Ardidos

17 de mayo de 2022

Ésta última Huesera, me obligó a enfrentarme a la naturaleza oscura de lo humano, es como si aquellos principios de "todos tenemos dentro a Alicia, todos somos un rizoma de Gran Espíritu, y cuando Alicia no se manifiesta es porque hay heridas, traumas, miedo-dolor, un niño prisionero dentro, que necesita amor-Fauno para ser libre, y la energía primigenia y dominante en todos es el amor y es la conciencia" Tuvo que quebrarse.. quizás no en mi relación frente a Gran Espíritu, pero sí en mi relación frente a los humanos.

Porque los humanos, en el espejo de la bruja, juegan con el Avatar(ego) y no sólo hacen sombra de su Alicia, sino que ocultan su inframundo y su diablo. Y además eclipsan la Alicia de los otros.

Mi encuentro con la maldad humana... se despertó de forma traumática, cuando un hombre con ideas psicopáticas y sádicas, al que yo inocentemente creía poder ayudar al partir de su naturaleza sagrada y al ser una persona idealista y empática hasta la estupidez, incapaz de imaginar que la maldad que no habita en mí existiera en otros... me hirió a propósito, también en esa época tuve experiencias traumáticas con hombres que se sobrepasaron sexualmente, aunque en ellos, la maldad no era psicopática. Y durante todo el tiempo que estuve con Yos, yo no percibía su maldad, era tolerante a su violencia y a su oscuridad..  Porque había un complejo mecanismo herido en mi afectividad, que tenía qué ver con mi propia relación con mi inframundo... Por un lado, yo necesitaba rabiosamente partir de lo sagrado y vincularme en el País de Nunca Jamás... y una vez que se daba un apego, que mi corazón se abría y se entregaba a amar al otro, ya no sabía ver la oscuridad y la mierda, infantilmente necesitaba idealizar al otro, tratar sólo con la belleza, con el héroe, con la proyección del amor-Fauno, y por lo tanto me hacía madre y amante de los diablos del otro, los justificaba esquizoanalítica, política, metafísicamente, sentía compasión de su niño perdido, culpaba a los monstruos del capitalismo, necesitaba encontrar en todos los lugares la poesía y lo sagrado.. y quería ser yo la Virgen María amando a los perdidos y avasallados. Y a parte de eso, yo era autista del reino de los humanos, porque yo había vivido siempre entre mis papeles, mis montes, mis guetos con las criaturas-pájaro del manicomio.. mis duendes y mi agujero del árbol, haciendo barricadas para que no me entrara la mierda de la civilización y la fealdad de los cuerdos-binarios.

Para mí fue muy doloroso, encontrarme con el infierno que derribaba mi utopía, que quebraba mi fe, mi inocencia, mis sueños, la llama y la estrella que yo perseguía.. y me obligaba a incluir toneladas de basura, de crueldad, de anti-amor. Comprender que yo había levantado mi casa, sobre una alucinación, y que la realidad y la verdad era mucho más fea y cortante y cruel y antipoética. Que mi Quijote ya ni siquiera podía hacerse pastor.. y que tendría que ser sepulturero y barquero del río del olvido.

Y lo más raro de todo... es que cuando la Huesera obliga a encontrarse con la sombra y con la realidad y verdad que había sido excluida, que había sido cegada por una quimera y una ilusión infantil, tendrás que conocer tu propio inframundo, enfrentarse a solas ante Madre Muerte, y aunque la herida en apariencia la trajera el exterior, dará igual ese exterior y lo que otros hayan hecho, eso será algo entre ellos y Madre Muerte, tú tendrás que desnudar tus demonios, se te obligará a ir tú al infierno, por haber permitido que ese exterior te hiriera y se hiciera parte de ti, por no haber tenido el ojo de la Loba leyendo la materia oscura, por no haber tenido el instinto de la mar y la pachamamá dándote una navaja.

Porque cuando no vemos a Barba Azul, tenemos que iniciarnos en la noche y en el abismo, porque había una herida secreta, porque había algún apego, alguna debilidad del ego, algún cabo suelto en nuestra sombra, para aceptar el veneno, para confundirlo con el amor y nuestro bien.
 
Y generalmente nos encontramos en ese proceso de conciencia del inframundo, con toneladas de mierda que hirieron  nuestra naturaleza y nuestra niñez, cuando el entorno utilizó nuestra vulnerabilidad y necesidad de amor-fauno para domesticarnos, para que sacrificáramos Alicia, cuando la escuela, la familia, los vecinos, los amantes.. querían que traicionáramos lo que éramos como ellos hicieron y perdiéramos nuestro instinto y nuestros ojos.

Pero da igual toda la mierda y podredumbre y prisiones que haya ahí afuera, porque al final, el viaje es tu soledad, tu historia, tu sombra y tu conciencia, frente a Madre Muerte.

Y nos encontramos ahí con heridas de gasógeno y de enana blanca... con heridas transpersonales... con la propia crueldad de la existencia... con un dolor telúrico, con un agujero negro, vinculado íntimamente con el amor y con la vida. Con la complejidad cuántica de lo que somos y tantas historias dentro hiladas por algo que llega de forma medio inasible.

La Huesera, nos obliga a iluminar la sombra, a incluir realidades que estaban ahí y que no veíamos. Y cuánto más idealista seas, cuánta más soma y romanticismo hayas comprado, más doloroso será su hachazo. Y a la hora de desenredar los nudos-viscerales, lo que desde lo irracional y lo inconsciente te atrapaba en la tela de araña, te enfrentaran al infierno.. porque lo que más tememos, es la manifestación directa de lo que nos es materia oscura, y no es porque el contenido sea malo o terrible, es porque es sombra y está ahí atrapado en lo más soterrado de nuestro inconsciente. Y ahí hay mucho dolor, está el dolor de toda nuestra vida... están las heridas más abismales... las que nunca supimos cerrar.... y al hacer el viaje de la conciencia, volverán a abrirse, y estaremos un largo tiempo habitando sólo con nuestros muertos.. Hasta que aprendemos las canciones de la Huesera. Creo que lo más complicado, es ofrecernos el amor-fauno,  en los lugares en los que transgredimos a Alicia. 
Y cuando hemos encontrado la maldad ahí afuera... el curarse las heridas de no-amor del exterior, también es difícil, porque el inconsciente suele llevar el exterior desde el espejo de la bruja, a un lugar psíquico donde se mezcla con el inconsciente personal. Por eso cuando hemos conocido la maldad y psicopatía de los humanos, podemos sentirnos responsables y albergarla como un demonio que nos atormenta.. porque se pegó desde el efecto-espejo y estuvimos mucho tiempo ciegámente enfrentados a ese dolor que era sombra pero creó emociones e inercias.. y puede costarnos amar nuestras heridas... al no haber sentido nunca el amor sobre ellas.  Pero la Huesera nos enseñará a amarnos. Y nos enseñará a armarnos para que jamás volvamos a vincularnos con gente que no sabe amar ni dejemos entrar basura en nuestra casa. Ya no podremos idealizar la naturaleza humana ni la existencia. Habrá que incluir el inframundo y tener siempre un ojo de Madre Muerte abierto.

 Me prestó mucho hoy salir, porque había fuertes vientos que traían ráfagas de lluvia en horizontal y la playa estaba cubierta de niebla... y el caminar frente a la lluvia empapando mi rostro y el viento empujándome hacia atrás, me llenó de vida y me calmó. Estuve casi una hora bajo la lluvia... Y el paisaje ardía entre sinestesias, donde se difuminaban las fronteras del mar y la playa y el bosque y el cielo.. y parecía que todo flotaba y a la vez, se enraizaba en una imponente lanza que apuntaba hacia las estrellas. Siempre amé los temporales. Me encantaba caminar de frente a las torvas de nieve, aunque tuviera que ir con los ojos cerrados y mi rostro se congelara, y las tormentas eléctricas.. y las heladas que despoblaban las calles. Me gusta nadar bajo la lluvia, y salir afuera cuando todos se guardan.

Pude conectar de forma mucho más nítida, con esa huida a la soledad del éter... con mi rechazo bestial a todo aquello que me llegara como antipoético o adverso. Con esa urgencia casi neurótica de la paz de la nada... de las anticircunstancias, del nadie, del quedarme sin hechos ni formas. Es quizás una memoria fetal, el recuerdo de una felicidad y una armonía y una plenitud que me era total.. y que la vida en la tierra me arrancó... pero yo siempre me aferré a ella y la busqué en la locura si era necesario. Y comprendí que muchas veces lo que me hacía sentir inmóvil, vulnerable, temerosa, demasiado frágil, bloqueada o pulverizada.. tenía qué ver con esa pasión del regresar a mi mar de éter... Y pude así, dejar amor en el interior de mi angustia.. y a la vez, poder empujarme al acto y al abordaje, partiendo de una especie de simiente.. ya que al aceptar esa angustia y saber que nunca se irá mientras esté viva, porque lo que anhelo en parte es la paz de la muerte... pude empujarme a actuar, a surfear, a aguantar la tensión del abismo, sin querer acabar con ella, porque precisamente el querer acabar con toda angustia, era parte del problema... era lo que me empujaba a vivir en mi mundo autista y huir a la soledad del éter, luchar contra la vida, ponerme en contra de todo lo que alterara mi agujero del árbol.. Y sabía... que era posible, liberar esa energía animal que fluye con la vida, con la adversidad y la incertidumbre... y que usa la tensión y el miedo, como un baile y el numen, porque en mi vida también muchas veces estuvo activo ese arquetipo.. y además es un arquetipo inherente a todos los seres vivos.. aunque en nuestra mente a veces lo sintamos desaparecido o en lucha. Y al comprender el origen de esa lucha que refrenaba ese arquetipo-Marte y abrazar también el autismo del éter y ese hipnotismo de mi agujero del árbol.. sentí que empezaba a partir de lo real...  no como antes que partía del resplandor. Y la clave, era aceptar la angustia.. aceptar que nunca estaría preparada, que bajo esos momentos, no será gracias al duende, no será con el viento a favor, no será desde la musa ni el hedonismo... Y que es absurdo esconderse en otro planeta. Que la vida me obliga a saltar, y que aunque mi niña perdida sólo quiera irse al País de Nunca Jamás, la vida me amenazará, me acorralará, para vivirla.

Creo que por esto, tuve experiencias psicóticas... Porque mi anhelo de regresar al mar de éter, luchaba contra la vida, se ponía en contra de la realidad, luchaba contra dios, contra lo habido, contra todo aquello que me separara de mi delirante anhelo de paz y felicidad y sentido absoluto. Y ahora comprendo que ese anhelo sólo puede llenarlo la muerte y no la vida.
 Hoy llueve y hay fuerte viento, lo cual me da alegría.. porque me da intimidad. Me gusta más el otoño y el invierno, porque mis soledades se sienten más libres y la naturaleza siento que abre puertas que sólo cruzamos Kavka y yo.

Empiezo a arraigar las memorias de mi soledad y sus caminos... Y a desembocarlas en el bosque que hoy moro, en la fuente que me quita la sed y riega a mis hartos.

Sé que durante un tiempo, caminé contra la soledad, y encontré utopías y amores y luché por hacer con ellos universos y un nuevo hogar para Alicia.. pero fue la soledad, lo que siempre se había dirigido a la soledad... lo único que siguió como la vida y la dignidad.

Fue algo doloroso, perder los sueños y poemas por los que había luchado hacia ahí afuera. Y tuve que cruzar el río del olvido y encontrarme con muchos cadáveres; aprender a cantarlos y darlos la paz de la tierra negra.

Durante un tiempo, la soledad tenía algo inhóspito y sepulcral, y su infierno, tenía qué ver con los cielos que había encontrado fuera de ella, denigrándola y desligitimándola, empujándola a la destrucción, esos cielos, eran de neón y heroína, eran de tormenta y hambre, pero me habían dado poesía. Y tras ellos, yo busqué a Gran Espíritu y la pureza, aunque nunca la encontré, solo rozaba el fulgor, pero era atada al abismo y al desgarro... era una persecución kamikace de la aurora boreal. Y esa adicción a encontrar lo imposible.. a creer que en el siguiente paso alcanzaría la belleza, pero siempre estar separada quince centímetros... Fue lo que luego generó.. un síndrome de abstinencia que le dio a mi soledad la tintura del infierno. Porque la soledad sentía que había perdido el paraíso. Aunque todo esto era un engaño. Porque ese paraíso, sólo era el triple mortal hacia lo que nunca tuve, era el speed, la fe del ludópata. Bordeaba el amor, el éxtasis.. pero en realidad sólo era en el orgasmo de Madre Muerte... lo tenía en el mismo instante que lo perdía, y eso era lo que me daba esa adrenalina y pasión maldita. Yo era adicta a arder.. entre la vida y la muerte, entre el amor y el odio, entre el todo y la nada.

Y el regreso a mi soledad, sufría las fiebres de las malvas, pero no era por aquello que había perdido, era por aquello que nunca había alcanzado..  pero que me embrujaba de cantos de sirena y del amor de lo Imposible.

Ahora mi soledad empieza a recobrar el escepticismo enamorado de mi pobreza y de mis nadas, y reúne bibliotecas y campos semánticos.. de esos no-mundos que habité realmente. Ya que era entre-las-grietas, y no en las orillas, donde amé y existí, siempre. Y gracias a perder la alucinación de los puertos o de los habidos, mi soledad vuelve a hacerse mi fortaleza y mi hogar.
Estos días estoy más sensible de lo normal y me afectan cosas que no solían hacerlo, porque percibo con más intensidad y esa fuerza de lo abstracto está más desbocada.  Tengo ganas ya de irme de aquí, porque para mí es muy importante la paz del aislamiento, y aquí ya no la siento.  

Aunque ayer en el bosque, estuve cerca de la paz... pero luego se abrieron ciertos conflictos que turbaron mis silencios. Hoy mis sueños eran estramoniosos y muy inquietantes, aunque sólo recuerdo algunos pasajes... Me preocupa a veces, esa angustia residual del abismo, esa evocación de la pesadilla.. porque suele crear una tensión perenne que me impide estar en paz y feliz... y además tiene un código-esquizo, ilógico, un desquite de los submundos, una agresión de los sedimentos del infra extendiéndose a su infinito tenebroso.. y es esa expansión hacia el éter lo que da mucho poder a la penumbra, porque esa fuerza está fuera del contexto cotidiano y existencialista, y no suele dejarse convencer por los motivos, ni por el amor a la vida.

La alta-sensibilidad de mi Cangrejo, a veces me hace alguien totalmente vulnerable... Porque me abre todos los poros y las terminaciones nerviosas.. y el entorno me electrocuta, me causan estrés y opresión, hechuras que a la mayor parte de la gente les son armonía. Porque al estar abierta la percepción, al serme consciente lugares que deberían estar velados por la inconsciencia y cierta lejanía, hay una intensidad de cristal líquido y salvia divinorium que me desvela. Y la formación estramoniosa, se avalancha, al darse ciertas conexiones neuronales que incendian los submundos y los códigos del sueño y los mezclan con otras percepciones de lo cotidiano y de la lógica.. y es como si viviera en un mundo paralelo.. y por un lado estoy atrapada al surrealismo-negro, a un subjetivismo salvaje y maníaco.. y en esos momentos me cuesta mucho adaptarme al mundo y fluir, y me sobrepasan todas las circunstancias, porque yo las percibo desde un lugar que lucha contra ellas, que no quiere que haya ninguna.
Para mí es necesario habitar el aislamiento, tener un lugar en el que ver morir todos los lugares, poder entregarme a mis nadas, deshacerme de mis formas, sentir mi madriguera llena de fortalezas y barricadas contra el mundo exterior, y aunque sé que eso es muy complicado, ya que el exterior está en todas partes, incluso dentro de nosotros, ya que tenemos una psique de afuera que está constantemente conectada a los estímulos externos y en un estado de alarma, básico para la supervivencia y la vida, y que además tiene muchos contenidos que se han derretido en el inconsciente personal desde el espejo de la bruja, que estará siempre activo en nosotros.  Pero a pesar, de que ese aislamiento que anhelo, en su totalidad es imposible.. muchas veces soy capaz a abstraer el exterior de mi percepción, y cuando ese estado de alarma y sobre-estimulación, está dormido, abrazado por lo inconsciente, yo puedo rozar la paz, entregarme con confianza al viento y a la noche.

Sé que hay algo de mi anhelo de destruir el exterior, que es algo medio suicida, es como un rechazo a la vida y a la realidad, es como si buscara la paz de la muerte. Y además es algo que me vulnera, porque cuando siento esa mandrágora, es como si quisiera huir, desertar de la existencia y de todo cuánto me rodea, incluso de mis propios pensamientos y memorias.

Desde que soy niña, viví en mis mundos paralelos, y necesité ver morir a todos los mundos, para arraigarme a mí y a mi camino. A veces era junto a un libro, o un mastín o un árbol o los charcos y la nieve.

Creo que necesité proteger el autismo de Alicia con violencia, porque mis entornos, estaban lleno de ruido, dolor, dramas y locuras plutonianas... Tampoco me gustaba el colegio.  Y era más hermoso el mundo de mis sueños y fantasías que el de ahí afuera.

Pero sé que en lugar de dirigirme hacia la desaparición y el destierro, lo que tengo que lograr, es surfear las circunstancias y el entorno... empujar la conciencia y la fuerza creativa, hacia los actos y la alfarería respecto al exterior, erosionar caminos, palabras, otros ángulos y prismas.

Porque además sé, que mi arrebato de huir del mundo.. es lo que provoca la angustia y el estrés-esquizo, como yo rechazo visceralmente en esos momentos, las circunstancias y todo cuánto existe y me resisto animalmente a que exista, me llega como una pesadilla. Mi dirección hacia la soledad del éter, me mete en ese mundo paralelo, pero como no puedo realmente habitar la soledad del éter, porque el medio y la vida me persigue y me acorrala... y yo me resisto y lucho, pues se provoca la angustia-esquizo.

Ese arrebato de abortar el mundo, es un instinto-primario, algo demasiado sanguíneo y animal, porque mi infancia lo volvió una arquitectura, un hogar, mi defensa de la paz, del ser, de la felicidad. Por eso, cuando yo siento tensión, adversidad, estrés, o cuando estoy cansada o algo enferma o triste, me incendio hacia mi agujero del árbol... Y no sé todavía albergar otra opción. Se me desatan los caballos y ríos, como volcanes hacia mi mundo paralelo y aislado. 

Y aunque he aprendido a llevar conmigo a mi actriz-fantasma, a la que finge estar entre las circunstancias y pertenecer al entorno y ser humana entre los humanos, y me he sentido muchas veces obligada por los filos, a hacerla actuar y resolver y determinarse. En mi mundo interior, suelo sentir el abismo de Madre Muerte, ya que es como si mi actriz no pudiera ser almanizada por Alicia, no pudiera ser entrañada... Y una dirección se radicaliza hacia la soledad del éter, aunque otra dirección trate de quedarse en la tierra y recuperar la lucidez y el acto. Y por culpa de dirigirme hacia dos mundos opuestos... no estoy en ninguno, y siento esa fuerza de la desrrealización y de estar sobre el fuego y el cuchillo.
 
Creo que estos días en que me siento tan estresada por el exterior, ya que mi agujero del árbol se siente amenazado, son buenos días para trabajar en mi laboratorio, y tratar que la dirección de la soledad del éter, no se haga una estampida, y tratar de que mi actriz-fantasma tenga sangre caliente.

16 de mayo de 2022

 Hoy tuve sueños muy extraños, había unas criaturas de aspecto humano pero que ocultaban una naturaleza marina, y a veces se veía su verdadera naturaleza, ellos rondaban mi casa y era como si quisieran algo de mí, algo inquietante... también hacían extraños experimentos.. En uno de ellos, hablaban con un pulpo, el pulpo entendía su idioma, y le pedían que se sacrificara por el experimento, y el pulpo accedía alegremente a morir.. utilizaban las terminaciones nerviosas del pulpo y lo cortaban en cachos...  para no sé qué tipo de conciencia y de movidas raras. Cuando tengo éste tipo de sueños estramoniosos, me cuesta mucho interpretarlos.

Luego bajamos al pueblo y preguntando en un bar, se abrió la posibilidad de alquilar una casita, que es perfecta para mí, solitaria, en medio de la nada.. rodeada por bosques, junto al río y una acequia, tiene un patio, lo que pasa que la dueña tuve unos inquilinos que se dedicaban a oficios de la delincuencia y quedó resabiada y no debe tener muchas ganas de alquilarla, pero gracias al contacto del bar igual hay alguna posibibilidad. 

Para mí el aislamiento, es libertad, es paz, es expansión... Éste camping era maravilloso antes para mí, pero ahora hay demasiada gente.

Creo que a veces la soledad empuja a cruzar lugares de no retorno, y es bueno partir de ahí, porque las aguas se abrirán paso desde esos esqueletos-arquitecturas. En mi vida, viví a veces en las fronteras de la soledad.. quise amar, quise volver al nosotros, pero la soledad seguía sosteniéndome, en mi escritura, en mi dirección de Alicia y el Fauno. Y lo trágico, lo que rompió el vínculo desde el dolor, me hizo sostenerme en lo que la soledad siempre había aislado del exterior y de los otros, lo que ella siempre había amado hacia su éter. Nunca fui enteramente de lo plural, de ningún tú, de ningún exterior, habité en la frontera, quizás soñé y viví con extremismo el amor-sinergia, pero siempre estaba Lobo Estepario, desandando esos caminos, haciéndome sentir el abismo... a veces en el extremo de entregarme y fundirme a los otros y al afuera, y a veces en el extremo de abortar ese mundo y vivir sólo el agujero del árbol. Yo no tengo la normalidad-social, para mí siempre será algo extraño, aunque en algunos momentos fue extraño del milagro, de la utopía, del éxtasis, pero siempre era demasiado extraño, para ser mío.

No puedo escapar del empirismo. No puede deshacer la rareza. Mi escritura antes era mi amor, cuando quise compartir el amor con los humanos, mi escritura se hizo más cortante, más sepulcral. Perdí lo más bello que tenía.. al querer vivirlo y permanecerlo en los otros, en lugar de en mi soledad y mi escritura. Aunque es cierto que encontré bellezas más animales, más sanguíneas, más promiscuas y enllamadas de la carne y de la tierra, de la flema y el rayo. Pero eran infieles y prometían la viudedad y el desamparo, porque a la hora del verbo, sería mi soledad la única que podría encontrarme, la única en la que podría yacer bajo lo perenne y lo cierto.

Sé que hay tambores de la tragedia, recogiendo mis flores y mis olas, esperándome al doblar la esquina, pero siempre fue así... Y ellos me son más humanos y habitables, que mis esperanzas.. que los anhelos que tratan de darme un rostro y un cielo que nunca será mío.

Mi vida, nació de la herida, del abismo, de la soledad y la lejanía...y querer deshacerme de ello, sería un suicidio.
Vengo de los roquedales, hoy fue un día de conexión con mi Cangrejo Lunar, gracias a conectar con el reino invisible y dejarlo ir en confianza a las caricias y hendiduras de la mar, me regresó esa sensación de amor-Fauno. Y también pude comprender la herida y el bloqueo desde un nuevo escepticismo.. ya que pude cambiar las maniobras del espejo de la bruja... Era como si comprendiera que había un error de perspectiva en mi inconsciente y visceralidad.. ya que el exterior dejó su comportamiento en mi petit comité con el agujero del árbol. Y el no-amor, el frío, el muro, del exterior, se hizo también una energía que agredía Alicia y que provenía de mi propia psique. Era como si la herida del exterior, me hiciera renunciar a poemas y estremecimientos de mi reino invisible y agredirlos con el mismo sadismo que me trajo el exterior. Pero hoy junto al mar, pudieron respirar. Creo que esa alta-sensibilidad de Cangrejo y la importancia del reino invisible... me hace muy vulnerable frente a los humanos, y como la experiencia ha sido la hostilidad y el daño en mi vulnerabilidad y etereidad, y ha sido algo multiplicativo y recurrente.. sin una obra que le quitara la razón a la desconfianza, el exilio, la coraza... pues ahora me cubre el jamás y el olvido. Y ya no sé vincularme desde Alicia. Pero lo importante es recuperar la conexión, en mi agujero del árbol, ser capaz a trascender esa energía sepulcral y tenebrosa que me induce a matar mis sentimientos como un sádico mecanismo de defensa. En el reino invisible, está el ser, está lo que nos dirige, lo que determina y crea nuestra realidad y nuestra relación con la vida y con todo lo que hay. De ahí surgen los pensamientos, los estremecimientos, lo que recogen y artesanan nuestros sentidos.

Las personas, por culpa de sus egos y de los sistemas binarios de su psique, suelen ser violentas y ciegas ante los reinos invisibles, ante las Alicias.. de los demás. Porque el amor es algo muy poco explorado por la humanidad. Por eso los humanos somos muy tontos y ensuciamos todo lo que vemos con nuestros ojos y proyectamos nuestra psique en los demás y los eclipsamos y somos eclipsados por ellos, y dejamos que no sea sonoro y ardiente, lo más bello que tenemos que es Alicia y lo invisible.

Además la sociedad capitalista-binaria, parte de que no existe el reino invisible, por eso la nueva santa inquisición es la psiquiatría, la ciencia, donde lo humano es reducido a la química, al objeto, y se buscan los pródromos universales, para que el esclavismo, la masa, el borreguismo, se mantenga. Esos pródromos se encuentran en el espejo de la bruja, en la dirección binaria y estúpida de la visión, donde es negado lo poético e inasible y único y cuántico de cada Alicia, donde es negado el poder de lo inconsciente y de la sombra y de lo abstracto y complejo. Se destruyen las historias individuales y la unicidad y la Caverna de Platón de cada unx, pero se usa el individualismo en contra del amor-fauno y del comunismo-libertario, en contra del éter y la poesía que nos hace a todos hijos del surrealismo y de la magia.

No hay nadie más tonto que el que cree que sólo existe lo que ve con los ojos, lo que se puede expresar con el lenguaje. Pero el peligro no es su tontura, es la violencia que implica su visión. Es violencia decir que conocemos a alguien, es violencia juzgar a alguien con nuestra visión (que altera y mancha todo lo que vemos), es violencia buscar lo universal, es violencia hablar de la verdad, de lo concreto, de lo inamovible. Porque la realidad es cuántica, hay multirealidades nómadas y cambiantes según el punto del encaje. Cada ser vivo crea una realidad. Y es violencia no asumir que no podremos conocer nunca a la visión y la realidad del otro.

La psiquiatría es el oficio de los psicópatas contra Alicia, contra el corazón.

Yo tengo miedo a los humanos, y prefiero mi exilio, mi soledad, por esa violencia. Porque mi reino invisible es condenado a la mordaza y a la muerte, porque mi verdadero ser nunca puede existir entre ellos. Por eso escribo, por eso hablo con los árboles, por eso amo tanto a Kavka, al mar, porque con ellos puedo existir y no temo a que hieran mi etereidad.
 Para mí es importante el reino invisible y poético, porque es el hogar de Alicia, y es el acceso al amor, al numen, el lugar donde se origina la perspectiva y la realidad, lo que verdaderamente somos habita en lo invisible. Y quizás la herida que me separa de los humanos, es que se cortó la comunicación entre mi agujero del árbol y ellos. Lo invisible.. es lo más sonoro, lo más basto, de ahí nace el estremecimiento. Es algo abstracto.. sujeto a las mutaciones del éter y la poesía.. y es el creador de los vínculos, con los otros, con la naturaleza, con el propio ser, con el inframundo y la belleza.

Algo recurrente en mi herida frente a la humanidad... es que sentí que se me obligó a no existir de mi reino invisible.. que se levantaron muros, que se me dio frío, indiferencia, incomprensión.. y mi agujero del árbol para protegerse tuvo que abortar el universo de los humanos y sus hechuras. 

Yo siempre tuve una urgencia de transmitir directamente mi reino invisible.. y la escritura y la poesía, me ayudó a hacerlo con estruendos, hablaba de mi esquizoanálisis, de mis historias, de los secretos de mi hipogeo, era capaz a poner palabras a esos escalofríos complejos, del espanto, del desierto, del fuego y el deseo. Necesitaba vincularme desnudando mi reino invisible porque sino para mí no existía el vínculo. Podía hacerlo con literatura, con velo, con lo callejero y animal y mi traducción cambiaba según lo que el otro me mostrara tras el espejo de la bruja y amoldaba mi sonido al idioma del otro, a su comprensión..

Aunque había ciertos espejos que no alcanzaban para mucho. Pero tenía la facultad de conectar con el corazón, de relacionarme con la Alicia del otro.

Pero la herida recurrente, fue acumulando el rencor de los cementerios y del olvido.  Para mí era inviable no proteger y amar al reino invisible de los otros, no acudir y estar cuando esa sombra sutil demarraba sangre o guitarra. Porque para mí lo importante de los otros era lo que no podía ver, lo que hablaba a la poesía de Alicia, lo que estaba bajo la mar. Era lo que creaba mi objeto directo y mi relación horizontal con ellos... Las superficies de los otros, lo que manifestaban, filtraba en esa hipersensibilidad a la sombra y lo invisible... no se quedaban nunca en la superficie ni en la prosa.

Y la herida fue que sentí que de vuelta llegó una tumba. Algo que ninguneaba y excluía mis motivos, sentimientos, mi alma, mi etereidad, mi zona más niña, más acuosa, más verdadera. Y esa tumba arrancaba de cuajo el vínculo y el amor y la poesía que me había unido a los humanos. Y me obligaba a no existir para ellos, a defender mi reino invisible sólo frente al Salvaje Poseidón y la escritura.

Y a fuerza de acumular tumbas, ahora ya no me molesto, en vincularme desde mi agujero del árbol, por lo tanto no hay vínculos verdaderos, sólo hay soledad, sólo soy una disfraz de hollín, de cinismo.
 
Esa herida, ahora funciona como un instinto, mi inconsciente asocia que vendrá siempre el muro y la distancia, que da igual lo que yo haga, porque el otro nunca podrá tocarme ni verme, y que si yo me muestro y dejo derramarse mi verdad, vendrá la puñalada y el daño.
 
Esa herida tiene dentro miles de heridas y entre todas han hecho su ecosistema y su planeta en mi interior. 
 
Como el reino invisible, es el origen y el horizonte, es el humus, es el motor, y de su éter surge la materia, la forma, la palabra, toda manifestación, de él nace lo que más nos hiere, lo que más nos importa, lo que nos hace existir. Cuando se vuelve algo sordo-mudo frente a la superficie, cuando sentimos que los otros son muertos-vivientes y paredes, que son sólo frío y autómatas, porque nuestro reino invisible ha sufrido el destierro y el desamor de forma continuada y brutal, pues es del todo natural que todo lo humano nos sea ajeno y nos llegue como Comala.

El reino invisible es brujo, y podemos sentir en nuestro petit comité con él, que también nos separa el río del olvido de nuestra propia Alicia.

Generalmente cuando en la superficie se dio una brutal destrucción y se asedió nuestro corazón en el infierno, también sentiremos el asedio frente al mar y tendremos que cruzar el infierno en nuestra soledad de éter.

A mí siempre me preocupó lo humano y el amor, quise existir ahí afuera, quise amar, quise proteger el comunismo-libertario.. quise vincularme con Alicia, necesité que Alicia fuera vista y existida ahí afuera. Y algo de Alicia, venía a mí gracias al espejo de la bruja, porque en la psique-sinergia, en la vinculación inherente al medio, Alicia caminaba desde afuera hacia mi adentro. Yo trataba de manifestar a Alicia. De serla desde afuera y desde adentro, en las direcciones cuánticas. Yo la buscaba incendiándome y derramándome en el afuera, en el tú. Sentía que Fauno estaba en todos los sitios.

Pero como lo humano me fue muerte, me fue camisa de fuerza, crueldad, mordaza, me fue ese terror psicopático que me hizo sentir que yo no existía, que no importaba la poesía, ni los sentimientos, que no era verdad, pues desterré. Y algo de mí se perdió también, una especie de esperanza que había sido mi motor y mi barco, una pasión que me había hecho vivir, una alegría y pájaro que aunque fuera el mensajero del grisú, siempre había estado en mi corazón.


 Ayer tuve un mal día, me dieron esos mareos anémicos, y eso favoreció el desencanto. Y todavía me despierto algo mareada y triste. Cuando siento ésta perspectiva desgarrada, no suele ser bueno que haga análisis ni busque las profundidades, porque el dolor puede engañarme.
Me siento algo agobiada por toda la gente que hay, y al saber que sólo estaré unas semanas ya no se da ese arraigo y empiezo a desear marcharme.. Ayer estuve mal, porque se reunieron los inventarios de mis desasosiegos... y esos mareos anémicos, suelen provocarme súbitos cansancios que ocupan todos mis caminos, como violentas depresiones.. También creo que volví a dar por muerto a K, y aunque sólo duró 24 horas esa pasión de su resurrección...me hirió.. el volver a cubrir con plomo y piedra, ese hilacho de río que le había dado alegría a mis peces. Aunque estoy acostumbrada a proteger el desencanto y a que me dé su salvia y sombra perenne. Y es lo esperable, lo lógico, lo habitable. Lo extraordinario y milagroso, sería que tuviera que desdecirse la misantropía y el desamor y que lo humano volviera a ser un camino. Lo humano me es frío y no confiable... y así es perfecto el crepúsculo que bandea la kresala en mis puertos, lo extraño sería darle otra dirección y otra biblioteca a la soledad que me espera en los barcos.

15 de mayo de 2022

He de reconstruir mi sentido, sobre barrancos y playas de barcino, y aunque haya cierta densidad del naufragio y el desencanto, también está su ligereza. Para mí ahora la prioridad, es encontrar entre mis cenizas... ese abono para las flores, esos ungüentos que me ayuden a coser una nueva piel y ventana. Y quiero lograr esa motivación, entre mis nadas.
 
Últimamente ya no me siento tan alegre en el camping, creo que es porque sé que mucho tengo un mes aquí y aún no hemos encontrado un lugar.... además que esa vecina tumultuosa.. me hace ser también una pluriempleada del humo verde, los portazos y las puertas sin paredes. Y a ratos, me río, la busco, necesito su flower power; como ayer que al estar tan contenta de haber leído a K, la saludé con alegría y nos dimos un abrazo de oso y le di la contraseña de internet y luego nos embriagamos y me hice compinche del callejón y del diablo.. y luego a ratos, soy esquiva, me la cruzo y no saludo y me siento inconscientemente amenazada por ella, como si mi soledad y mi agujero del árbol.. no pudiera abrazar completamente su urgente lejanía. Es una mujer que es imposible que pase desapercibida.. y tiene una banda sonora de granadas y cantos de bandadas nocturnas, que es imposible no escuchar, no soy capaz a oír el silencio en su presencia, no soy capaz a unirme a mi nada y mi hueco. Y creo que eso es lo que más me inquieta. Ella tiene un lado tierno y brujo, hipnótico de canciones de ayahuaska y cometa, y a la vez tiene un lado peligroso, violento, cortante... que deja escalofríos. Es alguien tan cambiante, con tantas mujeres y floras y faunos dentro, que nunca sabes con quién te vas a encontrar. Y creo que como es demasiado extrovertida y ruidosa, a mí me inquieta. Quizás porque he aprendido a caminar con lobos esteparios... y cierta dosis de tristeza y de introversión y desapego me es indispensable para que haya armonía. 

Pero sobretodo creo que es porque estos últimos tres años, he caminado siendo un disfraz de hollín y melancolía del beleño... y gracias precisamente a la distancia y al velo, porque nadie se acercaba demasiado y mis ardides de lejanía funcionaban sólo con chistar... me sentía unida a mi agujero del árbol.. pero como ella tiene esa energía violenta de Marte.. es como si yo me sintiera obligada a regurgitar mis mares. Y además ese arquetipo de Marte, me llega como algo karmático, como cabos sueltos de mis pasados del filo... Yos tenía también ese olor a peligro... esa energía tan unida a los rencores y guerras de Marte y de Plutón... y parece que en el espejo de la bruja, me encuentro con las canciones de mi infierno. Y a ratos siento la fascinación y a ratos el rechazo. 

Algo que me es instintivo, desde que soy niña, pero que se radicalizó cuando dejé de tener ataduras a la sociedad, es que cuando algo me turba, cuando me siento angustiada, contrariada, oprimida, por alguna movida que me traiga el exterior, yo me abrazo a mi nunca más y me exilio. Y lo vivo como un todo o nada, por eso yo al mínimo problema, tomo el atajo de la soledad y hago absolutista mi soledad y mi nunca regresar a lo humano ni a la superficie. Y es una necesidad telúrica, el irme a mi agujero del árbol, a la charca con mi cangrejo, al monte adentro...  Quizás es una necesidad neurótica y demasiado exaltada...  Porque no concibo una transformación o una alquimia, permaneciendo en la superficie, no me molesto en tratar de arreglar conflictos en el tú a tú o en alguna permanencia, porque metafísicamente siento que la manzana podrida es la sociabilidad y la superficie, y la quito de mi cesto. Esto también me ocurre porque suelo estar en guerra con mi avatar y cuando me desencuentro con él trato de matarlo, en lugar de facilitarle un proceso de transmutación, juego a destruirlo y a sacarlo de mi partida.

Esto me ocurrió nada más que vinieron los tangos con ellos, en lugar de vivirlos con su contexto, los extrapolé a lo universal...  y empujé por la muerte de toda la humanidad de mi corazón y de todas las marevas que habían vivido en el Teatro y jugado al nosotros y al amor, las tomé a ellas como la farsa del avatar y lo que yo debería abortar radicalmente de mi ser.

Quizás, es hermoso que el hombre-carnero me traiga éstas conexiones.. donde poder crear nuevos actos-reflejos... y utilizar otros instrumentos... más escépticos y cuánticos. Porque sé que al final la paz, el poder estar unida a mi nada-mágica, arraigada a mi agujero del árbol aunque las circunstancias me sean hostiles, es un punto de encaje que yo he de crear en mi soledad, y que no depende del entorno. 

Y mi querer destruir el entorno y vivir sólo en el éter, es una huida sin fin e imposible. Porque es una guerra contra la realidad.

Aunque como siempre viví en mis guetos y mis autismos de Alicia... me es muy complicado adaptarme al medio.. sino trato de erradicarlo.

También lo hacía cuando estaba con Yos, nada más que sentía en él hostilidad o rechazo o frío.. Yo empezaba mi discurso Lobo Estepario y le decía cosas del tipo " a mí nadie podrá conocerme ni estarme, yo asumo mi historia, asumo que siempre habrá una distancia infranqueable entre yo y los otros, y no quiero el amor de nadie y sé que  no lo conoceré, porque mi camino no se dirige hacia el de los humanos ni se queda en la tierra"

Yo sé que eso también asustaba a Yos y le hacía relacionarse con su propio miedo al rechazo y a que los otros lo hirieran o lo desamaran y le hacía ponerse la coraza y ser más hostil. 

Yo lo hacía por dignidad, por orgullo, para salvarme a mí misma, de los narcóticos y abismos de la superficie... Lo hacía para protegerme del desamor, del rechazo, del frío.

Lo hacía, porque juré no volver a entregarme a nadie, ni a sufrir por nadie, ni amar a nadie, ni a permitir esa cercanía que me hirió tanto en su ausencia, después de K. Para mí era sino amo seré libre, sino quiero que me amen seré libre. Aunque en mi sombra, en mi secreto, mi corazón sangraba, y anhelaba el amor y la pureza, aunque nunca permitía que ese anhelo fuera sincero y directo, y debía estar camuflado y permanecer en la sombra.

Nos hicimos tanto daño, porque los dos queríamos vengarnos del amor. Fue con él, cuando empezó a dejar de desvelarme K. Con Yos profanamos el amor. Yo quería a Yos, porque no lo quería, porque no podía conocerme, porque podía ser alegremente la milonga y jugar...  Pero durante dos años y tanta convivencia y esa intensidad de Plutón.. acabaron haciéndose vínculos... Vínculos tormentosos y lunáticos, de amor-odio, de guerras de poder... vínculos muy profundos porque nacían de la herida y el inframundo..  y aunque desde que lo conocí quería huir de él y me sentía amenazada y sabía que no era un buen camino, estábamos amarrados por no sé qué vudú de la herida, por no sé qué aprendizaje de Madre Muerte... Y ahora, por fin, empiezo a mirar ese pasado, con cierta ternura, con cierta distancia.. y ya no siento tanto el terror y la culpa, empiezo a perdonarme, a perdonarlo, a tratar de vernos como dos animales heridos, que ocultábamos muchosidad y ternura, aunque el uno hacia el otro, nos fuéramos el diablo y la perdición. Sólo la destrucción violenta era un buen final entre nosotros. El sacar los aprendizajes del inframundo... el seguir la llamada de la Huesera y enfrentarse con franqueza y en soledad a la herida que ya estaba ahí mucho antes. Nosotros nos éramos anestesia y vino que no dolía un rato, pero al otro rato, éramos vinagre y cuchillo llevando la herida hasta el secreto del infierno y siendo obligados por conciencia a atravesarlo.

Desde que él escribió, aparecieron sinestesias, canciones de petricor y madera quemada, evocaciones de esas direcciones de vapor que recorrí sus miles de kilómetros en ese crujido del grano de polen o las sombras que las libélulas atornillaban en los ríos. Visiones que creía desaparecidas regresaron. Aunque no estoy segura de que puedan quedarse.

 Me pilló el chaparrón y tuve que regresar primero. Ayer había sentido algo místico y bello, al leer a K, después de tantos años, aunque no pude quedarme en mis ensoñaciones, por culpa de las circunstancias sociales. Hoy me despierto, con ansia de paz, de conciencia, de vivir en la integridad. Al final lo que causa angustia es el actuar en contra de nosotros mismos, aunque como ese nosotros mismos, es algo complejo y tiene multitud de arquetipos, la integridad a veces es una paradoja poética y algo que se sostiene en el éter, en el reino invisible. Voy a dejar el alcohol... y voy a alejarme de las personas que me despierten mis pasados de la delincuencia y del barracón, para mí siempre habrá un tesoro, al margen de la sociedad y de la cultura, y sé que la clandestinidad es el mejor lugar para pensar y plantar las flores. Pero empiezo a enfrentarme a esa lucha entre el bien y el mal, a mi encrucijada de Fausto, desde otras perspectivas. 

Siempre tuve una vocación de ser la protectora y la abogada y el abrazo y lumbre, hacia las personas demonizadas por la sociedad, y ponerme a favor del malo de película y encontrar miles de motivos y de poemas que lo absuelvan. Pero... a fuerza de amar a las bestias e infiernos de ciertas personas que me encontré en el camino, me llené de heridas... Y esas bestias que amaba, no sabían amar, y además eran especialmente hostiles con aquellos que eran amadores con ellos, y respondían mejor, ante la violencia y dureza que ante el amor y la conciencia.

Las nociones del bien y del mal, en mi caso, provenían de una pasión-Abraxas. Y como tendía a abrir las perspectivas hacia el rizoma.. y trataba de salvar la naturaleza humana de todo dogma y moral, y liberarla de las prisiones alienantes de la cultura, y de esas herencias del fascismo y el apostolicismo, donde el bien, llevaba a la ignorancia, a la sumisión, a la destrucción de la inteligencia y la poesía, y para mí había en el infierno, un portal al conocimiento y a la libertad que no podría encontrarse jamás en los caminos asfaltados... pues yo era escéptica... y mi escepticismo me dificultaba distinguir el bien del mal... 

Pero hoy siento la necesidad de poner ciertos límites, de discernir, y aunque siempre será algo complejo y no debería juzgarse a nadie, ya que las personas respondemos a sistemas muy complejos.. y el origen de lo que desencadena comportamientos negativos o intolerantes o violentos.. es una especie de herida en Alicia, en el niño perdido, y hay miles de historias y de factores y circunstancias que no se ven, que están en la sombra.. y tras esa sombra, para mí habrá un acceso a algo sagrado que nos hace a todos hermanos vinculados en lo profundo por el amor, aunque los Avatares, vivan en su propia Caverna de Platón y hagan sus luchas de ego, al vivir puntos de encaje y muchos contenido del software que no comparten con el otro.

Pero y a pesar de esa metafísica y esos principios-Fauno, hay energías y movidas chungas de gente, que a mí me causan desasosiego, y aunque yo quiera encontrar lo sagrado y la belleza, sé por experiencia que muchas veces me he encontrado con el mal y el dolor..  Por eso, ya no quiero ser la abogada del diablo.. y quiero empezar a distinguir el mal, aunque ese mal sea mutante, aunque en algún lugar, sea naturaleza respondiendo a circunstancias y cicatrices, aunque yo no deba emitir juicios, porque nadie es nadie para juzgar a los demás ni tiene capacidad de ponerse en su pellejo ni conocer realmente al otro.

Sé que cada persona, tiene su propia odisea con Madre Muerte y sus emboscadas personales entre sombras/conciencias, y al final cada quién es su único legítimo juez, su único posible dador del amor y de la paz, cada quién abre su gruta hacia la fuente, y no vendrá ningún gurú, ningún mesías, no habrá ningún poseedor de la verdad y del bien que te encuentres afuera.  

Pero ahora empiezo a aprender que hay ciertas energías de la gente, que a mí me dañan, que no me gustan, que me son hostiles, que me causan angustia... porque no me llegan ni como conciencia, ni como amor... Y empiezo a poner límites y cerrar mi muralla. Y sobretodo, respecto al arquetipo-Marte. Ya que podría decirse que ese era mi infierno personal.. el lugar donde mi Fausto se endrogaba.

Como ayer no tuve tiempo para escribir ni estar sola, tuve esa sensación de pulverizarme y desarraigarme de Alicia.. Además el haberme pasado con el vino.. me hizo jugar a ser payasa y dejar que se arrebatara el surrealismo y mis recuerdos de la delincuencia. Y en la noche tuve angustia.. Esos años con Yos, aunque tenía mis momentos de soledad y de lo asceta.. En su presencia entraba en modo-dionisio, y vivía peligrosamente, de forma kamikace, sobre el abismo. Y la angustia de anoche.. me enfrentó a esos cabos sueltos de mi pasado... Y es como si empezara a salir a la superficie lo que desde la sombra, había creado esos mordiscos de nitroglicerina y esas convulsiones del filo, como si mi pesa-nervios sacara afuera sus secretos. 

Hoy sé que tengo que dejar de idealizar al arquetipo de Marte. Porque aunque haya algo de él en mí,  se mezcla con muchos otros arquetipos y no es mi predominancia, ni mi dirección, y ha de funcionar en equipo con otras fuerzas, y no como el que pone en duelo o en sombra al resto de lo que soy. 

Y en la superficie, tras los destellos del espejo de la bruja, quiero empezar a deshechizarme, de las personas marciales. Como era una fuerza que en mí no podía vivirse radicalmente.. ya que venía golpeada por otros arquetipos que marcaban mi mandala, mi vibración.. y a veces añoraba ser completamente Tigre... que funcionaba como mi alter-ego, pero yo no lo era, porque mi Tigre, era refrenado por mi Cangrejo Lunar, por mi Alicia, por mi Lobo Estepario, por mi Niña Perdida, yo adoraba dionísiacamente a aquellos que llevaban ese arquetipo de forma suelta y predominante, y me hacía su abogada del diablo, su tabernera, sus cerillas, su absolución... Sentí un amor de opio, una adicción maldita, ante esas personas de la camorra y la granada.. aunque eran personas que nunca me hicieron feliz.. que nunca pudieron comprender mi universo y que generalmente acabé sufriendo su violencia y sus narcisismos y egoísmos y dificultades para la empatía y ver otros mundos, pero como yo admiraba, su ir como la dinamita haciendo incendios a su paso, su no ponerse en el lugar de nadie y echar abajo todo lo que se pusiera por delante, pues acababa amando al diablo, y una vez que amas los diablos de ese tipo de personas, les das pie a que te muerdan y te los echen encima.

Yos.. me hechizó, me sedujo, me atrapó, por culpa de esa energía marcial, era como una tentación irrefenable para mí.. y aunque yo supiera que jugar con ese tipo de fuego te acaba quemando.. aunque él hiciera muchas veces daño a mi sensibilidad, a mi luna, a mi amor.. yo había aceptado el peligro, y el peligro me era adictivo. Creo que todas las personas, sobretodo en la adolescencia, tienen ese tipo de relaciones-diablo y abismo. La diferencia es que yo en lugar de vivirla a los 15 años, la viví a los 30.

Y mi historia llena de abismos, de marginación y de experiencias surrealistas, salvajes, cortantes, trágicas, hizo que mi sombra se sintiera atraída hacia él... era como si la muerte y el peligro que me ofrecía me fuera irresistible. Y esto es lo que suelen hacer las sombras, las sombras se embrujan entre ellas, y algunas veces en lugar de unirse en el cielo, en la conciencia, en la evolución, se unen en el inframundo... se unen en las cicatrices, tumbas, cuchillos y tangos, se unen en el espanto y el aullido, y generalmente cuando se da un vínculo-diablo, es un vínculo bony and clay, donde los dos se autodestruyen y se empujan a los arrabales y al chingo mutuamente.

Y parece que siguen persiguiéndome esos cabos sueltos...  que sigo atrayendo a mi vida a ese tipo de personas y sigo sintiendo la canción de opio y volcán, pero la diferencia es que ahora ya no quiero hacer lo que hice ayer...

Me acabo de despertar. Anoche estuve inquieta a raíz de haber bebido dos vinos de más en la comida y hablando con la vecina de viejas batallas de calabazos y manicomios que las dos compartirmos... aunque eso no fue lo que me inquietó, sino fue el entrar en modo-dionisio y alejarme de mi agujero del árbol, de mi conciencia, el hacerme abogada del diablo.. Luego tuve una urgente necesidad de abrazarme a la austeridad y al bien.. como al paraíso de mi niñez... Y hacer vida asceta y huir radicalmente de los sucios mundos humanos. Creo que ese desasosiego en parte es porque la energía de ésta chica tiene cierta violencia y cosas chungas.. Y porque me induce a reunirme con pasados que me eran autodestructivos... y que yo al dejarme llevar acabo en el efecto-espejo liándome. Desde siempre tuve una necesidad de ponerme en el pellejo de los que son marginados y demonizados por la sociedad, y hacer fraternidad a su lado y ser la defensora de sus causas perdidas y sus cicatrices e infiernos... Y cuando tomo algún vino de más, mi empatía suele hacerse delirante y ya no distingo el bien del mal, como mi viejo y su colega estaban algo incómodos en la comida y luego me echaron algo la pulla, yo tuve dos choques de realidad.. como que arquetipos opuestos en mi interior se encontraron brutalmente entre-mis-silencios. Y como ayer no tuve casi tiempo para escribir ni para estar sola, no pude remansarme ni regresarme.

Aunque en mi pasado, yo hubiera sido violenta y me gustaba presumir de mis peleas con la policía y de mi parte quinqui, en realidad yo tengo una naturaleza humanista y filantrópica, sensible, empática y que me gusta hacer el bien y temo herir a los otros, (mi cangrejo lunar y alicia). Aunque oculté mi sensibilidad frente al exterior... como un escudo.   Mi parte violenta, (tigre), era como un arrebato de justicia poética y de catarsis, pero no era un arquetipo que estuviera activo contínuamente.. ya que yo suelo buscar el flower-power, el amor-fauno, la armonía y los vínculos de la conciencia.. y sobretodo la mayor parte del tiempo busco la soledad y mi agujero del árbol. 
Por alguna razón, suelo sentirme atraída a las personas violentas... como ésta chica o como era Yos...  y a lo largo de mi vida me he encontrado muchas personas con esa predominancia marcial, esas personas que no se ponen en el lugar de nadie para no salirse de su propio lugar y que van dejando granadas a su paso.. y siempre sentí un hechizo, una especie de admiración, una necesidad de ser parte de su fiesta y hacerme su cómplice. Aunque yo me pongo en el lugar de todos, porque tengo esa empatía-delirante que me hace albergar las perspectivas de los otros y abrazar su realidad como a la belleza, buscar explicaciones esquizoanalíticas y metafísicas.. y no juzgar a nada como malo o equivocado sino como un rizoma de Fauno y de la realidad-cuántica.

Y es la oposición entre Tigre y mi Cangrejo Lunar, esos arquetipos que muchas veces han creado guerra civil.. lo que me hace sentirme atraída a las personas violentas y admirarlas, ya que ellas tienen la capacidad de ser un disparo y la camorra..  y como yo soy reflexiva, introspectiva y miro desde muchos ángulos la realidad y a los otros, no suelo tener ese carácter, ya que mi carácter es etéreo y fractálico del Pi de posibilidades, y por lo tanto no suelo ir a lo vertical y rechazo el camino, el objeto directo, me gusta que se abran los mares y tener palabras de agua y viento.... a no ser que se me arrebaten los animalarios y ciertos embrujos de mi sombra.

Las personas con esa predominancia de Marte, en realidad nunca me hicieron feliz.. ya que suelen tener rasgos narcisistas y muy poca capacidad de comprender los universos de Alicia... y ese hechizo que me causaron desde mi niñez, me hizo meterme en muchos problemas.. y abrazar el lado oscuro.. estar en esos lugares de la delincuencia y del desfase y de la salvajidad que a veces era peligrosa, al menos para mi Alicia y mi conciencia y mi ternura. Y como yo tenía un animal dentro completamente pacifista, místico, infantil, inocente y obsesivo del bien y de la austeridad, acababa sufriendo tormentas y abismos. Y eso favorecía mi guerra-Fausto.
 
Y ahora quiero cambiar mi relación con esa energía-Marte. Mi relación en el espejo de la bruja y en mi agujero del árbol.. ante la aparición de esas llamaradas. Y hacer que avance mi Cangrejo.. que mis viejas antagonias, se reúnan en mis pluralidades y en la integridad de Alicia.

14 de mayo de 2022

 Hoy fue un día muy distinto en la mar, porque regresaron ríos sobre esas cuencas vacías que dejó la tierra removida y puesta en barbecho por las reclamaciones del viento y de los electrocutares que impuso el horizonte y las cartas que quedaron boca abajo en la mesa taladrando la madera y los subsuelos para ver si era verdad que la física cuántica destruía toda noción de altura, raíz, principio y fin. 

Hoy ha venido un colega de mi padre, y tampoco tendré el mismo tiempo para escribir y rumiar las zozobras de los pasos de cebra y de los pájaros y cortezas de naranja, buscando el anís, la harina, o mi vestido roto.. deshilachando historias del salitres o hilvanando vapores que nos hablan de los qui lo sa o de esa antipatria que nos recogió tantas ostias que dejaron los suelos y las leyes de gravedad cuando Saturno no permitió el regateo. Y no sabes si es porque no había más satélites que doblar y mantuvieran viva la margarita.. o ya no podía partirse en más cachos ni el cielo ni el pan ni la pobreza que anidó en nuestra noches para dejarle una canción a nuestra indigencia. O porque la mejor pregunta es la que jamás pudimos imaginar.

 Soñaba con Jung... era como si estuviera dentro de su cabeza. Me desperté rápido y fui a por un café, y al mirar el teléfono, vi un mensaje de K, y me recorrió un estremecimiento, traté de estar viva antes de leerlo, de abrir el rito, ya que durante años, había esperado un mensaje suyo, y no quería tener encima ese coro de la Santa Compaña que se ha encargado de mis sentimientos estos últimos años. Quería que recogiera el mensaje, el resplandor de la belleza, porque después de él, yo me hice el ocultamiento de mi verdad ante la belleza frente a otros bajo las inacabables cajas de Matrioskas, y el cinismo, y aunque luché contra el cinismo, aunque quise escupir todos mis huesos hasta el humus, en la semilla de mi cinismo, había un pacto de amor y de belleza que llegó como eterno e irrevocable. Y era encontrarme con él, como un abismo que me separaba de todos los otros, que incluso me separaba de mi propia piel y me hacía carnaval. Y bebía el vino y desescamaba los peces, conmigo en la sombra, haciendo pirata a mi barco, haciendo de nadie mi puerto y enviando mis anclas al humo verde de los varados en la luna y en la muerte...   Y como todas las sombras... sólo podía verlas el Salvaje Poseidón, ocultando su verdadera historia tras las cenizas que Babel usó para echar ungüento a brujas, chacales y vírgenes que no mostrarían su pasado ni sus cartas y no sabrían decir una verdad respecto al dónde vas y de dónde vienes.  

Me ha hecho sentir su mensaje ese temblor adolescente, pero un poco teñido, por la sobriedad y nocturnidad que da el naufragio... Esos pies de plomo que dan los cementerios cuando al escarbar la tumba y querer volver a ver caminar entre flores y ron, a los muertos, e insistir "la noche entera de un siglo" que decía León Felipe, pero no moverse ni el frío que apuñalaba para ver si así se arrancaban los muñones o la sombra.

Y es rara esa gravedad que da la ausencia y el fracaso, las cicatrices y caminos que nos cuajaron a las filas del nihilismo por supervivencia y pasión, por si acaso aún el creer tuviera testigos.

Por eso, aunque alguien en mí quiera darle vida a todas las piedras de las vías por las que pasaron mis trenes y mis vuelos, y contarles lo que ellas vieron del día y de la noche, de la memoria y del olvido, de lo probable e improbable, de las gotitas de sangre que escribían mi mapa de la vía láctea, y mis andenes con tinta de salvia y de mármol, escribían entre mis grietas y bajo-párpados que habían tenido a la mar, temo, cosechar silencio o temo asustarlo con la intensidad, porque a veces la intensidad se parece al fandango y literatura que acorrala a la humano y lo deja afuera, y la intensidad parece sostenerse en una mentira, la poesía a veces lucha contra la verdad y la realidad, y de su lucha surge su furor. Por eso creo que la verdadera belleza, es más triste y conserva inventarios de la muerte, de la suciedad y del fracaso. De los viejos cadáveres que dejó la delirante belleza.. ese delirio que nos dio el bocado de su primer amor y luego se rebeló a navaja y barracón con lo sucedente y ya no quiso calumniarse entre otros hijos bastardos de la belleza y se dedicó a la viudedad y a la dramaturgia.

Si alguien podría revivir la poesía, sé que sería K. Pero no quiero hacerle cargar esa responsabilidad. Temo serle otra vez un canto de opio adicto a sus tempestades y silencios y sus rutas de la seda. Esa sobriedad del fracaso y de la Playa de Barcino, al menos cura, el lunatismo y abre el camino a la verdad, y la verdad es mucho más inhóspita y cruel, que la poesía y el deseo. 

Temo también, revivir ese corazón que se quedó como un reloj de bolsillo del Conde Drácula, por si vuelven a dar las horas de la muerte...  Por si vuelvo a amar demasiado y luego no haya tierra ni inexistencia que pueda darme orilla.

Y mis caminos, me llevaron al exilio y al éter, y no tengo nada sólido y probable qué ofrecer, y si alguna vez lo tuve murió al no poder dárselo....y no quise llevarlo más a la grupa conmigo.

Pero también, no tengo miedo. No tengo miedo a que me desame, porque su desamor es mi caballo y galopa en mi sangre. No tengo miedo a cosechar silencios, porque sus silencios, escribieron mi hogar y mi noche estrellada a la hora de no tener ni suelo ni paredes, cuando las tormentas y penumbras no dejaban ver ni la luz de una farola. No tengo miedo a perderlo porque lo perdí con violencia, hasta mucho más allá del dolor y del fin, cruzando todos los fondos, pasando de rosca todas las sendas. No temo la herida, porque de ella nacieron las marevas que siguieron y que tragó la mar, esperándome a mí o a la muerte.


 

13 de mayo de 2022

 He estado un buen rato haciendo llamadas y mirando anuncios de alquileres, aunque no ha salido nada. Hoy ha sido día un tanto nostálgico, quizás el abrazar los sueños muertos, el darles taconeo, vino y crematorio, ha agitado esas lágrimas de pértiga y carámbano. A veces hay que escribir y vivir bajo la dureza. Y amortiguarse en los naufragios, pillándole el muro del callejón al borracho, a veces deja esas quemarropas de ausencia donde la hendidura hace demasiado espacio y es tanto el hueco que ya no queda entre tú y yo, esa estratosfera que recogió tus escupitajos de brasa y etanol.

Lo que realmente duele y atormenta, es lo que se hizo mudo, lo que quedó arrinconado, los poemas que no pudimos volver a escribir, la belleza que nos estremeció pero no volvió a recordarnos, pero se conserva ese estremecimiento junto a los muertos y el acero, y queremos volver a reír, volver a llorar y pelear y partir, pero no podemos mover ni el agujereado zapato a la basura.  A veces la invisibilidad que se fragua sobre lo que amamos, que nos obliga a fingir que nunca estuvimos aquí, es lo que nos calumnia y nos mata... La memoria de la belleza, es cruel, porque nos desampara y nos alaba hacia la nada, sin haber tenido huellas ni flores en el jardín. Y aunque hubieran llegado hasta la Osa Mayor, los testigos son unos sórdidos y unos sádicos defensores de la materia oscura.
 A veces es difícil mirar desde arriba... los espejismos y puntos de encaje que se originan desde el inframundo.. porque éstas autopercepciones o visiones del exterior nacidas desde los subyoes, tienen un embrujo de la sombra que crea sombra... Una vez que pillas el ritmo básico de la emboscada de la Huesera y de los apegos de Plutón, es más sencillo, expandir, crear una espacio vacío entre la punta del cuchillo y la gota de sangre, entre el espejo y la imagen y el cuerpo y la sombra.

Las percepciones que nacen del inframundo, las que nos muestran el aullido del monstruo en el reflejo del río, son parte, de la herida mortal sobre ese deseo-esqueleto del que escribí en la entrada anterior. Esa percepción espectral y terrorífica sobre nosotros mismos, sobre la realidad, esa náusea existencial de la penumbra, ocurre siempre que contra-ataca la sombra.. y que los inframundos a la llamada de la Huesera empiezan a ser tocados por la conciencia. Esos inframundos estuvieron reprimidos, por un instinto de supervivencia, por la lucha por la felicidad y la libertad y el deseo, por eso eran lo prohibido, lo descartado, y todo lo que es reprimido en la sombra se vuelve una bestia del inframundo que juega a matarnos.

Y aquí entra en juego la conciencia que opera como la sombra del dolor. Por eso nos enfrentamos a Madre Muerte y al abismo-maestro. El dolor, en algún lugar de la realidad cuántica, es Conciencia, el inframundo es el portal al cielo.

Cuando un deseo-matriz, sufre el ataque de la Huesera y se vuelve el viaje al infierno, empiezan a invertirse las direcciones de conciencia/sombra, hay un profundo dolor y desesperanza, y mientras el Avatar muere, mientras el nigredo provoca la putrefacción sobre todo aquello que fuimos y deseamos y creímos como cierto, habrá muchas visiones terroríficas, muchas derrotas frente a los Cerberos... esas visiones del espanto... sacarán afuera los gritos desesperados de nuestros Monstruos, aquello que nos desencaja y nos aterra, ya que será el objeto directo, del subyo, será el mirar de frente lo que antes estaba reprimido en nuestro inframundo. Esas visiones, son ilusorias, son transitorias, son desgarradoramente subjetivas, desquiciadas, y obedecen al modos operandi de la pesadilla, pero será difícil ser neutrales ante ellas y verlas desde arriba, desde Alicia.. precisamente por la atracción del inframundo, y aunque esa atracción nos está dando el nacimiento del Ave Fénix, ya que está pariendo la conciencia, matando al Avatar para que surja uno que haya creado Alicia y que la sirva, dolerá. Y el dolor será lo que facilite el proceso y nos vaya haciendo más etéreos para poder pasar por el ojo de la aguja. Ser capaz a no reaccionar a la defensiva, ser capaz a observar como un monje tibetano, ser capaz a mirar como miramos un río y un crepúsculo y una tormenta a nuestra bestia del Inframundo... abrirá el camino, a que esa neurosis del pesa-nervios, marcada por los apegos y pactos con Plutón, pueda soltarse y fluir.. y esas visiones del infierno empezarán a desplegar espacios vacíos y amores de Gran Espíritu.
 Tuve sueños extraños.. que me han dejado algunos arañazos de nigredo...  Ahora busco elevar los significados de esa angustia del pesa-nervios que densifica preocupaciones y fados, que se han venido abriendo recientemente sin filtrar demasiado en la escritura.

Ayer cuando estaba en la mar, jugué a hacer inventarios, de los deseos que se quebraron.. de todo aquello que me hubiera gustado que fuera de tal forma pero luego no ocurrió. Y lo hice con desapego, incluso sonriendo por la Odisea.

Creo que es bello, pararse sobre todos esos cadáveres del deseo y darles el agua. Porque dejan sus heridas.. en los juegos macabros de los subyoes y provocan infelicidad en la sombra, ya que aunque los sueños se destruyan, no se desprenden con amor en su muerte..  y son esas heridas las que nos dan un sentimiento de fracaso, sinsentido, tristeza y naufragio. 

Durante un tiempo, esos deseos los utilizamos de motor y dirección.. llevamos el Intento de Alicia, la fe, la poesía, hacia ellos... por eso cuando se quiebran, la desesperanza puede ser muy agresiva. Habíamos creado anclas sobre la mar, habíamos puesta ataduras al viento y el dadá del devenir en las libertades-condicionales de esos sueños. Y eso dejó ciertas inercias y motivaciones... que al no poder avanzar en lo creativo y vital, avanzaron en el río de los muertos y en el desgarro.

El fracaso, es el efecto secundario de una expectativa generalmente con un ojo tuerto y sobre el humo, sobre una realidad parcial e inestable que estaba sobre el viento, pero que quisimos crear un camino asfaltado que nos diera su poesía y no tolerábamos animalmente la posibilidad de que esa poesía no existiera. Y aunque las expectativas, no se fijaran en la meta, sino en el viaje.. es igualmente de chingoso, perderlas.

El fracaso por lo tanto, es el amor de la Huesera, que ilumina lo que era sombra y que deshace los deseos del Avatar hacia la esencia de Alicia. Aunque sea necesario el viaje al infierno. Es el ojo de la oscuridad que nos ofrece los contenidos de la realidad que nuestros deseos habían tapado y descartado.

La tolerancia a la frustración de cada uno, es diferente. 

La mía en particular es muy baja, por la intensidad, por la pasión, porque tengo dentro a mi Quijote que ha destruido todo aquello que me era un estorbo en la realidad para crear la suya y defender su épica. Por eso cuánta más capacidad de alcanzar lo imposible, de vivir la poesía, más negro y ancho será el infierno cuando no quede nada.

Esos deseos, tienen sus clases sociales dentro de nosotros. Y hay deseos miércoles-de-ceniza, deseos de las menos cuarto cuando perdemos un autobús, deseos de decoración de interiores, de la hora del té, de bailes de salón y fiesta de disfraces, deseos de ida y de vuelta, deseos escalera de caracol, grapa, felpudo, mascarilla de barro, vendimia. Y hay deseos-esqueleto.

Y son esos, los deseos-esqueleto, los que más dolerán. Porque habrán arrancado de cuajo, una dirección que siempre siguió el barco, un sueño-neurálgico, una fuerza que hizo de motor, de musa, de barricada. Podría decirse que los deseos-esqueleto, son los apegos de Plutón, son nuestra heroína, son pasiones animales, pasiones que matarían por sí mismas y que además invaden a Alicia, la sustituyen.

Generalmente estos deseos, han nacido de la herida-matriz, y se enyerbaron en nuestra energía y sangre, en la infancia, se hicieron motores por la presencia de la muerte, por el abismo, por lo que nos llegó como falta. Por eso son los que toca la Huesera, en todos sus embates a lo largo de la vida. Son los que nos llevan en primera fila al Inframundo. Son deseos complejos. Porque al nacer de Plutón y crear un pacto con él..  son telúricos en la sombra, aunque no sea tan claros y directos en la superficie. Son deseos con muchos filos. Y se unen en lo más primitivo y salvaje y oscuro de lo que somos, y se defienden a navaja.

Dentro de estos deseos, como está nuestro talón de aquiles, las heridas secretas, ya que ellos nacieron en la presencia de Madre Muerte... y crearon su acción en base a un agujero y a un duelo, y luego se hicieron un motor del envés y de la materia-oscura, es lógico que cuando la Huesera ataca, haya un profundo sufrimiento.. ya que se ha vulnerado nuestra herida-matriz y eso hace que todas las heridas se abran, que todo aquello que temimos que ocurriera, nos caiga encima. Que nuestros Monstruos, nuestros antagonistas y subyoes inviertan la sombra y empiecen a dominar. Y empieza un sentimiento desgarrador de fracaso, una desolación violenta que nos lleva al nigredo, a las puertas del suicidio y de la locura. Y también desaparece la líbido, nuestro fuego se hace una tiniebla de ceniza y sin leña, ya no somos capaces a desear ni a bailar con Evaristo, porque fue herido de muerte el deseo-primario, el deseo del que nacían todos nuestros deseos y poemas y abordajes.

Lo bueno de todo esto, es que siempre ganará Alicia, ganará la Conciencia. Ya que manteníamos una deuda con Plutón, manteníamos un secreto en el inframundo, y estábamos siendo condicionados por lo inconsciente. Y como ese deseo-matriz, nacía a la mitad de la muerte, se sostenía en nuestro-abismo maestro, cuando la Huesera nos obliga a enfrentarlo y perder la soma y la literatura, cuando nos obliga a perder el apego a Plutón, Plutón nos honra. Plutón podría decirse que es el que ofrece la libertad, a costa de la pobreza, de ser nada, de ser sinceros y niños y vagabundos ante Madre Muerte. Pero a la vez, Plutón es el que nos ata, el que nos seduce con sirenas y plantas mágicas, el que nos da la pasión y la animalidad. Es como si él nos diera lo que no querremos jamás soltar, porque sentiremos que soltarlo es morir y lucharemos como bestias por ese poema... pero sólo cuando muramos, nos dará libertad.

12 de mayo de 2022

En un rato me iré con Kavka a los bosques.
A veces siento que me falta imaginar mi felicidad, mi lugar en la tierra, mi libertad, y al no imaginarla, no puedo vivirla. Antes era la poesía la que evocaba-creaba.  Y mi felicidad tenía un hogar,  era un hogar que volaba sobre el viento, pero era un hogar. Como estos últimos tres años, estuve con la Huesera, recorriendo el inframundo y curando mis heridas en la soledad del éter y el hipogeo, pues se quedó cierta tristeza, cierta velocidad negativa, de ir contra las cuerdas, sin el favor de los duendes. Esto es natural, en las emboscadas de Madre Muerte, son ciclos en la vida, donde las musas, provienen del abajo del abajo, junto a lo sepulcral y lo helado... y hay que conocer el secreto de las heridas y del dolor, porque ha contra-atacado la sombra, porque se han invertido los espejos, porque han venido a caerse los velos y a mostrarse contenidos que eran materia-oscura, y que destruyen el sentido del Avatar y lo llevan a la putrefacción del nigredo.

Imaginar mi felicidad, mi lugar, mi sentido, soñarlo, es lo primero que necesito nacer en mi hipogeo, para que pueda crearse y serme. Es el Intento que decía Castaneda. Es la magia de Alicia. 

Y entre las circunstancias que me rodean, hay ciertos fados que me entristecen.. como ver la enfermedad de mi viejo y percibir a veces en él la preocupación o el desencanto. También en mis inventarios... hay muchas historias con tintes tormentosos y trágicos y muchas playas de Barcino, donde mis deseos y sueños, tuvieron que irse al infierno y enfrentarse a la muerte y perder de cuajo su amor y su unicornio.

Y es importante mirar de frente a lo que nos hiere, a lo que nos gustaría que no fuera así, pero que no podemos transformar, porque no somos dioses. Y creo que esa sobriedad que da la angustia y los abismos y el dolor inherente a la vida, es indispensable para crear la libertad y la felicidad. Aunque ya no sea la felicidad de cuando éramos indestructibles y locos románticos, y nuestra vehemencia traía la montaña de mahoma y la ponía bajo nuestros pies sólo con escupir. 

La huesera me obligó a incluir la oscuridad, a incluir la muerte, a incluir la mezquindad y miseria de la naturaleza humana en mi visión, a incluir las heridas que me dejaron marcas, a comprender que llevo conmigo una sombra y que la zorra tiene una memoria de cirujano y de banquero, y que aunque yo quiera echar polvos de hada para ser recién nacida y liberarme del empirismo y no ser condicionada por la vida, la vida me hizo, y aunque todo lo que la vida hizo conmigo y lo que yo hice con la vida, sea invisible... es lo que provoca en parte lo que yo manifiesto, lo que yo escribo, y aunque habrá siempre una zona mágica y extraordinaria, un lugar donde Fauno no deja de bailar... y donde somos guiados por lo desconocido y el presente, sin antecedentes, donde podemos trascender todos los inframundos y llegar al Infinito... ese lugar sagrado de la belleza y de la cuántica, donde no hay nada imposible, sólo nos toca a veces, porque el 3D y nuestra propia mente.. nos ancla a los inventarios y al empirismo. Y además es la es la vida la que nos mata y sus poemarios y memorias, es la propia Alicia, que al ya no poder volar por culpa de todo lo que clasificó el inframundo y la densidad del espacio-materia, nos enferma al cuerpo y nos lo mata, para regresar a la belleza y a lo extraordinario.
 Hoy soñé que entraba a un sueño... el sueño ocurría en la casa de mi niñez, había una especie de fiesta en mi antigua casa, y yo iba hablando con unos y con otros, y luego le dije a alguien, yo vengo a éste mismo lugar siempre que quiera en mis sueños, y en principio todo es igual, yo reacciono igual y vosotros reaccionáis igual pero si te quedas un rato más, si fuerzas un poco más la situación siempre ocurre algo extraño, y en ese momento la persona con la que hablaba empezó a emitir una voz que provenía de un ordenador y alguien que había entrado en esa persona y la había detenido...y supuestamente era alguien que  controlaba los sueños de la gente y no permitía hackearlos o algo así, era una especie de policía del inconsciente.. y entonces yo marché de allí, y subí a un autobús y rompí la ventana de atrás porque esa extraña policía me perseguía, y llegué a un lugar donde había dos tigres y un cachorro de tigre, y había gente del autobús que venía conmigo, y también esa extraña gente que me perseguía, yo fui escapando y uno de los tigres cerró el paso a los que venían detrás, el cachorro venía conmigo subido encima de mí.. e iba abriendo muchas puertas y saltando por lugares escabrosos.. y durante un rato cerré una de las que atravesé porque esos que me perseguían estaban ahí, y entonces vi que era un sombra, la sombra tenía forma medio humana pero lo que me perseguía era una sombra y por supuesto siempre estaba a punto de alcanzarme e hiciera lo que hiciera siempre estaría ahí. En esa casa y la fiesta, yo estaba al cuidado de un niño que era mi hijo y lo tenía como mi protegido, y el niño era negro... Y saqué al niño de la casa para protegerlo lo que pasa que cuando entré en el autobús el sueño anterior pareció haber acabado y dejar de estar en mi memoria.

Creo que el sueño se daba en los umbrales del ensueño... y aunque estaba a punto de despertar dentro, al comprender que estaba en un sueño, había un complejo entramado que me lo impidió... porque se creó otro sueño.   Mientras huía de esa extraña gente que tenía un poder omnipresente ya que estaban dentro de todos los sueños pero eran los que impedían que yo pudiera conocerlos y que en el momento que llegué a averiguarlo jugaron a matarme, había esa sensación de que no podía pararme a pensar, y que tenía que actuar muy rápido, por eso aunque supuestamente el autobús me llevaba a un lugar conocido y a salvo, yo sentí que sería una terrible encerrona y rompí la ventana y huí, y esa misma sensación ocurrió entre los tigres y toda esa odisea que iba atravesando, era como si sólo tuviera un segundo antes de que los sueños me cerraran el paso.. ya que los que me perseguían eran los dueños de esos sueños.. y cuando me di la vuelta para cerrar la puerta e impedir el paso a los que venían detrás, estuve a dos centímetros de ser atrapada. 

La naturaleza de lo que me perseguía... era en realidad esa zona del inconsciente que se protege a sí misma y que impide que la conciencia acceda.. por eso, cuando pude verlo, tomó la forma de una sombra, podría ser mi propia sombra, los contenidos, idearios, puntos de encaje que al establecerse y crear su película impiden que pueda ver la naturaleza ilusoria de la película y su secreto. Esto es muy habitual en los ensueños... La Araña, teje trampas y dificultades para que el inconsciente domine, y la Conciencia y voluntad sobre el sueño, se enfrenta a muchas encrucijadas. Hoy me encontré con ésta fuerza pero era en los umbrales del ensueño... Así que podría decirse que lo ocurrió en la fiesta que se daba en mi vieja casa... era un contenido que en mi día a día, genera sombra, se ha hecho un hábito, se ha hecho una "película" que me he creído y que no he visto su verdadera naturaleza, su naturaleza cuántica. Aunque precisamente hoy ocurrió algo distinto, cuando le dije a alguien eso de que yo podría venir y que había venido más veces a éste mismo sueño y que en apariencia yo y los otros, actuábamos siempre igual pero que si forzamos las circunstancias, si extendemos ese espacio-tiempo del sueño vendrá lo asombroso.

En la naturaleza de esa fiesta.. estaba ese hijo mío negro, los hijos en los sueños, sobretodo para las que no somos madres, representan los hijos psíquicos, los hijos que nacen tras las encrucijadas de la Huesera y el paso por el inframundo, podría decirse que cuando el avatar muere y nace otro que sirva a Alicia y no al ego, nace un hijo del alma. Que mi hijo fuera negro quizás es por algo de lo exótico y mis amores hipogeos. En esa fiesta estaban mis familiares y había mucha gente desconocida.. y era todo como muy ruidoso... como si el efecto-espejo entre tantas relaciones me hiciera poner pilotos automáticos.. por eso, era lo que representaba los dominios de la sombra, los lugares donde era complejo que yo defendiera la conciencia....los lugares donde me dejo llevar por el entorno y las corrientes.. y permito que la materia-oscura gobierne.

Yo no me desperté del todo al ensueño, porque la enseñanza del sueño, fue comprender que esa policía del inconsciente, la que impide que seas consciente, la sombra que crea sombra, son acuerdos y pilotos automáticos e inercias que hay dentro y que defiendes en tu día a día inconscientemente, al caer en hábitos o prismas. Cuando yo luchaba para que esa sombra no me alcanzara, por un lado luchaba por la conciencia, luchaba por el conocimiento y la libertad, contra lo que me hace prisionera desde la sombra. Contra esa fuerza omnipresente, que es tan complicado de superar, ya que en parte, está más allá de nuestro control.. porque la materia oscura, a veces proviene de los ecosistemas, de las fuerzas naturales, de Madre Muerte, de una compleja realidad donde somos transformados por el medio, donde hay dioses o fuerzas mucho mayores que la voluntad humana y que la capacidad de conocer y elegir de la naturaleza humana.

Y el sueño me enseñó que mi juego para salir de la ilusión, para alfarerar la conciencia, tiene qué ver con lo relacionado al espejo de la bruja.. con mi relación con los otros.

En mi sueño, mientras aún soñaba, pero ya había acabado el sueño, que creo que acabó cuando vi a la sombra y cerré la puerta.. soñaba que yo interpretaba el sueño y que medio lo escribía, y ocurrió algo nuevo, porque esa mirada que solía tener algo depresora sobre la significancia de los sueños, esa mirada que provenía de mis heridas y subyoes y que se daba como un relámpago algo oscurantista haciéndome sentir agredida por los sueños, nada más que despertaba y trabaja con los significados desde el inframundo... creando esa especie de dolor-psicótico entre la vigilia y el ensueño, pudo ser consciente de sí misma y ver su error, esa magia ocurrió precisamente porque la transición se dio mientras yo soñaba... y era como si eso, me ayudara a sentir los regalos oníricos y el amor...  y ver con más claridad mi cabala del sueño.
 Hoy me ha sido un día más melancólico... con regresiones y malabarismos de cicatriz y ausencia.
No estoy tan feliz en el camping, desde que ha venido la vecina y empiezan a llegar turistas, soy celosa de mi soledad, y no me gusta sociabilizar así como así, no me gusta sociabilizar por convencionalismo ni por proximidad. Me gusta ir como la extranjera, como la distancia, y acercarme como los gatos, cuando yo quiero, y no porque los otros se acerquen. Aunque puedo tolerar en esos momentos de mi lobo estepario, esas conversaciones de un minuto y medio y ser empática, si hay demasiado proximidad y reclamo social me estreso. 

Quizás me acostumbré en mi pueblo natal, a no hablar con nadie, ni siquiera decir hola, y tampoco allí nadie me hablaba porque tenían prejuicios y habían escrito leyendas negras sobre mí, y eso me daba una sensación de paz y libertad y anonimato e invisibilidad que me gustaba mucho, e impedía que me pusiera chirriantes máscaras sobre mi lobo,  esas máscaras él las odiaba profundamente, y yo soy extremadamente sensible al dolor y pestilencia de la máscara del convencionalismo social, que básicamente es mostrarme al exterior, por un efecto y acción encadenada en el exterior y no en mi soledad del éter y en mi gana y mi verdadero deseo, y cuando estoy conectada con lobo, mi deseo es que no exista ningún humano y que no queden hechuras de mi yo-humano en mí. 

Y una cosa, es tener nociones básicas de empatía y amor-Fauno... y poder estar de paso, con cierta amorosidad y humanismo.. y eso puedo hacerlo armónicamente, hasta que me encuentro personas ruidosas donde mi enamorada distancia se ve alterada por el ruido contra mi agujero del árbol y mi silencio.
 
Mi lobo se siente instintivamente amenazado. Y yo acabo rayándome. 
 
Sé que en mi naturaleza, cuando me da por ahí, tengo una zona extrovertida y empiezo a hablar y no mido mis palabras y me dejo llevar y a veces arder... Pero siempre necesito, el ver morir ese mundo exterior y esa que yo fui allí, me es un juglar, un experimento sobre lo desconocido y lo sanguíneo, algo que no arraigo demasiado ni me interesa.  Y cuando yo quiero, busco a las personas, pero llevo mal que se creen apegos y rutinas. También capto sin que se me diga nada, por el tono de voz, por la vibración y la sombra, cuando la otra persona no quiere hablar y me despido yo primero, porque soy empática a los lobos-esteparios de los demás. También cuando alguien necesita la fraternidad y un poco de agua o de vino, puedo entregarme. Pero como en mi pasado, esa vocación y esa delirante-empatía, me acabó trayendo problemas y decepciones.. Y también mis caminos, me enseñaron a que en mi dolor, en mi abismo, sólo tenía a mi escritura y al Fauno, pues ya no soy tan filantrópica ni neptuniana. Sobretodo fue, porque algunas de esas personas que me despertaron la compasión y la urgencia de ayudarlos y de estarlos, acabaron siendo vampiros.

Ahora soy muy selectiva, y aquellas personas que me traen paz, poesía, que cuando regreso a mi soledad, me dejan un sentimiento de alegría, de que fue hermoso haber estado a su lado, las quiero y me entrego, y aquellas que me dejan aristas o sentimiento de angustia en mi Lobo, las aparto.

Creo que me afectó la relación de Yos, porque por intentar crear amor y empatía donde había la ostia de incompatibilidades, acabé perdiéndome a mí misma. Como yo antes tenía la sensación de que el amor-fauno es absolutista y se despierta con todos sin excepción, si somos capaces a tocar la canción del corazón...que todos hemos nacido para amar a todos y comprender que las diferencias, son secretos de la Caverna de Platón y expanden la realidad y le otorgan la riqueza del cubismo y del dadá y la poesía... no aceptaba que alguien pudiera ser exiliado de mi amor, y eso me dificultaba a la hora de poner límites, y solía sentir esa mística y neurótica culpa, cuando no amaba a otro, aunque fuera el otro el que estaba comportándose de una forma anti-amorosa y sucia que estaba agrediendo a mi ser.  Y ahora que puede ver la oscuridad de la naturaleza humana, el inframundo que todos compartimos, aunque puede intentar universalizar y fraternizar lo que nos es estercolero y dolor/miedo y prejuicios del empirismo y el Avatar, al final aprendí a que hay personas, en las que la inversión del amor, será la inversión del cementerio.

Mientras escribía esto, charlé un rato con la vecina, y sentí alegría y nos reímos y eso me hizo bien y cambió mi ánimo estepario. Sé que también es bueno para mí, recuperar algo del territorio que perdí por culpa de los desengaños.
 Soñaba algo sobre el funcionamiento de la sombra y la importancia de que estuviera armonizada a nuestra parte animal.
Esto lo escribí hace ya mucho, porque luego estuve escribiendo un correo y salí a charlar un buen rato con la vecina.
Suelo necesitar escribir durante las dos primeras horas al despertar, abstrayéndome del exterior, pero hoy me desperté distraída, algo densa... con dificultad para entrar en mí, por eso me dio por exteriorizar y evitar el proceso introspectivo.
Me he dado cuenta.. que hay un lugar del inframundo... que te atrae para desvelar la sombra.. pero que luego.. es necesario soltar, dejar ir, porque la conciencia adquirida requiere el sellar y volver a subir y fluir con la vida.. Aunque esa conciencia adquirida es mucho más ligera y etérea... por eso la densidad de la atracción del inframundo puede arrastrarte a los laberintos y bucles.
Soy consciente que hay una parte de mi naturaleza que es obsesiva de esa recaer en el infra... Y ahora trato de cambiar mi relación, y comprendo que habrá una duda, una especie de grieta, de fuerza retroactiva y regresiva, que tenderá por inercia y memoria, a hacer ese trabajo introspectivo que en su momento tuvo una función vital y creadora, pero que ahora ya no la tiene.
Al trabajar con el arquetipo del diablo, he comprendido mejor ese mecanismo. Es como si antes, al tratar con contenidos que me habían provocado dolor o error o cierta lucha de conciencia, yo siempre tomaba el camino de ese lugar del inframundo que conserva los secretos y los motivos, con ese deseo de libertad y absolución y darme de nuevo lo sagrado. Pero eso era también el justificar todo, el amparar todo, y me llevaba a tener dificultades en transformar lo que no me era bueno para Alicia. Ya que aquello que me llegaba como un cabo suelto, como angustia, como algo sombrío o hiriente.. yo lo azuzaba hacia el motivo y amor secreto del inframundo, y en lugar de buscar la alquimia y el acto y la mutación en el presente y hacia el abordaje, aceptando con humildad la mala praxis y el error, yo buscaba su razón secreta, su porqué y proyectaba lo sagrado, lo perfecto, en mi oscuridad, en mi angustia, en mi inframundo. 
Por éste motivo... la atracción hacia el inframundo, era obsesiva, y me costaba aceptar que había direcciones erráticas que había experimentado entre las grietas pero que debía descartar con la voluntad, al comprobar que partían de una falla y que llevaban a los desperfectos. 
Esto nacía por un mecanismo infantil de lo visceral, y por las pasiones de mi Heliogábalo, era como si yo lo quisiera todo, como si necesitara que todo se hiciera éxtasis, y necesitaba subliminar el dolor y la angustia, dándole su templo, dándome lo sagrado, lo bello, el amor, incondicionalmente en todo lo que soy.  Y por eso no aceptaba mi error, ya que para mí era: ese comportamiento, esos idearios-emociones, que me han llevado al dolor o los conflictos o al callejón sin salida, en lo más hondo tienen mil motivos y sus motivos son sagrados. Por eso, yo me dedicaba a introspectar y bajar al inframundo y encontrar el contenido que me amparaba y me absolvía. Y me costaba trabajar con franqueza con mi parte oscura o con la idea del "pecado", y siempre sería, esquizonalíticamente, metafísica y animalmente, todo tiene un motivo más profundo que es sagrado.. y necesitaba llegar a lo profundo y comprender todo lo que había ahí que había desencadenado ese comportamiento o parte de mi naturaleza que no me gustaba, en lugar de aceptar el error, la estupidez, la arrogancia, el ego, el error de perspectiva... y asumirla con sabiduría y transformarla hacia el reino de arriba, hacia el presente, hacia la vida.

11 de mayo de 2022

 Llego ahora a la cabaña, hoy he estado algo inquieta, aunque antes de eso, estuve tranquila y había alcanzado una perspectiva vital de lo que bajo otros prismas antes me llegaba como infierno. En un rato volveré a marcharme con Kavka. Mi inquietud es abstracta, como una sensación de sobredosis de cafeína, y creo que esa expresión de la materia oscura, ha sido forjada por varias circunstancias, mi preocupación por la salud de mi viejo, el pensar que debería buscar trabajo, el sentir que me he quedado colgada del mundo de los humanos y su alegría y su amor, y que eso ha afectado a ciertas inteligencias sociales o que bloquea el desarrollo de ciertos arquetipos... y aunque parezca una absurdez, lo que desencadenó mi inquietud, fue cuando hice una llamada a un casero, ayer había hablado con su mujer y ella me dijo que tendría que hablar con su marido... la casa quedaba cerca de Sobrado, pero era un pueblo que no aparecía en el mapa, ni rastro de él en google maps ni en el buscador, era la Galicia profunda, un aldea de cuatro casas y llena de ganado, y el señor con el que hablé creo que llevaba cincuenta años sin hablar español, y además de eso quedé en llamarlo en quince días y lo dejé casi cerrado, (aunque sólo era por si no aparecía algo mejor y pensé que en quince días tampoco iba a perjudicar al paisano porque no creo que saldrán muchos inquilinos allí)  y se lo dije cinco veces a modo de despedida, pero el seguía contándome historias que yo sólo entendía por encima y tuve la sensación de estar hablando con un personaje de Comala y que estaba perdiendo de vista la salida y siento tragada por los comedores de opio y la Santa Compaña. Suele ocurrirme que me encuentro con viantados y surrealistas.... y que yo acabo creyendo que la viantada y la surrealista y la autista soy yo, siempre he tenido esa sensación de que la rara soy yo. Y aunque había empatía entre nosotros, me trasladé a los antros de hachís e insomnio de mi pasado y me costó un buen rato regresar.

Luego fuimos a comprar dos cosas al pueblo y llevamos a Kavka y nos perdimos un rato por el bosque, y recordé que esta noche tuve un ensueño... yo me había despertado y pensé en ir a escribirlo pero me dije "me acuerdo perfectamente del ensueño no necesito escribirlo" Y me dormí y sólo recuerdo que aparecieron ensoñadores que conozco de youtube y que yo peleaba con ellos. El bosque me tranquilizó.

Creo que la pérdida de la noción de la normalidad social... ocurrió salvajemente en mi adolescencia, por eso para mí la idea de la otredad, de la naturaleza humana, era algo expansivo, infinito, como infinita es la imaginación, como al infinito empujan los esquizo-duendes, y eso favoreció mi empatía, mi capacidad de entender mundos diferentes y amarlos y tomarlos con asombro y sin juicios, con muchosidad, ya que en parte para mí tratar con cualquier humano era tratar con un extraterrestre..  y me gustaba jugar al espejo de los camaleones y jugar a darle empatía y lumbre y poesía y amor, para que se abriera y descubrir su insólito mundo... Y por eso mi identidad no existía como tal. Yo mutaba, jugaba, exploraba lo extraterrestre de los otros y a mi propio extraterrestre, y a veces tocaba música clásica y otras punk. Pero los efectos negativos, era a veces no ver las malas intenciones de los otros ni percibir pródromos en lo humano, porque para mí no existían, no creía en lo universal, y tenía cierta inocencia e infantilidad que me puso en peligro muchas veces. Porque no me unía la cultura a nadie, ni la forma de vivir y ser y estar, no había tenido tampoco tenido tribu y forjado afinidades o afectividades que se quedaran, que me dieran la confianza de un amigo al que regresar siempre, ante al que ser aunque vengan galernas, aunque embistan los Heraldos Negros, un amigo que me reconozca que me encuentre aunque yo me haya perdido, que esté ahí, cambiando conmigo y la Odisea... y las personas que más hondo me llegaron, nunca estuvieron en el plano físico y cotidiano, y aquellas que amé en todos los planos, se fueron, siempre se fueron a la hora de declararse ante Madre Muerte. Excepto el gueto mafioso de mi familia. Excepto Kavka y la mar.

Y mi historia, me hechiza hacia el resplandor de la rareza. Y la marginación o el sentirme viuda de lo humano, es mi normalidad, y aunque algunas veces en mi pasado yo sintiera el amor, sintiera que los otros eran semejantes y fuego en mi barricada, como siempre apareció el Cuervo de Poe, pues esos momentos de fraternidad, me llegan como una alucinación y una quimera que dejó dolor y no dejó poesía ni puerto ni todavía.