Ardidos

26 de octubre de 2021

 En la mar, volveré a pasar muchas horas en la naturaleza. Y ella, poco a poco, te enseña a vivir, a pensar, a saber, a bailar, a amar. Hace que el ruido y el dolor del nigredo, se convierta en su brama, en conciencia y en movimiento. Las heridas, tienen dentro la misma sustancia del numen, son los portales creadores y vitales. Son el acceso y el motor hacia la libertad. Pero si las heridas se infectan en el reino de abajo, luego todo es el efecto en cadena del inacabable naufragio. Yo heredé de mi familia, el naufragar, el tocar fondo y seguir escarbando ahí abajo. Porque yo nací del terrible error de su relación destructiva y plutoniana, incompatible y abisal, nacida por el embrujo del inframundo. Y toda mi niñez y adolescencia, ocurrió sobre el barco yendo a pique. Mi hogar, era el estrépito del naufragio. Todos esperábamos alguna orilla muy lejos de allí o ser devorados por el salvaje poseidón. Pero lo que aprehendimos a fuego, fue el caer sin suelo que nos agarre ni porvenir que nos compre somas ni palacios. Y no es fácil para mí deshacerme de la inercia de la tormenta que jura llevárselo todo. Porque el filo de los parias y rotos, se hizo mi refugio, mi calor, mi canción de cuna y la única explicación y amor que nos dignificaba. 

Siempre fui autodestructiva. En el amor, en el baile, en la pelea, en lo anhelado.  Era como si la vida no me desgarrara y tuviera la capacidad de matarme, no podía ser verdaderamente vida. No podía besar unos labios, sino supieran a veneno y precipicio. No podía salir ahí y dejar la canción, sino perdía balas y templos, en mi lágrima roja manchándote el cielo, arracándonoslo para haberlo tenido.

Hubo demasiado sufrimiento. Y el sufrimiento se acostumbró a subliminarse con el bailar de Madre Muerte. El sufrimiento, construía una alegría demasiado vehemente y salvaje y bestial, para ser una felicidad sana y pacifica y clara. Tenía que ser roji-negra y oler a pólvora y a dioses que al fin se mueren y nos dejan en paz, sin tierra y sin cielo, sin tiempo ni espacio ni reinos.

Y aunque anhelé lo zen.. lo transparente, lo simple, lo cierto, lo homogéneo, lo claro del valle. Mi anhelo de paz de espíritu y de salud y armonía y templanza y traquilidad, sólo hizo que la guerra fuera más profunda y desgarradora. Había demasiados bocajarros y memorias del precipicio. Había demasiadas bestias heridas por el mundo retorciéndose en mi sangre. Y además, la psicosis, mi pasado suicida, el fascismo y violencia recibida, había arbolado en mis entrañas una fuerza que no era capaz de amansar sino era con lo kamikace. Como si ese fondo lleno de abismo, sólo se calmara cuando el abismo destruía todos los territorios y se lanzaba como aurora boreal contra lo probable.

Y elegí, escribir todos mis estremecimientos, alimentar a todos los monstruos y faunos y tumbas y paraísos, más allá de mí misma y de ellos. Ellos cobraron vida propia. Me poseyeron. Me dionisificaron todas las vidas y muertes. Me hice, alguien de otro mundo y sin mundo que pudiera sostenerme.
 Todo está vestido por la escarcha y una sábana de niebla transparenta los sueños del precipicio de las rutas que han venido a purgar sus cuchillos y sus muertos, al redoble de los ríos. Quizás, la enfermedad, ha sido la sombra de la mano que movía mi bolígrafo, casi toda mi vida. Esos estados de la sobredosis cafeínica o el silbido del hachís deshaciendo las calles hacia los ojos negros y cortantes del Fauno que acechaba el fin de todo con su canción.. ese abandono del cuerpo y de la tierra, en los laberintos de etanol y ayahuaska del pesa-nervios y el golpe que los pasos dejaban entre cenizas y humo, ese delirio romántico y trasnochado del verso terrorista.. el cruzar constantemente mis límites, los límites de la realidad o el estremecimiento. El haber conocido la destrucción psíquica en los inframundos más sanguinarios de la locura. Todo lo kamikace de los alucinógenos llevando al borde de la inexistencia. Y esa forma de vivir en el abismo, tan cerca de lo infinito y de la nada, entre la vida y la muerte, sin estar enteramente en ninguna de ellas.. ha dejado en mí, demasiadas memorias de esa brecha del no-mundo. Y una arrogante y vengativa desesperanza. Un desencanto vanidoso y violento.. que muchas veces, roba las peonzas y columpios de la nieve y degolla las muñecas de petricor y salvia, hacia la tiranía desértica del olvido que invade todo.

La enfermedad siempre me rodeó. Y creo que mi alegría, mi éxtasis, mi inspiración, mis alturas, eran también enfermas de la venganza del Dionisio y del bajo-tierra. Era demasiado vehemente e intensa la felicidad para ser sana y armónica. Siempre cruzaba esa línea, donde la alegría, se volvía la orgía del Dios Pan... y buscaba lo extremo de la ebriedad y lo bucólico, quizás porque estaba en deuda con la poesía, era esclava de la poesía. Y a la poesía no le gusta la mesura, necesita escupir sangre y el fondo del pozo hasta el hueso. Y ese motor borderline nunca me dejó vivir en paz. Necesitaba lo borrascoso, lo extremo, ya fuera en el espanto o en la belleza.

Y también rocé, la paz zen, y a veces estuve dentro de esos ayunos veganos y de las abstemias sobre las cantinas del infierno, la meditación y la trascendencia de los instintos animales, la elevación mística de los calambrazos de las bestias. Pero me duró muy poco. Siempre volvía el aullido, llevándome al chigre de los avasallados, de los que no tienen ni hogar ni dios ni futuro, de los que no quieren salvarse y prefieren quedarse en el abajo del todo lo abajo por venganza y por justicia divina.

Quizás todo es culpa de la escritura. La escritura no sabe abandonar el abismo. Si yo pudiera dejar de escribir, tendría tiempo y espacio, para hacerme pastora de cabras.. o hospedera de algún albergue de peregrinos o podría involucrarme con algún oficio filantrópico en una ong o irme con los zapatistas. O me haría costurera o nómada o mística. Podría tener algún tipo de vida, probable y habitable. Pero como la escritura me exige, incendiarme del pesa-nervios y del éter y del desgarro y pasiones viscerales, la escritura me hace una enferma. Me hace la contadora de todas las enfermedades imaginables del existencialismo.
 Anoche estuve mala, sentía cosas chungas, y como esas sensaciones físicas estaban incendiadas en mi soliloquio y tenía la sensación de que las hacían nacer mis emociones y mis ensueños, sentía una angustia abisal.. hasta que me entraron náuseas y al vomitar, ya pude dormir. Pero tuve sueños muy raros, sueños donde el ser desaparecía y había una sinergia y una sinestesia con el entorno, pero era un entorno infernal. Creo que la mala alimentación y lo poco que me cuido, se ha unido, a ese radical abandono de la vida y los actos en las últimas semanas en las que se ha ido aplazando el viaje al mar y yo me he sentido fuera de lugar, sin nada a lo que agarrarme, sólo anhelando que todo quede atrás, por eso mientras pasa la vida sin estar verdaderamente aquí, lo fantasmagórico ha herido mis nervios. Desde hace varios meses, siento vibraciones de energía en el cerebro y es como si fueran una extraña soma, algo que presiona y a la vez opiácea y ofrece un silencio, un hormigueo del fuego del sol...algo que me lleva a estados de conciencia de la brecha del no mundo.. desde hace muchos años, siento ese tipo de cosas, por eso no me asustan... pero ayer esa energía, bajó a mi pecho y a mi vientre, y me daba una presión que me hacía sentir ahogo y la sensación de que iba a morir.  Y como en mi soliloquio.. había ese entrañamiento de buscar el origen de la enfermedad y además el ensoñar despierta y asociar códigos oníricos y existenciales a esos calambrazos, sentí cosas muy raras y abisales.

Necesito la vida, la mar. Irme de aquí. Aquí se han acumulado la ostia de espectros y naufragios, han venido a morir todos los caminos y deseos. El aislamiento ha cronificado la belicosidad de lo ausente e inmóvil. Lo hipogeo ha devorado toda noción de superficie. Y además he perdido el vínculo con el Bosque y las montañas. La respuesta creativa, la acción poética o el abordaje sobre la brecha, se ha detenido bajo el Leteo. Porque desde hace tres semanas sólo he esperado a la mar. Como hubo averías que había que solucionar antes de dejar la casa deshabitada, se ha ido aplazando el viaje. Y aunque nos iremos el jueves, no me lo acabo de creer, tengo esa sensación febril de Comala, de que de aquí ya no se puede salir con vida... Y esa sensación sepulcral es la que me empuja hacia los nidos de larvas y pesadillas y enfermedades.

25 de octubre de 2021

Cae la atardecida y el cielo ya está casi del todo despejado, las últimas nubes van muriendo sin saber cómo ni a dónde se van, porque será noche de heladas.  Estoy dispersa, me siento demasiado anti-forme para escribir, quizás esa disgregación de la sinestesia de la bruma ha estado en mí los últimos 7 meses, la última vez que razoné con claridad, fue en la mar. Allá, concebía la existencia y su deriva, con pasión y vitalidad, luego fue ese claustro de los bajo-tierra y las hendiduras de la música que desaguan los pronombres por ser infames para cuajar el cuerpo y los hechos en alguna proposición. Y me enfermé de la metafísica de los invertebrados y del amor en quiebra de los protozoos. Algo muy raro ocurrió con el embrujo del absurdo. Y mis intentos de lo zen fueron  el grito desgarrado en los costillares del búfalo, en personas como yo, la meditación y la mística, sólo puede llevar a la guerra de Troya. Y aunque le puse vocación y osadía, mi vida se sustenta de la tormenta y de lo profano, y querer vivir en paz, sin dudas, sin compulsiones de hoguera y ceniza, sin atentados viscerales sobre lo inefable y calcinante, sin orgías de disparo ni estruendos de esperanza ahogada en el tequila o sobre el arcoiris que se aleja, es una total ruina y desvío de mi naturaleza. Y sólo puede amargarme y desprotegerme. Porque no va con mi naturaleza. Aunque mi naturaleza quiso ser todas las naturalezas y probabilidades del ser y comulgó con todos los idearios y pulsos y quiso camaleónicamente hacerme una trasfusión de todo lo que vi. Saber quién coño somos, muchas veces implica ser los que no somos, matar y morir por lo que no somos, confundirnos por los olores de los puertos y las cantinas, tomar y perdernos en todas las carreteras, alejarnos, convertirnos en todo aquello que acaricia el tambor, la libido, la pistola y verlo luego, cadáver en la venganza de las moiras. Pero al final, no sabrás quién eres. Porque ser, es surrealismo y muchedumbre en cólera y vencida por la ternura.
 Dormí un rato la siesta, aunque en realidad estuve todo el rato semidespierta en la duermevela y en el sueño se representaba la enfermedad y la muerte, así que no era muy agradable. Necesito pronto llegar a la mar. Aquí se ha ido todo deteriorando, como en un limbo de humo y carbón, quizás es porque hace ya diez días que no debería de estar aquí y he precipitado la vida y el deseo, hacia la mar y aquí sólo se han quedado los fantasmas que no cuidan las flores ni nutren a las nubes. Creo que el jueves será el viaje. Aunque como todo es tan cambiante e irracional es mejor no saberlo, no saber nada.

 He estado por ahí con Kav... a veces me siento tan agradecida y afortunada, de ser nadie y no tener nada qué hacer, nada por lo que morir ni por lo que matar, y es entonces cuando los precipicios del absurdo se vuelven parnasos y la indigencia y las carencias afectivas y circunstanciales se vuelven la vida secreta de mis amigas las plantas llenando de nutrientes y oxígenos y claraboyas y naves mis hipogeos. Y la belleza lo invade todo y es suyo mi viejo dolor y miedo y miseria y esa canción me da cien vidas, cien siglos más de pasión.. por eso, aunque vuelvan los abismos desérticos, mi rosa de jericó sigue alimentándose del lado siniestro y lejano de la lluvia y del viento, y nómada cabalga y sostiene mis cuerdas y mis cantos, aunque ellos me hayan abandonado.

Ese es el territorio indestructible de mi infancia. El territorio donde el mundo de ahí afuera nunca pudo acceder, donde no importaba qué ocurrió, donde nada podía tenerme ni tocarme, ninguna realidad, ninguna humanidad ni sus mierdas y guerras y tragedias y prisiones. Ningún hecho que no fuera el del Fauno. Y vuelvo siempre. Da igual cuán lejos ataque el sepulcro o la ley de gravedad. Yo soy su agujero de agusano. Y mis raíces, son su éter y su inmensidad. Por eso, todo lo que fui en la superficie sólo fue su literatura y su trampa. Sólo fue el cabaret del delirio de Alicia. Sólo fue el necesario error e infamia para que siguiera el juego y la poesía y su amor.

 La niebla aún no se ha ido, aunque el sol está a punto de subir el monte y pronto la abrirá. Todavía hace frío y se desgarran los columpios y soliloquios del tiempo. Quizás perder el blues y el hachís de los viejos puertos de la luna, ha hecho más cortante y profunda la oscuridad. He perdido muchas veces en mi vida, el sentido poético y el refugio, porque todos eran perecederos, licores de paso que no sobrevivirían al abordaje ni a la sed, horarios de trenes rotos en la basura. Y aunque lo sabía y los amaba así, marchándose, haciéndome extranjera, nunca me acostumbré del todo, a vivir sobre el polvo y el fuego. Me dejé enyerbar por la Luna, ella que era esa loca romántica del éter y la sinestesia, que nunca se había ido ni separado de nada, que todo lo había vuelto gas apólogo de su delirio y su canción, devorando las atmósferas en ese lisérgico puente sin orillas, no sabía protegerse, de lo mortal e incierto y nómada, aunque ella siempre fuera lo insostenible y vagabundo navegando lo que no se podía alcanzar. Pero hay un lugar, siempre hay un lugar para nosotras... dentro de la destrucción y el anti-lugar, porque sólo fuimos poesía anhelando un cuerpo imposible, sólo la rebeldía de la imaginación y el sueño. Por eso, en lo más sepulcral e hiriente también cabalgan los mares y ella brilla el secreto del sol en la ardiente oscuridad.

El hacer pie, el acto, el leitmotiv, está dentro de la escritura, la escritura es medio y fin en sí mismo, es destino y origen, pero nunca se llega a ninguna parte ni se parte de ningún comienzo, no se alcanza orilla, ni hogar, ni verbo, ni obra. Yo acepté enamoradamente la indigencia que me ofreció como escudo y como barco. Acepté sacrificar muchas vidas, oficios y pellejos, para habitar su PI de eternidades inconclusas y posibilidades inalterables y no acabadas ni conocidas. Y también, asumí, su fondo oscuro y sepulcral, la distancia irretornable que ella incendiaba entre los otros y las hechuras y paisajes y diccionarios, y yo. Asumí la soledad y el vértigo del anti-existencialismo y la separación embrionaria que ella me amaba, alejándome de todo. Ella lleva mi vida hacia los arrabales de la materia y del éter y todo lo sumerge en la extralimitación de la superficie sobre ese átomo nuclear hecho por la nada y la materia oscura que en su vértigo me presta un cuerpo para navegar la vida, un cuerpo de usar y tirar, un cuerpo que desbarrancar y desprender, al aullar de lo que la escritura busca más allá de mí y de ella.

La escritura es lo único que me hace vivir y amar y pelear y no renunciar ni cansarme. La escritura, extiende sus ramas de kresala y bromuro, para que yo pueda salir al afuera de ella, donde ella no está, pero sólo agarrada a ella. Sostenida a su aurora boreal para no ser calcinada, para que la nada y el mundo, no me destruya.

Y la escritura es esa bruja que juega a no ser la autora de mi vida, para que la obra adquiera gracia y enganches literarios que hagan estremecerse como si la literatura no fuera y fuera el hummus y la orgía de la sangre y el hueso.

Yo juego, a vivir y escalofriarme de la guerra y la pasión y las hechuras, llevando al fuera de campo a la escritura, para que la escritura sea otra vez todas las desembocaduras y esqueletos y carnes. Juego a explicarme la existencia y la música, como si ella fuera esa omnipresencia que nunca hace acto de presencia ni permite que nadie intuya su brujería y sus intrumentos... esa omnipresencia que siempre es sombra y se mantiene muerta, para que la obra sea. Por eso escribo inacabablemente. Pero es la escritura, en su metaconciencia la única que de verdad sabe quién soy y lo que he vivido, es ella la única que conserva los verdaderos motivos y movimientos y deseos y amores o odios... que perpreté ahí afuera. Pero como la escritura me ha embrujado para ser eterna, escondiéndose de mí, para asaltarlo todo, todo lo que yo diga sobre lo que hay y lo cierto, sólo será su falta, la trampa que me hace al póker. Porque de ese error, ella hace su metástasis de lo inmortal.
 El aislamiento, te hace un ingrato y un impostor. Y eso provoca, el eterno-retorno de lo más sanguíneo y apasionado y oscuro de la soledad. No puedes alegrarte, con certeza y desnudez, del amor y la compañía de nadie. No puedes intimar ni involucrarte con la vida de nadie, porque la soledad te llevó a otro mundo y la empatía fue devorada por el culo de un dragón y por la espada de juguete de las cumbres nevadas. Por eso, ya no puedes regresar. Los lugares que descubriste en los precipicios y paraísos de la soledad, te dieron el olor y la banda sonora, de las bestias que no agradan a los humanos. Los humanos que se aproximan a ti, son sociables y plurales y tienen latidos y habidos universales y tú eres la amenaza de lo que os une.. la amenaza de lo que les une a su sentido existencial. Y aunque trates de disimular y te disfraces con flores y champán en su presencia, pierdes rotos y descosidos, entre-las-muecas, entre-las-líneas, entre-los-pasos, y tus entre-silencios, hacen alaridos horribles para ellos. No se fían de ti, porque tu sombra no se fía de ellos. Y esa tensión asalvaja la distancia. La distancia que tú no sabes cruzar y la que ellos temen cruzar porque tu energía los aleja, es tu fuego, tu camino, tu amor.

De la soledad nunca se regresa. Nunca se abandona el agujero del árbol.. una vez que te dio su amor. Sólo sales ahí afuera, en la dramaturgia, sólo puedes conocer y morar la literatura, todos tus amantes, sólo fueron musas de absenta y de muerte, sólo fueron las drogas de Alicia haciendo columpios hacia la Estrella Polar y el fin de alguna obra que daría vida a nuevos personajes y anti-personajes hacia otra obra que tendría también que morir para que siguiera el juego.
 La niebla ocupa casi todo el paisaje... y es muy hermoso, ver a los árboles otoñales, echar a volar, como gárgolas incendiando las catedrales. Me iré, pero sé que volveré. Volveré cuando no haya ningún sitio al que huir, cuando no queden pájaros ni monedas ni ilusiones ni poemas. Es extraño el amor que hay entre ésta casa y montes y mi indigencia. Éste lugar me embruja y me hace olvidar que existe o existió algo fuera de aquí. Me hace anacrónica y anticorpórea, hace que queme los brazos y las piernas de madera del barco y que la mar se vuelva humo y la tierra ceniza que flota sobre el infierno. Para llegar aquí, no hace falta ningún plan, no hace falta tomar una carretera, se llega, cuando arden todas las naves, cuando te abandonas a la tormenta, cuando saltas sobre tus huecos como un graznido.  Una vez que estás aquí, pierdes del todo la noción de lo universal y de la anchura y altura, sólo hay la profundidad del pozo sin fondo. Y sin embargo, son tan hermosos los crisantemos que nacen de la boca del arlequín oxidado y son tan brutales y anticivilizadas las canciones de la caliza y de los robles y del frío del viento del norte que es fácil olvidarse que hay alguna otra vida que defender. Y cruzas el portal, del anti-existencialismo sin darte cuenta y lleno de amor e inocencia, y sigues así, por ahí, por la boca del alfiler que los zorros abren entre la carne y el éter y vas perdiéndote, mientras encuentras lo único que puede encontrarse. Y no es nada bonito. Es terrible y espeluznante, como la verdad. Y te empuja a la quema de todas las cartas y de los pesebres... en la serenidad del loco, en la fe del kamikaze... y te hace pastor de nubes y rayos y olvidos, reuniendo sus rebaños al borde del abismo.
Hace frío en la casa. Todo está silencioso. Soñaba algo extraño, como de otro mundo, donde un espíritu, se había desligado de todo y una voz narraba su historia ajena a todas las historias, el espíritu no tenía cuerpo, aunque hace mucho tiempo, lo tuvo.

Me ha ayudado mucho comprender el mecanismo lunar. Porque al sentir su hervidera de gasógeno y kresala, pude ver sus fugas, los espacios que estaban fuera de la luna y al conectarse esos otros puntos de encaje en mi percepción, supe que nada había sido tan importante y que el desgarro en el que se habían jubilado ciertos poemas, sólo era cubismo y media barra del bar. Y era como si pudiera revivir, la herida que había sido tan trágica para la luna, densificada, comprimiendo todos los escenarios y significados, en un disparo y descubrir que no era tan herida ni tanto drama y que además, sólo había ocupado un 25% del sentir y el desvelo, sólo había sido el último vagón lleno de fuego y de humo, descarrilando la memoria de lo que iba delante y detrás, y haciendo espacio a través de la migraciones de lo fúnebre. Aunque en la Luna, fueran todos los habidos y posibles, porque la Luna está loca y no es de éste mundo.

Creo que en el momento en el que elegí ser escritora.. destruí todo lo que podría hacerme otra cosa, no podría alcanzar lo zen.. porque tendría que pararme en todos los infiernos y sus cantinas para contar su historia, y no podría trascender la herida-matriz, porque la herida era el lugar en el que nacía la pulsión creativa, era la gasolina que todavía me empujaba a sentir y pensar y pelear, la escritura tuvo que hacer perenne el desgarro y el abismo para que el rugido siguiera rozándome los noctambularios y el piano. 
Tampoco podría, tener pareja y dedicarme a la felicidad del ahí afuera ni entregarme a lo mundano y carnal y probable, porque la escritura necesitaba embriagarse de la falta y de lo que aún no había nacido y no podría encarnar ni descarnar el amor en lo que me tocaba o me existía. El amor, siempre estaría más allá de la tierra y de lo humano, mucho más allá de lo conocido y nombrable. El amor tendría que acostarse con la ardiente-oscuridad donde el amor es la alucinación del hueso-cuchillo devorando el hálito de los neandertales y el hastío de las estrellas. 
También me obligó a renunciar a todas las riquezas y logros terrenales y materializables, a todos los caminos que cruzaban por las civilizaciones. Me embrujó hacia la discordia del no comulgar con ningún otro, ni tener el refugio ni la complicidad de ningún otro entre mis violenchelos y gritos. Y me sedujo, para que los caminos, no tuvieran ninguna meta ni asfalto, porque la escritura se sostiene por lo inconcluso y arrebatado hacia lo incognoscible y calcinante. 
Me convirtió en el carnaval y en la dramaturgia, del yo fractálico de la sombra insondable que todo lo alejaba para poder amar alguna cercanía, dándome carne de bromuro y hojalata, para pedir en la posada vino peleón y sopa, para posar en tus labios, un sentimiento, tres pétalos, una pluma de gorrión y un carámbano que haga de espejo a la que no soy, a lo que nunca podrá amarte hoy. Me robó la posibilidad de la identidad y toda formalidad y solidez. Siempre era la otra, la que en mí, gestaba el estremecimiento y las palabras y actos que dejaba entre los otros. La otra que llegaba y estaba y se iba, siempre sola, obsesionada con el poema que aún no conocía y que sólo podía aprenderse a imaginar, en el anti-mundo y en lo más profundo de la soledad.
Me juró que sólo llegaríamos a Itaca, cuando no quedara en pie ni una casa, ni una piedra, ni un amor, cuando ya nada pudiera hacernos recordar que existió Itaca.
La escritura, me unió al inframundo, porque sólo se escribe, en la perdición y en la carencia y en la guerra, se escribe cuando quieres ser dios y ser la muerte y duele tanto ser humano y estar en la tierra que no tiene ni una sepultura para ti, pero si alcanzas la humildad de la felicidad, si hallas la amorosidad del valle y de las bien dadas, si sientes gratitud, plenitud, entereza, sentido, no escribirías, serías como un ciervo y un pájaro, ni siquiera te molestarías en hablar, sólo vivirías el fulgor. La escritura, para protegerse a sí misma, me dio el filo y la falta y el reino subterráneo. Y es ella la que mantiene encendido el fuego.

24 de octubre de 2021

 Todavía el sol no ha subido el monte y la helada congela el crujido entre dos sonidos sobre el acunar del hueco. Hace frío en la casa. Echaré de menos el invierno de las montañas, en la costa, sobretodo a la nieve que no podré disfrutar.

La resistencia de la Conciencia, ante la Bestia, la fuerza con la que sombra se perpetua como sombra, obedece a un mecanismo-cuántico que nos anocheció en el origen y se reverberó fractálicamente. Creando una inercia vital.. aunque fuera más bien anti-vital. Por eso, es complejo deshacer el modos operandi y direcciones de la sombra y alcanzar nuevos portales de la conciencia. Es como un salto al abismo. Y la Bestia, cobra la apariencia de la protectora de la vida y nos da la sensación del miedo a morir y ataca bruja y desquiadamente en las vísceras y el pesa-nervios, impidiéndonos acceder al éter y a una vida más libre y consciente.

El problema, es la materia oscura.. que los submundos de la psique, acorazaron como el escudo y la espada de la Bestia. La Bestia, tiene contenidos y diccionarios, de la caja B de Alicia. Como hay muchas conciencias simultáneas y múltiples puntos de encaje, operando en el ser contínuamente.. es la Bestia, la que en parte las ordena y colecciona en el inframundo. Y hay un duelo a muerte, un duelo frente a lo desconocido y la sombra, que genera y acciona a Alicia... y esa conciencia que se sostiene por Madre Muerte y el duelo de Alicia, es la que nos hace vivir y evolucionar y ser mejores personas, pero mientras adquirimos y peleamos por ese reino de arriba y ese lugar integrador de todos los universos hacia el amor-cuántico, La Bestia, también está operando otros puntos de encaje y conciencias más densas que se mostraron como la resistencia y la oposición y encrucijada de Alicia. Como la realidad y el ser es cuántico y muldimensional... es complejo trabajar y rebelar el contenido y lograr una conciencia-homogénea, y la única homogeneidad posible, ocurre en el éter y en lo extraordinario, es la "locura" y el surrealismo lo único integrador, pero nuestra psique tiene también un punto de encaje binario y racional producto del 3D que nos hace rígidos ante lo que somos y nos impide, desplegar a Alicia. Hay entre nuestras conciencias, la conciencia de la causa-efecto y el ordenador o el sentido filosófico o la noción de la unidad y de lo lineal y plano y homogéneo, y ese sentido binario, está en contra de lo que somos y de la realidad, aunque es un rizoma de lo que hay y de lo que somos.

La Bestia, es cuántica y es un acceso al universo de Alicia. Pero la movida, es que es un acceso por la puerta trasera del infierno. Y comprender las multidimensiones de la conciencia, comprender que dentro somos multitudes operando en diferentes espacios-tiempos y también en universos donde no existe ni el espacio ni el tiempo, será algo básico para intentar salir del Laberinto del Fauno. Y como los humanos estamos estupidazados por el 3D, lo olvidaremos una y otra vez. Volviendo a lo geocentrista y terraplanista de la falsa unidad de la identidad y de la realidad y de la conciencia. Y La Bestia, nos acorralará precisamente ahí.. nos llevará al agujero negro, donde los submundos toman la apariencia de la totalidad y el bocajarro.. y no podremos meter a nuestros elefantes y planetas por ese ojo del afiler que nos da la Bestia, pero en realidad ese ojo, es infinito y cuántico.

La Bestia, tiene dentro de sí lo más denso, las energías más bajas e infernales del 3D.. lo más alejado de Alicia y de las frecuencias de Fauno, y La Bestia, se manifiesta o nos esclaviza, a través de emociones o pensamientos o idearios, que en nuestra odisea y batalla, dejaron dentro de la carne la punta del cuchillo. Fueron bloqueos a la cuántica. Alicia no podía ser consciente ni manifestarse, en esos portales de la realidad... cuando moramos esos infiernos del 3D, suicidamos en parte a Alicia.. o nos posicionamos en el lado más oscuro y más alejado de ella.  Es como un cabo suelto, como un cadáver que no pudimos enterrar y lo llevamos podrido sobre nuestras espaldas. Una deuda con Madre Muerte y la conciencia. Por eso, la sombra nos domina y la Bestia eclipsa y nos aleja de Alicia.

Y no podremos resolverlo racional ni existencial ni esquizoanalíticamente, porque su origen, su modos operandi es mágico y cuántico. Aunque paradójicamente su energía es tan sanguinariamente densa.. que nos despierta los puntos de encaje binarios y unilaterales y por eso queremos romper el muro a cabezazos y volvemos mucho más jodidos del portal.

La neurosis, la psicosis, la obesión, la depresión, la ansiedad, la angustia.. o todo lo que ha alimentado a la psicología y psiquiatría y rollos de autoayuda y new age, las heridas de la humanidad, son los accesos al universo del éter. Por eso la psiquiatría y la psicología y todas esas mierdas, fracasarán inevitablemente, porque sus conocimientos son binarios y parten y desembocan exclusivamente en el 3D cuando el ser y la realidad es cuántica.

Las heridas, son los accesos al éter, a Alicia, al viaje chamánico hacia lo que somos y lo Infinito.

Y han de ser tratadas de forma mágica y sagrada y cuántica. Si se quieren curar las heridas con jabón o grapas, con el 3D y sus somas y anestesias, se volverán enfermedades crónicas y la pérdida radical de la muchosidad y de la conciencia y el apoltronamiento y esclavitud al 3D.

 Tigre... tiene una sombra maquiavélica y violenta. Y sé que tengo que calmar a la Bestia.. en los tantras del Bosque y no azuzarla. Y sé también que el lado más oscuro e inaceptable de Tigre, el que no se reconoce a sí mismo, se volverá la llave para regresar a Alicia, cuando humildemente, abandone la sombra y en la superficie, acepte su brutalidad e infierno, sin cargarla en el fusil y arder visceralmente de su fondo oscuro. 

La sombra, nos hace redadas y juega a matarnos, cuando tememos la verdad que oculta. Y es la conciencia la que hace abracadabra y calma a las bestias. Si nuestro lado oscuro, lo mantenemos prisionero en el sótano del inframundo, le estaremos dando el dominio en lo inconsciente y atraeremos su energía y su precipicio... en el juego del 3D.. atraeremos la conexión que lo hará emerger.. y será infernal.. Y así es como Madre Muerte, trae la conciencia y la libertad.

La vida, no está marcada por las decisiones individuales ni por los caminos del 3D, está marcada por Madre Muerte, trayendo la Conciencia. Es la Conciencia la que se atrae a sí misma... por eso es la sombra la que domina, los territorios inconscientes, son los que avalanchan la experiencia y lo que nos conecta el 3D; todas sus relaciones y hechuras, para llevar conciencia a nuestro fondo oscuro y conocer su contenido.


No es fácil domar a nuestra bestia. Pero el único modo, es hacerla subir las escaleras del inconsciente.
 
En la oscuridad de Tigre, habita la rabia, el deseo de herir a los que me hirieron, el deseo de matar a dios para ser dios. En la oscuridad de Tigre, habita la oscuridad de toda la humanidad, y todos los pecados capitales, todo el horror imaginable que se pueda perpretar contra la luz y el amor, y que existe, existió y existirá en la humanidad. Porque Tigre, es un hereje y un animal de cianuro y fuego.. Es la bestia de la que surgieron las civilizaciones y nuestros buenos sentimientos... luchando contra ella, pero haciéndola regir nuestros pasos, por mantenerla cautiva en la sombra. Y hay algo en su interior que es la oposición a Alicia, que es lo que niega a Gran Espíritu y sus leyes, lo que se niega a aceptar el juego de Madre Muerte. Lo que mataría antes de aceptar su error y su sombra. Es la sombra que se protege a sí misma, de la superficie y de la conciencia. Que ejerce el poder de un centro magnético que aleja a Alicia de la conciencia y de las partes de ella misma que habitan en el otro lado de Tigre. Podría decirse que es el arquetipo del Diablo. Y los humanos, tenemos un ojo de dios y otro del demonio. Y los dos iluminan la existencia. Quizás sean inseparables. Quizás sean el mismo licor. Qui lo sa.

Lo complejo, de aceptar nuestra oscuridad, es que Alicia y la ética y principios y valores y amores y sostenes existenciales y vitales con los que construimos el barco que sostenía nuestra Odisea, nacieron, rebelándose a nuestra Bestia, queriendo destruirla. Y la broma de Madre Muerte, es que fue precisamente la Bestia la que dirigió el timón. Porque en la Bestia habitaba la ardiente oscuridad donde no había llegado la Conciencia... y por eso su sombra, eligió todo, lo atrajo todo, para que la Conciencia existiera. Porque la fuerza que nos dirige, la que lo gobierna todo es la Conciencia.

No es fácil, hacer que la Bestia, sucumba a la Conciencia. Porque el reino de la Bestia, es la sombra y ella la defiende a vida o muerte. Ella, embruja y prepara una nueva sombra, atrapa dentro de sí, todos los submundos y despliega el velamen de los Cerberos y del infierno.. separando con lo más soterrado y brutal de la naturaleza humana, al conocimiento, de la conciencia de Alicia.

La Bestia, es la clandestina y es la que nubla la vista con la bruma del Leteo para que nos perdamos en su interior sin ni siquiera darnos cuenta de que estamos encarnando su herejía.

Hay una explosión nuclear, un agujero negro, un abismo-maestro, un talón de aquiles, una brutalidad surrealista y bruja, que empieza a accionarse, cuando estamos a punto de llevar a la Bestia a la superficie de nuestra psique, y como la Bestia nos conoce mucho mejor que nosotros a ella, sabe exactamente lo que ha de hacer, para que sucumbamos a su sombra y nos pongamos detrás de ella.

Como decía Castaneda, al conocimiento se va como a la guerra y no hay nada que aterre más que el conocimiento.

Y es precisamente por la Bestia que lo vela y que lo encarna.

Hay una fuerte helada. Amanece. Todavía estoy muy dormida. Quiero entregarme con vehemencia a la escritura, estos días la he descuidado, quizás por estar marchándome de aquí, y esperando a la vida en la mar, y como no me agarra aquí el deseo ni nada, la escritura se hace polvorienta y transitoria. Serán unos cuatro días aquí. Me he dado cuenta, gracias a lo depresivo, que lo único que puede significar mi vida, es la escritura. Que todos los otros caminos fracasaron. Y que sólo la escritura puede dignificar lo que fue trágico y jodido, lo que hirió tanto y convertirlo en su interior, en coraje y fuego. 

Al escarbar en los abismos de la familia, he comprendido que la herida, se sostiene al responsabilizarlos de vidas y sueños que no pude recorrer, por su presencia posesiva y maníaca. Por los condicionamientos y realidades que impusieron en mi vida y en mi psique. Mi tendencia a buscar los orígenes en la sombra y a desvelar mi inconsciente, me hizo encontrarme con mucho contenido hiriente que provino de su exterior.. y que se hizo, desde los espejos del nigredo mi propia psique, y es ahí, donde hay rabia y desencuentro, donde peleo con ellos y los maldigo. Por haber quebrantado mi individualidad. Por haber obligado a mi camino, a cargar o llenarse con los caminos de otros. Y mi rabia surge porque culpo al entorno que me cayó encima de forma tiránica y fascista de haber interferido en mi realidad y en mis emociones, y haber fraguado sistemas emocionales y metafísicos y vivenciales..  que me hieren y que nunca hubieran existido en la ausencia de ese entorno.  Quizás ese aullido es la herejía de Tigre. Y quizás tiene también qué ver con mi pasado suicida. Como si profanara a la vida y a las leyes naturales, si ellas ponen en peligro mi libertad o mi felicidad. Un suicida, siempre es un hereje.. alguien que echa un duelo a la vida y a la muerte y aunque sabe que perderá, se levanta en armas y arde de nitroglicerina, con el rencor de su poesía y de su amor. Se niega a guardar los dictados del Fauno. Se rebela a todos los habidos. Se niega a seguir la Odisea y prefiere ser la oscuridad sanguinaria de la mar que el esclavo de la tormenta y del infierno. Y creo que esa herejía de mi pasado suicida, esa vehemencia de Calígula.. que Tigre siempre ardió en mi corazón, es la misma que me hace desligarme de mi familia y luchar con furia con el contenido que dejaron en mi psique y en mi realidad, aunque ellos sean, lo embrionario, el puente a la vida. En algún lugar del universo del éter, Alicia escogió habitar esa caja de madera, de la familia, en el 3D, escogió esa experiencia, ese inicio, ese Teatro, para llegar a sí misma y explorar el juego. Escogió el abismo como maestro. Cuando yo profano el Teatro-matriz, vuelvo a despertar mi rabia suicida y a cabalgar con Tigre hacia la oscuridad. Cuando me niego a asumir el abismo, como simiente, como raíz de amor-cuántico y del juego que le debo a la conciencia, me vuelvo una hereje de mi propia Odisea.

Desde que era niña, tenía dentro a ese Calígula, cuando jugaba con dios, y dios se manifestaba en lo cuántico y mágico que rodea a la niñez, yo mantenía un diálogo de tú a tú, sin alabanzas ni jerarquías ni rezos.. y quería que cumpliera mis deseos, y muchas veces mis deseos, hacían abracadabra y cuando no lo hacían amenazaba a dios con dejar de hablarlo y de tenerlo en cuenta. Y era en mi niñez, dios el que me perdería a mí y no yo a él.

Y creo que ese lado oscuro y profano de Tigre, es el mismo, que me hace huérfana de mis padres, el que me quiere nacer a mí sobre mi voluntad, sobre los huevos del ave fénix y no de los humanos. Es que el quebranta a las leyes de Gran Espíritu y lucha contra ellas. Es la fuerza que me embrujó hacia la locura, al rebelarme kamikace y llena de dinamita, contra los habidos del 3D para tomar atajos hacia el universo de éter de Alicia, saltándome los pasos intermedios de la conciencia y los romances y muertes que enamorada deja la vida.

Esa vehemencia de Tigre, tenía mucho del anticristo. Y me empujó muchas veces, a explorar caminos peligrosos en el éter y en el ensueño. Y a rebelarme al 3D y querer destruirlo, y olvidarme que es un universo paralelo y secuencial del universo de Alicia, olvidarme que es la cancha de juego y que tiene sus leyes. Y el tomar atajos y no querer cumplir los relevos que Madre Muerte dicta en la conciencia, te mete en muchos problemas. 

Para poder regresar a Itaca, tengo que trascender la herejía suicida de Tigre. Y aceptar el Teatro en el que caí y sus explosiones del precipicio hacia la materia prima, como la elección de Alicia, y no como la guerra y el infierno.

Mi pasado suicida, al darse, desde ese duelo a Madre Muerte, en ese larguísimo viaje  con la hierba del diablo y sus alucinaciones creando puntos de encaje en lo más abisal del éter, en lo más ardiente del reino de las sombras.. ha dejado en mi interior, un extraño motor y cábala, como si Madre Muerte, me diera la vida, a cambio, de recorrer el reino de las sombras y traer un poema, un poema que costará la vida y la muerte.

Y mi herejía suicida... tiene mucho qué ver con el terrorismo-metafísico hacia mi familia, mi despertar de la orfandad belicosa arrancándolos de mí. Y sobretodo es con mi madre,  con la que enciendo la barricada de mi apearme del 3D y del origen. Y sé que en ese agujero negro, está la clave, para comprender la "misión" de mi Odisea. Ser capaz a aceptar el infierno que trajo el 3D, como el numen de la vida y la poesía, y no como la maldición y la guerra que tendría que dinamitar en el cielo y en la tierra.

23 de octubre de 2021

 Algún día, escribiré utilizando otros recovecos de la literatura sobre mi familia. Ahora quizás estoy demasiado dentro para entender la flor del sol y de la guillotina que alumbró nuestras ruinas y sangre. Mi familia me hizo autista y me desterró del resto de familias, me hizo antifuncional y extraterrestre para todas las otras humanidades. Me obligó a la dramaturgia y al secreto de la poesía y del esperpento. Me embrujó esos 25centímetros de irretornable distancia entre mi piel y todas las pieles, entre mi sonido y todos los diccionarios. Mi familia, hizo que el amor fuera algo de otro planeta, algo que jamás podría reconocerse en la tierra ni nombrarme.

Y lo más raro de todo... fue el movimiento lisérgico y desgarrado del precipicio y de la irracionalidad, destruyendo la razón y la filosofía y la civilización y la palabra.. por algo parecido a lo que podría soñar Edgar Allan Poe cuando sudaba hierro y absenta y perdía murciélagos por los ojos hacia la inexistencia.

El origen... no estaba en el género humano y si lo estaba.. pertenecía al inframundo plutoniano, algo con tanto bromuro y agujeros y oscuridad que no había nacido el libro que pudiera sujetarnos la vida y los motivos y tenernos como iguales. Yo no podía reflejar las emociones e idearios y costumbres y modos operandi, de la familia, en el mundo de ahí afuera. Mi familia, era la muerte radical de lo universal. Lo que me hacía una inadaptada crónica.

Y era también, lo que me hizo crecer junto a la Cucaracha y Lobo y Tigre y Monstruo y La Niña y.., yo no podía existir como yo, ni como humana, entre ellos, para sobrevivirlos necesitaba ser jauría, necesitaba al duende-esquizo dándome chocolate y cerillas y un agujero de gusano hacia el anti-mundo para sostener mi corazón y poder tener rostro.

Yo nací de todas las enfermedades mentales que se podían imaginar y secundar. De todos los atropellos y accidentes y suicidios contra el sentido común y la vida. Nací del valle de lágrimas echándole sal a la tierra para que no creciera la hierba jamás. Y yo que era selva, me amisté con la oscuridad, para parir salvia divinorium en el infierno.

No pude sobrevivir con entereza a mi familia. Ellos fueron mi más perturbador fracaso. Mi playa de Barcino. El cuchillo que la muerte reservaba para el último poema. Ellos eran esa guerra donde los ganadores y los vencidos, corrían la misma terrible maldición. Nadie podía salir de ella. No podría existir la paz. Nadie podría salvarse. Uno no podría soltar el hacha, pero tampoco podía buscar el armisticio. Ambas cosas te matarían. El dolor, provenía de otro mundo... de algo demasiado animal y cuántico y loco, para poder comprar soma o un sentido existencial que lo dignificara. El dolor, era lo que nos engendró. Era la devoción y el salmo. El precipicio fue nuestra escuela. Yo nací de un desgarro, del disparo que salió por la culata, de la destrucción que mi padre y mi madre perpretaban contra sus propias vidas. Y encarné su propia herejía. Y no podía guardar silencio. No podía no devolverles la bala y ese beleño infernal que corría por mis venas y me parió. Y mi única vocación fue desentrañar la sombra. Porque yo nací acorralada por ella, nací de la ardiente oscuridad del inframundo de mi familia. No nací con un pan bajo el brazo, nací con el fusil de la venganza de los niños que fueron intoxicados y acorralados por los fantasmas y sombras de los adultos inconscientes y perdidos en el naufragio crepuscular.

Quiero llegar pronto a la mar, porque la mar está llena de brama y mi luna sinestésica e indiferenciada, cuando está rodeaba por las frecuencias de Fauno, se llena de vida y de motivos. Yo aprendí a vivir rodeada por enfermedad y tragedia, porque nací de la enfermedad, nací en un familia llena de patologías contra la anarquía-cuántica y el Fauno, en una sociedad llena de miedo y crímenes contra el amor y la vida. Y como siempre viví en la brecha y al borde del ensueño, esos infiernos, se hicieron mi psique y mi camino. Me acostumbré a hacerme un nido junto a las ratas y los arrabales donde todo termina. Mi corazón se vio obligado a oscurecerse para proteger la luz. Alicia aprendió a dejar que el 3D muriera y se quedara detrás, y a tratar con esos infiernos, desde su materia prima, desde su origen que es el universo del éter.. Y allá, las energías del miedo y del dolor, eran representadas por las bestias del inframundo contra las que yo luchaba, desde el ensueño. En el 3D, esos demonios, eran los crímenes de la clase alta y el capitalismo, la avaricia, el odio, el egoísmo, la vanidad, el miedo, el dolor que mataba pájaros y hacía llorar al agua. Yo emprendí mi lucha hacia el Salvaje Poseidón. Dejé que mi lucha, excluyera la tierra y a la humanidad, para habitar verdaderamente la tierra y encontrar su amor. Y también porque fui vencida por el infierno de mi familia. No había poesía ni filosofía ni gritos ni golpes ni amores ni actos en la tierra, que pudiera sanar su dolor y sobrevivirlo. Ellos no llegaban nunca a Fauno. No podían recordar. No sabían amar. No sabían reír ni volar.  Ellos estaban malditos y condenados al fango del 3D. Y yo no supe irme. Quise traerlos conmigo, pero sus demonios me atraparon. Me obligaron a descubrir qué conocimiento ocultaban. A recorrer todas las habitaciones del infierno.

Yo jamás regresé de la locura. Porque la locura era mi barco y mi corazón y mi lucidez. Yo jamás habité enteramente el 3D. Mi naturaleza cuántica y mi niñez, se juró eterna, se juró mi hilo de plata, mi único suelo y horizonte, mi motor. Por eso me quedé en la brecha del no-mundo. Y aunque aprendí a disfrazarme, todo me obligó a disfrazarme belicosamente cuando los binarios me hicieron daño por ser etérea y por no habitar ni secundar su realidad... y sé perfectamente fingirme una de ellos, porque crecí asfixiada y rodeada por ellos... y aprendí a tocar sus canciones del esperpento y de la sangre.. y aprendí a cruzar la puerta trasera de su infierno y de lo que ocultaba su máscara y su hipocresía y su miedo y su materia oscura, para acceder al paraíso de Alicia.. para proteger a Alicia, en el lugar más denso y sanguinario del inframundo... mi mundo nunca fue el suyo. Y como dice Cortazar, la locura no toca a cualquiera, para ser loco hay que merecerlo. Hay que defender la muchosidad y la niñez.. hay que comprender que siempre nos rodeó lo extraordinario y lo desconocido y que había muchos más universos de los que filtraban los ojos y el tiempo-espacio-materia.

Vivir en la brecha del no-mundo... habiendo accedido desde la puerta trasera del infierno, trae ciertas guerras apocalípticas a la existencia. Pero si las vivimos, fue porque éramos fuertes. Hay muchas naturalezas-cuánticas que acceden desde el reino de arriba, llegan desde lo zen y la paz y el amor, desde el camino fácil. 

Y otros, llegamos, desde Madre Muerte y el inframundo. Nuestras vidas serán abisales. Porque hemos venido a iluminar el infierno y a resolver la materia oscura de la dimensión de los binarios, elevándola, hacia "el reino de las sombras" que trae la verdadera alquimia a la tierra. Somos puentes. Somos agujeros de gusano. Aunque estemos condenados a la locura, a la incomprensión, a la soledad.


Nosotros accedimos al universo del éter, cavando en la tierra, hasta llegar al Sol, por el camino más escabroso y difícil. Elegimos bajar por el río de los muertos. Y descifrar la cábala de las bestias del inframundo. Nacimos marcados por el dolor y la guerra. Nacimos rodeados por la enfermedad y la prisión. Nacimos vibrando el amor del Fauno y su conciencia, en un entorno antagónico y adverso que nos obligó a vivir en el reino subterráneo y a cruzar los umbrales de Alicia... desde la ardiente oscuridad y la lucha vertical con el 3D, desde el éter.

Nosotros no tenemos mundo. No pertenecemos a nada no comulgamos con nadie. No tenemos cómplices humanos. Porque los humanos, sólo conocen nuestros disfraces. Nuestros disfraces protegiéndonos del infierno de los binarios.. y velando el éter de Alicia. Ocultando a Peter Pan para que no envejezca si es mirado por sus ojos cuerdos y rotos y apoltronados al 3D.

 Soñaba algo de que yo era un bebé, y el miedo de mi madre sobre mí hacía que se provocaran exaltos ajenos a mi paz y a lo zen y una voz decía que eso era lo que provocó un nerviosismo y un miedo en mi sombra.. una sobre-estimulación sobre una amenaza inexistente.

Estos días han sido muy malos, porque apenas he escrito. Y eso ha hecho que se haya perdido la conciencia sobre mis procesos internos y la pulsión creativa.  En unos días me iré de aquí, pero mientras es como si ya no ocurriera la vida y viejos fantasmas de la angustia y la desesperación hayan ocupado esas superficies de los significados. 

Mi vida, sólo se sostiene por la escritura... y cuando ella se congela y yo no quiero contar la historia del grito.. el grito explota en mis submundos.. mi conciencia es separada y aislada de mi existencia que se queda agónica y acorralada entre muros cortantes y asesinos.

Creo que me ha afectado la presencia de mi madre erupcionando en mi sombra viejas heridas y estímulos neuróticos y traumáticos de las emociones a través de las energías y de lo invisible. Es un saber muy extraño que hierve en mi sangre y es embrujado por su presencia, y por alguna razón, despierta mis idearios suicidas y un sentir desgarradoramente trágico. Es como una alergia poética y metafísica. Algo que activa el contenido de los submundos y de lo más desgarrado de lo visceral.. algo que me empuja a la estupidización de mi pensamiento y al abandono. Quizás es mi luna sinestésica e indiferenciada.. que se siente un espejo lleno de balazos por el que entra toda la materia oscura que mi madre, conectó en mi niñez. Y la materia oscura de mi madre, era la de toda su familia y sus patologías neuróticas y obsesivas, y los monstruos de la cultura y cadenas de la domesticación y el miedo. Como yo captaba todo ese contenido, por mi hipersensibilidad y el vivir en el éter.. esa conexión sinérgica donde yo era incapaz a individualizarme de las energías que vibraba mi madre y toda la información de su sombra se grababa como marcas y golpes en mi aura.. todo eso se quedó como contenido telúrico en mi inframundo y su presencia.. lo despierta. Y me cuesta mucho, sobrevivir a su tristeza. Se me agarra. Me obliga a caer a su lado.

El dolor de mi familia, destruyó la filosofía y la alegría y la inocencia y avalancha ante los pájaros y lo desconocido. Sólo permitió que la locura y el surrealismo-negro se hiciera cargo.  Creo que esa parte perenne de mi tristeza y desencanto.. fue el legado que ellos me dejaron. En mi adolescencia me sentía muy fuerte, creía que podría destruir el capitalismo y que yo era más fuerte que cien antidisturbios y todas las estructuras del fascismo y que mis razones podrían acabar con la cultura y todas las prisiones de la sociedad que pretendían alejarme de la libertad y la felicidad, pero fui vencida por mi familia, no podía ganar su forma de matar a los pájaros y provocar tanto dolor desde lo irracional y lo estúpido. Esos actos que iban en contra de sí mismos, de sus hijos, de la vida y la poesía y la razón, que sólo provocaban desgracia y sufrimiento. Su manera de destruir la anarquía y el amor-cuántico y atraparme en su infierno. Eso fue lo que me enloqueció. Fue la batalla que perdí. No poder librarme de la maldición de la familia. 

Y sino pude hacerlo, fue por mi naturaleza cuántica. Todos sus infiernos, eran parte de mi sombra, mi luna indiferenciada y lisérgica los había hecho parte directa de mi sombra, había adquirido todo su contenido desde las energías.. y esas energías se llenaban de diccionarios neuróticos y psicóticos para mostrar su contenido oculto. El contenido de la materia oscura que se grabó en mi inconsciente y que siempre me llegó como una posesión sobre-natural e infernal. Por eso desarrollé la esquizofrenia. Todos los locos, son criaturas cuánticas que perciben las dimensiones del éter y que tienen una relación extremadamente franca con su sombra. Cuando hay una alta sensibilidad que hace que la sombra hierva de muchas dimensiones y contenidos que captó ese radar telepático de la cuántica.. esa sombra buscará revelarse.. y por eso utiliza lo esquizo o lo psicótico. Porque su contenido es cuántico y no pertenece al inconsciente personal.. pertenece a la materia oscura y a la sombra que los otros dejaban en el cuerpo-energético.. y esa información cobra vida desde la brecha y la ardiente oscuridad, porque no conoce otra forma de liberarse y llegar a la conciencia.

Cuando alguien cuántico crece en un ambiente hostil y binario, lleno de opresión, sufrimiento y enfermedad.. esa persona crecerá con un infierno en su interior y seguramente se enloquecerá.. porque su alta-sensibilidad no tuvo un lugar seguro y sano para desarrollarse, no creció entre las frecuencias del Bosque ni de Fauno.. sino rodeada por la densidad y las energías del dolor y del miedo.. que se habrán hecho campos de minas en su inconsciente. Las personas con lunas sinestésicas e indiferenciadas, instrospectan todo lo que hay en el entorno como parte de sí mismas. Si el entorno está lleno de enfermedades se volverán los chivos expiatorios de la enfermedad.

Cuando encontréis a un esquizo, buscar en su familia y en vuestra sociedad y cultura a la enfermedad no en él, él sólo es la sinceridad y la desnudez de la enfermedad, sólo es la liberación de la materia oscura, la conciencia y luz del infierno de su entorno, sólo es la salud y cordura de la enfermedad de su familia y de la civilización.

22 de octubre de 2021

En nuestra primera niñez, estamos llenos de agujeros de gusano hacia el éter. Aunque la gente luego lo olvide, vivimos en la cuántica, percibimos muchas dimensiones más allá del 3D, y Alicia que es un hueco y es una sinergia, en los primeros años, se relaciona con el entorno, relacionándose consigo misma, porque Alicia siempre estuvo en todas las cosas. Porque ella es etérea. Cuando somos bebés, nuestra madre, somos nosotras mismas, al igual que somos el sol, la pared, el perro, el árbol. Porque en las dimensiones cuánticas somos un rizoma de la sustancia primigenia bailando lo extraordinario.

Por eso, es tan terrible... el daño que pueden hacer los padres-binarios, contra sus hijos. Porque los padres-binarios son terriblemente egoístas, porque olvidaron la cuántica y el amor del Fauno, y proyectan en sus hijos.. no sé qué redención o felicidad o objeto de deseo e instrumento para su vida y su sentido, y además, todo lo que hay en la sombra y en su inconsciente, pasará al bebé, porque el bebé al habitar dimensiones elevadas de la cuántica, adquiere ese contenido, contenido que los propios padres ignoran porque son esclavos de su sombra y olvidaron la cuántica.

Para proteger a los niños, que nacen con una vibración y un amor mucho más elevado que los tristes adultos que se dejaron encarcelar en el 3D, no hay mucho qué hacer, porque la glándula pineal se cierra a los 7 años, y hay que ir inevitablemente al infierno para recordar lo qué somos y conocer Itaca. Pero se puede, deshacer el infierno y el condicionamiento y la opresión de la familia, ese individualizado infierno que traspasan los padres, destruyendo la jerarquía y el poder que esos padres adquieren sobre sus hijos. Dándole al bebé muchos padres y madres, muchos referentes para que el veneno no entre en su corazón. Y aunque los padres amen a su bebé, lo estarán envenenando con su amor, porque es un amor piramidal y excluyente de la totalidad del amor y de la humanidad y de la realidad, está creando afectos-binarios y un agujero negro lleno de infecciones... todas las infecciones que perpretaron las familias desde hace siglos... además estarán creando limitaciones en el desarrollo.. porque los inocentes bebés, serán succionados por las sombras de su entorno... y esas sombras se volverán la cárcel del inframundo cuando crezca... y si las sombras fueran cuánticas y expansivas y no fueran la tumba y el infierno de una familia-binaria... la expansión y la potencialidad y salvajidad de la conciencia se abriría mucho más amorosa y mágica.

Hay algunas personas, que nunca se alejan de la cuántica. Que mantienen su percepción sinérgica, telúrica, lisérgica, sinestésica. Esas personas, están condenadas entre los binarios, a sufrir todos los infiernos y soledades. Muchas de esas personas mágicas y llenas de amor, están siendo ahora mismo destruidas y torturadas en los manicomios.
Espero estar pronto en la mar. Estos días me he entristecido. Hoy me cuesta abrir la escritura, creo que es porque he perdido la conciencia de mí misma... me he dejado embrutecer por los huecos de bromuro y mi soliloquio se ha vuelto un duelo de óxidos y cuchillas. Me cuesta reconciliarme con las heridas que los otros dejaron sobre mí. Puedo asumir las que yo misma me abrí en busca de Itaca. Pero soy intolerante a las que condicionó mi familia. Siento que ese ambiente dramático, neurótico, opresivo.. dejó dentro de mí un peso que todavía cargo hoy... dejó una abstracta y densa oscuridad.. un desencanto y angustia que no fue fácil destruir. Es como si los fracasos y errores de ellos, sus atentados contra su Alicia, sus rendiciones, su sufrimiento, sus taras mentales, hubieran sido inoculados en mi hermano y en mí. Como si fuéramos chivos expiatorios de una maldición. Tener hijos, aunque sea un instinto primario y barriobajero y la cultura lo promulgue como un bien y una inversión para el sentido existencial y el éxito, debería ser algo que filtre en la conciencia y que sólo un 1% de la humanidad podría permitirse, personas libres y ácratas y sanas, personas que no estén llenos de traumas y de miedo y de fantasmas y de cadenas y de mierda en la cabeza.  

La niñez y la adolescencia, deja en el inconsciente, los motores del eterno-retorno, el amor y la guerra a la que volveremos una y otra vez y los esqueletos existencialistas que nos sostendrán siempre. Por eso, la familia según está de jodido y asustado y vencido y capitalizado y domesticado el personal, en el 99% de los casos es una maldición. Es la herencia de la prisión y de los fantasmas y enfermedades. Es el legado de la rendición. Y además es un legado, brujo, que se queda incendiado en la sombra y por más que corras y te rebeles sangrará en el inconsciente, porque te atrapó por una telaraña cuántica.

Yo hubiera sido feliz, si en vez de tener un padre y una madre, hubiera crecido en una comuna libertaria.. y mis padres, fueran todxs los que había por ahí y los árboles y animales. Creo que la jerarquía y el poder y la capacidad de manipular y sugestionar y dirigir que adquiere la autoridad de los padres, sobre un niño inocente y desarmado y cuántico... que además tenderá a imitar y absorber todo por las neuronas espejo y porque vive en los primeros años en el éter... es algo tan sumamente delicado.. tan sagrado.. que habría que proteger a los niños de sus familias y la sociedad de mierda que llena de mierda a todos sus miembros. Habría que proteger a los niños de los adultos, llenos de miedo y de porquería en la cabeza, llenos de prisiones. Y la jerarquía y poder que adquieren los padres sobre sus hijos, debería ser evitada, para evitar el sufrimiento y el condicionamiento y la cadena y limitación y poder abrir la evolución cuántica y rizomática y libertaria. Los hijos no pertenecen a sus padres y para su desarrollo y su libertad.. ese fígura de poder y sugestión y condicionamiento que empequeñece y aísla... debería eliminarse y sustituirse por la comuna. La familia debe ser destruida, tal y como la conocemos. La familia que defiende la iglesia y el capitalismo y la cultura, es un atentado y violación contra la niñez y el ser-cuántico y fractálico del bebé expandiéndose hacia la totalidad de sí mismo y de lo que lo rodea. La familia es opresión y condicionamientos de involución, ignorancia, limitación y enfermedad. Es una terrible secta contra la niñez y las multi-realidades y la libertad y el conocimiento y el desarrollo.

21 de octubre de 2021

Mi alta sensibilidad, en mi infancia, al conocer la violencia y cosas chungas entre los otros, sufrió ciertos abismos que construyeron mecanismos traumáticos de coraza, aislamiento y disociación. Y eso fue reverberando fractálicamente toda mi vida. Esa capacidad de percibir la sombra, las dimensiones cuánticas y las emociones y vibraciones de lo invisible, pero sentir a la superficie como un abismo donde no había sostén ni capacidad real de vinculación y manifestación de mi mundo interior,  creó una fragmentación.. una distancia que se hizo perenne y que me llevó a la soledad, a la escritura, como el único universo donde podía desarrollarme y existir.

Y lo que se aprehendió en mi luna, fue la orfandad y el Teatro. La soledad afectiva indestructible. Y aunque busqué muchas veces una vinculación real, una transferencia desnuda y a sangre del agujero del árbol hacia la superficie donde al fin existiera ahí afuera y conociera el amor, el carácter trágico de la luna, repetía los pródromos de la niñez. Reverberaba la coraza, la disociación y la explosión de éter hacia multitudes bifurcantes.

Porque nunca había conocido la nutrición lunar ni el amor. Y las relaciones en las que jugaba a explorarlo eran abisales, porque la sombra, mantenía mi acorazado potemkin y mi secreto. Porque la memoria de mis cuevas del lobo y de mis viajes al éter y a la guerra de Troya, mantenían su órdago hacia sí mismas.

Y entre mi jauría,  avanzamos, cuando la Luna era la sombra, echamos todo el peso sobre ella, desde la belicosidad, empujándola al precipicio.. buscábamos el sostenernos en pie, sacrificándola, aunque en realidad era ella la que nos sostenía. Ella nos dejaba las migas de pan de Alicia para no perdernos, ella nos mantenía unidas a Fauno. Pero sólo la dejábamos aparecerse y liberarse en la soledad.

Porque la infancia aprehendió que nos hacía vulnerables y frágiles y que los otros nos harían daño por albergarla. Y el mundo nos daba la razón. Siempre volvía la hostilidad y la violencia y la orfandad y exilio a la luna, los otros acababan asesinándola. Quizás lo provocaba mi sombra. Mi propia energía atraía la misma guerra una y otra vez.

Y como el agujero del árbol.. se había habitado y me había hecho ser, en base a alejarme de la superficie, y Lobo Estepario, Tigre, Monstruo, La Cucaracha... tenían demasiado territorio en mi interior, el anhelo de la Luna, de llevarnos a todos a la desnudez y existencia junto al amor humano, era un imposible. Sólo podía darse en el Teatro Sólo Para Locos... pero la Luna, sería un delirio, sólo poesía calcinante que el resto de la jauría embriagaría hacia el Salvaje Poseidón, provocando una y otra vez, la muerte de la superficie y el desgarro de la Luna, para que Alicia y su historia del éter, estuviera a salvo. Aunque su a salvo, fuera algo trágico en el sentido terrenal y humano.
 Soñaba algo que buscaba al ser y se cuestionaba las imágenes y pensamientos de los sueños y el ser estaba cuando todo se hacía silencio y se detenía. El contenido del sueño, era parte de los submundos y era desasosegante y disgregador.. pero al comprender que el ser vivía cuando se hacía el vacío, había una conexión desde lo más hondo.

Creo que parte de lo que puede hacer tan intensa en mí la angustia y el desgarro, es la alta sensitividad y el ensoñar despierta... los submundos llegan demasiado poblados, hay una metaconciencia y una macabra inteligencia sobre su contenido.. crean estremecimientos y esas emociones al ser demasiado sonoras y penetrantes.. crean múltiples conexiones desde lo hipogeo que invaden las superficies psíquicas y de la conciencia.

Sé que parte de mi bloqueo emocional o del trauma de lo vincular, tiene que ver con lo que se grabó en la memoria etérea del agujero del árbol, a través de la sobre-estimulación del submundo o de los reinos invisibles de la sombra. Al jugar con otros al amor, otros donde mi luna estaba huérfana y yo misma la ponía en peligro, la zona de la soledad y la introspección de las emociones se quedó trabada, muchos estremecimientos eran congelados y separados de mi unidad-cuántica y eran rebotados entre piedras y el aislamiento hacia un rincón sin salida en mi sombra. Y eso fue aprehendiendo erráticamente una distancia abisal.. y una fragmentación, que seguramente no habría ocurrido si la persona con la que derramaba mi fibra hubiera sido alguien con una sensibilidad y una luna compatible a la mía.

Lo malo.. de ser extremadamente perceptivo y captar muchas dimensiones de las emociones y de la sombra o del reino del éter.. es que hay un incendio líquido frente a la otredad y el entorno.. y no sólo te relacionas con tu superficie y la superficie que el otro muestra, hay una vinculación en la vibración, la vibración que oculta pensamientos o emociones o sospechas que la sombra oculta y vela como un secreto, y aunque tú no puedas leer el contenido real de la sombra del otro, la vibración hace que se haga una mezcolanza sinestésica con tu propia sombra de éter.. porque lo más profundo de las sombras es una hervidera de espejos donde también hay un inconsciente colectivo y un hueco de fuego.  Esas dimensiones, son invisibles a los ojos y no tienen sonido ni lenguaje directo.. pero construyen un contenido sólido que desde la vibración se introspecta en el inconsciente y luego toma la forma de idearios, pensamientos, sentimientos.. y se hace en parte objeto directo aunque su origen sea abstracto y provenga de la sinergia frente algo ajeno al ser.

Y los traumas vinculares de la personas altamente sensibles, pueden darse si la relación es hostil y su sensibilidad se siente vulnerada y aislada. Y se vuelve traumático, básicamente, porque ocurrió en el reino invisible, porque fue lo que no fue manifestado pero se grabó a plomo en la fibra, porque fue lo que vivió y supo el agujero del árbol, separado abisalmente de la superficie del vínculo.

En mi caso, la herida proviene, de la mudez o inmovilidad de mi luna.. llamo mi luna, a la percepción oceánica de las emociones y de la sombra o lo invisible. Mi luna era mi secreto, lo que yo protegía inconscientemente con corazas y con dramaturgia, y aunque de ella provenían mis actos y mis palabras y mis implicaciones y sentimientos hacia el otro, ella era un jeroflífico poético que yo guardaba en lo inaccesible de mis cajas de matrioska. Mi luna, estaba totalmente huérfana en la relación, era desnutrida, desoída, desamada. Por eso yo vivía desgarrada y desbordada, esa superficie. Yo acepté una relación destructiva y hostil, porque tenía una guerra civil desde mi niñez con mi luna y había aprehendido a que estuviera terriblemente sola.. y a que fuera destruida por los otros si era mostrada, así que la protegía con el carnaval y mis jaurías internas. Como mi animus y mi fuerza solar parecía desarrollarse cuando mi luna estaba en el abismo y a punto de morir y como esa alta sensibilidad siempre había sido mi tabú y mi secreto.. yo no tenía ninguna clase de noción de amor y sustento y liberación y nutrición lunar en lo vincular. Aunque hoy comprendo que si no es la Luna la que toma la superficie y la unión-matriz con el amante, nunca habrá amor, sólo dolor y guerra y soledad y hambre.

El trauma de la Luna y su asesinato, era inevitable... porque ella estuvo aislada y desgarrada desde el principio.. y aunque mi intento, era liberarla y llevarla al amor-cuántico, nunca hubiera sido posible con ese tipo de hombre primitivo y violento. Mi luna sufría la empatía delirante que era utilizada por el otro como juegos de dominio y guerra y nunca como el reconocimiento de las almas o de la conciencia o el amor.
 
Y el problema es que los submundos... los reinos del éter que Alicia fue acumulando en la memoria del agujero del árbol.. y que mis emociones conservan, evocan y reviven y conectan cubistamente en mí, están llenos de los cadáveres y de la violencia y el horror que sufrió la orfandad de la luna y hay una asociación desde el arrebato de la sombra que me aísla de la superficie y que no quiere que la Luna vuelva a anochecerse junto a nadie. Y es ese el trauma. Y si es complejo o difícil de desenredarlo y sanarlo, es porque su contenido y operancia pertenece al submundo y quedó aislado no sólo de la superficie de los mundos de la gente, sino de mi propia superficie.


20 de octubre de 2021

 Era muy hermosa la anochecida entre los boscales y el río... y aparecieron regresiones de la belleza del éter... y un resplandor se abría, se habría, de lo indivisible de la imagen de los sentimientos en la abstracción lingüística de los sueños que invertía y revelaba la naturaleza hacia una materia prima que sostenía el latido de los árboles y era como si al fin comprendiera, más allá del lenguaje y los verbos y la razón, la canción que seguía y me hacía enamoradamente ignorante del siguiente paso, de la pregunta que perseguía al siguiente unicornio.
 La cómoda se descuarajinó perfectamente con la caída y ya la he apilado en el viejo gallinero. Hay mucha leña para hacer hogueras. En los últimos meses.. he perdido el contacto con los pocos colegas que aún había. Pero por un lado, me gusta, porque creo que para que la Huesera traiga su amor, a veces es mejor que la destrucción y el barbecho sea más penetrante y violento. Y si se mantienen hilos de muertos-vivientes, ocasando tierras que ya no existen o palabras que ya no estremecen o música que ya no hace bailar.. no puede darse el salto. Muchas veces antes, el pasado no dejó supervivientes. Para seguir el paso a los procesos de crisálida de lo hipogeo, hay que renunciar a las viejas mariposas, es fácil deshacerse de la espina y el desgarro y sepulcro de ayer, pero lo indispensable es hacerlo de lo que nos dio calor y dicha. Para ir más ligeros, para ir sin atropellar alfabetos ni sudarios ni cuentos. El reino subterráneo.. está construido por la ley onírica y cuántica, la presunción de lo imposible, el lado más salvaje de la sospecha que no llegó a hacerse conciencia ni lenguaje, todo lo invisible que muerde y se lleva al fuera de campo su ventaja y su corazón y nos deja un manto de luciérnagas y cadáveres apologando la violencia del estremecimiento sobre esas escaleras que bajas aterrada en las pesadillas. El nigredo, es mágico, es poesía dadá y orgía de duendes, es la belleza más desarmada y niña, la belleza que no supimos acunar para calmar a los monstruos y a la noche, la belleza que no supimos amar ni defender y que telúrica y colérica despierta a sus ángeles y los sienta a la mesa a la hora de la cena de los chacales. Nunca podrás comprender el sufrimiento, si te olvidas que es brujo y poético y amante. Nunca podrás honrar tus infiernos si no ves cómo ríen las espadas de juguete al cortarte la yugular hacia el templo del Sol y de lo infinito. El espanto está lleno de poesía. Aunque encontrarla casi cueste la vida.
 He estado un rato en la duermevela. Mientras las nubes se alejaron y ahora el sol penetra el paisaje con ese jazz del otoño.
He tirado la cómoda por la ventana y eso me ha facilitado que se haya hecho leña. Es muy  divertido tirar cosas por la ventana y verlas despedazarse en el suelo. Hoy hay un latir de alegría... algo que me hace sentir más leve e ilusionada hacia lo que desconozco.  Sé que ha habido cierto regreso al reino subterráneo tras los hachazos de la Huesera.. y esos ciclos, se sostenían en la melancolía y la purga metálica entre los adulterios de la lluvia y del olvido. Eran momentos de pesada memoria y de nudos gordianos entre los espacios y tiempos... como si ya no hubiera camino y el presente fuera algo cubista y onírico sacudido por Comala, demasiado extraño para que pudiera morarme. Pero siempre ocurrió algo que arrebataba a la vida y a la pasión, una especie de milagro, algo que nacía de lo inimaginable. Y confío como Machado en los brotes del olmo muerto. Pero sé que no es inútil la experiencia en el interior de los ecosistemas necrófagos. La vida del hipogeo, da un fondo y una resistencia y una capacidad de profundidad que no lo da el valle ni la costa ni la cima. Además, el vivir tan íntimamente vinculada al desgarro, al absurdo, a la carencia... también desarrolla la potencialidad del optimismo y de la felicidad y el canto, aunque aquí no se goce, aquí se pudren las uvas que darán su lisérgico vino y se compone la materia oscura de la canción que eyaculará el surrealismo aún no nacido. 

Las personas que han conocido apasionadamente el inframundo, aunque hayan visto hacerse trizas sus facultades mentales y naufragar a todos los personajes que habían sangrado y cotizado en la obra, aunque conocieran el grito que hace loco al loco o suicida al suicida, también tienen la capacidad de llevar todo esa vehemencia al polo opuesto. Es la alquimia del nigredo. El estrépito y el gozo, es muy parecido a lo más fantasmagórico de la depresión.. sólo hay que cruzar el agujero de gusano. Nosotros, los que nos llaman atormentados o melancólicos o pesimistas o enfermos o sombríos solitarios misántropos y maníacos y obsesivos, los que conocemos la lágrima de fuego que oculta todas las estrellas y heridas de la tierra en la carcajada del alcohólico, también conocemos lo más genuino y auténtico de la dicha y la poesía y el amor y la libertad y lo extraordinario. Por eso podemos ser tan oscuros y cuando caemos no hay fondo que nos pare. Porque conocimos la levitación orgiástica de lo sido en esos universos mucho más allá del espacio-tiempo. Y nuestro dolor.. es también brujo y surrealista.

La capacidad de atormentarse y maldecir y naufragar y agonizar la belleza y la existencia, es directamente proporcional a la potencia de arrebatar lo vital y creador y el numen. Por eso no hay que preocuparse por sufrir las náuseas de la cucaracha de Kafka o llevar la cuchilla del suicida en el bolsillo matando flores... Mientras corroemos nuestra carne y nuestro hueso y oxidamos en el infierno nuestra sombra, estamos naciendo pájaros y nuevos paradigmas de la pasión. Nacemos mares en los desiertos, rosas de jericó en los cadáveres, hacemos espacio para un amor mucho más penetrante y verdadero, mientras abogamos por el asesinato definitivo del amor y suicidamos a toda la humanidad de nuestro pecho.

El viaje al reino subterráneo, son los preliminares hacia un paraíso mucho mayor, hacia una juventud mucho más joven que la que murió de poesía y fe entre los balazos de Saturno. Y aunque aquí abajo, no haya nadie en apariencia y todos los sueños y deseos, hoy sean, el alimento de las ratas que nos roban la merienda.. en realidad estamos cargando el fusil de nuestro sombrero loco y llenando de arterias y sangre a nuestro hombre de hojalata, nacemos lo indestructible, lo que jamás renuncia, lo que no puede disgregarse ni rendirse ni caer.. gracias precisamente a haberlo perdido y dolido todo hasta el fin de los significados y de la materia.
 He estado limpiando toda la parte de arriba de la casa. Y ahora me he abierto una cerveza y he puesto música. Dentro de un poco, bajaré la vieja cómoda al gallinero, para que algún día, sea alimento de la hoguera. Las ratas o se han muerto o han buscado otra madriguera. Me consuela saber que las ratas se quedarán aquí cuando desaparezca la humanidad y que aunque yo haya matado un par de ellas, ellas tienen el poder de la razón y el futuro. Ayer le decía a mi madre, que habíamos matado a unos animales inocentes y hermosos y cuando ella defendía la eliminación de las ratas, yo le decía se empieza por ahí, se busca la justificación de un acto miserable y perverso, y luego se crea una doble moral y una fría penumbra en la conciencia, la misma que hacía que mataran a los nativos americanos o a los negros o a los judíos o a los palestinos creyendo que era lo normal y lo que había que hacer, abrazados por una masa y una cultura enferma que amparaba lo abyecto al albergar los mismos demonios dentro. Y le dije, debemos sentirnos terriblemente miserables y sucias para no volver jamás a cometer el mismo terrible error y buscar el perdón de Fauno y del espíritu de las ratas.. y yo hice mi ritual frente al Bosque y le dije que repitiera conmigo en voz alta, aunque ella se negó.
 Estaba bellísimo el río, rodeado por las hojas caídas de los chopos y los fresnos, la falda de la montaña, es de tierra negra, verticalizada y resbaladiza y el contraste del manto de hojas.. junto al agua en el que flotaban y se acumulaban al vuelo y todos los árboles, hacía que el otoño explotara su sangre y su fuego. Las hojas caían lentamente resistiéndose a la ley de gravedad, el orbayo y el viento y ese intenso olor a libertad y pureza me embrujaron de amor. Kavka corría a toda velocidad en círculos, bajando el culo para coger más velocidad y poder curvar, volvíamos a encontrarnos.

Creo que mi crisis del nigredo y esa febril desilusión.. era en parte porque estaba a punto de venirme la regla... y siempre ardo de cortes y filos, y cuando al fin sangro, me resucito. También me influye la luna llena.

Hoy me sentía contenta. Estuve cantando. Y haciendo psicomagia con las hojas que tiraba al río que se convertían en besos de amor y memoria de la justicia poética, con los que había amado. Me sentía dichosa de haber nacido y estar aquí y agradecida a todo cuánto fue. Y eso me hizo sentir más niña y viva. A veces maldigo a mi nacimiento, maldigo a mis padres por haberme nacido y a la humanidad y sus civilizaciones y mi humanidad y quiero acabar con todo. Pero luego, me estornuda un fauno, y todo se convierte en música y belleza y amor, y amainan las tormentas y todo vuelve a ser insólito y mágico.

Y comprendí algo.. mientras oía los mugidos de las vacas sobre la cima del monte y el viento traía la llovizna a los cristales de mis gafas... comprendí que yo había acorralado a mi luna y mi hipersensibilidad, me había obligado a la dureza y la hostilidad, me había profanado.. buscando la diatriba y el conflicto que me orfanara lunarmente para sentir la barricada y los ejércitos solares del animus, pero ya no quería avanzar, ya no quería conocer los cantos de maldoror, sin ella.
 Hace dos años que no me acerco a nadie y que nadie me toca. Y es curioso como la memoria de los escalofríos de la piel, me ha hecho una bandada de ortigas. El otro día, cuando mi madre me acarició la mano, sentí un susto y un imán llevándome a la ardiente oscuridad. En mi segunda niñez también me ocurría, no soportaba que nadie me tocara. La piel tiene memoria.. incluso diría que tiene pensamiento y ojos y boca. Y mi piel está enfadada con los que dijeron amarme y me hirieron y ensuciaron mi niñez y mi amor. Por eso mi piel ahora sólo tolera a los abrazos de los árboles y los animales, del viento, del agua. Y es alérgica a los humanos.
 Echo de menos a mis abuelos, porque ellos protegían mi niñez y al dadá. Ellos eran, la ayahuaska de las brujas cuando sólo podíamos ser eternos. Quizás era, porque ellos hacían que la muerte, fuera un pájaro hacia el país del Nunca Jamás. Ellos me reconciliaban con la humanidad y me mostraban los secretos que me habían hecho hacer la guerra.. convertidos en la pipa de la paz y en el viaje a lo extraordinario. Amaba tanto sus demencias.. las mismas demencias que se me hacían insoportables en mi madre o en mi infierno, en ellos, eran mi fortaleza y amor y alegría.. era lo que nos alzaba neandertales caídos en un andamio de chocolate y peyote hacia los brazos de la estrella polar.

Yo me refugiaba junto a mis abuelos, para huir de la sociedad y de todos sus caminos. Junto a ellos, el agujero del árbol estaba protegido por barricadas inapagables. Junto a ellos, no podía correr peligro el amor ni Peter Pan.

Y su muerte me hizo crecer, cuando yo no podía crecer, me hizo crecer del desierto y la oscuridad, de la horrible pesadez de la tierra y de la humanidad y del cansancio. Y lo peor, fue la desmemoria que ofreció el Sol para que el Sol siguiera llamándose a sí mismo.

Quizás fue ahí, cuando todo se hizo feo. Cuando el olvido tomó medio de mi barco. Luego fui metiendo en ese agujero negro, a Yos, a Ab, a mi poesía. En algún momento, eliges no llorar, no maldecir, no incendiar las ciudades, no ir a buscar a dios para matarlo, y dejas de ser poeta, y pierdes la muchosidad y la espada de madera. Y creces. Sin saber crecer. Sin soportar los años ni los caminos. Buscando las canicas. Buscando a Pies Grandes. Rezándole a la locura, tu hogar, tu corazón.
 Hace días que ya no hay heladas, han venido las nubes. Cuando hiela, las noches son estrelladas y los días caen bajo cielos completamente azules. Éste pueblo es feo, pero sus montañas son muy hermosas. Sino fuera por la naturaleza yo ya no estaría viva. Y aunque ahora no estoy del todo en el lado de los vivos, porque me han crecido la ostia de ramas y faunas, de las garras del Leteo, todavía confío en que regresaré al Bosque de Fauno. En realidad mi herida y mi tristeza, es muy simple e infantil, aunque haya escrito muchas complejidades y esquizoanálisis para viajar a un lugar más profundo que me dignificara, mi espina es estúpidamente simple. Es el romanticismo convertido en un sepulcro. Es la desilusión que dejó la soma cuando mostró su cuarto oscuro. Es la gilipollez del amor. Todos los poemas a los que me entregué suicida y desarmada para defenderlo cuando era polvo cadavérico. Yo tiendo a beber enseguida y yonqui, el vino de la derrota y a cantar el naufragio sin poder dejar que se deshaga y descanse de una vez al lecho del mar, me agarro al último leño, lo azuzo una y otra vez en la hoguera que no sabe quemarlo del todo. La diferencia es que antes lo cantaba con mi delirio e inocencia de Wherter y ahora canto con Drácula. Algo jodidamente razonable, cuando el Wherter ya fue suicidado cien veces. En algún momento, prefiere cortar el cuello al otro y pierde su poesía y su amor. Ya no hay espacio entre sus tumbas, para las flores y las milongas. Ya no puede ser poeta. Sólo puede ser una bestia sin mundo.
Creo que mi carácter se ha vuelto más penumbroso, por el aislamiento y la capacidad de empatía y dadá-optimismo y entrega, esa vieja facilidad de adherirme como agua a la vida de los otros y reír y empujar junto a su felicidad, se ha detenido por la ausencia de estímulos y juegos. Y sobretodo fue esa metafísica del anti-amor que imprimieron los que amé bajo los suelos que dejaron de acoger a las flores y con toda esa sal y roca, la lluvia filtra desgarrada sin camino ni simiente.

Ahora sólo espero irme de aquí y regresar a la mar. Fui feliz y libre junto a ella. Logré amar. Amar es una decisión y un acto solitario.. y cuando el interior lo vive completamente, de rebote y efecto secundario, amas a los otros. Pero los otros nunca pueden ser el comienzo ni el motivo.

Tuve muchos pasados. Fui muchas ahí atrás. Y en alguno de ellos, era extrovertida y sociable. No paraba en casa nada más que para dormir de vez en cuando. Siempre había alguien para ir a perseguir el arcoiris y derribar los palacios. Pero luego, hubo violentas quebraduras. Y elegí la cueva de Zaratustra. Y quizás fue eso, lo que me distanció de los amigos. No poder salvar nada de los que quise en mi niñez y adolescencia. Sentir que me separaba la muerte de aquellos recuerdos y amores.  La locura, me dio el infinito y la poesía a cambio de dejarme sin mundo, sin sombra, sin raíces, sin oficio, sin porvenir.

Esos años de la primera juventud, impriman dentro, un esqueleto, construyen sistemas metafísicos y etéreos que se volverán arquitecturas que condicionarán toda la vida, al igual que la niñez. Y cuando ha habido una violenta deshumanización y una abisal existencia, embrujada por lo extraño, luego será muy complicado, adquirir una estabilidad o una composición poética que salve la suerte y la leyenda. Será la venganza del surrealismo, todo lo que queda y lo que falta.

Quizás, me había habituado a tener el infierno atrás. Fui feliz, no conocí la depresión ni la crisis creativa, no había perdido ya nada más, en los últimos años. No podía albergar melancolía ni desencanto, porque el dolor estaba atrás, y de frente sólo podía estar la libertad y el numen. Pero la superficie trajo otra vez el infierno. Me dio flores y pájaros, que se volvieron tumbas. Me dio canciones que luego me arrebató y convirtió en angustia y muerte. Y lo que más me perturbó fue que durante un tiempo me hizo sentir que el paraíso había quedado atrás y que ahora de frente sólo estaba el abismo que había jurado matarme. 

Por eso, ahora me siento mucho más cercana, a la que fui, en lo hipogeo y en el inframundo, de esos años de lo esquizo y la deshumanización. Siento que me rodea armada e infinita, la misma temeraria nada y final de todos los enunciados. Y como entonces, el único acto y movimiento puede engendrarse en el éter y en el aislamiento.

19 de octubre de 2021

 Lo bueno de alcanzar al esperpento, es que pierdes las excusas para justificar la miseria y las medias tintas, se te caen los tornillos y los peldaños, te haces más sincero y más ligero. Antes de llegar al esperpento, llamabas a la miseria, ética y sacrificio, la miseria eran tus escabrosos actos y planes para sortear a la ardiente oscuridad y a las temibles verdades de la sombra. Cuando llegas, atajando y estrepitosamente al esperpento, se caen las máscaras, desaparece la dialéctica, los actores dejan su papel en el felpudo del servicio y los desagües hacen el pan y la luz. Al tal cual. Al sí. Al desentrañar a los cueros de las perdición hacia el axioma que se estrella sobre tu cabeza y te infunde la voz y la sangre.

Mi escritura ha estado entre los ecosistemas necrófagos y lo hipogeo, estos últimos años, ha sido como la tensión del naufragio hacia la golondrina de la amnesia conservando en salmuera las migraciones al verano y a la asesinada orilla. Ha sido, la profanación a todo lo que mantenía la épica y el ritmo de la vieja escritura. No he podido del todo determinar ni catarizar ningún disparo ni hueso, no he alcanzado ninguna costa.. ni siquiera tumba, de la belleza. La poesía murió. Y surgió algo extraño que se mantenía bajo tierra y a mis espaldas girando la puerta e hincando la sombra a la hendidura que agitaba la lumbre en lo más seco y distante del frío. Pero confío en esas metaforizaciones y transformaciones de lo podrido y cadavérico, confío en los procesos de enlarvamiento y sacudida de lo que se acaba y huye. Todo esto, va dando un fondo.. va ocupándose de la materia oscura y engendrando resistencia ante la antiexistencia enhuevando la anti-escritura como una soga que extingue al sol y le da cuerda. En algún momento nacerá un nuevo dadá y la poesía. Todos estos procesos que se han dado en lo subterráneo... fueron ocultando una sombra asesina y terriblemente destructora para el numen... lo escrito nació del duelo con la muerte y el nigredo.. y en algún momento, todo lo escrito, adquirirá la potencia de la sombra... se invertirá el amor de la Huesera.. Mi escritura ha nacido de lo inconsciente, pero lo mágico y chamánico de ella, es que ella construye inconsciente, por eso, aunque aquí abajo, todo se venga contra corriente y el lugar de partida sea lo más sanguinario y sepulcral del inframundo, esa alquimia de lo ensilado y cadavérico del acto de escribir, esa resistencia, aunque hoy no me ofrende su vino y su duende.. va erosionando un esqueleto para la carne de mi hombre-del-saco y luego podré plantar patatas y cuervos en los brazos de madera.
 Se me están haciendo largos los últimos días aquí, por culpa de las averías hay que posponer el viaje y todo es mientras muy subterráneo, como si lo que va a acabarse me poseyera sobre un limbo de cenizas y suelas derrapadas al fuego. Como si nada fuera del todo real ni habido. Espero a la vida, a la poesía... en la mar. Y lo que me distancia de ella, desgarra las medias del olvido y me da de fumar polvo y vueltas del tiovivo de los muertos contra los territorios. 

En algún momento, llegamos al fracaso, aunque han caído tantos escombros encima que no se puede ver la entrada ni la salida. Es muy extraña la vida que ocurre en las periferias y en lo hipogeo, no se decide, no se gobierna, por tanto nadie tiene responsabilidad alguna sobre la penumbra que nos da su vapor y su ballet y tampoco podemos negarnos a seguir su ritmo, aunque nos lo robe todo. Lo único que se puede hacer es esperar a vengar la niñez y a seguir alimentando los rencores de la ternura y del romanticismo y el delirio.. con vehemencia.

Ahora me siento mal por haber puesto veneno a las ratas. Había jurado protegerlas. Mis principios, son putos puntos seguidos desbarrancados por los cóncavos de las vocales tachadas. Es difícil sostener a las multitudes en cualquier enunciado de la ética o la azaña o la pobreza. Es tan prolija la fauna que se alimenta de mi solitario corazón que acabo robándoles la carne para alimentar a pájaros de cáñamo y hulla que juraron hacerme llorar de verdad. Y a éstas alturas de la despoblación si algo va a herirme lo suficiente para que un verso durante dos segundos y medio diga la verdad, yo ya no tengo nada qué hacer.

Me dijo un colega al que le hablé de las ratas, "qué fácil es justificar el asesinato". Y en lugar de asumir su mordaz certeza. Lo defendí todavía buscando un perdón poético. Y él dijo "ves, es muy fácil" 

Y creo que lo que él dijo, sostiene a la historia de la humanidad. Sólo hay un hilo de plata de una milésima de segundo que separa la conciencia, de lo fácil.. una vez que eliges lo fácil aunque sea antiético, aunque vaya contra tus principios, luego te cubre las espaldas de tu remordimiento y de tu vergüenza, con miles de motivos para esconder el olor a podrido, te respaldas en la cultura y las miserias de los bienes y del civismo humano... te aferras a lo que sea, y al abracadabra, desaparece tu atentado contra la conciencia y dejas que lo irracional y el inconsciente colectivo lleno de mierda, te amparen la mierda para que sientas que no huele mal.

Y ahora prefiero sentirme mal y miserable y oscura..., por haber puesto veneno a las ratas que lavarme la sombra con miserias.. Es más digno reconocer la deshonra y la ponzoña que salvarla con cuentos chinos que luego la perpetúan.
Se extinguen los caminos asfaltados y se abren kilómetros entre los granos de tierra o entre las legañas de las nubes. La desesperación cambia su ropa de cama sin lavarse las manos ni limar los cristales para que tu fragilidad no ame demasiado lo que corta y devuelva a la madre todas las mentiras del paraíso y de la solvencia que amortajó en sus crías. No hay que preocuparse porque nunca nada de esto fue nuestro ni podría protegernos. Fuimos cambiando de agujeros de bolsillos, las sotas y el hambre, a veces dejé hirviendo las fresas en esos vestidos con los que entreveías la luz del mañana para comprarme un miércoles fúnebre con los gastos pagados y sin problemas de melancolía ni esperanza al saco ni al destajo ni al balde que recogía el escupitajo junto a tu diente y la margarita. Y goteaban por la seda los cementerios de las ciudades mientras el vodka te acercaba ese billete de tren, hoy que no salvaríamos las palabras ni los orígenes ni los luego. Qué bonitas las palomas con la sangre en el pico y el fango en las patas, peinándote los años y la suerte al alzar su vuelo en busca de un invierno menos aburrido que tu fe. Era tan hipnótico verte apostar por la muerte con tu copa llena y ese humo serpenteándome los pulmones y la nada desde tus labios azules hacia la recortada de la quimera. No podía parar cuando te veía navegar hacia abajo, destrozando todos los bienes de las niñas y sus madres y todos sus ciudadanos cómplices y verdugos, y tú apostando sin fallo, por lo que saldría mal, por lo que sólo la irracionalidad espantada del desgarro al bocajarro de tu querer tan blanco roto entre nuestros ojos podría comprender cuando ya no se retiene el dolor ni se calma la sombra y sólo esa sed parricida de la línea de la mano comprando veneno a los mercaderes del callejón tiene cancha y juego para apurarnos el hálito, el musgo, el mezcal, la puerta que se hinca en tu oscuridad con la subida del renglón y el tiro entre mis piernas abriéndote el lecho de tu suicidio y mi opiácea entrega para no evitar nada, para jamás arrepentirnos ni haber dejado ni a dios un cuerpo que se cobrara.