oscura y vil de lo humano. Y el 99´999% de la gente tiene incrustado el sistema depredador capitalista en su psique y lo activa según el reflejo del espejo. En el momento en que necesitas algo de alguien o vas sin navaja, date por jodido, a cambio de X perderás tu alma y tu numen.

Las personas que hemos crecido con multitudinarias e infinitas soledades, no estamos acostumbrados a las cenas de los chacales, ni a las máscaras ni a los juegos del hambre, no conocemos los ritos de la especie y sus milongas y guerras de poder, y nuestro autismo, nuestras carencias afectivas, nuestro prejuicio de la exclusión social, de lo alienígena, de lo esquizo y nuestro anhelo secreto de amar y de ser como ellos y de pertenecer a un mundo al que jamás perteneceremos, nos pone en un grave peligro. Porque nos entregaremos a lo tóxico sin saber que eso es tóxico y creeremos que el fango es poesía, que son opios y pájaros los infiernos egotistas del otro y creeremos que es amor, el instinto bajo y enfermizo de lo humano.

En nuestro autismo.. de haber pasado la de dios de años, relacionándonos con Lobo Estepario y otros animales sin ningún horizonte materialista ni terráqueo ni humano, habremos perdido el recuerdo, de la mierda humana que nos llevó al monte y a la lejanía y creeremos que ahora es marihuana y cuando nos queramos dar cuenta, ya estaremos jodidos y entrampados.

No hay nadie más indefenso y vulnerable que aquél que anhela el amor, que aquél que nunca lo tuvo entre sus brazos. Si tú vas con ese hueco sobre cualquier humano, te devorará. Cualquiera. Y lo más terrible de todo, es que el Lobo Estepario que te hacía fuerte y libre en tu soledad y en tu monte, también sufrirá un terrible rapto.

El amor jamás se le pide a un humano, ni siquiera a tu propia madre. Porque si esperas que te lo traiga un humano, ese amor será una fosa séptica y tu muerte.
El amor se toma de la Luna, de la mar, del Fauno, y una vez que es tuyo, puedes jugar a las chapas y al teatro y a las cancioncitas y milongas y tabernas y orgías con los humanos. Pero nunca cuando se tiene un hueco. Nunca esperando ni necesitando nada de ellos.

He estado jugando con mi vieja, y eso me puso de buen humor. Diciéndole a Kav, "Kavka cuántos somos ahora en casa, cómo ha crecido nuestro hogar, ahora ya no nos aburriremos porque las amigas ratas nos acompañan y nos hacen multitud, vete a buscar las ratitas Kavka" Y le decía a mi vieja "no podemos matar a las ratas, eso es un crimen, ellas son mamíferos como nosotros, ellas aman la vida y ésta casa más que nosotros, voy a sacar todo el veneno que metáis, porque todo lo que atente contra las ratas atenta contra mi amor más profundo" Y mi madre se desesperaba. Yo no lo decía en broma. No quiero que nadie mate a las ratas. Hay miles de cosas que me molestan y atentan contra mi vida y mi salud y mi paz y mi amor, muchísimo más que las ratas, como España y sus patriotas o cualquier otra nación, los gobiernos, los bancos, los que van armados y en nombre de la ley y la justicia defienden a la clase alta criminal. Y no por eso, los mato. Si no busco un veneno para matarlos a ellos, mucho menos voy a matar a unos inocentes animales que conviven armoniosamente con Madre Tierra y conmigo.
Fui por ahí con Kav. Hace un calor de la ostia ahí afuera pero acá hay esa frescor de las cuevas. Se ha metido una lagartija a la galería, desde el viejo tejado del gallinero. Y eso me ha puesto muy contenta. 
Me hiere... que las circunstancias nos obligaran a tratarnos como enemigos y poner toneladas de tierra de sepultura en medio. En el fondo siempre he sido una romántica que amé eternamente lo que amé y vuelvo una y otra vez a la canción que me hizo reír y a la taberna que me quitó la sed y a la hoguera que me dio armas y motivos. Por eso para mí es muy destructivo el final de los burgueses y de los cuerdos. Todo lo que no cante el país de nunca jamás de Peter Pan, me llega como un asesinato que me cuesta mucho purgar y reparar. Y aunque mi vida haya estado repleta de esas muertes, nunca me acostumbro a ver cómo la belleza se hace un fosa séptica y donde hubo amor, sólo quedan disparos e insalvables distancias que arman la ira, el desencanto y millones de razones para no amar jamás a un humano.

Pero, soy una mujer fácil, puedo olvidar todas las razones de mi odio, del agravio, y todo lo que coleccionó mi bocajarro del infierno, si me das un verso de anarquía y un canto de perros, si me rulas lo que se fuman los faunos cuando la noche no tiene supervivientes. Mi capacidad para atormentarme y odiar al género humano y sus sociedades, es igual de intensa y de rápida, que mi capacidad para borrar todo lo que supe de la realidad y del desgarro y de la desconfianza y entregarme ciegamente a una canción que me ofrezca un sueño. Si siento que alguien esconde amor en su forma de hablarme, yo se lo daré todo, aunque me equivoque, o porque precisamente me equivoco y vivo errando.
Estoy llegando al culmen del absurdo.
Ese lugar donde quiebran todos los sistemas y certezas.
Donde lo probable se quema a lo bonzo.
Donde ni lo humano ni lo divino tiene ningún camino ningún refugio, ninguna verdad que no haya sido amasacrada por sí misma.
Donde, al fin, muere toda moral, por hartura e inanición, porque el humus explotó hacia su fuego y no dejó nada a lo que agarrarse que no fuera la insurrecta inestabilidad de lo eternamente mutable, profano y antipátrida.

Por eso me permito hacer cosas que me juré no volver a hacer. Irracional y enllamadamente.
Porque me he rebelado contra mis nociones.
Porque sé que todas ellas son prejuicios nacidos de un agujero.
Porque estoy harta de pagar al barquero del infierno para sobornar a mi muerte.
Porque ya no soporto más vivir sintiendo que una terrible bestia me destruirá si hago o no hago, tal o cuál.
Porque desconfío de absolutamente todos los prismas que mis ojos pusieron sobre lo real y el bien y el chingo.
Estoy harta de sufrir indirectamente la moral estreñida del capitalismo que obliga al sacrificio, al esfuerzo, al alzarse sobre y poseer y controlar y ahorrar y que castiga y culpabiliza al errante y al náufrago y al loco y al paria por no tener una cuenta corriente ni una familia y un hogar y un amo entre el rebaño o por no haber pasado por el aro y morir en vida, sirviendo al sistema y sus ideas de la gloria y eficacia y la cordura y la verdad y el "bien" del hombre blanco, heterosexual, empresario, monogámico, serio, servil y depredador.
Estoy también hasta las tetas de la idea de Fauno y todo lo que yo tengo que hacer para llegar al paraíso que nunca ha existido en la tierra.
Estoy harta de luchar contra la angustia y el sin sentido y las heridas y los fantasmas y el tiempo y la ausencia y la ignorancia y la soledad y el caos y el agujero negro y la muerte y la enfermedad y la indigencia, y siempre sufrir el mismo duelo del abismo y el éter.
Estoy harta de mi policía que dice "deja de fumar, deja el vino, deja la angustia, busca un trabajo, ordena tu vida, aclárate, adelgaza, deja el atar de tu locura, deja a la oscura cucaracha de Kafka, ama a los que odias, agradece estar viva y convierte la mierda y el esperpento y el desgarro en semen de dios, no tengas sombras, ni heridas, ni lágrimas, ni cadáveres colgados, se el claro del cielo, se la puta eterna esperanza, se buena, sé el dios que no existe, se la verdad que nunca se conocerá"

Me rebelo contra todo.
Paso de todo.
Ya no pienso desear jamás la actitud correcta, ni la música concordante, ni los motivos que nos absuelvan y nos expliquen y nos den la forma y la razón. Ya no pienso esforzarme hacia ningún horizonte, porque todo son quimeras de gasógeno. Todo lo que me dé dolores de cabeza y tensión y no sea estrepitosamente irracional y espontáneo, es que no vale la pena, todo lo que no me salga borboteadamente punk y risa de hash, es que es una prisión y un fango que me hará chivo expiatorio de un salmo falso. Y me querrá culpable y maldita y arrepentida y arrodillada ante la idea o el destino o el propósito o el país o el cielo.

Elijo la condena.
Elijo la inamovible ignorancia y descontrol.
Elijo la agonía en su opio.
Elijo la exclusión terráquea y divina.
Elijo acostarme con el fracaso y quedarme en su mar.
Elijo perder enardecida y enamoradamente todo lo mío, todo lo de los otros.
Elijo arder sin arrepentirme jamás.
Estoy harta de la ideación de la culpa.

La mística, genera un oscuro purgatorio de culpa y prisiones.
Esa idea del karma, que todo lo que es es lo que tiene que ser, que tu inconsciente atrae lo que lleva dentro, ese trazo del destino, todas esos rollos de "tu alma eligió vivir todo lo que estás viviendo". Y has de amarlo todo porque sólo amar es comprender.
Eso nos esclaviza. Porque en la búsqueda de esa liberación extásica del absolutista amor, chocas con el fango, con tu hambre, con tus heridas y con tu mierda y con la de la humanidad y al no hallar esa utopía, te culpas de ello y crees que tienes que hacer algo y pagar x deudas y esforzarte y hacerte un exorcismo o. Y eso acaba volviéndote idiota y siempre arrodillado ante la idea de lo absoluto y de la verdad, para la que eres siempre un error y un agujero, y nunca la alcanzarás.

La virulenta enfermedad que crea el misticismo, es la moral y es la apolítica, donde se le quita fuerza al contexto social y político y empírico y ya no se transforma la realidad que ha creado la humanidad y no se emprende la urgente revolución... y además da a entender que los humanos venimos con una jodida avería de serie y un demonio.. que tenemos que transmutar en dios y en un estado acrecentado de conciencia y del "despertar". Como los tristes humanos, solemos hacer un jodido sistema binario-mental, de creencias y valores y enfermar de la moral y con ello de la culpa... nos llenamos de leyes y mapas y débitos que pagar y nunca podemos cubrirlos del todo, siempre se queda el hueco y su espina.

Y la enfermedad mental de la mística, puede atormentarte en el infierno hasta la locura. Porque al que sufre por tal o cual, la mística le dice: ese dolor tú lo atrajiste y necesitas sufrir hasta entender y encontrar a dios. O le dice "es el karma, en otras vidas tú provocaste a alguien el dolor que hoy te causaron otros y has de pagarlo" 

La mística siempre tiene una nueva prisión detrás de cada una de sus puertas. Que básicamente dice "sino hayas la total paz y éxtasis y amor absoluto y verdad que todo lo une y explica, es que estás haciendo algo mal y has de sufrirlo y caer y romperte y arrodillarte ante dios y la vida, hasta que halles el nirvana, eres tú el eterno culpable de no encontrar a dios ni a la felicidad, eres tú el que no ves"

La mística al igual que el capitalismo, se basa en destruir a la naturaleza humana y a la salvajidad. En demonizarla. Domesticarla. Pulirla. Atarla. Ahogarla. Y hacerla culpable de su desgracia. El capitalismo dice "eres tú el que no sabes competir y tomar mis frutos y favores y paraísos, eres tú el vago y maleante, el desgraciado, el estúpido, el miserable, el incapacitado, el excluido, el que nació en una tierra condenada y con un triste dios que no era el verdadero, eres tú el culpable de tu pobreza y tu miseria y no yo, aunque soy el que ha privatizado la tierra y con el poder y las armas y las guerras, le he dado todo a la minoría multimillonaria a costa de que vosotros trabajéis para nosotros y seáis mansos y obedientes y viváis agachados ante nuestra ley y gobierno y dictadura económica"

Y la mística dice "si sufres es que no amas, si sufres es que no entiendes ni ves, si no vives en un constante estado de agradecimiento y gracia, es que hay un demonio dentro de ti y tienes pecados que redimir: tu ira, tu individualismo, tu carne, tu mortalidad, tu deseo, tu mente, tu vida"

Y así, siglo tras siglo, los humanos sufrimos la jodida deuda impagable de ser humanos y de no haber elegido nacer ni elegir morir. Sufrimos la eterna crucifixión de no conocer nunca la verdad. Y sufrimos el fascismo y el crimen de aquellos que dicen que poseen esa verdad y que la vuelven un purgatorio y una nación. Y sufrimos el crimen de los humanos que se hicieron por la fuerza dueños de lo que no era suyo y tenemos que pagar por tomar el fruto del árbol que no es de nadie.
Hoy soñé que estaba en la cárcel. Fue un sueño en medio de la madrugada y no recuerdo todos los detalles, sé que yo me rebelaba constantemente y armaba motines y jaleo.. por ese motivo, me echaron de allí y me dijeron que me iban a trasladar a otra prisión de máxima seguridad... y yo iba en un furgón llena de policías... pero pararon en una casa vieja y apartada.. y alguien ordenó "que no queden ni sus huesos" e iban a matarme y en ese momento desperté.
Es bello ver la noche por la ventana. Sentir la inmensidad y la vida que oculta la oscuridad. Escuchar el canto de los sapos. Necesito tanto creer que hay un sitio para mí allá.
Todavía me hiere el pasado. La canción que dejó de sonar, el camino al que no quise volver, ese amor del manzano al que ya no le pedí sombra, ese vino que no volví a levantar hacia tu risa y tu libertad. No me hiere lo que fue, sino lo que murió belicosamente, me hiere la mareva que tuve que matar para seguir con vida. Me hiere necesitarla y no poder defenderla ni encontrarla.
Es un dolor de oboe y arista, de hierba seca y alcohol de ortiga. Oscuramente se metió tras mi pellejo y cambia de sitio las puertas cuando te acercas, para que no las abras, para que no oigas ni sepas, porque si lo hicieras perdería lo único que tengo para quedarme.

De vez en cuando, se naufraga. Una bala que no sabes bien de qué pistola ha salido, te hunde las canciones en la derrota.
Seguramente el disparo salió hace mucho.
Tú fuiste el último en oír el estruendo congelándote la sombra y drenándote la sangre hacia el río del olvido. Tuviste que sumergirte, casi ahogarte, para poder sacar la bala que dejó un agujero de gusano hacia la flor que yace bajo las ruinas, hacia la luz que crece del derribo y de la decadencia.

Los que hemos naufragado, los que hemos sido heridos contra el sentido y la belleza y caído en el bajo fondo de la marginación sabiendo que sólo tiene épica en la literatura, pero que allá abajo no ha sobrevivido ni un reino ni un poeta. Se nos nota, porque tenemos la humildad que sólo da el fracaso y su dolor,  caminamos lento sabiendo que nunca se llega a ninguna parte,  nos arrodillamos ante los vagabundos,  desconfiamos del maná y de la luz, y no podemos evitar sentir que tormentas de mezcal nos ensangrentan, cuando tocamos el amor y la belleza. 

Los que nunca han caído al fango hasta el esperpento, tienen otro brillo, afirman con furor, tienen vehemencia y magnetismo, contagian la música y la algabaría, llenan los vasos vacíos y secos con sueños y relinchos, y hacen de la hoguera, un mar de estrellas.. resisten enardecidos de pasión, traen semillas de amor y nuevo mundo. Tienen un verso contra la agonía y el desconsuelo.
Siempre amé a los que nunca habían sido heridos de muerte por el infierno.
Amé sus canciones, sus barricadas, sus risas insurgentes.

Pero yo nunca fui una de ellxs.
Desde mi niñez, naufragué en ese lodo de la penumbra y de la angustia del innombrable, del avasallado  y el roto. La vida no me llegó como una suerte y un canto de amor y una maravillosa aventura.
Sino como una mandragorosa agonía de las luces de san telmo en las lágrima de tejo de un cadáver.
Crecí a través del bocajarro y la pérdida, el instinto suicida y un desencanto endémico, donde muchas veces todo lo amado, se volvió muerte y dolor.

Cuando una persona, ha sido destruida y ella misma, apretó el gatillo contra sí y contra el cielo y la tierra. Se mantiene un canto triste en su fondo.

Cuando en la niñez hay unas circunstancias fascistas que te acorralan, cuando sientes que te amasacran el orgullo, cuando has sufrido una agresión sexual o bullying o otro tipo de maltrato, cuando has sentido que no pudiste defenderte, que te vencieron y te odiaste por ello, cuando caíste y caíste y no tocaste fondo... cuando no encontraste la salida y viste morir a tu dios de sed, sin querer arrastrarás... esa sensación. Quizás te fortalezca, te haga más profundo y te salve de ser parte del rebaño de las sociedades capitalistas y la clase alta y dominante depredando a la vida y la dignidad, la muchedumbre que maltrata al Lobo de Gubia cuando es manso, el poder que destruye, el instinto bajo de dominación, la maldad y el egoísmo y la envidia y la usura: la historia de la humanidad que nunca pudimos trascender. La evolución siempre ha sido la anarquía, pero es necesario para ello, destruir los gobiernos y las universidades y escuelas que hoy tenemos y crear una educación libertaria que empondere al ser y al criterio propio y a la conciencia, y cambiar el modo de relacionarse, con la horizontalidad y el amor-cuántico, desde el interior de las familias hacia todos los círculos incluida la  relación con la naturaleza, y abolir la propiedad privada y no permitir que nadie tome el poder, porque el poder destruye la dignidad y el amor... y saca el demonio asesino de la naturaleza humana.

Cuando has conocido el fracaso, te haces más humano y más oceánico.
El sufrimiento muchas veces hace que se desarrolle la empatía y la capacidad de amar y el temor a causar sufrimiento a otros. Te hace más abierto donde no excluyes al roto, ni haces leña del árbol caído. No quieres alzarte contra alguien para sentir que eres alguien porque sabes muy dentro de ti que eres nadie y que todos somos náufragos y polvo nómada. También da un instinto subversivo y un ansia de cambiar el mundo, porque sientes que estás rodeado por un sistema criminal y una terrible enfermedad mental : capitalismo.

Pero a veces, una tristeza se queda perenne en lo más oculto de ti y no sabes qué darla.

Sobretodo cuando vuelves al mismo lugar donde murieron todas las olas y se apagaron las estrellas. Y o serás más fuerte y más libre y el amor que te siga sea mucho más libertario y profundo, o te quedarás en el chingo..

He visto a muchas personas quedarse en el chingo... tras los ataques de los Heraldos Negros, tuvieron que vivir con su ala rota, con su canción que ya no podía llegar a la Luna, con su amor que ya sólo era nostalgia y una fiebre de vino y callejón. He visto mucha gente que no salió ilesa de sus heridas y de los embates del infierno... y que ya no supieron escapar de la melancolía, de la angustia existencial, del miedo, del pesimismo o la soledad o la locura...  De hecho, de ellos, de los rotos, es la historia y el salmo. Los budas, los gloriosos e iluminados, los presidentes, los gurús, los que vienen a enseñarnos el camino, los que saben, los multimillonarios, los que hablan de dios y de la verdad y de la realidad, los que nos contaron cuentos y nos educaron con mierda y nos pusieron la correa y el bozal, y el canal de televisor, siempre vivieron a costa de los ahogados. De los ahogados es la mar.

Mi mayor miedo.. es que algún día me gane la vida y mi bocajarro. Si no hallo una metamorfosis del éter y de la llama, si los cadáveres que arrastro se quieren quedar para siempre conmigo, si el desamor y la oscuridad que sangré de los humanos me hace creer que ya no existirá el amor ni la anarquía, si dejo de saber que cabalgaré al Salvaje Poseidón, lo más probable es que dejé que la mar me lleve para siempre.

Al final he salido. Y ha sido muy liberador. Al acariciar a Chopo, se me cayeron lágrimas de bodega y de golondrina. Kavka estaba muy contento corriendo por el monte. Y estuve feliz de estar rodeada por la naturaleza y también de superar mis miedos y enfrentarme a ellos y no enclaustrarme cucaracha-de-kafka contra la luz. Fue Kav quien me empujó a salir... al sentirlo triste e inquieto y también fue haberme despertado de la siesta llena de angustia y desesperación... eso me obligó a explotar sobre el acto y el ir a buscar la vida. El cielo estaba nublado... y allá no había nadie. Me senté en una isla que crece entre la vegetación y sentí que Fauno me asía a la continuidad.

Aunque acá haya muchos fantasmas, son amorfos y pluriempleados por el olvido y la impaciencia. No tienen nada cierto que darme. No pueden herirme una historia porque carecen de su sustento y ningún final tributó a la obra, ningún muerto arrodilló al crisantemo bajo mi luna ni hambre. Y tampoco yo abogué mi nada en el camposanto de ese amor de puja y escozor cuando nadie regresaría con los motivos.
Visceralmente... siento rabia. Sobretodo contra Yos. Una rabia que hubiera necesito una salvaje pelea para seguir amando y defendiendo la poesía. Pero que las circunstancias la obligaron a cruzar sola el desierto y la penumbra.. y a tragar su violencia en un papel en blanco. Y eso es lo que no me deja tranquila.
Porque esa rabia no bailada se hace un reino metafísico... que niega a todos los humanos y a todos los amores y sueños que perseguí en lo plural.
Esa rabia se pone en mi contra y me ahoga y ensucia el agua y el viento.

La honestidad y el amor y el respeto, muchas veces es la pelea, y el extremismo del licor y capricho de la luna. La radicalización de la subjetividad profana y amoral y anti-cristiana. Eso calma al animal.  Defiende la anarquía y la canción. Y ayuda a que se cierren muy rápido las heridas quedando en paz de la pólvora y del infierno. Ayuda a relativizar y amar al Fauno del otro, cuando has defendido al tuyo más allá de lo probable.

Pero cuando te quedas con un pesado golpe que no chocó por su aullido hasta las estrellas, ese golpe, hiere mucho, porque ha perdido su amor y su fuego. Porque al no poder catarizarlo, se vuelve el tormento y el hambre... y en su sedimento, es tristeza y desesperanza y desamor universal.

La gente que se ha amado, debería comprometer su canto también en la guerra del último vals. Porque eso es amor y es lealtad a la música. Cuando te dejan con un cuchillo clavado en la espalda y no puedes devolver la cuchillada, la destrucción es mucho más dolorosa... y en lugar de ganar la poesía, gana el infierno y la muerte.
He escrito al tipo al que busqué en mi ensueño.
Es un ensoñador que controla mucho de aquel universo. Y además tiene una mirada anarquista del allá. Creo que si lo busqué allá es por algo. Y por eso tengo que buscarlo también en ésta realidad.
Estuve en el patio y por alguna extraña razón, hablé simpática con la vecina, que fue una de mis amigas íntimas en mis pasados muertos.
No quiero salir de mi zafarrancho. Pero siento que Kavka está deseando ir al río y al monte. Y eso me hace sentir mal. Quizás cualquier día, se me quite ésta manía y vaya al río.
Ayer fui a tirar la basura... y cuando vi el monte al que subía con Yos, me entró opio por el agujero roto de mi bolsillo y me sentí febril y rota.
Hoy mi hermano me contó por teléfono, cuando él y un amigo estaban tratando de matar una rata que había en la habitación de mi hermano mientras jugaban a la play. Y cómo mi madre gritaba desde la puerta y el amigo la gritaba "cállate" y algo gracioso que ahora no recuerdo.
Yo le dije a mi madre "siempre ha habido ratas en ésta casa" Y ella "mentira" Y yo "siempre lo que pasa que las ratas son muy inteligentes y no se dejan ver, así que hay que dejarlas tranquilas en éste pacto facto donde todos vivimos alegremente y hay que llamar a los del seguro y que no vengan". Pero ella tiene miedo a las ratas. Yo tengo más miedo a los humanos y sus venenos y sus crímenes contra la naturaleza.
Acá hay muchos recuerdos. Antes hacía poesía con los recuerdos y esas pasiones fantasmagóricas eran amantes del hash y de la noche cuando la guitarra sangraba. Hoy esos recuerdos me quitan las ganas de hablar. Cuando me atraviesan siento un desgarro que no me quiere reconocer ni habitar ni ser corazón en mi corazón. Quizás el proceso de sanación es devolverlos al lenguaje y que ese lenguaje se armonice con mis emociones. Tras esas emociones algo está bloqueado porque el mecanismo de protección psíquica, reprimió y negó, para evitar el dolor. Toda represión engendra monstruos. Muchas veces cuando algo nos hiere, disociamos del ser, todo su campo semántico y nos ponemos la coraza del lobo. Pero más pronto o más tarde, esa coraza nos mata y necesitamos por fuerza quitarla para reencontrarnos con el ser que quedó excluido por ella. Y siempre es difícil, porque la propia coraza tiene una fuerza magnética que nos expulsa de lo que oculta... porque la vulnerabilidad teme morir si siente lo que en verdad siente.
No se me quita la rabia. 
La rabia sin guitarra y sin gasolina, puede crear resentimiento, tristeza, misantropía y envejecerte. Muchas veces creo que cuando me vaya lo suficientemente lejos de todo lo que sé nombrar y conozco, llegaré al amor. 
Pero mientras arrastro esa bala picada contra mi piano.
Es extraño, pero me gusta saber que la casa está llena de ratas, me tranquiliza. Ayer le dije a mi vieja que es mejor llamar a los del seguro y que no vengan a des-ratizar. Pero ella se negó.
Estuve limpiando. Había un portavelas que me regaló Yos y lo tiré a la basura. No me gusta conservar recuerdos cuando el verso final sólo dejó dolor e ira que no pudo salir y calmarse de música.

En mi ensueño, por alguna razón no consciente, llamé un ensoñador que he estado siguiendo a veces, y quise ir a verlo, yo noté una explosión de energía que me sacaba levitando hacia él, pero luego no quise ir, detuve esa energía... y creía que me había despertado.. pero al despertarme en mi cama, había un juguete muy hermoso pegado a la pared y grité "todavía estoy en la realidad cuántica". Quizás debería acercarme a él, escribirlo. 

Creo que esa herida que no se cierra, viene del desarraigo, de haber perdido la fe en los humanos, el deseo del deseo a su lado, la vieja alegría del nosotrxs. Ese vino ciego que se entrega al fuego del otro. Esa inocencia que siente que en la otredad viven miles de selvas y estrellas y misterios extraordinarios. Esa pasión Léolo de ver el infinito y navegar todos los mares en otros ojos.

Cuando pierdes la fe en los humanos, la pierdes en todo. Porque en tu propia psique, viven ellos. Y aunque he sido una ferviente defensora de la soledad... en ese amor-fauno, siempre tenía un licor de duende y de dejarme arrastrar y sorprender y desquiciar y enamorar y arder por lo inalcanzable de los desconocidos. Pero el luto de Yos y de Ab, ha hecho una fosa séptica con aquél lugar que siempre defendía el qui lo sa. Me agazapó a la contra. Me cubrió con tanques y lágrimas terrosas de todo lo que niega. Y ese temblor me viene de las espuelas de la penumbra clavadas en el vacío.
Sino amas a los humanos, sino crees en su muchosidad, no hay ninguna anarquía por la que luchar, ningún poema que cantarle al viento.

Esto es lo que tengo que curar. Tengo que sacar la ira que me dejó esa puñalada. Tengo que purgar el desencanto y la ausencia. Volver a jugar y apostar por la Osa Mayor.
He tenido un sueño lúcido que ya escribí... todavía estoy flotando por lo inconsciente.
En el ensueño... aparecía una escena donde yo pedía en voz alta que no hubiera pesadillas... y entonces conecté con mis emociones y había un desgarro donde comprendía que yo las provocaba y que dentro de mí había una desconfianza y un constante estado de ataque-defensa y entonces estuve a punto de llorar al ver todo ese dolor pero otra fuerza inmediata reprimía ese llanto... yo iba a explicarle a alguien eso que llevaba dentro... pero el personaje que me dio confianza y era un anciano, luego empezó a derretirse y a volverse algo fantasmagórico... y me fui... también apareció Kavka que luego se convirtió en dos, y había un gato... y otras historias que ya escribí.

He escrito éste pasaje porque las emociones eran extremadamente claras... había un cúmulo de desamores y ruinas que me hacían provocar la recurrente guerra en la realidad cuántica. La mayor parte de mis ensueños, están sostenidos por la pesadilla. Detrás de ese grito, había tristeza, rabia, un extraño apego al conflicto o la idea de que el mundo es un lugar amenazante y que no te puedes fiar ni de dios. Cuando crucé la puerta al irme del anciano, sentí con desencanto que iban a aparecer esos demonios allá, y entonces me puse a pelear con los personajes con los que me crucé... pero luego no ocurrió.

Creo que el cúmulo de las pesadillas-cuánticas me han dejado una especie de prejuicio.. sobre el Fauno.. una duda de dinamita respecto a lo místico y esa quinta dimensión... donde yo siento que aquellos reinos del éter.. están llenos de peligros y amenazas... y que dios ha muerto hace milenios... que el amor, huye, que no es tan fácil que gane la luz y la fe y el vuelo y la alegría. Y cuando llego allá, suelo ir tensa, como si fuera a la guerra. Y aunque las pesadillas, las atrae tu propio inconsciente, tu tristeza, tu ira, tus heridas, tus más secretos temores...  cuando han ocurrido la de dios de veces mientras tú buscabas el amor de Fauno y la trascendencia del dolor y del miedo... queda en el sedimento un socavón mayor y al hervir esa llaga las atraes. Y se hace un bucle.

Creo que mi experiencia con el estramonio.. que fue cercana a la muerte, abrió todo lo que existe en el reino de las sombras... y por eso mis ensueños vienen de la ardiente oscuridad... ese universo requiere mucha más voluntad y conciencia, para navegarlo... es muy fácil ser dueño del sueño-lúcido, cuando te rodea la belleza y el amor, pero cuando te persiguen las bestias del infierno... se necesita mucha más pasión y resistencia.
He estado echada en la galería... y al hacer meditación y observar mi mente, todo iba muy rápido y había la de dios de estímulos, emociones, asociaciones, recuerdos, estados de alerta y sobre-exalto. Creo que el truco de la meditación es no dirigirla con cosas del tipo, poner la mente en blanco y llegar al silencio cósmico, alzanzar un estado zen, llegar a las vibraciones de amor y paz... ni ningún tipo de fin, porque ese fin lo único que hará es ruido y desasosiego al activar la mente con el ansia de llegar a, con ello nos ensuciará la idea de la moral, y habrá un represor a ciertos sentires/pensares del ser. Simplemente es observar, darse cuenta de cómo funciona la psique, de su contexto, conocer ese poso de gasógeno, de ceniza, de sangre reseca, de obsesión, distracción, absurdo, sabotaje. Y el sólo hecho de observar sin más propósito, genera espacio y distancia hacia el yo y su teatro, y creo que eso es lo que puede desenredar los nudos y los bucles.