Ardidos

11 de abril de 2021

 Hoy estoy distraída y expresionista. Aún no me he posado. Aún no he sabido nacer en la escritura lo que la vida nace en la poesía. Cambiará otra vez el tono y el hueco desde el que me vacío de mí y del mundo, para llenarme y escribir. Hoy no quiero contarle los significados a las soledades de Hoguera. Me distraigo con todos los ácaros y silbidos del tiempo y el raso y el devenir, sin quedarme sola conmigo para saberlo.

 Siento que ya no es Hoguera... esa última morada en la que desembocan mis pasos y se forman los verbos y se quedan los cantos. Ahora los poemas... nacen hacia sus costas de mares adentro sin orilla, viven mientras ya no estoy sola, mientras lo amo. Mientras dejo morir la escritura. 

Ya no parte del mismo lugar el verso. Y el verso no se diferencia de la lluvia que me moja cuando te acaricio en la nube que hay encima de la nube que cubre todos los tejados, ni del silencio que cruje entre las escaleras y el óleo y el son de los relojes que en insurgencia se fundieron debajo de tu abrigo cambiando de siglo y de planeta el beso de la azalea y el cielo que se hunde hacia las cumbres de lo imposible.

 Mi escritorio es un desastre. Luego lo recogeré. Él me da a veces el  síndrome de Sthendal. Sufro el vértigo calcinante de la belleza que te matará con su amor porque vivirla no se puede hacer salvando al yo y a la vida que tenías y conocías. Y hallo secretamente el miedo de Monstruo a la poesía, a la luz, a la existencia en sus ojos, en sus dedos, en su guitarra y su verso y su espacio-tiempo y su alba y su noche sin paredes.  Pero el furor me hace saltar a mis abismos para amarlo. Cuando mis abismos son el fin de la vida y de lo humano y de la palabra, cuando ocultan mis tumbas, mi miedo a no ser amada jamás por lo vivo y humano... mi lágrima del extraterrestre y del exilio.

 Me despierto aún muy subconscientada.  Con una sensación de resaca. A veces tardo mucho más en despertar. Tengo que aprender a posarme despacio.. a amar el día..  a escuchar de forma más amable el embrujo de la sombra y ese estado de ánimo que embriaga la niebla y oculta los significados.  Hoy no recuerdo mis sueños. Todavía me cuesta conocer el aire y la palabra. Soy muy sensible a las metamorfosis que embrujan los entrópicos estados de animo que se viven de forma intensificada y abrazados por una fuerza que al 95% es irracional. Los estados de ánimo hacen que sea muchas a lo largo del día. Y que viva una sensación amnésica de lo que hubo antes. Me poseén como escenarios que dirigen la obra hacia las periferias que la aturden y la imponen deshacerse de los primeros actos hacia lo no sabido... y hacen que me cueste mucho seguir un hilo conductor, porque es mecha de pólvora que se calcina. Y me separan de la calma, del órden, de los caminos rectos y los horizontes.

Ayer viví pasiones muy hermosas y hechizantes, estuve enamorada y feliz. Pero todos los versos fueron nacidos del éter del ahí afuera y cantados allá y no en la soledad de la escritura ni en la formación del poema. Y ahora que anhelo volver a quemarme en sus paraísos...  los insectos que se retuercen entre las alas y la larva, me besan cenizas opiáceas que hacen que medio de cuerpo aún esté bajo las sábanas con la persiana cerrada y los topos sumergiéndome hacia mis fondos oscuros.

10 de abril de 2021

Es importante saber vivir con el miedo y el bocajarro y la estrépitosa fugacidad que nos hará éter y polvo y saber que jamás estaremos preparados ni tendremos nada qué decir.. que no tendremos ninguna casa que levantar ni que defender, ningún verso en el que agarrarnos ningún legado ni futuro que cumplir Yo siempre he tenido una guerra a muerte contra mi miedo. Pero hoy sé que lo que me hará libre y valiente es bailar junto a él. Llevarlo junto a mí como ese cuervo encrespado y encharcado que aúlla en lo más oscuro de la mar. No soy Dios. Sé que cuesta muchos manicomios y poemas calcinados aceptarlo. Pero aceptar que soy un hueco de enamorada pobreza y fragilidad y deriva indigente del sol y del fango, me da coraje. Y no querer tener miedo y ser indestructible  y hacer que todos y todo lo que amo sea perpetuo e inapagable y que mi fuego arrase a su paso a todo aquello que no me alegre la gana... me hace sentir vulnerable. Y hace el efecto contrario. Porque mi antagonista me ataca desde la sombra. Hoy llevaré con sal y picante y ayahuaska y molotov, mi fragilidad, mis cicatrices, mis lágrimas, mis ignorancias, mis desastres y tumbas y ruinas. Hoy seré baja y pequeña y rota y cobarde hasta el furor de las estrellas y de la hoguera. Sé que no tengo nada con lo qué burlar a la vida, a la muerte, a mí, a tu amor, a la nada, a lo que existe enloquecidamente sin contar conmigo ni para echar un duro y recoger los cristales rotos. Y que no habrá paz ni verdad ni punto cúlmen ni sentido abrazándome ni salvándome. Pero caminaré con mi agujero ebria de vida y de dadá-esperanza. Y caminaré despedazada de vida ebria de mi agujerro arrojando las canciones contra las cárceles. Yo no me nací. Yo no soy la muerte. Estoy de prestado del surrealismo y el surrealismo pagará mis cuentas, mis razones, mis sinrazones, mis vicios y enfermedades y fracasos, mis canciones. Yo con tocar palmas y soplar óxido y fuego en el hacha del neandertal ya tengo la vida y la muerte hecha..

 Ahora me ha atacado algo la hipocondría.. porque sentí que mi viejo tiene hinchada la zona del marcapasos mucho más hinchada que hace un mes. Cuando siento dentro ese miedo.. tardo algo en calmarme. Quiero que el lunes llame para pedir la revisión que ya le tenían que haber hecho. Cuando siento dentro ese miedo.. siento dentro de mi vientre un lugar del espacio sin gravedad y aunque que quiero pisar una orilla.. no puedo, la ingravidez me da calambrazos. Me he abierto una cerveza.. he puesto música callejera y punk.. para tratar de calmarme. No me gusta nada sentir ese miedo que asocio a la hipocondría de mi vieja.  No me gusta que me amenace Saturno ni la muerte ni el tiempo ni ningún imponderable. Yo estoy en contra de lo concreto y de lo absoluto y de lo determinante y de lo cierto. Estoy en contra del fin y del principio y de todos los centros. Estoy en contra de perder a mi viejo y a lo que amo y del sufrimiento y del capitalismo y de la pobreza y de la riqueza y de la memoria y del olvido.

Hoy ha sido un día mágico. Y aunque no escribí ni una palabra en Hoguera sobre él. No quedó ni un verso acá, hacía mucho que no sentía y vivía tanto la poesía.

 Hoy siento que me desperté con la anochecida en mí. Como esos días de jazz y lluvia tras galerías hechas con bodegón.. donde todo va muy despacio porque nada llega a las manos ni acaba en los ojos. Me gusta que acompañe ahí afuera los cielos nublados y la humedad que quiere clavarse sobre la ciudad para darle nuevos techos y bordes y salidas y entradas. Estoy enamorada dentro de un amor que no se parece a ninguno.. que deshace las nociones del amor y del hombre y de mí misma y de la realidad. Pare palabras y tonadas.. donde nunca había estado.

 

 

 Ahora el café. He puesto de fondo jazz. Siento una nueva vida en la vida. Algo aún efervescente que me hace encontrar perfumes y versos que habían desaparecido en el filo... y no son los de ayer... pero tienen puentes que unen distancias  que fueron belicosas e insalvables entre mis manos y el río.

Me es extraño y hermoso.. éste deseo de hablarle y oírle.  Mis palabras, antes de él, no conocían a nadie. Mi canto, mis ojos, no iban hacia nadie ni nada. Asumía violentamente lo que se va callando en los gritos del océano y huía de la presencia y la materia y el verbo compartido.. incluso el compartido con mi soledad. Y sin embargo hoy siento miles de existencias que nacen o desembocan en sus labios. Un electrificante deseo insaciable del significado y la sinestesia y él. Pero temo también.. extremizarme y volverme ruidosa y excesiva..  No quiero marearle. Ni perder el canto felino y ese ritmo de los silentes del fuego y la sal.. y hacerme demasiado intensa del explotar de la primavera. Me es recien nacido... éste son.

Siento que se deshacen montañas en mi pecho. Y hallo en los escombros de los incendios... esas cuevas oscuras del lobo... regurgitar piedras ensangrentadas a los pies de la flor y la cresta de las garzas. Hallo esa belleza sacra... de la prisa de la verdad. De la necesidad de serle verdad. De existir. De existir en su canción y en la aurora boreal y en el desierto y en el precipicio y en la orilla. Y es tan extraño querer ser verdad fuera de la soledad y de la escritura. Y mientras quiero serle verdad.. me hallo con los cadáveres de la literatura y de mis viejas actrices... escupiendo una china en ese rosal de nieve. Y ahí, en lo más secreto de mi fragilidad...... hallo mi miedo a existir en alguien y en lo concreto y habitable.. y el terror al amor. Pero ese miedo está embrujado del amor y la pasión que le siento.. que es más fuerte que mi miedo y me hace vislumbrar mis corazas y verlas arder.. desnudándome desarmada hacia el vértigo de ser, inevitablemente.

Éstas gafas no me molestan como las otras me molestaban.. porque me las tenía que quitar para escribir y para hacer todas esas cosas que se hacen en el petit comité. Por eso nunca me habitué a ellas... y perdí las gafas muchas veces hasta que la mar se las tragó definitivamente. Me gustaban más los colores y las formas de la naturaleza y los árboles.. sin gafas.. eran diferentes los árboles y los tonos.. era más brillante y espaciosa la vida, sin las gafas aunque fuera expresionista. Por eso aunque de lejos no veía un carajo.. prefería ver mal con las cromáticas tan vivas de mis ojos.. porque las gafas lo hacian todo más pálido. Pero éstas son diferentes.. Y no me costó ni un segundo acostumbrarme a ellas. No me mareé. No sentí agresivo y extraño el entorno. No sentí diferencias y perturbaciones. Cuando fui a recoger las gafas... me di cuenta que tenían una franja naranja y yo creía que sólo eran negras. La chica dijo, pero ese naranja las hace más bonitas. Como no soporto los centros comerciales, ni las tiendas... y deseo irme lo más rápido posible.. escojo la primera que me late y no me fijo demasiado.

Estuve por ahí con Kavka... y me estresé... es época de celo  y se encontró con una perra y se trastocó y estuvo todo el rato muy ansioso. Tengo ganas de volver a la paz de las montañas. Creo que me iré el lunes, aunque allá no tenga agua caliente y la avería vaya para largo.

Anoche sentí un embrujo nuevo a su lado. Me llevó a un espacio más profundo y sacro.. del estar vivos.. del ser y tener ojos y poros y latidos y deseos y sangre y huesos...y tantas historias escritas en el viento, en el polvo, en lo que arde y regresa. Es como si descubriera cada día un nuevo hombre dentro de él. A través de perfumes hechos con metáforas e instrumentos y escenarios que vencen entre el cuerpo y el éter y cobran una vida más allá de lo tangible e intangible. Es como si él, destruyera el humo y los espectros y fantoches de la literatura y del lenguaje y de la metafísica y de la mística y la materia.. y las palabras volvieran a ser infinitas y ardientemente vivas y creadoras... fractálicas de un relinchar lisérgico que es capaz a vivir antes de que empiece o acabe el sonido y la forma.. Y esa vida.. va entrando en todos mis mundos. Va creando puentes entre mundos que había separado violentamente mi escritura y mi soledad.. o la que fui alguna vez en carne y sangre ahí afuera entre los cuerpos y palabras de los otros. Todo se vuelve más cierto y más vivo. Y yo ya no soy la mareva que fui con los otros hombres del carne y hueso y carnaval y taberna.. ni soy la que escribo, la que mi escritura me hacía creer que era y que sólo podía ser y caer en ella. No soy la que fui cuando amaba en la dialéctica de la poesía ni de la carne. Soy otra que me llega abisalmente más cierta.. y a la vez desconocida.

 Todavía me cuesta despertar. Anoche me dormí mucho más tarde que de costumbre. Los sueños eran muy hipnotizantes y me despertaron sentimientos profundos de un reino demasiado abstracto y oculto de lo inconsciente.  Al quedarme buscando las palabras de los sueños... me cuesta más quedarme en la tierra, despertar y habitarme.. pero es como si me llamaran... como si algo muy importante me hubieran enseñado. Algo secreto para mí misma de mi forma de ser y de amar. Algo que ocurre ahora sobre mí aunque yo aún no lo sepa mirar. Algo que me guía hacia mi verdad.

Ayer no escribi casi nada en la tarde. Fui a recoger las gafas. Y al llegar estaba él. Me desperté anhelando la naturaleza. Pero lo que me gritaba... era el anhelo de la paz y el fuego interno... Ese vivir con conciencia y lealtad a mí misma y pasión. Esa mística del amor de Fauno que todo lo alza y lo llena de inocencia y de vida. Quiero hacer cosas. Concentrarme. Sacar el carnet de conducir. Escribir más. Alejarme de ese lado oscuro de la indigencia que me vuelve humo y una bohemia llena de bocajarros y carreras a la desesperada de la belleza, sin timón.

Tenía sueños extraños sobre una especie de lago que estaba lleno de conchas y cangrejos.. Todavía estoy medio dormida. En los sueños una amiga buscaba en el lago del mar un animal concreto y decía que era el animal de nuestra Luna... pero yo sabía que no era el que ella creía y veía el cangrejo de la luna... que surgía de una inmensa concha que tenía dentro trigo y el nido de un pájaro..y sin embargo no dije nada.. la dejé a ella jugando con los animales mientras yo observaba todos esos moluscos y otras criaturas del mar. Ella cogió tres de esos animales y quería cortar un cacho de su cuerpo...  los unió haciendo un extraño rito..y a mí eso no me gustó.. y la animé, contándole leyendas, a que los echara al río.. pero lo que realmente yo quería era que los cangrejos que a ratos eran unas inmensas conchas vivieran en paz y no corrieran peligro... y creo que esas leyendas eran mentira y sólo quería convencerla para que los dejara tranquilos. Pero por alguna razón yo no decía nada de lo que sentía o pensaba realmente.

Quizás el sueño.. al ser tan claro el símbolo de la Luna... esa Luna acorazada e hipersensible y acuosa de la que he escrito en el pasado... que venía representado por el cangrejo  la concha y la caracola... y el agua, el lago-mar, el río.. y todos esos otros animales marinos acorazados...  me hablaba de la forma en la que velo lo que siento como parte de la coraza que a la vez se reverbera en uno eco-espejo que la manifiesta. Y ella cuando cortaba las esquinas de los animales era ese dolor del aislamiento.. el dolor secreto del amor secreto, de las emociones y palabras contínuamente veladas y que a través de esa herida sobre ellas y el miedo a herir su vida secreta y amor y verdad y protegerla se manifestaba regresándome desde un lugar donde nunca había habido antes un encuentro. Y el simbolismo de arrojarlas sobre un río que era extremadamente bravo y violento.. para proteger la Luna era también paradójico.. porque un instante antes de que se arrojaran al río, tuve miedo de que allí los cangrejos no sobrevivieran... al estar lejos de su lago... y sentir tan violento el río.. temí que los arrastrara.. y murieran.. pero algo abstracto me impedía buscar otras opciones.. y durante un rato pensé que es agua.. y que ellos sabrán soportar sus huracanes porque son agua también. Pero creo que necesité creerlo y necesité convencerme de ello.. por un miedo secreto y abstracto a hacer otra cosa aunque algo me decía que tenía que hacer otra cosa. Creo que mi amiga representaba una feminidad bruja y arquetípica. Quizás fuera la sombra de mi propia Luna. En el sueño las dos éramos tótem cangrejo.

También tuve otros sueños que me llegaron de forma muy nítida y que sin embargo al tratar de recordarlos.. sentía esa ardiente oscuridad del inconsciente incapaz a tocar nada asible. Era demasiado abstracto.

9 de abril de 2021

 A veces tengo miedo a la manifestación de mis sentimientos de amor... o cuando siento que los versos del otro, me acarician... o siento la cercanía a punto de desnudarme las cajas de matrioska. Y hay un extraño mecanismo de defensa aprehendido que funciona como un instinto, y que hace que utilice la pasión, la lujuría.. para sortear la timidez y el miedo que me da el romanticismo, que en realidad arde en mi pecho. Y eso me hace sentir a veces oscura...  Aprender a mostrar mis sentimientos y acoger los sentimientos que el otro me desnuda... sin lo sexual o los ardides poéticos.. sin calcinarlos y pervertirlos en el fuego... es una asignatura suspendida en mi vagar. Mi mecanismo de defensa... es un rayo que me hechiza... y para no sentirme frágil y tener miedo.. uso la lujuria, la literatura, o me pongo bruta y uso lo masculino. Oculto mi luna... porque es lo que me hace vulnerable. Aunque ella también es el horizonte que me empuja a caminar y con la fuerza con la que amo y me siento amada. Pero como esa luna es la antagonia de mi expresión social... y de la fuerza solar y el animus.. yo no sé no esconderla. Y sueño secretamente que alguien la encuentre y la conozca.. detrás de las mil escafandras. Como toda palabra dicha es la metáfora que oculta mil palabras escribiendo el malentendido del abstracto y del concreto.  Y yo siempre me relacioné con el ensueño... y la sombra a bocajarro, tengo ese sueño infantil de hallar un mago y un extraterrestre que pueda fumarse toda mi sangre y todos mis abstractos hasta la esencia inalterable. Aunque esa esencia, es inefable y se muestra como lo imposible. Creo que aceptar que tengo miedo. Es el principio para ser capaz a quitar la coraza y los ardides de la dramaturgia. Aceptar ese vértigo y esa convulsión y esa alta tensión de la efervescencia y la sensación de morir.

He sentido un aflorar de tantas palabras y emociones... que me sobresaturé de versos y la poesía desapareció. Es que me pasaron muchas cosas en las últimas horas. Recibí muchas llamadas. El vértigo de Atwa. Mi compa que regresó del ardiente filo y A. y N. y T.  No sé porqué hay días.. que la wifi atrae pájaros y encuentros y canciones... Y todo se embriaga de belladona. Y otros días, donde las antenas sólo pillan los rádares del murciélago hacia lo oscuro de la cueva. Y cuando ahora me puse a escribir quería escribir tantas cosas a la vez, que no pude escribir ninguna. Y cambié de canal.  Ahora suena música rock. Y tomo un café. Dentro de un rato iré a recoger las putas gafas. Y ahora busco el tono.  Para evitar que mi flor arda y se deshoje en el cubismo irreconstruible.. necesito orillar ciertos probables del mínimo común múltiplo. Cuando me queman adentro los ataques de la belladona y empiezo a hacer la fotosíntesis en el viento... necesito dar una voltereta para ponerme del revés e invertir la inercia de la deriva que explota donde no hay nada cierto ni repetible ni tocable. Necesito agarrarme como un clavo ardiendo a un pájaro. Un pájaro que pueda poseer, que pueda comer entero y escupir una pluma. Y como siento el helio.. he de engañarme, escribirme cursores y vueltas de compás, hacia un verbo que rumiar, en paz como las reses sueltas en el monte mientras con el rabo espantan moscas. Y para rumiar un verbo que dure más que un rayo, me enlentezco con ardides de literatura que hace largo innecesariamente el silencio que hay entre dos golpes. Y mientras me enlentezco... se va fraguando el barbecho patas arriba que da vueltas en esa parrilla de lo que comen los luceros y sus bestias. Y yo ya no estoy acelerada en la fase de ese resplandor que borra todo a su paso. Porque fui capaz a incluir un pronombre y cuerpo y hecho robado... que en la arrogancia de su ausencia, hace sitio para que pueda entrarme en lo nombrable.

 Voy a menguar el trago. Beber dos o tres al día. Y no más. Y mejor dos. Lo más, para ocasiones especiales. Siempre tuve ese instinto de la belleza que me hacía yonqui. Por eso cuando la hierba o aquél cartón donde sangraban ciertas flores... me hacía flotar.. yo necesitaba estar siempre en el subidón y acabé pasándome de surrealismo y conociendo el jardín oscuro del manicomio... al que también me enganché. Yo tenía el espíritu de vivir en la última noche de mi vida todo lo habido en la tierra. Y enseguida me engancho a lo que me da placer. Ya sea el juego, el vino. el sexo, el chocolate, el soñar, el apearme de todos los hechos, o la naturaleza, la escritura.  Y como el espíritu de ser peter pan.. obliga a morir siendo jóven... a ciertas alturas, para que el viaje sea largo, hay que aflojar sin perder las estrellas y sin hacerse conservador ni abstemio. Y para que uno no envejezca cuando el cuerpo ya no aguante la pista... hay que poner fuego lento y cambiar de sitio algunas cosas del escenario, sin cambiar el corazón de as en la manga.

 Hoy ha sido muy hermoso ver a mi compa regresar. Me hizo mucha ilusión saber que estaba vivo y al abordaje. Y vernos en videollamada y sonreír. Él bromea y toca la guitarra, aunque se esté cayendo el cielo encima.  Lo eché en falta. Y al despertar esa alegría y muchosidad y la camadería, estuve también dando canciones a otras amigas que me hablaron. Yo soy como los borrachos y los niños. Y cuando algo me pone contento el corazón.. voy dando abrazos a todos y expresando lo que sobria no expreso.

Me hizo feliz hablarle.. mis palabras se tiñeron de él y en mis hálitos roncaba ese jazz rojo y negro. Hacía quizás, 5 años... que no escribía con deseo ni asiduidad a nadie, ni abría el buzón, esperando a nadie.  A éstas horas, suelo también metamorfosearme hacia el caer y salir disparada de la tierra, sin palabra ni espacio que me agarre. Y pasan, dos o tres horas... en extraños bordes existencialistas. Ahora iré un rato con Kavka a vagar por las esquinas y parques.... para transitar hacia la nueva nada que me busca.. y que busca el nuevo poema.

 Ahora ya me siento más cercana a lo que amo. Y mis zonas abstractas, divergentes y maniacas ya no lo son tanto. Ha habido situaciones cómicas y surrealistas en casa que me han hecho sonreír. Y los sustos entre mis bordes y sus antípodas ya no me roban las vocales. Algún día mi inconsciente y yo, dejará de ser una jauría entre el fuego cruzado de lo innombrable y lo extraño. Y nos fumaremos, en paz, las luces de san telmo sobre el mirlo y la ballena. Sin heridos ni depredadores.  Sin alucinógenos peligrosos entre el inicio etéreo e imposible de la palabra y su golpe seco en esa wifi de esdrújulos antimorfósicos que no conocen ningún campo semántico, sólo el agujero sin fondo.

Estoy buscando el tono para escribirle una canción. Una canción que medie.. entre mi hielo y mi fuego. Entre mi Lilith y mi blanca de la blancura de los camposantos. Entre mi lujuria y mi asexualidad. Entre mi más y mi menos.  Entre mi entrega suicida y platónica y eterna e incondicional y mi jamás daré mi brazó a torcer entre los humanos y la tierra. Entre mi romanticismo y los perros de diógenes. Entre las santas, las putas, las escépticas, las payasas, las niñas, las viejas, las que necesitan todas las milongas y las que no se creen ni una. 

Los animales que me buscaron en el insomnio de la Cucaracha me hicieron una otra distinta a la que dejé anoche en sus labios. Pero mañana seré otra distinta a la de hoy. Hallar el verso que no cambia y que diga la verdad de todas, es la urgencia, yo ya sólo quiero explotar mi corazón y decir sólo la verdad, aunque la verdad sea un imposible construido por cubismos y miles de antagonias donde la urdimbre es el surrealismo y el órden es el caos.

Al final sólo la poesía puede hacerlo.

 Ayer Lobo Estepario... salió gruñendo y empujándome hacia atrás cuando fui a ver a mi compa. Y sin embargo.. luego me reí y jugué y amé y estuve contenta y Lobo se alejó. Llegué llena de blues y enamorada de At y de todos. Jugué con mis viejos. Compré para toda la familia, cervezas y champán. Y con él.. estaba hechizada.. enamorada, alegre, inspirada y extrovertida y muy feliz....y con esas ganas de hablar, de sentir, de explotar poemas, de arder, de ser Peter Pan y volar hasta el Nunca Jamás. Y se me pasó toda la tarde en el hechizo. Y cuando vi el reloj eran las 10p.m y salí a sacar a Kavka un rato. Y empecé a anochecerme.. a tener sueño, a sentirme ebria de dormir en lugar de bailar. Y le dejé el último canto y luego él me canto. Y en lugar de dormirme y me hubiera dormido en dos segundos en un mar en calma y amante...como no había comido nada quise cenar algo viendo una peli de terror en el ordenador, no sé porqué veo esas películas que después me multiplican el ataque del surrealismo negro y me perturban el simbolismo de mis sueños. Y fue ahí.. mientras ya no era persona... cada vez que veo una película, dejo de ser persona, no me hace bien ver películas, me destruye el pensamiento y el brillo de los ojos y el espíritu, me embriagan de la evasión y del ser poseida por lo materia inerte y por lo oscuro de lo humano y de la civilización. Y además esa película que vi era una puta mierda de esas que el director toma al espectador como un gilipollas y para crear sorpresa, va en contra de su propio argumento generando fuerzas ilógicas y estúpidas. Las películas como la televisión pueden convertir a la gente en gilipollas porque en la vida jamás se puede ser espectador, hay que ser sólo autor. Por eso la manipulación de masas de la clasa alta para crear esclavitud y obediencia y ausencia total de espíritu crítico y rebeldía es tan efectiva. Porque los que se quedan observando sin participar las películas que se montan los otros, se vuelven fantasmas e idiotas. Y retomando unas líneas hacia atrás.. fue en ese proceso de dejar de existir... y de ebriedad del humo, cuando ya apagué la luz. Cuando Lobo Estepario empezó a atacar otra vez. Y empecé a sentir sospechas.. contra mi amor, contra mí, contra la luna, contra lo que existe. Y mi enamoramiento... y mi alegría y mi canto y mi entrega y mi poema, se congeló en el inframundo de Lobo. Y empecé a sentirme amenazada y a metamorfosearme en el topo-larva. Y a dormir escuchando los oscuros cantos-maldoror.

Tengo que pillarle el truco a Lobo. Saber que él a veces va delante de mí y yo soy su sombra. Y sus palabras son paradojas poéticas del surrealismo negro y del jeroglífico que el opuesto trae con la punta del cuchillo. Pero la punta de su cuchillo, es salvia y un cacho del mar. Yo me lo tomo a pecho abierto y derramado aunque me tome algo imposible e innombrable, porque soy surrealista y el fervor psicótico pertenece a mi mujer-etérea y eclíptica y curva sin principio ni fin ni puerta de entrada ni de salida. Y además viví cosas rarísimas con drogas. Y la luz y la oscuridad de esos estados de conciencia.. se quedaron en mí como en Obélix la poción mágica.

 Hay en mí una tendencia en mí, instintiva, a dejar ir y acorazarme y a enfriar la sangre y hacer hervir aquél whisky helado. Cuando siento.. que se abandona mi poema. Pero la movida... es que mis animales solitarios.. viven el abandono y el ataque, mucho antes de que se produzca. Y todo eso, es el acorazado potemkin y el contra-ataque de la cicatriz haciéndose vanidosa. Y en parte, mi insomnio de anoche, se detonó en la sombra. Cuando me fui quedando sola.. y bajando las escaleras para llegar a la oscuridad del sótano de mi psique. La manifestación de la matriz... no se da, mientras ella se expresa, porque se expresa con la cacería del chacal de mi abstracto y mi inconsciente. Y yo tardo varias horas o incluso días.. en leer lo que se escribe con sangre en mi corazón. Por eso sufro la fiebre de la cucaracha de Kafka. Porque no me pillo el truco ni el tono. No me sé conocer, porque me manifiesto desde el anti-ser y la hervidera del surrealismo negro desconociéndome y embriagándome de la rareza y de mi otro lado. Por eso hay un sedimento psicótico en mí. Porque me relaciono con versos no-habitables que ocultan lo que desvelan los versos. Y yo estoy en el fuego cruzado de lo inefable. Y tardo mucho en humanizarme. Cuando la escritura llega ahí, los Cerberos comen de mi mano. Pero mientras, sufro la fiebre de la larva. Y esto me pasa, casi todas las noches y todos los despertares, desde hará 20 años. Y no sé porqué carajo, no soy capaz a saberlo natural y amante mientras ocurre. Mientras ocurre, siento que ha muerto mi humanidad y que estoy convirtiéndome en un insecto, en un rayo, en el hielo, en la muerte.

Pero acá ya me he ido a la metafísica. Para evitar el verbo. El verbo que inicié en las primeras líneas. El que me molesta. El que me hace aullar para destruir el cielo y la tierra. El que me hace vulnerable. El que oculta mis heridas y mis corazas.. del tango traumático del velorio sin fin que no pudimos acabar de bailar hasta quemar el piano y dejar al muerto en paz.

Ayer Lobo Estepario empezó a acorazarse..  cuando la naturaleza contraria a él, se entregó romántica, bucólica, suicida, haschiana, niña, desnuda. Y el aire y el fuego, no me dio la poesía absoluta que sujetara a ese ave de la sinestesia y el LSD de la sangre derramada cosiendo todos los escenarios en mi orgasmo y utopía. Pero la sospecha de Lobo... estaba debajo de mí, invisible para mí, mientras yo bailaba enamorada el opio. Creo que Lobo y esa otra criatura contraria a él, a la que aún no he puesto nombre... van siempre juntos pero yo no soy capaz a saberlos. Porque mientras vivo a uno, el otro es mi inconsciente y del revés. Parece que el hielo y la oscuridad de Lobo, es la que alimenta a mi arco-iris combustible y a mi fuego. Y mi fuego opiáceo y desbordado, sobreavisa a Lobo de la necesidad de atacar y llevarme al monte. Y el término medio.. se escapa de mi capacidad de imaginarlo y sino lo imagino no puedo crearlo y vivirlo.

 Jugar con mis dos naturalezas y aprender de una vez.. la forma en la que ríe el surrealismo negro cuando juega a matar. No sé porqué me cuesta tanto conocerme. Si el bocajarro de la sombra y la antagonia, hace lo mismo.. en los primeros minutos del día y en los últimos de la noche. Yo entro en modo metamorfosis de la larva. Y el fuera de campo de mi sombra, juega a materializarse en ese existencialismo negro y mágico poseyéndome por el dadá que mata a los diccionarios y viene a destruir a la que fui y a lo que amé, con la sospecha del envés y de lo que había debajo de mí... en ese lado de la rosa que pierde puñales. El estado apocalíptico ocurre en la transición en la que no puedo asumir mi otro lado y ni siquiera puedo sentirlo humano. Un lado de mí teme tanto el significado de mi opuesto que viene a destruir la costa en la que estaba.. que genera una abstracción belicosa de la que yo no puedo huir. Mientras la abstracción me poseé.. se invierte la sombra y el espejo.. y mientras dura esa cacería de mis inframundos y surrealismos.. yo siento la guerra de la antagonia. Pero hoy sé que sólo es un juego.. del cuerpo que cruza la línea del éter del inconsciente y convierte en sombra lo que antes era cuerpo y vive en el cuerpo lo que antes vivía en la sombra.

 Fui por ahí con Kav y una amiga que estaba por el barrio. Tomamos un café en una terraza. Paseamos siguiendo a Kavka y sus caprichos, y parándonos cada dos pasos mientras el olía todas las esquinas y árboles y la mata.Y todo fue leve y alegre.  Ese sueño con los animales... desveló un significado menos terrorífico que la primera traslación del bocajarro de la sombra. En el sueño estábamos en una montaña llena de arroyos... y yo retrocedí en busca de los que habían quedado atrás.. un extraño animal que era a la mitad un puma  y a la mitad una serpiente, totalmente negro.. estaba matando a las nutrias que eran mis amigas. Otro animal que había allá.. atacó al depredador y entonces comprendí que no tenía que ser como era y que podía hacer algo y agarré piedras para espantar al depredador y proteger a las nutrias y él se fue. Mientras una nutria estaba herida y su estómago estaba borboteándo fuera de ella pero seguía viva con nosotras la odisea. En el sueño, es como si yo fuera una de las nutrias, como si ellas fueran mi manada. Y no sé porqué comprendí que proteger a las nutrias, era proteger la niñez y a Peter Pan. y que el insomnio de anoche.. los sentimientos y cuchillos de mis animales solitarios... era lo que había provocado esa guerra. Y esos sentimientos eran representados por el puma-serpiente. Era como si mis dos naturalezas hubieran entrando en conflicto.  Y mi deseo de defender a las nutrias... al despertar, se infundó de la necesidad de borrar a un tajo la sospecha y el insomnio de mis animales solitarios. Que habían vuelto a meterme en la guerra de la antagonia. Y me estaban separando del amor y del baile.

He tenido pesadillas con animales que atacaban a otros animales... por alguna razón los animales hablaban... yo trataba de defender a las nutrias. Me despierto inquieta. Tengo que dejar el trago. Anoche estuve muy contenta hablando con él, escuchando música juntos.. hablándonos más taberna y barrio de abajo y a la vez.. a ratos elevándonos. Aunque en la noche me invadió no sé qué sospecha... Ahora me cuesta arraigarme en mí.  Soy muy extraña e ilógica a en los últimos minutos del día... mi sombra se extiende como dardos de tejo... Hoy quiero olvidar esos gritos del insomnio de las sogas y entregarme enamorada al día. No hacerme ciertas preguntas. No llevar asesina la sombra del piano al rincón en el que se te cayeron esas hojas escritas con cicatriz.  Tardo un rato... en reposar las abstracciones de la bala.. que en los procesos del ataque vertical del subconsciente me han dejado esos ríos helados entre mis lapiceros y las vidas que huyeron. Tengo que ventilar las habitaciones para que entren los pájaros y el día no venga a buscar heridos. Bailar. Reír. Abrazarme a los chopos. No dejar que Lobo Estepario... venga a hacer su guerra.

Kavka hoy me despertó lamiéndome la cara. Y ahora anda inquietándose dando vueltas por la casa. No sé si necesita mear o sólo quiere jugar y salir a corretear. Él sabe que cuando me reclama lo saco. Por eso muchas veces no es por necesidad...  Antes no salía hasta dos horas después. En la ciudad agarra otros hábitos. Pero como yo dudo... lo acabo sacando.

8 de abril de 2021

 Hoy me divertí con mi compa.. me reí.. y disfruté de su descaro y sus risas tan estrepitósosas y su hablar fuerte de sexo entre mujeres y espantando los buenos modales de la paz burguesa. Y al llegar.. lo amé tanto a él. Sentí tantos deseos de hablar y hablar y fundirme hasta que las palabras sean águilas de humo y hachís. Hasta que me detenga el gemido y la venganza de la eternidad. Hasta que se muera el capitalismo.  Sentía tantos libros que quemar a su lado. Tantos silencios que dormir en su fuego para encender la oceanada.  Cuando alguien se me mete donde el poema no puede llegar... ya no me responsabilizo de mis actos. Y ahora él dice algo otra vez.

 Estuve fregando y haciendo recados y luego me fui con Kavka por ahí... contenta porque lloviznaba y me alegra vagar bajo la lluvia. Me quité la mascarilla porque me gusta el olor que la lluvia deja en el cemento, en la tierra, en la hierba.. El olor de la lluvia es metamorfósico y tiene tantos olores como elementos y colores. La lluvia y el regreso del frío me calmó. Ya no sentí esa hervidera del lunatismo y de lo abstracto romper todas mis formas y nociones de existencia. Y una canción amada me trajo el recuerdo del hogar y por un instante todo estaba en calma.

Anhelo las montañas. Ayer, me estresó la vecina. Yo estoy acostumbrada a estar sola... a ir y venir sola a todos los sitios, infinitos, sin reloj ni espacio ni timbre, sin que nadie me acompañe ni me espere ni me busque. Y como ayer no quise quedar con ella se puso susceptible y como soy hipersensible a la sombra y a lo oculto me sentí violenta por su forma de hablar. Yo suelo ser amante con todos aquellos que ofrecen la canción o que necesitan la palabra o el aliento... y desde que era niña.. cuando sentía que alguien sufría o necesitaba una mano, una palabra o el pan y el vino.. me entregaba.  Pero hoy siento no sé qué incomodidad de vestirme un pellejo que no sintoniza con mi verbo y mi grito. Y me molesta la máscara del teatro y lo camaleónico que hay en mí. Tengo menos paciencia. Me cuesta más adaptarme a otros. Y además desde hace unos días siento el celo de la amapola blanca y mi hipersensibilidad se ha hecho opiácea y mi necesidad del refugio del agujero del árbol y del silencio.. me sacude... pero es raro.. porque aunque trato de aislarme dentro de una canción, la canción me explota y me desparrama y yo no sé bien quién soy ni lo que deseo ni necesito. Hoy quedé con mi otra compa sobre las 5.  Y trataré de ser abierta con la vecina y abrir mi corazón... pero sin que me lleve nadie donde yo no quiero ir. Creo que tengo que sacudirme hacia la superficie. Llevar a Lobo hacia afuera. El aislamiento... te hace alguien raro. Porque te incomoda.. sociabilizar. Y creo que no es sólo eso lo que me arde. Estoy cambiando. Y ya no me reconozco en las que fui. Y hay ciertos tipos de personas... que aunque antes, podía beber el vino y el viento a su lado... ahora siento distancias abisales entre nos. Y ya no me gusta de ellas lo que antes me era cantable y amable. A veces al cambiar.. te separas de todos tus pasados. Porque las que fuiste sobre ellos ya no existe. Y estos días... me estoy yendo de todos mis ayeres. Sobretodo de Yos. Porque ahora que volvemos a hablar... me voy mucho más lejos de lo que podía irme cuando buscaba el olvido y el nunca más del Cuervo.

Me molesta mucho que alguien espere algo de mí. Aunque creo que mis animales solitarios... tienen poco a poco que primaverizarse. Y no enfadarse ni amotinarse. Ni ponerse en contra. Ni estresarse cuando las horas me llevan ahí afuera.

Creo que tanto la vecina como mi compa.. me despiertan en el espejo una mareva que ya no quiero que viva.  Porque son criaturas de otra especie que no me oyen y que nunca pudieron oírme. Y aunque a mí antes me gustaba ser carnaval y que nadie me conociera... y pasar sólo milonga y dramaturgia y llegar sola, estar sola entre ellos e irme sola. Ya no me gusta ese disfraz. Ya no me hace bien esa distancia. Ya no sé fingir. Me hacen sufrir los escenarios donde no soy sangre, hueso y belicosa desnudez.

Yo antes podía abrirme a todos, porque no me abría a nadie. Y era la ebriedad del espejo y del disfraz. Para mí era muy fácil mostrarme cercana a las personas que me hacían sentir desaparecida y lejana. Porque me daba libertad la distancia insalvable y el Teatro. Yos era la intimidad de la mentira y del fantoche. Pero hoy ya no quiero eso. Ya no quiero ponerme el disfraz de la frutería y la sala de espera ni del burdel. Ya no quiero las máscaras ni los cuentos. Quiero animales de mi especie que entiendan mi grito y mi amor y mi lágrima. Que me estremezcan. Que me den fuego y poesía y barricada. Ya no quiero el rol de la filantropía y de la amabilidad y de la puta filosofía. Por eso hoy cuando vea a mi compa.. gritaré mi sonido.  Ya no quiero mentir ni hacer literatura. Ya no quiero bailar los ritmos de los otros. Quiero derramar mi sangre y mis tripas y mi corazón. Y hay personas con las que se no se puede hacer.
 En unos días.. volveré a las montañas. Quiero enviarle un paquete, con los libros que están allá, y con una carta y algún objeto-psicomagia de las barcas y las golondrinas que cruzan los océanos y no saben muy bien la diferencia entre irse o volver. Quiero serle verdad. No quiero hacer literatura ni ardides de raposa ni de serpiente ni de dramaturga. Sé que mi corazón tiene bocajarros del cinismo  de los perros de diógenes. Sé que ahí atrás conté y escuché tantas milongas y fui tantas veces kamikace del Teatro que fui invadida por los fantoches y los ladrones y los payasos.. contra el amor.. y contra el amor humano... todos estos años, me entregué al amor de la mar y de la nada. Pero ya no quiero ese amor de los cautivos ni las pasiones terroristas ni las orgías de chacales. No quiero que las perversiones de la poesía ensucien el viento. No quiero el amor de las bestias sin-mundo. No quiero que sean tantos para que no sea ninguno y ser inalcanzable por miedo a ser herida. Lo quiero a él. Quiero atreverme a ser vulnerable... a ser cierta. Quiero que mis palabras y mis escalofríos y mis temblores y mis gemidos y mis canciones, digan exactamente lo que dice mi corazón.. lo que me dicen las montañas y los árboles y la lluvia y la noche. Sin literatura. Sin carnaval. Sin tabernarios jugadores del póker y de la indigencia y del opio.

Él es lo desconocido. Él es el poema que no ha nacido todavía. El amor que no sé imaginar y que jamás me ha tocado. Nazco en sus labios una existencia intacta y vírgen de lo vivido y conocido. No sé nada de los hombres ni del amor ni te la tierra, porque acabo de llegar a la vida. Mis cicatrices son metáforas de la cabala del óleo, de los tejos y de las águilas. No tengo prejuicios de haber estado viva ni haber sido humana. Porque no lo estuve ni lo fui. Hasta hace un chute del Sol entre las piernas de Urano.
 Sé que tengo pavor a existir en alguien... a que alguien me conozca, me toque, me dé un nombre y un cuerpo y escriba rosas y mares y hogueras en mis libros tan celosos de mi nada y de mi ceniza y de mi fuego de nadie y de todas las despedidas. Con él... yo sentía el paso seguro de los cuatro jinetes del apocalipsis.. me sentía la anarquía y me surgía la poesía y la pasión y el amor... como quien toda la vida sólo tuvo por oficio las vidas de Juan Tenorio. Hasta anoche. Anoche cuando charlábamos y él dijo "Espero hacer pronto las maletas y llegar a tu mar. Llevaré cuadros y viniles y miles de cosas para ti. Mi última canción eres tú y espero con ansias poder cantarte de cerca" Sentí el abismo de morir que es el mismo de nacer. Y aunque pude seguir cantándole. Le cantaba contra mi miedo. Contra el rayo por amor al rayo que rompió en mil pedazos mi rostro y mi noción de la existencia. Y cuando me fui a dormir.. con su opio... y me sentía en el ensueño de los corales y los asteroides... y meciéndome hacia el Edén y a un segundo de dormirme en el parnaso.. afloró el insomnio de Lobo Estepario. Y me llené de miedo y empecé a metamorfosearme en un topo que nunca ha conocido el Sol. Y me sentí tan frágil... y tuve tanto temor de lo humano.. de la música, de la poesía, de la vida, del Salvaje Poseidón.  El miedo a amar y a la luz y a la palabra y a lo vivo... cuando se ha ido hacia el exilio.. es natural y poético y humano.. y aunque cuando lo siento, me siento la Cucaracha de Kafka en el mal viaje del hachís... es en realidad, lo que me une a mi humanidad y al amor de Fauno y de la mar y de la hoguera. Y con él ya es demasiado tarde.. para no saltar al abismo... porque entró en mi agujero del árbol... porque tiró las paredes de mi soledad, porque poseyó mi escritura y mis sueños. Ya sólo puedo correr hacia el abismo, ya sólo puedo huir en lo más oscuro del abismo. Ya sólo puedo morir en la vida que me cayó encima desde el más allá de lo que puedo conocer y controlar.

 Fui un rato con Kav por ahí. Estos días siento mucho más abierta esa hipersensibilidad de belladona. Y todo me altera. Y le escribí. Y fue catártico confesarle mi miedo y el abismo que me es besar sus labios y volver a amar y abandonar mi exilio. Anoche el insomnio de Lobo Estepario... me hacía irme con la Cucaracha en busca del inframundo de Kafka... y de la caja b de sus libros al borde de la muerte. Pero hoy al hablarle con la verdad... todo se volvió canción. Y le dije (aunque no me gusta poner nuestras cartas acá, porque él me es la intimidad que intima mi intimidad, hoy quiero ponerla)

Querido Atwa... me desperté hace un rato, tomé café, escribí un poco, fui a pasear con Kav y regresé buscándote. Estos días estoy enloquecida de la primavera por tu culpa.. de las estrellas, de los crujidos de las flores, de la vida!  Estoy llena de electricidad y salvia divinorium. Y te parecerá bobo, pero también tengo miedo... quizás es porque he estado dos años viviendo hacia el olvido y la lejanía y el exilio.. y de pronto tú.. entraste en mi agujero del árbol, en mi escritura, en mis sueños, en mis sábanas, en los horizontes... penetraste la noche y el día... la mar y la tierra, el fuego y la lluvia... y me trajiste el abismo de volver a nacer, a amar, a volar, a ser humana.....  A veces soy una criatura extraña como era Kafka... y como una cavernícola en la cueva de los museos del sol.....  y tengo miedo a no gustarte... a ser extraña.. a convertirme sólo en aire o en mandrágora en tu presencia.. a enloquecerme tanto de ti.. que me vuelva un pájaro líquido temblando toda la existencia. Yo te imagino a ti... extrovertido, alguien con tantos mundos, con tantas sonrisas en tus labios, tantos amigos y hermanos, en cualquier tierra a la que llegues... y yo soy tan solitaria desde hace dos años... tan lobo estepario... y tú eres mi Pablo y mi Samanta y mi Teatro sólo para Locos (no sé si leíste el libro es muy hermoso) Pero me gusta tenerte miedo y sentir ese abismo de ti y de volver a nacer. Me has hecho sentir tanto que creía desaparecido.... que vuelvo a sentirme niña... como si nunca hubiera dado un beso.. como si fuera vírgen... como si nunca hubiera conocido a nadie.. como si tú fueras toda la humanidad y los mares y los bosques desconocidos... y encontrarte.. amarte... me da tanto éxtasis y a la vez miedo.. como si recien rompiera el cascaron y mi pájaro al borde del precipicio saltará al vacío para volar. Te beso como una adolescente que oye por primera vez.... el amor pero no sabe nada, nada del amor, nada de los hombres, nada de la tierra... pero quiere contigo navegar todas las estrellas.


Me despierto aún medio ausente. Con una extraña inquietud de la rareza.  Anoche fui muy feliz con él. Y aunque estaba cansada y había entrado en la fase del anochecer de Lobo Estepario hacia su exilio.. él me devolvió al blues y al hechizo. Y creo que al sentirlo tan cerca.. también mi sombra tuvo miedo del amor... y en mis sueños aparecieron esos temores... mi pequeño monstruo se asustó... por si no le gusto cuando estemos juntos... por si mi cucaracha de Kafka y mis extraños animales se amotinan en sus vértigos de la desaparición. Y creo que me asusta la torpeza que siento en mi corazón al haber estado más de dos años... en la lejanía. Volver a amar... es cruzar el vértigo de morir. Y es natural que afloren en mí.. los temores de la rareza... porque hacía más de dos años.. que no sentía el amor.. que no existía en los ojos de nadie.. que mis palabras no iban hacia afuera de mí.... que ningún deseo ni sueño chocaba en los labios de otro.. que no había un poema que compartir ni un firmamento que quemar junto a alguien. Y sentir tanto hacia él... es también encontrarme con los acorazados potemkin y la dinamita que levantó tumbas entre mi ser y los otros. Y sentir ese abismo existencial, del todo o la nada, como si la poesía fuera hoy un acto kamikaze contra mi más profundo miedo. Y es volver a estar viva.

7 de abril de 2021

 Hoy pienso en él... mientras las farolas rompen las ciudades en el orín de los perros y los pájaros destruyen el cemento y se preñan de selvas y lagos las veredas.. 

 Creo que estoy cambiando sin avisarme. Ayer me gustó mucho cuando At. me dijo "te estás volviendo extraña por eso (...)" Hoy amo canciones del mar y a fuego lento. Ya no suelo atropellar a las personas cuando me hablan... para escribir mi bala encima. Aprendo a expresar la profundidad de los silencios entre mi sangre y lo que se llevan los pájaros al crepúsculo. Y tampoco me gusta ya.. el cinismo que embriagaban los perros de diógenes como efecto secundario. No quiero esas orgías del filo y de la última noche en la tierra... sino es a todo corazón. No quiero nada sino es con el amor de Fauno.  No quiero besar los labios que besé ayer ni acabar la penúltima que se quedó en el callejón esperándome ni regresar a ningún camino que he pisado.   No quiero las venganzas de Lilith. Ni irme a golpes ni llegar a tiro fijo. Todo ha de ser la danza de las moléculas del agua de la lágrima del cacui.

 Estos días he vuelto a hablar con él. Me hace bien ser colegas. Sin balas. Sin amor que ofender ni que salvar ni que acabar ni empezar. Cuando ya no es importante nada, todo vuelve a ser del Fauno. Cuando no hay navajas escondidas... ni tensión sexual en la pólvora ni en la luna. Sin perturbarse. Sin que las tumbas tengan que vengarse, ni hundirse, ni llenarse de flores. Sin que mi Lilith quiera matarlo. Mi indio se fuma la paz... cuando las guerras han quedado saldadas en el viento que vuelve a rugir lo que es de nadie. Y para mí el olvido.. no es dejar atrás, no es el nunca más del cuervo, no puede ser si mi rabia o mi agujero se la tiene prometida a alguna sombra o silencio o palabra que se quedó escrita en mi humo. Yo olvido.. sólo con el amor... cuando todo ha sido el explotar  en el fuego y en lo que crepita sobre la aurora boreal que desaparecerá. Cuando da igual todo lo habido y abro mi corazón como se lo abro a los extraños. Cuando la memoria no debe vino ni pelea ni sepulto ni plegaria. Y así yo siento el amor del olvido. Cuando entre mi orgullo y tú.. estén los chacales y el amor de los perros y de las tabernas y de los cementerios y de las heridas, tan enamorados de lo profano y de lo que no es ni de dios ni de la tierra ni de ningún existido. Cuando ya no espero nada... el olvido me vuelve a hacer niña y todas las memorias han ardido eternas en la hoguera y se han ido. Y yo regreso libre al mar.

Ahora el café. Y todavía esas ráfagas de ausencia. Ya me carga algo la urbe y echo de menos el monte. Ahora busco las palabras... estuve un rato en la duermevela y me desperté por un sobresalto que al principio apareció en el sueño y se detuvo el tiempo y el espacio y me dio una convulsión. He llamado a mi compa y la he dicho "hoy no me apetece quedar que estoy muy perezosa, mejor mañana o pasado". Hoy siento un expresionismo violento que me hace desear alejarme.,, Me siento desconcentrada y gaseosa. Tengo ganas de bañarme en el río y de hacer una hoguera. Y aunque la avería se extiende indefinidamente porque el virus ha asolado el pueblo de los obreros que iban a venir... me iré en breve a la montaña. 

Desde que tuve que irme de la mar... empezó a acecharme una nueva confusión.. todos mis verbos se bifurcaban y la duda se fumó todas las esquinas y los bordes y los huesos. Pero creo que hay algo.. que devuelve esa sensación de suerte y acierto... y es seguir al corazón. No actúar jamás por miedo. No dejar que la seriedad o la rabia o la melancolía ensucie las canciones. No prejuzgar a los hechos que no han ocurrido. No negarle a nadie... el amor, ni la fe, ni la barricada y los motivos. Y salvar las distancias.. con la mar que lo une a todo. No tener ningún un ego que proteger. Y que entre el orgullo y la nada, siempre gane la nada... Porque la nada es el amor del éter y del agujero del árbol.
 A lo mejor no tengo que ir en contra de Lobo. Porque quizás eso va en contra de mi anarquía. Muchas veces he olvidado mi deseo y mi canción... porque durante mucho tiempo.. en mi vida, me obligué a ponerme en peligro para beberme los licores de la Huesera... A mí me gusta hacer lo que me da la gana. Y cuando la acuso y la obligo a ser otra, pierdo el ritmo y el amor.. pierdo mi regusto y a Alicia. Y la realidad es que no me apetece ver a mi compa.. me da una pereza de la ostia..como no me apetece tampoco ver a la vecina que quiere verme ni ir a recitales, ni conciertos, ni museos.. porque el arte que anhelo viene de lo intocable del río y de la noche deshabitada e imposible. Hoy sólo me apetece escribir... embriagarme sola o junto a la poesía de Atwa o el silencio de la curva en la abstemia de los lagartos... entrar y salir sin que nadie me espere, sin que no tenga que llegar a la hora, a ninguna parte, sin que no me amenace ningún futuro.. ni nada que no arda ahora en mis venas. A partir de ahora, sólo haré las cosas.. en las que todos mis yoes dicen que sí.... todos al exalto y al abordaje. Y si aparece el beneficio de la duda.. si algo en mi, aunque sea la punta del pincho del erizo dice que no, pasaré del asunto.
 Vengo de dar unas vueltas con Kav. Me llamó una compa y hemos quedado a la tarde un rato. Y aunque siento que hay grandes distancias y diferencias entre nos.. siempre me acaba liando la vida cuando promete una copla.. aunque sea jodidamente lenta.

Han pasado, sin darme cuenta... más de dos años... hechizados hacia las soledades y lejanías. He caminado alejándome.. y la lejanía me hizo alguien extraña ante lo amado. Cuando pasas demasiado oyendo a los árboles, la tierra, las manchas de tinta y hollín... dejas de escuchar demasiadas canciones y te vuelves torpe para bailar. Pero hoy camino contra la distancia. Ya no quiero el monte de Lobo Estepario. Y aunque todavía braman en mí sus vicios.. hoy me recluta el viento ante lo desconocido. Y trataré de hacer lo que Lobo no quiere hacer. Y Lobo no quiere ver a mi compa y gruñe dentro de mí y carga su fusil. Así que yo iré. Mañana también me invitaron a un bolo donde se presenta la colección de poemarios. Si fuera en contra de Lobo, debería ir. Pero creo que eso es demasiado para mí. Hoy no tengo carne con la vestir mis huesos... porque antes necesito que me la devuelva la mar y el bosque oscuro. Aunque quizás sería hermoso que acorralara a Lobo.. que lo expusiera, que lo pusiera en peligro.

 Amo la música que él ama. Y siento que hemos conocido el mismo balazo que envía la oscuridad del mar y el subterráneo de los caminos que agónicos en la guitarra que mata vuelven a empezar hacia la inmensidad.. enamorados del viento. Con él siento que hablamos usando el mismo licor y polvo y metralla y vagina de la luna. Y que los dos estamos locos por la misma hoguera y canción que huye como el arco-iris. Y eso me hace entregarme sin dudar. 

Mi paloma que se equivocaba... sabe que el riesgo del error, lo podrán asumir las estrellas y que crecerán alas de mis huesos a su lado... porque es el mismo pájaro que yo tirando los muros y las puertas del cielo.

Y quizás.. no se pueda jamás huír de la milonga. Pero hoy mi traje es la desnudez. Y no como con ellos... el ejército de la dramaturgia y el fantoche.

Cuando puedes reír con alguien el llanto opiáceo de la melancolía y de las pérdidas y filos... cuando puedes escupir el polvo y las flores hacia la misma muñeca de porcelana y hachís y amas el fuego y el amor desde el mismo acantilado y punto g... cuando puedes emborracharte hasta convertirte en un mapache amando tanto la misma rola... cuando cansado de tantas cicatrices y caminos destruídos.. puedes compartir el cansancio en la misma ola de la mar.... o armarte con dinamita contra la pared, unidos como el hueco y la guitarra...  Las estrellas nos besarán el paso y no hay nada qué temer.

El vértigo de amar de nuevo... es también el no tener miedo a no salir ilesa.. es arrancarse la coraza y dejar el cuchillo dormido en la aurora boreal. No tener miedo a los malos modales de Monstruo y todos sus años en la sombra. No temer que si le da la luz... salga un dragón asesino en busca de destruir todos los diccionarios y tierras. Atreverse a ser vulnerable y compartir con vino y asteroides la pobreza. Abrirse a un tajo el pecho... y saber que seremos inmortales.. porque el amor es capaz a derribar a todos los estados y tratados y a ganar el póker de la muerte.

Hoy he sentido el deseo de mostrarme barriobajera y absurda y desquiciadamente humana. Y usar todas las lenguas que me lamen entre los callejones y las ruinas y las flores y los vídrios.  Creo que cuando hablo como escribo... quiero volverme inalcanzable... y eso... asusta al amor y a la gente. Y hacerle saber que yo como Aldonza Lorenzo.. cargo sacos de leña y bombonas de butano como quien lo ha hecho toda la vida... y que al escupir me salen a veces cachos de alpaca y pelos de gato.. y que puedo ser vulgar como las vías del tren y como el borracho que ya no es capaz a juntar dos vocales y enseña la raja del culo mientras busca la raja del cielo.. ayuda mucho al amor. El amor de los poetas asusta al amor y apaga el fuego. El amor necesita retozar como los chanchos en el barro. Porque la vida, está levantada por las ruinas y la basura. Y de la belleza, nos queda muy poco a todos, sólo hay que ver que como humanidad hemos llegado al capitalismo como cúspide.
 Todavía no estoy despierta del todo. Tuve muchos sueños.. pero prefiero no obsesionarme en escribirlos y quedarme hechizada por la sombra y la posesión de lo irracional. Saber que a éstas horas soy cubismo que inquieta un ojo imposible en la ranura de la puerta. Y que la sospecha de lo extraño e intangible no puede hacerme daño porque yo soy extraña y etérea como esa palabra que nunca se nombra. Rodearme de la belleza y de la vida que relincha... porque esa angustia existencial del despertar es una ilusión.

He vuelto a sentirme enamorada.  Acabo de escribirle una carta. A él siempre lo deseo... pero desde que ha vuelto ser probable que nos encontremos... la pasión ha penetrado mis cotidianos y mis caminos...  Y ha entrado en los actos y en las canciones... Ha destruido la literatura y se ha hecho sangre. Hace muchos años que nos amamos entre versos. Pero la poesía que no se puede calcinar en la piel... y galopar bajo las mismas estrellas y llorar y reír bajo el mismo camino...  Acaba sufriendo la enfermedad de la literatura que separa de la vida. Pero encontrarnos lo cambia todo y destruye la distancia que perpetran las palabras.

Los amantes no necesitan hablar. El lenguaje sólo es torpeza. El amor habla con poesía y la poesía está más allá de las palabras. Las palabras vienen después cansadas, indigentes y rotas. Lo que de verdad habla es el fuego, el estremecimiento, lo innombrable. Es lo salvaje y surrealista... lo que inefable enciende una hoguera más allá de la tierra y del cielo.

6 de abril de 2021

Hoy he sido muy feliz con Atwa. Me ha traído esa adrenalina del vértigo de vivir y de volver a amar y a nacer sobre una canción inimaginable. Lo he sentido muy cerca. Y hemos jugado a enloquecernos de poesía. Y él me ha enyerbado por las noches estrellada de los mil siglos que están por venir. Imaginar que cruzará el atlántico para encontrarme.. hace que hoy yazca dentro la mar y tenga como almohada un delfín y sólo él es la costa. Él siempre me hace estremecerme. Y aunque nos conozcamos todavía sólo entre versos, con la poesía destruiremos todo para volver a levantarlo sobre una existencia inimaginable. Y ya soy muy vieja para andar con miedo al fracaso o al salir herida. Cuando has conocido todos los finales, no te asusta jamás perder ni rebasar el filo porque sabes que no es posible ni aunque se quiera... No es posible naufragar... porque el barco es la mar... porque abajo del todo vive el arriba... porque la muerte es anarquista.

 Hoy ha sido un día extraño y cambiante de ceniza y helio y amapolas blancas. Antes paseaba por la ciudad como una procesionaria de los pinos que había perdido el ritmo y el árbol. Iba derritiéndome por la sospecha de lo ausente. Pero luego... al acariciarme la guitarra de Atwa.. empecé a flotar y el deseo me poseyó.. volvió el blues y el hash y ese celo de luna y de vuelo. Me expresioné hasta que sólo en mí estaba el estremecimiento abriendo todos los poros hacia la arrogancia del éxtasis.

 Ahora ya se me pasó esa sensación neurótica de la posesión de la sombra. Me pasa todos los días al despertar y soy hechizada por ella.. no soy capaz a ser escéptica y a tomármela con humor o embriagarla de cubismo.. es como si algo lejano e inefable de mi pesa-nervios tirotea la sospecha y alimenta extraños sentimientos que han sido abiertos mientras dormía y en la traslación a la vigilia se vuelven disparos del surrealismo negro... y aunque su mundo.. es el no-mundo y algo demasiado profundo y soterrado de la percepción existencial, se hace jodidamente sanguíneo y posesivo.  Necesito ir de juerga, reír enloquecidamente, bailar. El hedonismo es lo único que salva de los muertos de la filosofía y de las tumbas de la escritura... y da esa frescura del dadá... sin hedonismo el dadá se vuelve terrorífico. Sin felicidad no hay canciones, hay putos tratados que envejecen a las piedras.

Ahora comprendo mejor lo que me asustó de mis sueños. Los verbos que ayer me hundieron su bala y que estaba demasiado cansada para llevarlos en mí y darles el aliento. Ayer sentía esa tristeza... de la falta del furor y con mi compa que está también cruzando sus desiertos y sus naufragios.. me contagié en el espejo de un existencialismo de ancianas y algo muy serio y mesurado y ajeno a mi palabra y a mi pasión y a mi amor... sin esa chispa de la locura. Y eso me hizo sufrir nostalgia y sentir un deseo de arder que era imposible de perpretar porque el espejo del Teatro me hacía sentir fuera de lugar y una extraña y una dramaturga que estaba salvando distancias y desapareciendo en un libro quemado... y cuando regresaba a casa... recordaba tantas juergas que otras veces había vivido en la ciudad. Y me sentía perdida y a punto de ser fulminada por un rayo. Y eso, mezclado con la película el Hoyo.. se urdió en mis sueños... como una cacería de todos los diccionarios contra la existencia que conozco.. contra lo que he visto y lo que me rodea. Y aparecieron sueños de la distopía y la claustrofobia existencialista y una invasión de sentires de tristeza y desaparición. Lo bonito, es que mis sueños me trajeron a Bersuit Vergabarat que amaba tanto y sin embargo había olvidado durante 10 años y creo que me han conectado en las neuronas.. algo de mi juventud.
 
Cuando creciste desde la marginación... y nunca encontraste semejantes, te vuelves un puto dramaturgo camaleónico hecho de cenizas y huecos que nadie jamás ha acariciado ni con el blues ni con el cuchillo.. y el síndrome del Patito Feo que jamás halló su manada..  te hace literatura. Y estás abierto a todos porque en realidad no lo estás a nadie. Estás acostumbrado a tratar con gente que no sintonizas y que te separan abismos de ellos... porque la distancia acaba dándote seguridad para hacer literatura y contar milongas. Pero yo ya estoy harta de esas máscaras de humo y belladona. Yo quiero encontrar alguien de mi especie. No me hace bien.. no hablar desde los tuétanos.. no poder abrirme a dos tajos las venas.. no poder sacar a mis bestias en su fiesta y su inspiración. No me hace bien esconderme y hechizarme en el disfraz desde el espejo. Porque eso es lo que he hecho toda mi puta vida.

 Hoy soñé la tristeza... y aunque había sueños agradables.. había en algunos una profunda ausencia. Creo que me afectó algo que al ver a mi compa.. aunque fue agradable, había una sensación de extrañeza y hastío. Y anoche vi la película El Hoyo.. y me dio insomnio y angustia existencial.. porque sentía que todos estabamos contínuamente dentro del Hoyo.. y la responsabilidad de los muertos de abajo me hizo tener remordimientos y terror de la violencia burguesa y silenciosa que yo también perpretaba. Mi hermano se fue a trabajar en el amanecer y le escuché hablar con mi viejo.. o quizás lo soñé, y dijo, mareva cuando era niña siempre le daba comida a los pobres y los traía a casa. Y aunque yo seguí medio dormida.. dentro de mis sueños.. volví a recordar el Hoyo y el ansia del amor de la niñez y del comunismo... y era como si llorara por recuperar mi niñez.. y sentía un terror abisal a haberme separado hoy de mi niñez. Y luego los sueños hablaban de Bersuit Vergarabat. Y ahora los he buscado en youtube porque no los recordaba.. hará 10 años que no los oía.

5 de abril de 2021

Ahora voy a ducharme... y aunque me canse y tenga que sentarme sólo de pensar que tengo que moverme. Hoy lucharé contra las necesidades de mi larva... y trataré de obviar esa parte del proceso y salir hacia la mariposa.. aunque vaya perdiendo seda negra y humo. Lo bueno de estar febrilizada por el expresionismo y la deriva del belicoso absurdo... es que todo se vuelve extraterrestre y te enmarihuanizas... lo autista empieza a llevar el volante porque el sentido y el rumbo ha desaparecido. Y pierdes las nociones del hastío y de la repetición. Y todo puede volverse inimaginable.

 Fui por ahí con Kav y luego a comprar unas cervezas.. había pensado cancelar la quedada y quedarme a escribir. Pero empecé a sentir que las palabras se hacían cristal líquido y que yo me convertía en una nueva pared entre las paredes llena de líquenes, agujeros de ratón y moscas azules. Así que pensé que era mejor que aprovechara el día al sentirlo ya perdido... para ir a hacer las putas gafas y ver a mi colega que vive cerca del centro comercial. Hoy siento ese extraño celo de las belladonas, del gasógeno y de las historias muertas. Cuando tengo esa fiebre de malvas y de escupitajos de acuarela sobre cartones mojados.. lo noto, porque ponga canciones que amo y las odio profundamente.. y el trago me quita el tono y el café me da sueño.. pero si trato de dormir empiezo a electrificarme por la ansiedad de un acto ilegible. Y estoy en contra de todas las direcciones y estaciones. No me entro en el espacio y el tiempo me oprime. Y no soporto ver a nadie. Todo me cae mal. Pero una vez.. que estaba en ese estado... me dejé llevar y en lugar de huír hacia mi aislamiento... me abrí y fue una noche muy divertida, con punk y amor y orgía y libertad y surrealismo. Por eso.. ya que me siento tan Cucaracha de Kavka y puercoespín.. igual logro conocer una nueva humanidad dentro de mí y una vida inmaginable.. porque lo que suelo hacer cuando me siento así, es acorazar mi soledad y multiplicar mi absurdo y enclaustrarme en el humo y rechazo todo lo que sea salir a la superficie y conocer los significados y los hechos.

 Hoy no sé porqué estoy enfadada. Pero no es hacia nadie en concreto. Siento un grito no subliminado y me molestan las ventanas, las aceras y los vestidos. Y tengo ganas de whisky y de pelear con la aurora boreal y el olvido. Yos me respondió bromeando y dejando abierta la puerta. Evitando el choque y el verbo. Evitando tocar la bala y el corazón. Dejando un ave cínica en la taberna de los que no tienen palabra ni nombre. Y creo que eso me ha enfadado. Y también me jode ir al centro comercial y aguantar los escaparates que tienen títeres más vivos que los que hay allá dentro comprando. No iré hoy. No iré a por las putas gafas.  Ahora iré con Kavka por ahí.. un rato, para saber dónde poner la rabia que los significados ya no quieren colocar en mis papeles ni en la tierra.

A raíz de un cotidiano... me he dado cuenta de que uno de mis mayores miedos, es que alguien me haga cómplice de sí y de sus movidas y me saque de mí y de mi montaña. Siento miedo a ser parte de algún grupo, de algún tú.. a que yo sea defensora o parte de algo externo a mi nada y mi mar. Me niego a involucrarme o a que se creé una noción concreta que amenace mi éter. Rechazo existir en los ojos de otro. Porque existir sobre algo fijo y cierto y probable, es dejar de existir en lo Imposible e Infinito.

 He salido a por tabaco y a echar las loterías a mi viejo y a por una barra de pan. Y había una cola de la ostia en el estanco. Yo enseguida me agobio si tengo que esperar.. sufro estrés y me desconcentro y siento que el helio empieza a empujarme y pierdo el suelo. Quizás estoy demasiado acostumbrada a las leyes de mi nada y mis vagares sobre el humo y lo metafórico. Y he perdido la capacidad de adaptarme a lo concreto. Creo que es Lobo... que se siente amenazado por las piedras y las puertas que me miran y el suelo que me agarra y por el tic tac y los hechos que me obligan a permanecer en los hechos y las personas que me rodean. Y yo empiezo a electrificarme y siento que me desarraigo y que tiemblo sobre el benceno. Ahora me he abierto una cerveza y he puesto música. Hoy tendré un día ajetreado porque tengo que ir al puto centro comercial a comprar unas gafas, y luego quedé con una compa que vive al otro lado de la ciudad. Pero ir contra Lobo... para hacerme más elástica y alegre.. es ser capaz a sentirme enmarihuanada en esos cotidianos.. y no sentirme amenazada y tensa, no desear echar a correr, aprender a gozar de lo infinito y el blues, en cualquier circunstancia, sin amotinar a Lobo, sin seguirlo, sin alimentar su misantropía ni su huida, sin abstraerme volviéndome irracional y gaseosa. Estar presente en el cantar del Fauno. Pasar la vida cantando y no perdiendo goma quemada. Desde que era niña me costaba mucho adaptarme a los otros y a los hechos.. sobretodo a todos esos otros y circunstancias que querían robarme mi niñez y amenazaban mi palabra, mis deseos, mi libertad. Y Lobo Estepario nació para protegerme. Mi anti-adaptibilidad al género humano, a la sociedad y a lo concreto y habitable y sumable y mapeable... me hacía alguien muy frágil en mi primera niñez.. Pero Lobo vino a mí.. para crear ese bosque sin ley bajo el anti-tiempo y anti-espacio.. donde el mundo opresivo y carcelario de ahí afuera ya no existía. Pero el lado oscuro de Lobo, es que siempre está en contra, de los otros y de los hechos y de los entornos... y su modos operandi.. es la inacabable e incendiaria huída hacia la nada. Pero muchas veces la nada de lobo, es muy fría y está llena de machetes que ponen triste a la Niña Perdida y al juego y al deseo y al hechizo y al mago.  Por eso... tengo que desaprender lo que me enseñó Lobo, aunque muchas me salvó y me empujó a caminar y cruzar los mares. Hoy Lobo necesita el rock and roll y el hedonismo y el enamoramiento a todo cuanto caiga encima, necesita decir a todo que sí y abrir su corazón y su punto g y pisar el acelerador, sin todos esos prejuicios de la tensión y la huída y el ansia de desaparecer mucho más allá del último árbol con el que se pudo hacer cubismo.

Lobo estepario.. ahí, en el fondo del fuego y del filo... creaba, desde la moral que manipulan los bocajarros y los naufragios y muertes, un acorazado potemkin.. que recreaba el tormento y el frío. Era como si ante ciertos cristales de belladona y tramontana.. él tuviera que devolver el golpe. Es muy importante destruir la moral que dio el empirismo. Porque ese tipo de moral se forja mucho más fiera que la de la cultura. La de la cultura con un poco de dinamita y pasión se purga fácil. Pero la que recreó el dolor y la rabia y la tristeza y el miedo, se poseé como cantos de sirenas en el inconsciente.. y respondemos a sus cárceles, desde lo sanguíneo e irracional.. y nos acorralamos en ella, muchas veces sin darnos cuenta. Cuando estamos tratando con las fieras del interior... hay que aprender a tocar esa música que las amansa y darles ese licor que las anima a saltar a lo desconocido. Y des-enrocarse. Y jugar a vulnerarlas y ponerlas en peligro... es lo más eficaz. Y no será fácil.. porque ellas, hablan del orgullo y el ego las amotina con fervor y su puesta en marcha obedece al rayo. Y mientras nos embruja su instinto.. empezamos a actuar como su sombra.. ellas son el cuerpo que nos hace caminar.. pero nosotros embrujados por la sangre y la balacea.. no nos paramos a verlas.. asaltamos la carretera como un animal a cuatro patas en busca de un cervatillo.. y hacemos la guerra creyendo que hacemos el amor. Lobo Estepario.. como sabía Hesee necesitaba el Teatro Sólo para Locos y las drogas de Pablo y bailes de Samantha. Y aún así, mató a Samantha.  Tratar con las fieras.. sin volver a buscar la misma carne cruda que ellas reclaman, es tarea farragosa.. porque nuestras fieras van delante de nosotros, porque se despiertan desde lo inconsciente y todo lo que es inconsciente, domina. Darles conciencia a nuestras bestias, requiere jugar a matarlas. Ponernos en peligro. Ellas atacan porque tienen miedo. El miedo les hace actúar con la adrenalina, la adrenalina refuerza al orgullo y al motín interior y a la agresividad que nos da una falsa sensación de poder y control. Y al fumarnos ese canuto, que tanto gusta, porque la sangre es más roja y los músculos más rápidos.. nos enganchamos a Lobo Estepario y él nos engancha al tormento y el frío de los animales solitarios que atacan y se defienden constantemente, perdiendo la muchosidad y la niñez y al mago. Hay que saltar al abismo. Hay que confiar. Hay que poner en peligro de muerte a Lobo.. y cuando empiece a enajenarse y nos salga pelo y rabo y pezuñas... no hacer otra vez lo que hace siempre Lobo.. aguantar la tensión... hacer lo inimaginable.. dejar salir lo que nunca dejamos vivir y era nuestro... Ser lo imposible y lo no-conocido.

Todavía no estoy despierta del todo. Estos días me cuesta concentrarme porque rompen olas contra todas mis certezas y me hacen desligarme de mis palabras y mis caminos. Me gusta escribir en inglés y poco a poco aprender palabras y construcciones. Aunque otra movida diferente será aprender a hablarlo. Todavía algo de lo que sabía en el instituto sirve de base. Me gusta más la técnica que sigo hoy para aprenderlo que la del instituto. Todo lo que se aprendía en la escuela... se hacía de un modo que te hacía rechazar la gracia de aprender y la creatividad y te separaba de tu forma de saber y de desconocer  y de dudar y de hacerte preguntas y sin preguntas nunca hay conocimiento, te separaban del amor a la vida y de tu pasión y de tu propia inteligencia y duendes.  La vida se aprende y se navega con las canciones y la insurgencia. Si te roban el cantar y la rebeldía te hacen un espectro y un encefalograma plano que vivirá la vida de otros y seguirá los caminos de otros, y perderá su vida.

 Ayer fui con ellas por ahí.. y las llevé a ese lugar oculto y despoblado al que voy cuando no quiero ver a nadie y hacer desaparecer la ciudad... Allá los perros corren sueltos. Era la atardecida, y había dos chicos por ahí... llevaban una garrafa de agua y cartones. Y ellas querían seguir avanzando hacia ese lugar donde se ven conejos salvajes.. pero era el lugar donde ellos tenían los cartones y yo las dije, vamos a darnos la vuelta.. esos chicos son vagabundos.. y ya bastante les molesta la gente y la policía les echa de todos los sitios y la no los deja vivir en paz... vamos a dejarlos tranquilos y a no crearles incomodidad. Me jodía algo que ellas no se enteraran de nada. Cuando se busca un lugar así.. lo menos que quieres encontrarte es a dos marujas. Yo iba a ese lugar precisamente porque estaba oculto y el barrizal y las escombreras espantaban a los paseantes.. y había una elevación del monte que te ocultaba completamente. Y ellos justo se habían puesto ahí detrás.. donde crecía algo de hierba... Y los montículos protegían del viento y de la civilización.

Todavía estoy distraida. No me gustan las despedidas aunque tantas veces la luna me obligara a irme, ni me gustan los nunca más, ni los para siempre, aunque escriba a veces palabras absolutistas para quitarle la razón a mi otro yo... pero como volverá a buscarla.. será el qui lo sa... será el surrealismo destruyendo los horizontes y los sistemas. Ayer le dije a Yos al despedirme "hay muchos recuerdos bonitos contigo que vivirán en el fuego aunque nunca más en la tierra" Y no me gustan los semáforos en rojo, ni los prohíbidos el paso, ni las propiedades privadas, ni los derechos de admisión, ni las palabras determinantes y fulminantes, aunque las use demasiado.. Por eso hoy mientras escribía éste texto, le puse, eso del nunca más es demasiado exaltado, la vida acabará robándonos todas las razones, es mejor y más cierta y bonita la palabra quizás que la de nunca y la de siempre. Metafísicamente prefiero la pregunta a la respuesta. Prefiero mirar lo que no sé a lo que conozco. Y buscar en lo imposible más que en lo probable. La alegría del mago y de la niñez, desaparece entre las afirmaciones y rotundidades.

 Me desperté en el amanecer pero volví a dormirme. Y ahora me despertaron los gatos. Todavía no estoy aquí. Cuando me despierto, el primer café es de ayer y mientras se calienta voy al servicio y preparo la cafetera de hoy y con el café me siento en el escritorio y lío un cigarro. Cuando estoy demasiado ausente, escribo en el cuaderno. Y cuando los sueños me poseén demasiado, y no puedo escribir en el cuaderno, comprendo que estoy más dormida que despierta... y vuelvo a dormir un rato. La primera vez que me desperté sólo di dos sorbos al café y al dormir tuve sueños reparadores y gozosos. Que me hicieron despertar más alegre. Porque la primera vez, había soñado otra vez con mis familiares muertos. Y una extraña sombra destruía todos los significados. Al despertar estoy poseída por lo inconsciente... estoy en esa frontera de éter y estoy habituada a cruzarla mientras escribo. Así como a veces tengo sueños lúcidos, a veces estoy muy cerca de lo sonámbulo y la mitad de mí sigue soñando. Y necesito ese rito de la cabala de las luciérnagas y las grullas... Porque todo lo que no escribí ayer... y arañó mis ventanas y mis estremecimientos... me busca como una guerra... porque el hechizo de la sombra hace que esos verbos que quedaron en el fuera de campo se vuelvan fantasmas carniceros que me atacan hasta que no lleguen a la guitarra. Y nunca son tan terribles como yo los siento.  Una vez que se manifiestan en la escritura... vuelve a mí la música y el amor a la vida. Creo que ese fervor psicótico de mi intimidad con la sombra..  es tan sonoro en mi fibra... porque crucé demasiado portales de lo inconsciente en estados alterados de conciencia. Ahora me iré con Kavka un tiento por ahí porque hoy se ha despertado antes que de costumbre y está reclamándome.

4 de abril de 2021

 Dentro de un rato he quedado con la vecina y su perro... para dar un paseo junto a Kavka. No me apetece demasiado.. pero trataré de abrir los ojos del asombro y de la muchosidad y tratar de ver a la vecina como si fuera un duende con una verdad y un paraíso que sólo ella tiene.  Todos los humanos, tenemos una percepción única de la existencia.. y levantamos un nuevo mundo y realidad, sólo por existir. Hay que huír de hallar semejanzas. Hay que ser como los niños y tratar a todos como a extraterrestres y autistas. Porque la búsqueda de lo universal y de la semejanza, lleva al fascismo y a la terrible tristeza del hombre-cuerdo y binario. Cuando aceptas que el otro es un ser desconocido y que proviene de otro universo.. respetas su alma y su corazón y dejas de juzgar y de pelear y de ensuciar con tus ojos a su muchosidad. Y aunque desgraciadamente muchos de ellos querrán hacerte un reflejo de su moral y de su mente y de sus sistemas cuadriculados y repetitivos, los locos nunca se han dejado atrapar por ni dios y jamás le han dado la razón a nadie.

 Y ahora me dio por escribir a Yos...  porque no me gusta callar como callan las tumbas y los rencores y quizás por el alcohol. Yo soy de esas que si me suicidara escribiría cien páginas de despedida hasta que la misma muerte me robara el bolígrafo. Necesito vivir el réquiem en el sonido y en la sangre. Me gusta despedirme. Me gusta vivir y sangrar la última palabra y dejar una canción que sea una psicomagia contra la oscuridad de lo humano. Quizás por eso soy escritora. Porque huyo de los malos-entendidos de los que las matan callando. Y siempre odié los silencios que destruían los significados, la verdad, la justicia, la dignidad, la libertad, la memoria histórica, lo salvaje. No pude soportar todos esos criminales silencios de la paz burguesa ni de las salas de espera y el andar agachados y amordazados y con bozal y el ocultar tras la máscara la sombra y el instinto. Yo las necesito matar gritando, cantando, llorando, riendo. Sólo callaré cuando las palabras hayan pasado a su siguiente nivel de máxima potencia poética y me vuelva al fin un mapache.

 Me hace bien amar.. aunque no haya esperanza de que ese amor vuelva a ser nunca besable, ni cantable. Deshacer de mí la idea de que el amor es una batalla... y que si no me das mi poema tendré que matarte. Deshacer ese orgullo y esos rencores de amapola blanca. Y amar.. y saber que no pasa nada, que no te morirarás si de vuelta sólo viene la nada. Que no tendrás una deuda con la dinamita ni una pelea que resolver como animales. Amar como ama la vírgen, para poder ser libre como la raposa y amar como ama el fuego y el olvido.

 Le acabo de escribir más reseñas a Ab para su proyecto. Y me dio por jugar y incluí entre ellas:

Amo la ropa de Ab. porque alguna vez amé a Ab. ... y yo como Don Quijote creo que el amor nunca será perdido ni inútil.. Aunque se quede petrificado en alguna fuente que no nos volverá a mojar, pero que nos bañó alguna  vez con libertad y eso siempre se quedará en el corazón y en las estrellas, aunque la tierra lo olvide.
 
Y esa fue la única en la que dije la verdad.

He dormido un rato y tenía un sueño entre los insomnios de Lorca y de Poe. Después fui a por café. Y estuve escribiéndome con gente de penpan world.  Antes dormir la siesta me hacía levantarme con remordimientos de haber perdido tiempo de escritura y verbos y vida... y trataba de evitarla. Pero ahora me despierto contenta como los gatos y los dientes de león, estiro el cuello de tu camisa de flores, le echo un carajillo por el bolsillo y abro las ventanas, nadie me pide nada, no estoy en deuda con nada. No tengo una cruz en el calendario, sólo una hoz y un martillo, pero no la uso para cavar la tierra ni romper las bellas rocas... ni para trabajar, jamás.. el único que trabajo que supe hacer fue cantar.. Uso mi hoz y mi martillo para afinar el violonchelo y el viento. Para romper la moral del presidio capitalista que está invdiendo toda la tierra y romper toda ley y absolverme sagrada y Evaristo el Rey de la Baraja de todo lo que fue, de todo lo que será. Y los protejo porque sé que habrá algún día en que la necesiten mis hermanos para defender la vida y la canción contra la clase alta y criminal.

He estado escribiendo la reseña para echar a una mano a Ab y su proyecto. Se me da bien amar e idealizar y soliviantar a los otros, aunque a mí misma jamás quise ni supe venderme.. Volví a recibir cartas al email... pero ya dejo la respuesta para cuando me caiga encima otra canción. Ahora estoy enmadrogarizándome por lo que no se nombra ni se toca. Y en breve me iré con Kavka por ahí... Porque me siento demasiado esdrújula para escribir y adquirir la forma de un alguien o tomarme como un algo lo que me rodea. Y vagar por las calles sin ir a ningún lugar me devuelve la vida y las ganas. Eso lo aprendes de los perros. Los perros nunca saben a dónde van ni les preocupa de dónde vienen. Ellos se dejan hacer por la vida y el viento. Y a su lado, todo es más natural y apasionante.

 He estado escribiéndome con el turco y con otro chico de U.K. Utilizo el google traductor. Pero lo bueno, es que voy fijándome y se me quedan palabras y construcciones. Yo quería conocer gente nueva e inimaginable... pero Lobo Estepario no me ayuda mucho tirando siempre al monte donde no hay ni dios.. y estoy en contra de las redes sociales y de las aplicaciones de citas y esos rollos. Y creo que en esto de penpal universal... hay esa gente que no busca nada... y que huyen de prejuicios y prisiones de patria y cultura y que tienen un hachís diferente en el bolsillo...y los que no buscan nada son con los que se puede caminar y reír y aprender y alimentar el fuego. Para aprender inglés... trato de no copiar y pegar del traductor, y de escribirlo por mí misma.. Y sobretodo la peña de reino unido me enseñará a medida que nos vayamos escribiendo y quizás hablando por teléfono. Yo amo a las rara avis, a los marginales que nunca saben seguir el ritmo de la música de fondo y que desafinan la sangre, la navaja, el blues, la palabra y los motivos. Y siempre es a los que atraigo y con los que me quedo un rato. Creo que es porque la locura.. rompió mis límites y me puso en contra de los que los que los defendían. La locura te hace extremadamente humano y abierto. Te hace delirantemente empático al dolor y a la rareza y al inframundo y sombra de los otros, a sus heridas inconfensables y sus gritos que espantan al personal,  el loco jamás se espanta.. porque suyos han sido todos los espantos y todos los prejuicios de los moralistas que temen a la naturaleza y a lo que hay dentro del humano, del fuego, de la muerte.

 Fui un rato con Kav por ahí contenta de las huellas que no dejan nada al asfalto. Y ahora devolví el mensaje a ese chico de Turquía. Creo que mi tristeza está desapareciendo. Quizás porque acepté la mortalidad violenta y estúpida de los poemas. La mortalidad vulgar y barriobajera y antiliteraria que venía a llevarse la erótica del sentido y de la belleza. Y me olvidé de la justicia poética y de la venganza. Y dejé que sonara la música y que el fuego se propagara sin que yo marcara la dirección ni temiera sus fines. Y así hoy vuelven a ser de nadie los crepúsculos y los caminos de los que vengo. De nadie tus labios y tu sed. De nadie la bala que hería la viudedad de la luna. Y así todo vuelve a entrar libre y sin patria. No me debo a mi memoria, no sirvo a lo que conozco ni a lo que afirmo. No me debo ni a mí ni a dios. Soy un accidente poético sin poema que cambio como cambia el viento y el hielo y la llama.

Hoy todavía todo va muy lento. He ido a por otro café. Siento una hervidera primaveral y a la vez la lejanía deshace lo probable. Me cuesta despertar últimamente. Me quedo sorbiendo los juncos en los huecos de los charcos y anhelo el hachís y las noches de la hoguera de san juan... espero el hedonismo, cuando ha fracasado el existencialismo y la palabra y todos los sistemas y futuros. Últimamente ya no siento la angustia de la Cucaracha de Kafka ni me duele tanto la tierra. Suelen decirle a los muertos, que la tierra te sea leve. Pero eso es mejor decírselo a los vivos. Los muertos se calcinan en el éter y en la tierra sólo dejan poesía sin dios ni amo. Tengo ganas de vino. Pero parece que aún es pronto. Creo he perdido bastante tormento cuando dejé de buscar el dónde y el porqué y el para qué y hacia quién o desde dónde. Antes me agobiaba el deseo de encontrar un lugar para mí y no encontrarlo, o si lo encontraba no poder quedarme por falta de dinero o curvas peligrosas que devoraban la carretera. Ahora que todos los lugares llevan a la misma incertidumbre y hoguera y sé que haga lo que haga, llegaré a la mar, soy más leve. También he renunciado estrepitosamente a hallar una urdimbre y un sentido, donde cuajar mis huecos, tumbas, bocajarros y sueños. Y eso hace que mi memoria no quiera matarme. Renunciar al órden y a la finalidad y a la obra.. te libera del viento huracanado del verso que se perpretará contra todo lo que vivimos, quisimos y alcanzamos a saber. Y ya no me agobian tampoco las amenazas de pobreza e indigencia y fatalidad del porvenir... porque he comprendido que llegas al mismo infinito e imposible aunque no tengas un lugar donde caerte muerto, estés donde estés, estarás al borde del fulgor y siempre habrá una salida hacia la verticalidad y orgía de la nada. Me niego a ser adulta y a servir a ninguna clase de deber, ni de materialidad, ni de verdad, ni de moral, ni de camino. Mío será el todo y la nada. Porque el todo y el anti-todo es un rizoma infinito del resplandor. Y estés donde estés estarás en un cacho del ardiente cubismo de la inmensidad. Por eso no hay que preocuparse de nada. Hagas lo que hagas,  serás la alta potencia de la poesía. Y todo aquello que amenace a tu locura y tu pasión, será la moral de los domesticados que anhelan verdad y control y posesión porque temen a la vida y a la muerte.
 Todavía no estoy despierta del todo. Hoy se me cayó el edredón y cogí algo de frío. Al despertar tardo un rato en reconciliarme con los significados.  Siento una inefable tristeza que me habla de ausencias. Pero sólo es la sospecha de la sombra que en la mañana me conoce mejor. Tuve sueños extraños.. yo llamaba a un compa y le gritaba con violencia un concepto metafísico.. y él se entristecía porque su sensibilidad no estaba hecha a los ritmos de esa bala y sus intenciones conmigo eran más amantes de lo que había imaginado.  Me molesta a veces la soledad. La ausencia de un vínculo cierto y habitable para compartir el poema y el camino. Hay esa melancolía de las canciones de la mandrágora y lo juglar y profano que provienen del nosotros. La soledad te vuelve serio y hace agujeros profundos entre el ser y la nada. Nunca me había planteado de que yo tendría que hacer algo para salir de la soledad.. porque yo sentía que caminar con anarquía y franqueza hacia lo más oscuro de la soledad, me llevaría al amor y al fin de la soledad al haber sobrepasado todos sus umbrales. Y siempre revolotea en mi esa rola-psicomágica de que llegar a la absoluta felicidad en mi soledad y en mi nada.. al amor, hará que me caiga del cielo la estrella polar que necesito. Pero creo que esa fe mía, es poco probable. Que he de ir yo a ese terreno inestable del Teatro y arriesgar la canción, la herida, el fracaso y el olvido y la memoria.

3 de abril de 2021

He puesto viejas canciones que oía en la adolescencia. Como Muchacha Ojos de Papel, Ana no duerme, Quizás porqué,Confesiones de invierno... eran canciones que trajeron amantes que ya no existen ni recuerdo. Lo bueno del amor es que no es de nadie y borra todos los nombres e historias pero sigue vivo e indestructible. El amor que viví junto a ellos, no era suyo, yo me acostaba con mi amor y conmigo misma, me seducía a mí misma y a mi poesía, me enamoraba de ella y de mi animus. Ellos sólo eran Teatro. Un chivo expiatorio poético para materializar el éter. Para que la poesía tuviera palabras y espacios transitables. Eran la taberna de la paradoja poética. Una urgente milonga para jugar a poseer la música.  Lo peligroso y libertario de saberlo.. es que te vuelves una zorra. Porque descubres que lo que hay detrás del amor de todos los humanos... es algo salvaje y primitivo y animal y que el amor, es sólo un fantoche del egoismo del fuego y de la poesía. Y la única honestidad, del que se conoce a sí mismo y por lo tanto a toda la humanidad, son los bailes con los perros de diógenes. Y el poli-amor es evitar la hipocresía y la trampa  y la moral capitalista y el mentirse a uno mismo y reprimir la naturaleza profana y salvaje y anarquista.

 Hoy cocinaré frisuelos. Porque en mi sueño no acabaron de llegar a la sartén y me entró un deseo opiáceo de comer frisuelos. Yo había preparado la masa...  porque mi viejo me dijo que le hiciera frisuelos.. pero mientras él esperaba.. mis abuelos me reclamaban la ostia de cosas y aparte el suelo estaba anegado por leche, recuerdo que yo traje dos o tres fregonas y se las di a toda esa gente que estaba en la cocina para que me ayudaran a secar el suelo. Y cuando ya por fin tenía tiempo para freir los frisuelos, había desaparecido la masa. Una vez, cuando íbamos a 1º de Eso, iba a haber no sé qué fiesta en el instituto, y se juntaban grupos para llevar algún tipo de postre y comida. Y a nuestro grupo nos tocó hacer frisuelos. Y en mi casa armamos un jaleo de la ostia... y los  frisuelos que hicimos acabaron pegados por el techo, las paredes y en nosotras, nuestra ropa y pelo estaba enmasada por harina... Y al final fue la madre de una amiga la que tuve que hacer los frisuelos. Qué divertido era ser jóven. Alguna vez tuve muchos amigos. Y era alguien extrovertida y social que nunca bebía sola la cerveza ni la canción. Creo que fue el brote psicótico de mis 18 años, y las preguntas que empezaron a poner en duda al ser-social y al teatro y al yo y a la realidad y al sentido y al amor...lo que me separó de aquella que alguna vez fui.. y de las otras personas. Me dio la idea de una distancia insalvable. Como si algo en mí, me alejara de todos. Algo en mí que no podría ser mostrado y cantado a los otros, algo inexplicable que ellos temían y rechazaban y era diferente a ellos. Algo que no podrían comprender ni amar. Y aunque siempre anhelé fusionarme hasta la locura y el fin de todas las estrellas con el otro.. y amar como ama el LSD y la mar y el Fauno. Y soy alguien romántica, aunque el romanticismo tenga un principio de poli-amor-cuántico. Esos otros en los que proyecté mi sueño... dejaron siempre una puerta que cerraron con la propiedad privada de vete a saber qué que me excluía y me separaba otra vez hacia la lejanía y la soledad.

 Me gusta la primavera y el invierno y el otoño. El verano me gusta menos porque siento que se llenan de gente los lugares que sólo tenían los pentagramas del viento y del eco de la roca y además no me gusta el calor.  Hoy no he hablado casi con mi familia. Creo que es porque muy fácil acostumbrarse a la soledad. A no avisar a nadie de que te despiertas o de que entras o de que sales o que te duele el zapato en la lágrima de la medusa y el baile de la oruga. Te acostumbras a contárselo todo a la escritura y a los espinos y al perro. Y luego ya no te inspira hablar con humanos. No escucharán tanto como escucha la nada. Y no tendrán la capacidad de entenderte como te entienden los árboles ni de agarrarte como te agarra el vacío. Y además corres el riesgo de que te juzguen y te encajonen en sus sistemas metafísicos y en su noción de la realidad. Tú no eres tú para el tú. Estás limitado en el espejo que ese tú ha creado sobre tu ser. Y si te sales de la moral y la realidad que ha creado sobre ti, te tendrá miedo y querrá verte regresar a su idea sobre ti. Y eso no lo hacen los perros, ni los ríos, ni los árboles. Ellos saben que tú eres teatro y éter nómada y metamorfósico sostenido por un hueco. Creo que soy especialmente sensible a la prisión de los ojos de los otros, porque alguna vez me condenaron a la locura y quisieron que suicidara a mi ser y lo entregara a la enfermedad perpetua... convirtiéndome en una anamolía y un monstruo.

Tengo una memoria divergente. Y me jode, porque hace días que quiero escuchar a una tanguista-rockera que tenía letras haschianas... pero no recuerdo su nombre y buscando en los me gusta de youtube no la encontré. Se llamaba algo así, como la maca, la murga,  la chiada, la bacana.... jaja y ahora buscando en youtube.. entre la chiada y la bacana..., llegué a ella era la Chicana!! Y ahora ya me sabe mejor la cerveza. A mí me jode mucho no conseguir lo que quiero y que no me conecten unas neuronas con otras. Porque la información siempre está ahí. Yo tenía el hachís... pero me faltaba el mechero. Y ahora que la he encontrado, recordaba más bellas y excitantes sus canciones de lo que hoy me suenan. Siempre es más bonito todo en el humo y lo abstracto y en lo que no podemos tener y como la aurora boreal arde en el éter y no se queda ni en el nombre ni en la mano. Si quieres joder el amor, sólo tienes que creer que es tuyo. Por eso la monogamia está en contra del amor y de la pasión y la poesía. En el anhelo de permanecer y anclar y poseer, se pierde el fuego y lo bonito..y lo bonito es anarquista y nómada y cambiante y va suelto navegando hacia el Salvaje Poseidón. Y nunca cae en el tuyo ni el mío ni en el mañana volveré y te salvaré de la nada y de lo incierto.

 Estuve un rato por ahí con Kav. Hoy ha sido un día de bruma y pólen. Me dormí la siesta demasiado tiempo. Tuve sueños extraños otra vez con mis abuelos.. y una casa encharcada por la leche derramada y yo cocinaba frisuelos y postres para todos, pero los postres tardaban la ostia en llegar,  se perdían misteriosamente los ingredientes y yo tenía que hacer tantas cosas al mismo tiempo que no era capaz de acabar con ninguna. Antes de eso, tuve sueños de felicidad y belleza. Al despertar tenía un hambre opiácea de frisuelos. Hice un café y escribí en mi cuaderno pero estaba endrogada por el expresionismo y me fui con Kav por ahí. Me gusta mucho la primavera. Kavka parece que cada vez se vuelve más cachorro y cuando se cruza con perros hace lo mismo que hacía con cuatro meses. Hoy he escrito muy poco y eso me hace sentir que he perdido el tiempo. Que no he pasado ni sido sobre nada. Aunque si te pones a pensar, eso siempre ocurre, la idea del sentido, es una ilusión.. somos hechizados por la erótica de la creación y del acto, pero nuestros pasos son palmadas sobre las olas. E influye la moral y la cultura y sus prejuicios en nuestra noción de satisfacción y realización. Pero hacer hacer.. sólo hacemos poesía y teatro. Cada quién usa sus ingredientes y disfraces y escenarios y les llena de solemnidad y del ansia del absoluto y la belleza y lo cierto y lo correcto. Pero si pudiéramos ver lo humano desde las estrellas.. sería exactamente igual el tipo que se pasa horas entre bibliotecas y laboratorios y aquél que deshoja palos y colecciona chapas de cerveza. Son los prejuicios de la moral y de la cultura que hemos adquirido del exterior, los que condicionan nuestra idea del sentido. Los humanos temen la locura y el absurdo. Temen la marginación y la extrañeza. Temen alejarse de las nociones de existencia que mamaron de su familia, de la escuela, de la cultura y que permanencen en su inconsciente como algo que no se puede alterar. Todos tienen ciertos límites que cruzó su sombra y que ellos jamás quieren cruzar. Y esos límites, son los significantes individuales que cada cuál ha proyectado en su noción de locura. Y es esa angustia neurótica... esa noción del fracaso y del peligro de morir y de la total perdición, del infierno. Pero todo eso, son ilusiones que ha provocado la moral. Sólo los locos saben que hay camino de regreso después de acostarse con las sirenas y pasar la eternidad del no-tiempo bebiendo su licor y jugando con ellas al mus.......y los locos saben volver más vivos de la ardiente oscuridad y las alucinógenas pesadillas de lo más soterrado de la sombra. Y saben que el absurdo lleva dentro el perfecto sentido surrealista del fulgor del éter.