Ardidos

(he tachado parte del texto por solidaridad con aquellxs que hoy en la cuarentena o otras prisiones, no pueden disfrutar de la intemperie y de la naturaleza y la libertad, hemos de amar inmensamente la libertad y la naturaleza para que después de la cuarentena no permitamos nunca más que metan otra vez la vida en una cuarentena mucho más sórdida: el zoológico y matadero del capitalismo)
He estado en la mar... al principio bajé algo tensa por si las heces eran de lobo, al haber encontrado dos heces más grandes en el mismo sitio, pensé que eso es algo territorial de los lobos, aunque es cierto que desconozco el comportamiento del zorro. Luego se me quitó el miedo pensando que en el caso de lo peor que puede imaginar mi miedo, que es la muerte de Kavka, sería una muerte hermosa en manos del animal más bello de la tierra y que Kavka es Fauno y vive con coraje su fuego interno y además la vida y la muerte no es unilateral es cuántica. Y en caso de que luego me matará a mí el lobo, también sería una muerte mucho más hermosa que el 99% de las muertes que puedo imaginar. Así que eso me subió el ánimo y bajé contenta hacia la mar. 

En la mar empecé a mojarme los pies,  luego arremangando la falda fui mojándome las rodillas. Y sentí tanta vehemencia y amor al agua que no pude resistirme, me refrenaba el recuerdo de haber cogido muchas veces bronquitis por bañarme en agua fría y el lío de pillar bronquitis en estos tiempos del virus, pero luego pensé que el agua fría y el amor a la mar me protegería contra las bronquitis y los virus, así que me quité toda la ropa y me senté en el agua y aunque no me mojé el pelo ni me dejé del todo poseer por la mar, porque aún tengo resabio a la libertad, sentí mucho más dentro la alegría del mar y su amor. Y pensé que al haber roto la barrera de esa irracionalidad y presión social, que me cohibía a bañarme, dentro de unos días, me dejaré llevar del todo.

Luego en la arena, estuve secándome al sol. Kavka huyó con mis bragas corriendo con el fin de que lo persiguiera, pero pensé que ya las recuperaría después. Y estaba muy contenta y tranquila, satisfecha, enamorada de la vida, feliz como hacía más de dos años que no lo estaba pero en eso me llamó mi vieja, diciéndome "Mareva tienes que tener mucho cuidado porque han dicho que está la policía mirando todas las playas y multando a todos los que estén en ellas, porque es el inicio de la semana santa y no quieren que nadie vaya a las playas" Yo le dije "¿y para qué me lo cuentas? no vuelvas a contarme nunca más ni lo que dice la tele ni la ley".  Yo estoy en una playa aislada que no está dentro de ningún pueblo.. rodeada por el monte y lo más cercano es el camping en el que sólo estamos nosotros viviendo. El único problema es que no es mar abierto, es una bahía y hay pueblos que pueden verme fácilmente con unos primáticos o el zoom de una cámara. Y no es raro que si alguno me ve llamen a la policía, aunque yo aquí no propague el contagio ni haga daño a nadie. Las leyes siempre llevan al fascismo y a la estupidez y acaban destruyendo el sentido común. Y obedecer las leyes ciegamente, lleva a la servidumbre y también a la estupidez. Yo prefiero bajar tranquilamente a la playa sin temor a que me multen, y si por lo que sea viene la policía, pues llegados al río, se hace el puente. Por eso prefiero no enterarme de nada de las cosas del civismo, entregarme a la naturaleza. 

Aunque políticamente hay que hacer resistencia contra lo que decide y corrompe la clase alta. Prepararse, organizarse, informarse, defenderse y atacar, leer entre las líneas de su circo-mercado-publicitario y abrir la barricada y soñar un nuevo mundo, porque el capitalismo daña y corroe la vida de todxs. Y ningún ser vivo está a salvo. Mientras un sólo ser humano pase hambre en el mundo, todos somos responsables y estamos en deuda con la humanidad. Mientras destruyamos y privaticemos a Madre Tierra y talemos bosques y matemos la vida salvaje y creamos que los animales son una bandeja de la nevera del mercadona, estaremos destruyendo el amor y cuando se actúa en contra del amor, viene el dolor y el infierno para que la conciencia vuelva a casa, y la casa es la Naturaleza y la energía primigenia es su amor-cuántico.

Ahora mi camino va hacia el amor de la naturaleza y hacia curar mis heridas provenientes del civismo y la superficie y haber perdido la casa de Loba y de Alicia.

Por eso prefiero sólo escuchar las noticias de los árboles y los pájaros.

Para que yo pueda algún día establecer relaciones sanas y comunales y libertarias y hacer tribu y revuelta hacia la justicia social y el amor, primero tengo que sanar mi relación-matriz, la de Madre Tierra. Inconscientemente asocio que los humanos son fuente de daño, dolor, perdición y mal y estoy a la defensiva, y esto es así por las experiencias azarosas y trágicas que mi actriz moró en la superficie.
Para amar a los humanos, antes tengo que ir a la fuente del amor, que es la Naturaleza. Desde el amor de ella podré amar a todo lo demás. Cuando me ame a mi misma desde Fauno, podré amar.
Por eso ahora ya no quiero ir hacia los humanos ni tener cobertura del civismo. Ya bastante la tengo desde las diales del inconsciente colectivo y el dolor y el miedo colectivo (que se vuelve energía y espejo que se entraña en la psique) y pilla la wifi y los portales abiertos del inconsciente y la sinergia de Fauno.
He estado tomando el sol, muy contenta y silenciosa. Al llevar mi atención a la abstracción de lo real, al hay, su presente y no pensar en nada, ni querer llegar a ningún sitio ni resolver nada ni escribir nada, disfruté de la paz y de la alegría de la naturaleza. Esa es la cura. La cura no es lo que hacía antes de querer descubrir que ocultaba mi sombra de la bruja y escavar en mi inconsciente, en lo exterior y esa constante guerra. Se habita la paz, cuando se habita la naturaleza y no hay estímulos humanos ni nada qué hacer entre los humanos, sólo hay naturaleza, la consciencia de la naturaleza tiene espacio para entrar en tu consciencia y vuelves a casa, porque la única casa de todxs y el único dios, es la naturaleza, ella es el principio y el final, es la eternidad cuántica.

Quiero quedarme cerca de la mar. Me he dado cuenta que para sentir el infinito y la libertad, no necesito emprender largos viajes. Un sólo árbol te puede llevar al infinito. Y la mar, entre las fuerzas de la naturaleza, siempre fue la que más amé. Por eso, ahora busco, una guarida, como las nutrias, ellas viven en el bosque, a unos metros de la mar, van a la mar a pescar, disfrutan del arroyo y del bosque y viven en territorios pequeños. Yo quiero hacer igual. Con tener dos hectáreas de naturaleza que merodear ya tendría todo el universo. Sólo necesito una cabaña o una vieja caravana y el bosque y la mar. Lo que tengo ahora. Vivir siempre como vivo ahora. Y mis horizontes y oficios, serían aprender a escuchar mejor a las hierbas, a las nubes, a los animales, al sol, al viento y a la mar, aprender a ir, a amar, a pensar, a sentir, a saber, de ellxs, aprender a morir de la naturaleza.

Extraer de mi corazón y de mi psique todos los prejuicios que vinieron del reino de los humanos y sus tristes historias. Todas mis penas, miedos y heridas y guerras, vinieron de los humanos. De esos humanos que nunca escucharon al nativo americano y sus modos de vivir siguen destruyendo el bosque y la vida. Y yo también fui asquerosamente civilizada, también me dirigí hacia los humanos, alguna vez el amor dependía del amor devuelto por los humanos, alguna vez necesitaba verme en su espejo para conocer mi rostro. Pero ahora comprendo que el amor nunca es de los humanos, ni el amor, ni el conocimiento, ni la belleza, ni el arte, ni la inteligencia ni el numen. El amor es de la naturaleza, la inteligencia y la conciencia está a rebosar en la basta conciencia del universo, los humanos sólo reciben una parte, cubista y parcial, al conectar su wifi con la conciencia-cósmica y al chocar con su psique-laberinto del fauno-caverna de platón, manipulan el mensaje y construyen un TEATRO al que llaman vida y la realidad. Pero todo individualismo y ego y nombre y apellidos e historias serán fulminados por el Fauno y entonces quedará lo que ES, la conciencia-cuántica de la naturaleza.
Le mostré la foto a otro amigo que controla y ha hecho video-documentales sobre el urogallo, el oso y el lobo. Y me ha dicho que las heces son de lobo. Y eso me da por un lado más vehemencia y sueño y por otra temor por Kavka.

He estado hablando con un compa sobre los secretos de Fauno. Y fue hermoso ver reflejado el saber de lo inefable es la misma fuente. Y sentir que era tan fácil hablar de lo complejo porque la palabra estaba en el tambor del silencio y del espacio vacío y todo fluía hacia la diosa-naturaleza.

Ahora estoy recayendo en la ceniza flotante que la tarde vela en la vuelta de tuerca del sueño que abre mi sombra.

De momento he decidido entregarme a la naturaleza y deshacerme en todo lo posible de los estímulos provenientes de la civilización.  Así que paso largos tiempos de no hacer, no pensar, no saber, dejando que el árbol, la hierba, el animal, el agua, penetre en mi psique y borre todos los enunciados y todas las quimeras que mi mente legisló sobre lo real. Aprendo a mirar gracias al conocimiento que me envía la naturaleza, aprendo a sentir en la sincronía que las vibraciones del reino invisible y la basta inteligencia de la naturaleza conecta en mi radar telepático, y aunque sé que mi caverna de Platón y mi Teatro, cambian el significado original al filtrar en mí misma y me dan como el juego del "teléfono escacharrado" un subjetivo falso, trato de irme mucho más allá en lo inasible y liberar la emisión sin que la palabra lo joda todo.

Hoy me volví a encontrar heces con pelo y se las mostré a mi tío que controla mucho de animales salvajes y montes y me dijo que son de zorro.

Volver a sentir el espíritu salvaje merodeándonos, me puso muy contenta y me hizo sentir que estaba más cerca de casa. Y bajé al mar, enamorada, se sentía un ardiente silencio entre los crujidos de la naturaleza, un espacio infinito. Y vi huellas de dos nutrias que iban muy juntinas la una de la otra, y unas eran más pequeñas que las otras, así que supuse que eran la cría y la madre que la estaba enseñando a pescar. Las huellas de nutria son muy parecidas a las de un perro mediano, pero se distinguen por la forma de los pasos. No son espaciadas como las de los perros, son todas armónicas y van seguidas. La nutria es un animal bellísimo y creo que vive muy cerca de la playa, del monte baja un arroyo y siempre vienen de ahí las huellas. Y mientras estaba al pío pío a la vera de la mar. Vi a Kavka salir disparado y entonces vi a la nutria ir camino hacia el monte. Era un cría porque era mucho más pequeña que Kavka y era más lenta que Kavka y al verse acorralada por el perro huyó hacia el mar y Kavka la alcanzó y durante un rato se puso sobre ella aunque ella logró llegar a la mar. Yo me asusté por si Kavka la hacía daño. Aunque él no tiene instinto de matar y sólo juega, temí que la mordiera. Luego al acercarme vi que había otra vez dos filas de huellas, así que supuse que mamá-nutria había escapado monte arriba. Tendría que empezar a llevar las gafas, porque así hubiera visto todo mucho mejor.
Ayer la psicomagia en la mar, hizo que fluyera, algo muy oculto del pesanervios. Al conectarme, con un sentir de violencia visceral, empecé a golpear la arena, y sentía que estaba agrediendo a Madre Tierra y sentí que quería hacerlo y pánico a hacerlo y la violencia cada vez era más radical, y tuve una visión que mezcló distintas dimensiones al dejar que fluyera toda esa carga de no-amor, por un lado, supe que esa frecuencia oscura de no-amor, estaba conectada con toda la humanidad que tenía abierta esa dial (y son demasiados cuando nos gobierna el capitalismo que es el odio) supe que parte de lo que sentía pertenecía a lo colectivo. Y a la vez, algo era sólo mío. Y tuve la visión, de que la playa sangraba. Mientras el desatar de esa violencia cada vez llegaba a más profundidades de mí misma. Y después, me arrodillé en la playa, esperando  que cuando subiera la marea curara esas heridas. Y tuve muchas ganas de llorar pero no me salía ni una lágrima. Entonces cogí un alga a la que representé como mi llanto y el llanto de Madre Tierra y jugué con su psicomagia en mi piel y en el viento hasta tirarla al mar y luego mojé mis ojos con el agua de la mar. Y entré en trance. Y fue en ese momento donde apareció la nutria y trajo un súbito ascenso del amor de Madre Tierra, un beso de Fauno.

Y luego, mientras me alejaba hacia ninguna parte, comprendí que esa violencia tan sádica, es la que me hago a mí misma y sentí compasión hacia la niña perdida y hacia Alicia y Monstruo y deseos de que cuando subiera la marea también la mar cure sus heridas desde el totem-nutria.
Necesito extraer la superficie del agujero del árbol e inocular desde su fondo oscuro la metonimia. Revertir la anchura del verbo que bebieron mis arenas movedizas y mis polvos.
Hoguera, es sólo el movimiento de mi aliento. Es mi forma de pensar, de fotografiar, de ordenar y morar la extrañeza y su vértigo.
Estoy íntimamente conectada a lo raro e ilegible. Al deja vu de la hierba del diablo entre los camposantos de la aurora boreal. Y cuando no escribo soy poseída por la locura de lo incomprensible. Cuando no escribo no conozco los significados ni nada habitable. Por eso estoy enganchada a escribir. Cuando no escribo me vuelvo una ameba, un charco lleno de hojas de pino y lodo, una sombra de un cuerpo desconocido que no se sabe dónde está. Y escribo para crear un sostén psíquico que me permita relacionarme con el exterior. Ese sostén se autodestruye cada vez que cruzo la esquina por eso tengo que recrearlo incesantemente. Y lo que escribo, no se escribe hacia la belleza o la poesía, se escribe hacia el rubor interno sostenido para hacer amante a la rareza y es ajeno al propósito y a todo acabado o noción de la literatura y de lo bello.

Cuando me proponen un poemario, tiendo a pensar, en lo acabado, en el propósito, en lo bello, en la poesía y en la revuelta.

Y no en mi escritura habitual que es mi soliloquio, mi pequeño olvido cotidiano sobre las balas que envía el firmamento.

Por eso, tengo que tirarme hacia lo desconocido. Hacia las tabernas del Teatro, hacia la poesía que echa el fuego hacia la superficie, y no la escritura que es atraída hacia el éter y mi soledad. 

Como ahora mi pasado ya no está vinculado a mi ser. Ya no buscaré en Hoguera nada. Lo cuál es un profundo alivio, porque todas las veces que tuve que seleccionar poemas ya escritos, sufrí una crisis existencial y un rechazo de nitroglicerina y una violenta procastinación que me hacía sentir angustia por tener que hacer algo que en realidad no quería hacer.

Ahora, desde la dirección de la mar, volviendo al principio del texto, mi trabajo, es poner a la mar como espacio y distancia, de todas mis memorias. Extraer de mi inconsciente lo que dejaron los concretos, la prosa, los hechos, la superficie, los humanos y todo lo tangible, y retomar su sustancia original, la paradoja poética.

Desde esa muerte que evoco, empezaré a crear poemas, independientes a Hoguera y a mi relación habitual con la escritura, porque mi relación habitual con la escritura es antagónica a todo libro y escenario y es ajena a la belleza y al espejo y eco de la otredad.
He sido consciente anoche, que me inundó una oscura melancolía, de que arrastro una profunda negación ante lo que escribo y soy que proviene de la tristeza del destierro. Ayer me propuso una mujer muy bella hacer un poemario éste año. Y eso me llevó a la nostalgia. A la sensación de que ya no conozco ningún poema. Al instinto de irme dentro de la mar y que no me roce ninguna palabra ni más mundo que el olvido de la mar. Y eso me sumió en los pliegues del insomnio terroso del interior de las ostras. Y empecé a acceder a la memoria físico-energética y al recuerdo de todas las palabras suicidadas hacia la piel de Yos. Todos los poemas que murieron al seguir su horizonte. Esos años, se embrionó en mí la negación de mi ser hacia mi ser, al espejarse en su incomprensión y en su frío. Y por su amor, perdí el amor hacia mí. Y ese desamor con Yos, era el detonante, de los desamores con toda la humanidad y sus superficies y todos mis recuerdos y crujidos.
En Hoguera ya no hay poemas, todos ardieron. No buscaré ninguno aquí. Haré otros nuevos. Crearé otra relación con la poesía. Me alejaré cien años luz de todas mis vivencias y pasos en la tierra. Vine a la mar, para quemar todos mis pasados. 
Creo que anoche me puse tan triste a raíz de esa propuesta, porque hay una muerte entre mi ser y todos mis ayeres, y eso incluye todo lo que he escrito, todas las memorias de Hoguera. Y sólo creando nuevas palabras, podría vivir la poesía, la poesía o el polvo. Pero ya no puedo mirar atrás.
Soñaba una odisea por algún canal del inconsciente y en algún momento apareció un mensaje escrito donde aparecía una lista de diez o quince animales y yo trataba de llegar a sus nombres para conectar en su espíritu pero las letras se empequeñecían y era imposible leerlas.
Hoy cruzó una nutria hacia la mar, ya había visto sus huellas en la arena, pero hoy fue la primera vez que la vi, Kavka la persiguió y se metió al agua en su busca. Cuando apareció, yo estaba haciendo psicomagia con una alga-lágrima y el agua, y había accedido a una cavidad secreta de mí misma, y al aparecer ella, hubo un ascenso, un súbito amor que recorrió lo más hondo de mi herida hacia la alegría de la mar. Como si Fauno me hubiera besado.

Después, escribí en el cuaderno. 
Y lo olvidé todo. Me arrastré hacia las entrelíneas de los pájaros y el silencio. Me abandoné a la realidad que no conoce las palabras.
Estuve en la mar.  Muy contenta jugando con el reino invisible. Cerré los ojos y me dejé guiar por el viento y las vibraciones de lo inasible... caminé, bailé, corrí, con los ojos cerrados, mientras la inteligencia y la conciencia de la naturaleza empezaba a desvelarse en lo oculto y el yo del ensueño regresaba a casa.
Mis animales han encontrado desde el amor de la naturaleza, un canal de cohesión.
La integración del ser, es la conciencia-múltiple y la cuántica. El fragor de la paradoja poética. Comprender que conciencias y realidades simultáneas y fuerzas gravitatorias antagónicas en conexiones fractálicas e imposibles de abarcar por la razón, son en todos los instantes.
Superar de una vez el prejuicio binario de los cuerdos, y acceder a la cuántica que rige el hay.

Loba esto siempre lo supo.

Pero mis incursiones hacia la superficie, hacían que la múltiple-conciencia del ser, fuera un cubismo esporádico que aislaba siempre a varios yoes y provocaba amnesia del todo (cuántica). Esto hacía que mis animales actuaran por relevos. Y aunque en su raíz y en el inconsciente y la sombra, estuvieran todos a la vez desde múltiples conexiones entre ellos y varias realidades simultáneas, mi conciencia sólo los abarcaba a pedazos, mi conciencia era binaria.

Esto suele ocurrir en la superficie. Porque la superficie es el reino del actor. Y entre los actores el espejo de la bruja, nos vuelve a todxs idiotas. Cada cuál proyecta su inconsciente hacia el otro en el teatro. El espejo cruje y crea una realidad parcial, plural y binaria que contrae y no expande hacia el éter, la realidad de los enajenados de la caverna de platón. Además en el reino de los actores, el ego siempre está en ataque-defensa. Todas esas enfermedades de ser amado por el otro, son delirios del ego, el ego quiere ocultar la sombra, y la sombra es el viaje hacia el conocimiento y el numen. El ego hace que veas tu sombra en el actor con el que haces teatro y que él vea la suya en ti. Por eso la sociabilidad provoca la estupidez y la esquizofrenia. Te relaciones con tu propio inconsciente pero de forma despersonificada, sin conciencia de que lo estás haciendo. 
Por eso la sociabilidad, es la enajenación mental. Y lo más peligroso de todo, es que el 99% de la gente vive anclado en el reino del actor. No hace el viaje hacia el fondo de su inconsciente. Por eso la civilización es una enfermedad mental, por eso hemos llegado al capitalismo, por ausencia de conciencia, por fango, por estupidez.
La soledad es para mí poder y paz interna. Porque la enajenación que provocaba la superficie a mi conciencia-múltiple y a mi acceso a la cuántica, ya no me da cortocircuitos.
La superficie, hacía que la actriz se perdiera y que arrastrara a mis animales a los espejismos del Teatro. Y mis animales del reino de abajo, sufrían el aislamiento de mi conciencia. Eso provocaba que lucharan para que Alicia volviera hacia ellos, la lucha hacía que mi actriz (la medial de la superficie) caminara en contra de Loba. Y todos mis animales se enloquecían en un constante abismo de direcciones antagónicas.
Ahora, todxs vamos al mismo sitio. Hacia la mar.
Y esto es un profundo descanso interno.
Y aunque en los posos de la sombra, todavía tengo de los polvos de la actriz, sus lodos. Ahora es algo energético que el viaje va inoculando hacia la conciencia cuántica, sin que los estímulos de la superficie me lo pongan todo del revés y me tiren abajo las canciones del éter y los amores del Bosque.
Hoy me despierto tarde, porque tardé mucho en dormir. Voy a dejar la cerveza. Anoche me apeteció, con la música y un sentir de deslizamiento y felicidad, pero luego me dio insomnio y me desperté en medio de la madrugada con mucha inquietud porque el inconsciente se puso agresivo, aunque luego accedí a sueños reparadores. Últimamente ya no bebía casi nunca. Había comprado un montón de cervezas el otro mes y están casi todas todavía. Eran las cinco de la madrugada cuando me desperté, y mi soliloquio me decía, que la imagen oscura que Yos tenía sobre mí desde los aspectos malos de su ego se había espejado desde el espejo de la bruja en el reverso de mi inconsciente y que eso me estaba impidiendo darle amor a monstruo. Y a la vez que pensaba eso,  también pensaba que no era del todo seguro que eso pudiera ser así por el individualismo de éter de Alicia. Y en esos momentos yo también estaba sintiendo a Yos con desagrado al pensar en su narcisismo, su envidia, su incapacidad a amar, su deslealtad, su interés y egoísmo y también con ira al saber que su violencia hirió el corazón de la niña perdida.. Y pensé que todo eso que sentía hacia él, quizás también se lo estaba proyectando en el envés de su inconsciente. Y traté de conectar con Fauno y destruir desde el Bosque toda continuidad de la historia y del recuerdo y de la memoria energética. Todo esto suena algo irracional. Es parte del saber de los portales abiertos de la sinestesia y del yo-esponja. Yo tengo desde que era niña un radar telepático que capta el inconsciente de los otros, lo que oculta la máscara, lo que hierve el pesa-nervios, lo que las palabras tratan de ocultar. Pero ese poder no lo uso bien. Porque muchas veces lo que proviene de afuera creo que proviene de mí. La metafísica del lobo estepario, carga todo en su interior, bebe los espejos y los lleva al extremismo de soledad y el autismo de Alicia. Y cuando descubro que provino del exterior, Tigre se vuelve belicoso. Y además cuando me relaciono en la superficie, tengo miedo de ese poder, que lo suele traer Cuervo, y la sociabilidad me hace sufrir una desintegración de mi conciencia-múltiple, porque Tigre, Cuervo, la Cucaracha de Kafka, Lobo estepario, se quedan en mi oculto. Y como la actriz y loba son antagónicas y luchan entre sí y Alicia puede llegar a ser completamente idiota en su filantropía, yo bastante tengo con hacer dramaturgia sin herir a Loba, y pierdo la capacidad de ver. Cuando sociabilizo, soy bruma.
Esa hipersensibilidad de la wifi del inconsciente y de las vibraciones energéticas, todos la tenemos potencialmente en nosotrxs. Las personas psicóticas la tienen mucho más desarrollada porque los psicóticos tienen más canales abiertos en su inconsciente, que provocan más conexiones neuronales y nuevas puertas de la percepción, más variabilidad en el punto de encaje. Los fascistas psiquiatras binarios creen que eso es una enfermedad y dan medicamentos para castrar la serotonina. Esa capacidad de tener más diales en el inconsciente y nuevas conexiones neuronales, es un don no es una enfermedad, es un don para acceder a la realidad cuántica y explorar el potencial psíquico, aunque puede volverse una enfermedad cuando la persona no sabe utilizar su poder ni emponderarlo en su chamán, cuando la sociedad que está llena de binarios que no saben amar, acaban acorralando al que ve y condenándolo y su hipersensibilidad le hace sufrir multiplicadamente el mal y el fascismo de la sociedad.
Estuve hablando con un compa. Feliz por sentirlo camarada del surrealismo y de la brújula del éter. Le dije "al final todo es un juego de locos y la movida es no tomárselo a pecho ni a valle de lágrimas, no creer en ninguna verdad no vaya a hacernos sus esclavos"
Me sentí muy feliz porque le hablé desde la voz con la que escribo y macarreo cuando ya no me cuentan los crisantemos los gatos. Porque le hablé de Fauno, del agujero del árbol, del chamanismo de la energía sexual. Y él me hizo reír y descubrir poesía.
Hoy me ha dado por poner música y beber cerveza.
Hacía muchos días que no tomaba nada, porque me sentaba mal. 
Antes bebía y amaba y cantaba y sangraba mi actriz.
Ahora lo hace Alicia hacia la mar que deshace las palabras y mi historia.
Ya no quiero lo que amaba mi actriz, ella sufría incesante la dramaturgia que repetía una y otra mi locura indigente llorando amapolas en el desierto que apuñalaba la palabra que podría darte cuando ya no pudiera sostenerme en pie.
Quiero que mi hábito sea el bosque.
Que el amor sea lo que susurra el mar.
Que la patria sea lo que desconozco, lo que nunca he visto ni imaginado.
Que nunca más fade el pronombre ante la nada.
Ahora son tiempos de embrionarse en las algas y en la bruma. De despertar en el sueño. De irme hacia la lejanía que me da el verso que nunca he podido escribir.
Le dije a él "ya no quiero una comuna con humanos, quiero una jauría de perros y zorros"
Los humanos me dieron millones de razones para estar triste y no tener fe en la vida ni en mis sueños ni en el amor. Los animales me empujaron hacia la libertad y la muchosidad y la incondicional ternura y fortaleza de los que aman.
Los animales me dijeron que el devenir del civismo nos las trae al fresco sobre las olas y que la tierra jamás tuvo dueño.
Y que hoy es un día para volar, y no es una cuarentena, ni el miedo a la muerte, ni las putas jaulas del capitalismo. Que nuestra nunca fue la historia que escribieron los que la ganaron. Ni nuestras sus leyes, ni sus patrias. Nuestro sólo lo que nunca tendremos. Nuestro lo que no podemos imaginar. Nuestro el mundo que aún no ha nacido.
Vengo de la mar. Fui muy feliz. Jugué. Rodé por la arena, aprovechando una duna que hizo la marea y bajé  diez metros a toda velocidad mientras Kavka y Bonita se avalanchaban hacia mí, y me quedé tirada en la arena con los brazos abiertos mientras el cielo daba vueltas de campana. Grité gemidos y onomatopeyas neandertales y los perros cuando gritaba venían a la llamada y nos zafarranchábamos los tres muy contentos en el baile animal de los que no tienen historia ni nada qué poseer. Y corrí enamorada mientras gritaba, por el amor de no llegar a ninguna parte. Y yo sólo corro cuando estoy enamorada de lo que no puedo tocar. Fui muy feliz de que la mastina estuviera con nosotrxs y de que nuestro petit comité ahora fuera jauría. Durante un rato, ella estaba tumbada sobre mí, y Kavka tumbado en las patas que Bonita tenía sobre mis patas. Y nos sentí, los más felices y llenos de la tierra con la mar escribiendo nuestros sueños en el viento que nos besaba.


Para acceder al reino invisible, Castaneda lo llamaba la segunda atención, el vehículo más poderoso que tenemos es la imaginación. Toda imaginación pertenece a la conciencia de Fauno. Ningún humano jamás ha imaginado nada que no existiera ya en Fauno. El conocimiento se basa en conectar la wifi de la conciencia con la conciencia-cuántica de Fauno. El conocimiento absoluto, sería ser capaz a ser consciente de lo que ya existe y a ver la realidad cuántica que habita detrás del espejo del actor y que ya es exuberantemente.  Y aunque los humanos desde el reino del ego (el actor) dicen que saben que controlan que poseen y hacen leyes morales, judiciales y legislan lo real, lo normal, desde su ombligo-yo soy el centro del universo y su mente-la tierra es plana. La realidad es incognoscible y empieza a mostrar su esplendor cuando el actor se queda fuera de la partida. Los humanos somos ignorantes de forma inherente. Nuestra condición de humanos, es un prejuicio que nos separa de la realidad. Y el único camino fiable, es el Inconsciente. Y en el camino del Inconsciente, como decía Don Juan se va al conocimiento como se va a la guerra y se va de forma solitaria. Si te unes a movimientos místicos, si comulgas con, si dejas que otros pongan a Budas, a caminos de la iluminación, a templos, a leyes sobre lo "divino" en tu Fauno, corres el peligro de volverte idiota y llenarte de prejuicios y quimeras ante el reino invisible. Y todo lo que lleves dentro de tu inconsciente se manifestará en el reino invisible.  Por eso el camino es hacia abajo y hacia dentro, hacia lo extraño. Y hay que extraerlo todo en el tambor del vacío. Yo suelo utilizar términos de Castaneda, creo que lo hago para darle más argumento y credibilidad a mi argumento, pero cada unx de nosotrxs tenemos que construir nuestro propio Don Juan. En esos confines del reino invisible, debemos llegar totalmente libres de lo que otrxs escribieron o contaron sobre lo que vieron allá. Por eso esto que escribo sólo me sirve a mí misma. Hay que ser empíricos y vivir con el asombro del niño. Si cuando vas hacia lo desconocido, tienes un dogma hecho de antes o una meta o, no experimentarás a Fauno, sino al disco duro que carga tu inconsciente. Si pretendes encontrar el nirvana, nunca lo encontrarás. Sólo la locura y muchosidad de nuestro juglar sabe como se juega allá.

Y vuelvo al inicio, el instrumento más efectivo es la imaginación, juega a lo desconocido, juega a volar, juega a cabalgar sobre el salvaje poseidón, y lo harás. No creas que tu imaginación es una fantasía. La verdadera ilusión es lo que tu actor llama la realidad. Todo es un sueño. No envejezcas a Peter Pan. Sueña. Ama a Fauno y a Pies Grandes. Oye los ladridos del Cerbero. Oye los cantos de los muertos llevar flores que enraizan en el fondo del mar y las sirenas enraizadas a su fotosíntesis guían a los delfines hacia tu sombra.

imagen tomada de internet
Fui a la playa y tuve una experiencia del ensueño, porque sentía que la mar de mi inconsciente se espejaba en la mar y se relacionaban con el resto del universo partiendo de esa conexión. Mi yo, mi historia, ya no estaba allí y todo cobró nuevos principios y nociones.
Luego fuimos al pueblo a comprar. Había muy poca gente en la tienda. Y no sentí tensión ni esa desconfianza-paranoica en el ambiente. Me olió muy mal el hedor de los coches, aquí sólo hay árboles, mar, dulce lejanía y ese olor se volvió molesto. Ya no volveremos a bajar en muchos días, cosa que es de agradecer. 

El viaje al pueblo me cambió las frecuencias del ensueño. Porque allí tendría que tocar cosas que se tocan, buscar productos concretos, mirar precios, sumar, no olvidarme de tal y de cuál. Y en las frecuencias del ensueño del mar, yo me había entregado al éter. Durante un rato en la playa sentía y miraba como en 360º cuánticos. Sentía que la mar de frente estaba a mis espaldas, y a la vez veía el monte boscoso de mis espaldas, mezclarse con el horizonte de la mar, y la idea del cielo y la arena mojada en la que yacía, parecían entremezclarse, utilizando la idea de las galaxias y el espacio cuántico y todo eso me hizo flotar. Mientras yo estaba en ese trance, Kavka, estaba sentado entre yo y la mar, completamente quieto y tranquilo. Muchas veces creo que cuando pienso tonterías y voy hacia lugares equivocados o me cortocircuito de la enfermedad de la metafísica o las palabras o el reino de los actores, Kavka lo sabe y entonces me muerde, me ladra y me embiste, quiere que le tire palos, piñas, algas, y no para quieto. Pero cuando estoy conectando con el Bosque y con Loba, Kavka me respeta y me vela silenciosamente. Porque capta la frecuencia. Los perros guían. Los perros tienen la capacidad de captar muchas más realidades del reino invisible que los humanos. Kavka y yo estamos conectados por un espejo de Fauno. Los perros y todos los animales y vegetales, tienen la capacidad innata de conectar con las frecuencias más elevadas de Fauno. Por eso alguien que vibre el Bosque, no tendría ningún miedo ni a la fiera más peligrosa. Si realmente estás conectado con la conciencia-Fauno, entrarías en contacto con el espíritu-sinérgico y la energía primigenia de todo lo vivo desde el poder interno. Y el animal aunque quizás carezca de la conciencia de soy consciente, nunca ha perdido la conciencia-Fauno y te seguiría. Incluso podrías hacer retroceder a los humanos al intervenir en sus frecuencias inconscientes desde la energía, porque si eres capaz a llegar a la conciencia-Fauno, tendrías soberanía del inconsciente que incluye el inconsciente de todxs (conócete a ti mismo y conocerás toda la humanidad) y la mayor parte de la gente, yo diría un 99´9999999 es sierva de su inconsciente. También me incluyo. Pero trato de remediarlo. Sé que mi ignorancia es terrible. Sé que el reino de mi inconsciente es mucho más basto e inteligente que el de mi consciente. Por eso me busco hacia lo inefable y trato de expulsar los prejuicios de mi actriz y extraer la superficie hacia el origen, lo inconsciente. Creo que nuestra capacidad de llevar la conciencia hacia el inconsciente es limitada, aunque los humanos tenemos un gran potencial sin explorar y sin usar porque derrochamos la conciencia en el reino de los actores y sus quimeras... creo que adquirir la conciencia de lo absoluto, es un Imposible, siempre habrá un inconsciente que te espere tras la montaña subida/bajada de la conciencia, Fauno echará a correr cuando crees que lo has alcanzado. El camino del conocimiento no va jamás hacia la superficie ni hacia lo concreto, va hacia lo incognoscible y extraño, va hacia dentro, hacia lo más negro y espantoso y loco del inconsciente.
He ido con Kavka por ahí. Y se volvió loco siguiendo un rastro que había cerca de unas caravanas. Se erizó el lomo y ladraba y se acercaba con precaución y en estado de alerta y saltaba si la naturaleza crujía un ruido. Y al cabo de un rato encontré heces con pelo que no eran grandes para ser de un lobo, eran medias. Así que pensé en un zorro, un tejón. Creo que Kavka estaba en tensión porque el rastro era de un animal para él desconocido. Al encontrar las heces con pelo me calmé porque el misterio ya se hizo habitable. Mientras Kavka seguía el rastro con tanta tensión, durante un rato Alicia empezó a ensoñar "los emisarios de la muerte, los aliados, los que velan el Bosque desde el inframundo" Y eso me daba adrenalina y también tensión-psicótica y ensueño y el vértigo de lo desconocido.
Durante un rato que Kavka buscaba al animal debajo de la caravana, se oyó un ruido desde el interior de la caravana y pensé que el animal estaba dentro de ella. No sé exactamente qué animal es, pero es muy hermoso sentir la vida salvaje merodeándonos, creo que hay varios. 

Al examinar las heces, a parte de pelos, me pareció distinguir unas semillas.

Integrar la psique, sólo es posible en la cuántica.
Los binarios, los cuerdos apoltronados al suelo, los mismos que ayer dijeron que la tierra es el centro del universo, llaman esquizofrenia a la experiencia cuántica de los "psicóticos" Porque están completamente enajenados y no lo saben. Ellos son los que viven la esquizofrenia (mente dividida) Su sociedad capitalista es producto de su demencia y enfermedad mental. Y su ego les hace jueces, verdugos, policías, sacerdotes, psiquiatras, legisladores y fascistas de lo real, que protegen su enfermedad aunque sea la destrucción de la vida y de la conciencia. 
Nosotros, los locos, deberíamos encerrarlos a todos en el manicomio, quemar sus ciudades, templos y universidades y palacios de justicia y parlamentos, y drogarles con nuestro esquizo-duende a ver si curan.
Pero como somos minoría perseguida. Nos conformaremos con no acercarnos, para no ser contagiados ni encerrados, por ellos; los que dicen que saben y no saben una puta mierda, los que codician, los que suben a costa de que otros caigan, los que privatizan a Pachamama, los que siguen perpetrando genocidios contra el nativo-americano, contra el animal, contra todos los pueblos, contra la vida, los que nunca han visto a Fauno ni recuerdan que la vida es extraordinaria y que somos un sueño. Los tristes que sólo verán la realidad cuando les toque Mamá Muerte y se lleve todas sus quimeras. Los que no saben quiénes son y sólo han visto la realidad del actor y son chivos expiatorios de sí mismos, esclavos del inconsciente. Los jodidos enfermos fascistas y desgraciados y míseros y ciegos que reinan en la tierra y sólo provocan dolor y miedo. Los que condenan al que habla con los pájaros, al que tiene ojos y corazón. Los que destruyen el amor (comunismo-libertario). 

Pero hoy me importan un chingo.
Aunque sé que en mi inconsciente, está su inconsciente.
Mi inconsciente lleva a la enfermedad mental del civismo dentro.
El inconsciente tiene la psique de todos los humanos dentro. Así como tiene dentro todos los animales, vegetales y minerales.
Porque el inconsciente tiene todas las conciencias del universo dentro. Porque la raíz del inconsciente es Fauno o como lo quieras llamar.

El inconsciente es el que reina.
Y Fauno elige siempre desde su inabarcabilidad-cuántica, la conexión para que la conciencia emprenda el viaje hacia lo incognoscible.

Los tristes binarios, se paran, a los tres pasos del viaje. Y se quedan en el reino del actor y dan vueltas y vueltas a la noria sin ver a Fauno y sin moverse de sitio. Aunque Fauno está en ellos.

No es bonito que juzgue a los binarios cuando lo hago desde el ataque-defensa. Cuando lo hago desde la ira de haber sido condenada a la locura, por ellos.

Al desviar mi conciencia, en un alegato contra ellos, pierdo la dirección del Bosque y la cuántica y mi camino de éter que es el que me atañe para ver a Fauno.
Al desviar mi conciencia hacia la superficie, proyecto mi inconsciente. Al proyectar inoculo dentro volcanes de inconsciente y espejos de la bruja que dejan arenas movedizas contra la conciencia-cuántica.

El inconsciente tiene que inhalarse.
Hay que extraer la superficie para llegar al humus.

Mi tendencia a la guerra contra la superficie, me rebota en un escenario de separación que contrae la energía cuántica. Porque esa premisa de "todxs somos unx" es rota por el estímulo de combate. Y eso hace que Tigre se vincule al actor (al ego). Y de esa forma perpetúe el poder de la superficie en mi inconsciente y el ser no se integre en Fauno.
Las regresiones hacia el vehículo de la energía sexual, son dolorosas y la psique de la actriz se defenderá para no acceder. La actriz también hace eso, porque la energía sexual chocó en ella y ella se hizo un bloqueo ante el bosque y empujó a la energía sexual hacia el Leteo (la contracción que protege la inconsciencia contra la conciencia). Al viajar hacia el éter, hay que entrañarse otra vez en todo lo oscuro de la actriz, y desde su extremo, está el bosque. Llegar a su extremo a veces es oscilar hacia el centro telúrico del desgarro, que siempre es la energía sexual, es la transición-Bosque-Muerte-Conciencia.

La movida es ser consciente de múltiples-conciencias simultáneas.

Ser consciente de la consciencia de la actriz, de Tigre, Monstruo, Loba, Alicia, Lobo estepario y sus fractálicas variables dependiendo del punto de encaje.

Y también ser conscientes de la consciencia del diablo, Fauno, Vieja Madre, la maga, Mamá Muerte, la chamana.

Todos ellos son simultáneos en todos los instantes desde múltiples centros gravitatorios.

En el reino del actor, hemos educado la consciencia hacia lo unidireccional y binario.
Por eso, chocamos con el prejuicio de la actriz y su hambre desgraciada y estúpida de control y absoluto, desde su ombligo y agujero rectal, desde el sistema rígido de la razón y los venenos que inoculó el civismo de los binarios y cuerdos apoltronados al suelo.

Lo único que nos lleva a la consciencia-cuántica y múltiple de conciencias, es el tercer ojo de la energía sexual.

Pero esos yoes aislados y con tendencia al individualismo-contracción desde el punto de encaje de la predominancia de la actriz, han contraído y aislado también la energía sexual en el choque de las fuerzas antagónicas ahogadas por lo unilateral, si somos capaces a deshacer la tendencia binaria de ciertas consciencias, la energía sexual se expandirá cuántica. Y si vamos directamente a la energía sexual, los animales binarios también se expandirán. Es mejor esto último porque es el atajo de la fuente.

Y sólo es posible desde el éter y el numen onírico.
Tenía sueños surreales venidos de la sombra. Sólo recuerdo esbozos. Amaneció hace un rato y ya cantan los pájaros. Ayer fue un día extraño y se cargó demasiado el inconsciente por una tensión de la lucha abstracta frente a la anchura del vacío. Hoy me despierto con esa puerta abierta de las emociones que fueron aisladas por la violencia del olvido o del entorno destruido. Aquí he borrado tres líneas que le daban un contexto concreto a esas emociones. Necesito la traslación. El llegarlas desde otro diccionario. Utilizar la poesía o el sabotaje del mar. Deshacer la carga paisajística de la manipulación del exterior y llegar al poso-cápsula que contrae mi propio inconsciente en esa brecha y abrirlo hacia la intemperie que vive dentro. Si siguiera la dirección de ese sentir bajo su lenguaje, proyectaría hacia la superficie y acabaría llegando a la ira, al desencanto, a la tristeza y se haría más lejano el humus de la sombra de la bruja y el portal al Bosque.

Aprendí en mis viajes de éter, la sincronía cuántica de las conexiones de Fauno. Por eso sé que lo que proyecto desde la herida al exterior, pierde el poder del espíritu frente a la serpiente negra que serpentea el abismo que rodea el Bosque.

Las emociones no son capaces de primeras a acceder a la conciencia cuántica. Aunque las emociones también tienen distintos estados de conciencia y en un nivel superior son alfombras mágicas. Pero las emociones que narran la herida, están unidas a la sombra de la bruja y al actor (el ego). Por eso son binarias. Son muy estúpidas, sobretodo aquellas que rodean la relación con otro humano. Están enajenadas de serie por la demencia del Teatro y sus espejos quebrados. Por eso hay que inhalar la proyección del inconsciente. Y eso no es tan fácil, porque hay que matar al ego, para que el cerbero entregue la llave y bajar a la matriz de la energía sexual y cruzar todos sus instintos, y los que gravitaron hacia el reino del actor están llenos de fantasmas e infiernos y no es agradable encontrarse con su fondo. 

La energía sexual está presente en todos los instantes, es la energía vital del numen, del acto, del poder, del fuego interno, de la música de la muerte y de la belleza. Es la energía que eleva las frecuencias de Fauno y la que impulsa el viaje y el conocimiento, la furia, la anarquía.

Y ese energía tiene también distintos "estados de conciencia". Es también la que provoca hastío, tristeza, auto-destrucción. Cuando ocurre eso, hay un bloqueo frente al Bosque. Como es una energía siempre presente... conoce mucho mejor que nosotros el infierno y nuestras profundidades. Ella siempre es la que se adelanta a nuestros pasos. La que sabe. La que abre las puertas. Y no solemos ser conscientes de su fuerza en los fangos, porque la asociamos a la erótica y al recrear del numen y el éxtasis. Por eso unirse con ella, en el Leteo, es hacer el gran viaje a nuestra naturaleza oculta y etérea.
La energía sexual es la que vela nuestra energía y poder. Cuando proyectamos esa energía hacia estados más bajos de conciencia o hacia el reino del actor, empiezan a crearse bloqueos del Bosque y perdemos la anarquía-cuántica y el poder interno. Ella es la que hay en el poso del inconsciente. Por eso cuando venimos de una muerte de Loba, es a ella a la que hay que unirse para ser dueños del inconsciente, es en ella donde a de soliviantarse la conciencia. Si no hay esa unión con ella. El poso del inconsciente y de la herida seguirá recreándose en su sombra.

Yo todo éste otoño-invierno, traté de curar a loba, desde un plano metafísico y de exorcismo emocional. No desde la fuente. Traté de purgarme la superficie y las heridas de desamor y quemas de troya dirigiendo la conciencia al bosque y luchando contra mi inconsciente. Pero no lo hice desde el origen. Por eso el inconsciente mantenía su poso. Las regresiones han de ir a la energía sexual. Es allí donde resurge el ave fénix.

Es ella la que provoca las emociones humanas y las conexiones.
Todo lo otro son ilusiones y demencias del Teatro.

Unirse a ella, es hacer también el viaje de la "locura".
Conectarse con el abismo de lo raro.
Con la frontera del éter hacia el reino invisible.
La energía sexual es la que provoca nuestros sueños.
Ella sigue donde la conciencia de la realidad humana, se para.
Cuando te atreves a hacer el viaje hacia ti mismo, y empiezas a entrar más y más dentro, llega un momento donde las emociones humanas y los pensamientos y las palabras que se pueden espejar en la humanidad, desaparecen. Y hallas debajo de las emociones y los sentires, estertores oníricos, a veces provocan el espanto de Comala y a veces el gozo de Alicia en el país de las maravillas.
A medida que el reino de la actriz desaparece, accedes al hemisferio-cuántico de Fauno. Y también a tu miedo más profundo, a la diosa de tus pesadillas. El miedo lo suele provocar la resistencia del actor a morir. Y si en ese umbral te entregas a tu energía sexual es cuando vuelas la eternidad cósmica. Pero Fauno no te lo pondrá fácil. Porque tu energía sexual tiene una memoria cósmica y cuántica, conoce a la perfección tu debilidad y lo que te haría caer y morir. Y te llevará justo hacia allí. Hacia el fondo de su bloqueo para que entres y accedas al vuelo.

Hay que desatar sus nudos. Y la única forma es seguirla.
Esa pena-tabú, entra desde el fango, a los castillos de arena que esculpieron los tordos en mi página vacía usando los dedos que usas para robar cuando ahí afuera los gatos te abren los cubos de basura.
Y la leyó, mi legión espectral de apestados espejos del lago en la virginal flor que nace entre las malvas. Y asustada, ante el desnudo espanto que quemaba todos nuestros hogares y destruía la palabra, el sudor, el hallaría entre tu espalda el vuelo de mi sangre. Desarmada ante la insorteable violencia de lo que quise durante siglos, no nacido y olvidado. Me obliga, la literatura, a perderme en un viaje sólo de ida, a la extrañeza, que no es más extraña que tu silla vacía abrazada por mi carcoma a ese amor mortal que tomé del que nunca fuiste. Y es cuando rebosa así, el ayuno de los muertos, en la madreselva que tanto amo, cuando reencuentro tras las bestias del desgarro, la fiesta de lo conocido. Y aunque a veces vomite ceniza entre los dados y dos sean, doscientos metros bajo tierra, lo extraño orilla en lo inalcanzable la tierra en la que habito y me persigue por la espalda para llegarte sin nunca tropezar contigo ni probarte, verso entre nada, ni sombra en mis camposantos.
Los pliegues, de esa roca que erosionó el verbo en el cénit del fracaso, cayó por mi vestido, convertida en alas de libélula tomando tu carne seca de tierra ocre de manos cerradas por el frío, abiertas en mi vagina, como la muerte arrastrándose por la no escapatoria del tiempo entre mis señas.
Chocó en tus labios, prostituta de la aurora boreal. Y mintió maniquis en el parachoques de las olas de mercurio fulminando las pupilas. Corté las cuerdas, y todo fue demasiado poco, para que a la mar llegara mi grito enredado a tus frenazos de cuerdo endeudado por el civismo que te excluyó de la palabra y siempre de mi vida.

Pero acá abajo es mentira.
Fluorescentes gemidos salen de tu salida hacia el noqueo de mi incomprensión abierta de pierna y de tenaza al brillo que mea la luna en la melancolía-perro de tu alma entre mis agujeros.

Y al cabo, de tres esquinas de ostra, dos días en el bar del velorio y una pena-cerbatana de la caña que tira al gitano a la brujería de las esquelas, se me olvidó el asunto. Me equivoqué de muerto. O se equivocó la nada con las pesquisas de mi chucho entre las pulgas.
Todavía no he accedido al entreverar de tu huella y el abismo, entre esos mordiscos de camino viejo tras la ausencia que prende desde las flores hasta tu muerte. Cambiar la estructura binaria del lenguaje, es dejarse ir, tras el anacoluto y el significado que me niega. La escritura automática y un búfalo entre tus manos, cuando la nieve baja mi interruptor y tu olvido es la guarida. Es jodidamente fácil cuando ya no quiero darte explicaciones ni salvar mi historia ni la literatura. Cuando suelto el control del significado que quiero cerrar sobre las letras de tu sepultura o de la mía. 
Sobre la hervidera de lo extraño y de lo ilegible, mudan caravanas de ciempiés la salvia en el manzano que en tu patio daba sombra a mis fantasmas. Porque nunca fue lo que pude entender el punto de partida ni el legado que mi hambre arañaba en los silencios de tu cuerpo.

Si quieres matar la poesía, escribe para entender, para demostrar, para asegurarte de que tu razón tenía la razón y era suya la inmemoria de Itaca y tú el héroe.

Y lo haré destrozada cuando carezco de todo lo demás. 
Pero sino destruyo el lenguaje, seré su chivo expiatorio.
Perdí el éter cuando hice de tu cuerpo, mi costa. Fue tu muerte, violenta y estúpida, la honra para el viento que nos unió. La belleza es fascista cuando quiere disimular tu vergüenza y espanto. Cuando quiere camuflar la miseria que compartimos todxs. Lo que nunca confesarías ni a tu espejo, es el numen. La poesía nace de lo que tratas de olvidar, del yo clandestino, del escalofrío prohibido. Siempre Monstruo rodeado por bestias que usan tu cuerpo para caminar.
Hoy hace frío y ha empezado a llover. He estado escribiendo en el cuaderno. Luego traté de acceder al ensueño pero había una tensión de lo inconsciente que me impedía fluir y temí dormirme, sintiendo que el ensueño no sería posible. El ensueño está muy cerca del gozo del cuerpo y la avalancha de la imaginación, la sombra se suelta, hay un entrañamiento en Alicia y aparecen las visiones del reino invisible. Pero si en la duermevela hay tensión de lo oculto y contracción es muy probable el sueño ordinario, el abandono al inconsciente. Y no me gusta dormir la siesta porque me despierto más cansada y lejos de la palabra.
También estuve ganchillándome las rastas, que en realidad aún no son rastas, es un peinado-puercoespín.
Fui hacia la playa y Kavka se quedó atrás y subí a su encuentro, y estaba siguiendo un rastro, inquieto y marcando el territorio, así que me quedé algo alerta al saber que por allí cruzó un animal y al haber encontrado el otro día las heces de lobo, y seguimos hacia la playa, y Kavka empezó a ladrar y a erizar el pelo como si supiera de la presencia de un animal, erizó completamente el lomo y no dejaba de ladrar con violencia detenido en medio del camino, así que decidí que era mejor darnos la vuelta, al empezar a subir, Kavka seguía erizado, mirando hacia atrás y se sentía tenso. Luego subimos hacia el monte y veíamos la playa desde más lejos y Kavka seguía ladrando en aquella dirección. Y ya dentro del camping... al cruzar por una vieja caravana que daba al monte, Kavka volvió a erizarse y a ladrar. Y cuando nos encontramos con la mastina ella también ladraba ante la presencia o olor de ese animal. Todo eso me inquietó. Y me dio pena, haberme dado la vuelta, pero temía que Kavka corriera algún peligro. Cuando encuentre un lugar donde asentarme voy a hacerme con una mastina para que proteja a Kavka y hagamos jauría y nos sienta menos indefensos.
Antes, la dirección de la actriz, me separaba del Bosque, por su hambriología de la pasión y el fuego, los vínculos de dependencia afectivos y sociales, fueron destruyendo la anarquía de la soledad y haciendo anclas rígidas y coercitivas en la noción de lo real. El movimiento hacia la superficie, destruyó mi hogar interno y corrompió la poesía, me hizo alguien más débil. Alicia antes nunca dejaba entrar a nadie al agujero del árbol, pero esos dos años con Yos, con Ab, abrieron una brecha en mi reino de éter y quemaron mi casa.

Ahora desde la mar, empieza a haber un regreso a casa mucho más profundo. Siento la pasión del infinito y de la multiplicación de la vida, en lo invisible e inasible. Y antes no era capaz a sentirla, porque sufría el prejuicio del reino de los actores, de la ebriedad del espejo, del ser en base al ojo del otro, del amor como reflejo de un humano, del sentido en la estructura de lo plural y de lo compartido, la jaula del significado cuando necesitaba a un ser humano que le diera habitabilidad. Y sufría la milonga de la carencia, de la melancolía, del desamor. Esa tristeza debilitaba a Alicia, porque le hacía perder la muchosidad de lo intocable y de la basta vida; de la lluvia, de la flor, del viento.

Esa dirección aunque sufrió una revolución en el regreso de Tigre, en agosto-septiembre de 2019. Seguía la inercia de la muerte en mi poso. Mi saber-visceral, la sufría como un crimen. Y aunque Tigre me llevara hacia la libertad de Loba, la sombra y lo sanguíneo no era capaz de incluir esa conciencia en el poso. El poso llevaba dentro todo lo fantasmagórico del Teatro. La actriz (mi tonal) había suicidado la energía de Loba, en la dirección de la superficie. Y el movimiento de la actriz, siempre hace un efecto en cadena en la relación con el Bosque. Si la actriz roba poder al bosque, Loba pierde presencia del Bosque.  Y Alicia se hace una indigente. Monstruo está triste. Tigre no tiene suficiente poder porque su guerra civil con la actriz lo debilita. Y el ser-cuántico se desintegra. Y de aquellos polvos estos lodos. 

Y aunque, yo me entregara a la huesera y me declarara en guerra contra la superficie. La superficie estaba dentro de mí. La actriz seguía dentro de mí. Porque su realidad dramaturga, construyó una realidad metafísica en el agujero del árbol de Alicia. Y trajo mil cadáveres a mi reino.

Y ahora es cuando verdaderamente, la superficie se aleja. Las conexiones del hombre-carnero vuelven al soplo de Fauno y no se quedan en la dial del reino de los actores. Leo mis años en la superficie, desde el agujero del árbol, y no desde mis moratones. Me distancio del actor y no lo sufro como mi historia y mi poesía. Lo externo vuelve a ser externo, tras la intemperie soñada por el Fauno que habita en Alicia. La actriz vuelve a ser la medial del Bosque. Y no la puta del amor de los hombres y del Teatro.
Cuando la mar empieza a entrar en lo más profundo del ser y las heridas empiezan a curar, también hay un proceso de supuración del daño. Yo utilizo la regresión físico-energética. Conecto con lo más profundo de Alicia, con la frontera del éter, y mi cuerpo habla. Por eso, la superficie es aislada o contraída, en la lectura que Alicia hizo desde el agujero del árbol, en la marca que la superficie dejó en mi soledad frente a Fauno. Eso provoca innatamente un huracán de regresiones. Y el ser mantiene dos direcciones a la vez, una es hacia el amor de la mar (fauno) y la otra es, hacia el cuerpo del dolor (el infierno). Mientras haya dos direcciones, la herida cura y el inconsciente vuelve a conectarse con la fuente.
Si la herida tiene bloqueos provenientes de la herida en sí misma, sólo hay una dirección, la herida sólo viaja hacia el reino de abajo y hacia dentro de sí misma. Y el dolor es mucho mayor porque la conciencia necesita viajar por el infierno, bajar a la selva subterránea y encontrarse a la huesera. Esto es algo que hay que hacer cuando Loba ha sido herida. Yo hice ese viaje todo éste otoño-invierno. Por eso ahora, puedo relacionarme también desde el reino de arriba (la mar).

Ahora empieza a entrar el espacio vacío en mi pesa-nervios, el espacio en mi inconsciente. Entre mi herida y yo, antes había un cuchillo, ahora también está la mar. Por eso empieza a haber dos horizontes simultáneos. Y durante éste invierno el horizonte sólo era el inframundo.

Ahora mi inconsciente empieza a ganar espacio del infinito y del silencio. Antes había anclas del bocajarro. Mucho ruido que contextualizaba la experiencia de la superficie, el desamor, la ira, la soledad, la tristeza de Monstruo, el ataque de la sombra. Todo esto estaba hirviendo sangre, en mi pesa-nervios, conectando una y otra vez, el contexto de la herida. Yo espejaba una y otra vez la herida y mis yoes me buscaban desde su abismo. Las proyecciones de la sombra y del inconsciente, chocaban en un espejo quebrado que la superficie envenenó en mi agujero del árbol. Por eso yo había perdido la soledad-anarquista y la individualidad del éter. Y la superficie (yos, ab, la hambriología de marte y sus desventuras) robaban a Alicia su soberanía y seguían anclándome en la desintegración y la incapacidad de ser huésped del Bosque.

La mar me ha devuelto la alegría de mi soledad. Mi inconsciente empieza a llenarse de la vida y anchura de la mar y eso me devuelve a la anarquía. La superficie empieza a volver a su sitio y Alicia recupera su casa, conquista otra vez su inconsciente y expulsa lo que provino de la sombra del otro y del civismo y asqueroso capitalismo. Las proyecciones regresan a Alicia y las que me envió la oscuridad del otro se deshacen de mí, se van del agujero del árbol y entra la mar.
Mi herida está curando en la mar.
Ayer le dije a la mar "quiéreme". Porque ese nervio asustado de Monstruo, aún estaba sucio del sentimiento de destierro y su tristeza desde la sombra le hacía sentir condenado también de Fauno. Y al pedirle a la mar, súbitamente apareció una voz en mi psique que dijo "quiérete a ti misma". Y sentí que me lo había dicho la mar. Porque llegó de un modo subliminal. No como otros pensamientos que provoca mi interior que vienen subiendo de la selva subterránea y soy consciente de su proceso de creación y formación, esas palabras llegaron como si fueran de otra, de la mar. Y eso me hizo sentir muy contenta, porque sentí que la mar me amaba y me guiaba.
Ayer fue un día muy hermoso porque accedí al ensueño de la mar y de mi interior. Volví a experimentar ese entresignificado del arrebato de la belleza. El lenguaje del espíritu. La visión. Desde septiembre de 2017 había perdido ese espacio. Ese espacio es el de la poesía. Desde la playa, conecté con el pesa-nervios de la frontera del reino invisible, y la psique empezó a ensoñar, visioné a monstruo a través de regresiones físico-energéticas, cuando Monstruo representa, lo que fue reprimido y censurado de mi ser por mí misma o por el exterior, todo lo que fue rechazado y condenado al exilio, y en esas sensaciones físico-energéticas, había mucho del daño de la relación con Yos... y al entrañarme en Monstruo, y sentir que la mar, la arena y el monte boscoso que había a mis espaldas le amaban, hubo una sublimación que me dio un canto y un reencuentro de amor en lo más clandestino de mi ser. Sentía que la arena, el viento, el sol, la mar, penetraba mi piel y abrazaba lo más oculto de mi herida. 
Con Yos, fue gangrenándose la poesía y el amor hacia mi misma. Fui perdiendo el territorio de Loba y la fe de Alicia. Y ahora vuelvo a recuperar, en la raíz, el beso del ensueño. Mi soliloquio se transforma. La conexión del silencio-habitado-cuántico; cuando el pensamiento y toda herida calla y una paz y enamoramiento va y viene del interior a la naturaleza, es el latido de Fauno, cuando sientes que te rodea lo extraordinario e inabarcable y empiezas a volar. Algo que era habitual cuando vivía aislada y que perdí desgarradoramente cuando empecé a compartir mi inconsciente y mi espacio y mi vida con Yos. 
Cuando me fui a dormir, en la duermevela también tuve una visión muy bella, al conectar con la energía sexual y comprender que la había desperdiciado y ensuciado, al anclarla en el instinto del gozo con el hombre y que ella había llevado mis emociones y bramares del ensueño, hacia una jaula y sentir un salto al abismo que la devolvía a Loba, empecé a sentir, desde mi útero, una inteligencia y un ojo, algo muy perspicaz que me ayudaba a leer la realidad de mi ser más profundo y de lo exterior, era algo muy vehemente y espiritual, sentía que pensaba y veía y me movía desde mi útero y sentía poder, una energía muy ardiente que acrecentaba mi conciencia.
Explicaba en el cuaderno como el narrar de cotidianos, el metapsiquismo y los años en la superficie me separaron de la poesía que antes era la incesante voz. 
Escribí: " (...) esa separación me hiere... aquí antes diría algo así; me falta esa flor que bajo mi sombra dormía en la piel de tus sueños y me asfixia su hueco que choca mortal en nuestra vigilia seca... ahora si digo, esa separación me hiere, destruyo a la poesía"

El problema es que la estructura del pesa-nervios hacia el significado, fue gravemente herida en el intento de cohabitar la realidad de otros humanos. El prejuicio de los concretos y la prosa, en la prostitución de mi idioma hacia la quimera de un certeza y un absoluto compartible, alejó mi rubor, de la metonimia que antes era innata a la palabra, la palabra venía y rodeaba y habitaba y extraía y contraía desde la paradoja poética y el corazón y ojo psicótico. El proceso de sociabilización que duró dos años, me hizo conceder mi abstracto a la quimera. El dolor de la extrañeza de Monstruo y de la Cucaracha de Kafka, empezó a hacer metafísica para defenderse de lo raro. La narración de los cotidianos dejó de filtrar en el éter de Alicia y su sinestesia con el espejo y el eco. La exploración del instinto y la lectura unilateral de lo oscuro del Teatro me conectó con algo mucho más primario. Y los prejuicios de mi yo-filósofo también hirieron y corrompieron la poesía. Y lo que es peor de todo, mi inconsciente se llenó de la mierda del civismo, al empatizar y compartir espacios con el ego de los otros y las jaulas que habitan en su inconsciente, sus nociones morales, su represión, el capitalismo que tenían incrustado en su psique. Todo eso que Alicia ya no tenía, volvió a activarse en mi inconsciente. Las luchas del lobo estepario de mi adolescencia, mi tendencia a las drogas y los incendios y los abismos, el exceso del exceso, el agujero incendiario de Marte, todo volvió a despertarse como una jauría. Y desde el amor, me entró la peste.

Ahora la poesía no es como era, porque mi relación más íntima con el significado, tiene la maldición de la metafísica. Aunque si la mar vuelve a entrar entre mi ser y mi ser y muta mi inconsciente y regreso a la cuántica volveré a la poesía porque la poesía es el único lenguaje fiel a la realidad y capaz de nombrarla.
He estado en la mar. Tuve una experiencia muy hermosa con lo salvaje e invisible. Hacia el espacio vacío de Fauno tras mis cicatrices, hacia el amor, cuando la memoria lleva a la ira. Y sentí que todo el paisaje cobraba vida y estaba conectado ardientemente por el ensueño y el viento se volvió Fauno. Bailé y jugué. Y volví al hogar del éter.
Todavía, visceralmente, hay una reacción belicosa que merodea a la lágrima de la niña perdida y la elige hacia el fuego de la separación.
Ayer entré en trance en las puertas del ensueño. Y comprendí que en mi interior, en esa zona huracanada de la frontera entre el actor y el nagual, había por decirlo así un yo, que no era del todo mío. Era un yo que también pertenecía a Yos. Y era producto de la fusión energética del sexo y de lo emocional durante todos esos años. Esa identidad alojada entre mis yoes, convertía en algo belicoso que me lo tomaba a cuchillo y fuego, lo que pertenecía al Teatro y juegos de los espejos de la bruja y conexiones del hombre-carnero. Sentía que estaba demasiado cerca de mí algo que debería haber tenido la distancia de Fauno y del nómada. Y era una identidad huésped, parásita a la que traté de alejar a través de las respiraciones ováricas y la universalidad de Fauno. Aunque el juego es transformar la energía, no luchar contra. Usar el mantra de la sinestesia. De la relatividad cuántica.
Esto que vi, lo sentí profundamente desde el ojo de lo invisible. Y aunque suene para el cuerdo a algo loco y extraño, cuando te fundes sexualmente con alguien, las energías del otro al mezclarse con las tuyas, dejan un poso plural en el cuerpo y en lo invisible, y para transformar ese poso, hay que hacerlo desde un nivel acrecentado de conciencia y desde la psicomagia de Fauno. Hay que romper la cápsula donde se aloja el saber energético, entrar dentro y abrirlo. Puedes hacerlo desde las regresiones y desde el ensueño. Y se trata de exhalar. Exhalar desde el yo del ensueño.

Es muy posesiva la identidad-plural. Porque la sensación es que es algo individual y en parte, es nuestra. Por eso la influencia del otro, de la energía del otro, es muy abstracta, invisible, sutil, y llevar a ese reino de éter la consciencia requiere un esfuerzo del éter.

Hay que "matar" a la energía del otro. Pero el problema es que si lo haces con un instinto belicoso, se mantiene. Por eso la conexión es con la Vieja Madre hacia el amor de Fauno y es un proceso de deshacer las proyecciones de la sombra a través del inhalar-exhalar del inconsciente.

En las relaciones afectivo-sexuales, la locura está asegurada. Porque la sombra proyecta. Y se crea una identidad plural. Muchas inercias del yoes, se olvidan de ir hacia Fauno y se detienen en el espejo de la bruja del otro. Se bebe el inconsciente del otro y todas sus sombras. Y pertenecen también a tu inconsciente. Así como tu inconsciente se hace limitado y manipulador desde el reflejo del otro. Hay un ancla que tiende a la contracción, hacia el agujero negro y devolverla al espacio es preñarla del espacio vacío.

Esto en realidad ocurre en todas las relaciones cercanas.
Pero la sexual es mucho más hechizante y animal, porque el orgasmo roza la muerte y la dimensión del éter.
Tengo que responder varios email. A veces me pierdo tras las espigas, me alejano en las distancias enamoradas del vapor. Las palabras, las horas, las direcciones me llegan desde los árboles hacia el mar de fondo. Hacia el ensueño de Alicia.

La realidad, depende del punto de encaje.
Por lo tanto todos creamos la realidad que moramos, al intervenir en ella, vivimos un Teatro.
El problema mayor viene cuando es el inconsciente el que hace rígida esa realidad y la crea sin que la conciencia pueda volar. Cuando la consciencia no es consciente de que puede viajar cuánticamente por fractálicos puntos de encaje. Cuando perdemos el acceso a la magia de Fauno y a lo extraordinario de lo real. Cuando no hacemos el viaje de la locura. Cuando creemos que el Teatro no es un Teatro.

Cuando somos presos del inconsciente sin llevar la consciencia cuántica a sus posos, nos hacemos chivos expiatorios del Teatro. Para elegir a voluntad el Teatro, es preciso purgarse el teatro al que los actores llamaron lo absoluto y lo real. Purgarse del inconsciente todos los prejuicios y afirmaciones de la civilización que nosotros acordamos como certezas desde un nivel inconsciente que nos destruye y ahoga en lo binario..

Carlos Castaneda a través de Don Juan Matus escribió muchos ejercicios y caminos, para romper la ilusión y abrir las puertas de la percepción, abandonar el sistema rígido y binario del tonal (el actor) y acceder a la cuántica (el nagual).
Hoy me despierto con un grito oscuro, un sentir de ira, de separación belicosa que oculta una herida. Trato de llevarlo todo hacia el Fauno. Sé que otras veces en el pasado, fue un proceso largo, deshacerme de las sombras de la superficie y anarquizar del todo la soledad y tomar su espacio infinito. El inconsciente ataca. Ciertas emociones que se alojaron en los arrebatos viscerales como estertor eléctrico, no han adquirido la consciencia del Bosque, son fantasmas violentos que ensañan su memoria. Darlas la paz es un proceso complejo que necesita la paradoja poética, no se pueden negar ni reprimir y tampoco se pueden alimentar ni desarrollar. Por lo tanto es preciso un deslizamiento fronterizo con dos direcciones en la psique que lleven al tres. Y esto es muy fácil de escribir pero es más difícil practicar.
El ser tiene muchos tipos de estados de conciencia de distintos niveles. Y aunque algunos yoes habiten en el Bosque, otros pueden seguir cruzando el Leteo. Además la psique conserva todo lo que fue en el inconsciente. Por eso las heridas pueden activar vibraciones más bajas de conciencia, como ira. El ser es multidimensional. Y los instintos más bajos de la conciencia permanecen en el ser, aunque no estén activos a un nivel consciente. A veces hay un estado acrecentado de conciencia que ofrece una sublimación de amor y de belleza, y eso incendia el movimiento de todos los otros comandos psíquicos, pero cuando roza las zonas más primitivas de la conciencia hay un reactivación también de su oscuridad. Somos muchas que se suceden simultáneamente desde distintos centros gravitatorios. Y hay que tener en cuenta de que el 99% de lo que somos pertenece al Inconsciente aunque se crea lo contrario. Somos cuántica. Y la consciencia cuando es demasiado intervenida por la razón o nuestra historia personal es binaria. Las emociones también tienen un carácter binario, un tajo del ensañamiento de lo absoluto y unidireccional, lo bueno de las emociones es que son tan multitudinarias y locas, e implica cada una de ellas su contrario, que obligan al resto de la psique a tomar la poesía y la cuántica.
Cuando tratemos con nosotrxs, hay que tener en cuenta que hay una tropa de primitivos, de bestias, de locos, que parte de nuestra psique pertenece al inconsciente colectivo, al inconsciente de nuestra familia, a la manipulación de nuestro teatro y nuestro empirismo, a la cultura en la que crecimos... y que en las capas de nuestro inconsciente hay una memoria de especie que se pierde en el tiempo. Y también está Fauno, Mamá Muerte, la Vieja Madre, el Diablo, el chamán...el doble.
Por eso para llegar al conocimiento del ser, primero hay que destruir la idea de la identidad que durante tantos años defendimos.
La mente suele querer tener algo concreto a lo que agarrarse para decir "yo sé".
Quiere tener el control sobre lo real. Teme a lo desconocido.
Pero como lo real es inalcanzable para el humano y el yo más profundo es una paradoja poética y un sueño de Fauno, la mente es constantemente derribada y son destruidas todas sus verdades, por el humus. 
Solemos tratarnos a nosotras mismas con esa necesidad de control y absolutismo. Con la mirada unidireccional para abarcar el todo, definir, perpetrar el conocimiento, abarcar lo sido. Pero el ser se rebela. Y nos va llevando al nihilismo. El nihilismo es la reacción natural del fracaso de la verdad humana. Pero el nihilismo también es una demencia. Porque se originó de un error. Se originó desde el ansia del absoluto de la verdad. Aunque es un buen punto de partida para ir hacia la cuántica. Aunque es mejor el surrealismo. La venganza poética. Es mejor empezar sabiendo que nuestra nunca será la verdad ni la visión absoluta de lo real. Y que somos un sueño lleno de multitudes.
He hablado con mi vieja y voy a vender la cuadra del pueblo, para poder quedarme para siempre entre los árboles y la mar. Para ser feliz necesito lo básico y la naturaleza, mis vicios son el tabaco y necesitar internet y ordenador para venir a Hoguera y conectarme con otras sendas, acceder a libros, a música, a contra-info de la resistencia, a compañerxs que sueñan y luchan y hacen. Pero quizás con el tiempo, la naturaleza me lleve tan lejos que nunca necesite nada que no sea sólo de ella. Ella me da amor. Me enseña, me cuida, me canta, me hace deslizarme y ser huésped de la paz interna, de la cuántica, de ella. Ella detiene mi llanto y me da mil razones para seguir en pie y amar.
Y en los reinos del zoológico humano, sólo han vuelto razones para la ira y la separación. Ha sido la soledad, la violencia del cuerdo, sentirme intrusa, extraña, rota, siempre hambrienta y agujereada. En el reino humano, se me ha muerto tantas veces el amor y la fe y las palabras y la luna que ya no quiero ir hacia allá. La naturaleza me llena, me colma, hace muchosidad del espacio vacío, del silencio, lo más oculto e inefable de mi ser, crotora gozo, reencuentro, amor, al sentirme besada por la hierba, la ola, la nube. Alicia vuelve a casa. Y hacía más de dos años que estuve lejos y perdida, porque en nombre del amor del hombre perdí el amor hacia mí y hacia la mar. Perdí a Fauno. Alicia cayó presa. Y ahora vuelvo a casa.
He ido a la playa para superar el miedo que me causó encontrar las heces de lobo. La sobreprotección que a veces ejerzo sobre Kavka va en contra de la libertad porque nace del miedo. Me conecté con el amor que siento hacia los lobos y disfruté infinito del mar. Kavka nadó. Y yo me sentí dentro de la naturaleza salvaje ebria del gozo del amor de pachamama. 
Al menos ahora ya sé lo que quiero. Vivir en cuarentena perpetua contra el civismo. Buscaré un terreno perdido cerca de la mar si es posible, me haré con una vieja caravana o una casita de madera, plantaré decenas de árboles y plantas, viviré con perros, cabras y caballos, escribiré, nadaré, leeré y tendré un huerto. Todo lo que hice hacia el reino de los humanos, fracasó y me dejó un daño, una agresiva melancolía e insatisfacción y distancia, el dolor del Quijote en la playa de Barcino. Los humanos me hicieron alguien más cobarde y triste. Oscurecieron a Alicia, hirieron a mi niña perdida y a Monstruo. Y la mar me sana. La mar me hace sentir bienvenida y cómplice. La mar acoge y ama a todos mis yoes. La mar me devuelve el amor que perdí junto a los humanos. La alegría del Fauno, la esperanza, la muchosidad, la noción cuántica y el relincho del ensueño vuelve a cabalgar en mi corazón. Ya no fado. No siento ira porque la naturaleza la transforma en pasión ante la vida y la belleza. Ya no tengo insomnio, ni mareos, ni dolores de cabeza, ni angustia ni esa sensación de enfermedad, ya no me siento incompleta ni agujereada del fuego, ya no me siento una vagabunda porque la mar me da hogar. Vuelvo a sonreír.




En breve voy a ir por ahí con Kavka.
Vuelvo hacia el agujero del árbol de Alicia. Cuando no hay camino entre los humanos, se abre camino en las estrellas. Éste horizonte del éter y de la insurgencia de mi autismo, lo tengo desde que era pequeña. Y aunque a veces salgo con mi Ulises a dar un tumbo y otro tumbo, que cantaba Krahe y a olvidarme de regresar a Itaca, siempre vuelvo al éter porque es lo único perenne.
En mi agujero del árbol, vivo del aire y de la indigencia, no tengo ninguna utilidad social, ninguna efectividad en nociones de civilización y ningún horizonte que pase por la superficie social, la realidad se vuelve el rizoma de la hiper-realidad de Fauno.
Alicia es asexual. Alicia ama a todo como ama a la mar y al árbol y  a la luna. Alicia sabe que todo es un sueño y que mi vida es soñada por el Fauno.
Era mi actriz la que tenía cosas y amores y versos qué hacer entre los humanos.  Ella era fuente de mi desgracia y quimera.
Ahora que me voy quedando sola, vuelvo a tener miles de amigos vegetales, animales y minerales. Y una razón mucho más bella y profunda para amar y existir y ser libre.
En mi agujero del árbol, no existe el tiempo ni la muerte y lo inalcanzable e infinito baila conmigo para que nunca me sienta sola ni tenga miedo.
Son buenos tiempos para Fauno y la huesera. Para la metamorfosis. Para la dial de la cuántica.
El inconsciente colectivo brama y acaricia el abismo.
El abismo es el maestro. El cerbero vela la llave para acceder a un nivel superior de conciencia.
El capitalismo es la involución. Es el eterno sustento del miedo, del ego, del mal del humano. Es lo que nos separa del Amor y de la conciencia. La huesera ha de llevarse al capitalismo, porque es lo que ha de morir. Cuando no se le da a la Huesera lo que quiere, viene el dolor. Porque como dijo Larralde "la sombra crece dentro de la conciencia si la conciencia no crece en la sombra" La conciencia utiliza el dolor como vehículo para acceder a la conciencia. La conciencia siempre nos persigue a un nivel instrospectivo e individual y a un nivel colectivo. Y el arquetipo del Diablo, de Fauno, del Cerbero, de la Huesera, del bosque, del reino de abajo etc..se da igual en lo interior que en lo colectivo.
La sombra se vuelve violenta cuando el ego reprime a la conciencia.
Por eso son tiempos trágicos. Porque a un nivel colectivo el arquetipo del diablo y del ego, cuando el arquetipo del diablo significan todos aquellos aspectos que nos separan de la conciencia y que impiden acceder a las frecuencias de Amor de Fauno, tiene grande presencia en la tierra, y sus representantes son los banqueros, empresarios, militares, obispos, poderes religiosos, policiales, gobiernos, jueces, carceleros, psiquiatras, multinacionales farmacéuticas, propiedades privadas robadas a madre tierra, agresión a la naturaleza... todo lo que alimente el capitalismo y nos aleje del comunismo-libertario (amor) y la conciencia cuántica. Todo esto está provocando mucho dolor y crímenes en la tierra a todxs los seres vivos.
A un nivel colectivo la Huesera se ha hecho más palpable gracias al detonante del coronavirus. Por eso son buenos tiempos para los pájaros y la conciencia, aunque desgraciadamente también el diablo jugará sus cartas y hará más incisivo su mal y provocará dolor en mucha gente. 
El amor y la gente hemos de unirnos para destruir el capitalismo y las frecuencias del ego y del miedo.
Y eso ha de hacerse simultáneamente en el yo del éter y la realidad cuántica, y en el reino del actor (lo colectivo, la realidad ordinaria) hacia la revolución.
Busco las palabras. Al despertar había una tensión emocional de ciertos anacolutos que mordieron el devenir de los significados en el tajo del vacío. Es una reacción de la memoria desperdigada que hila el mundo onírico en el despliegue de los juegos inconscientes, y al regresar a la conciencia de la vigilia inhala el intento de la palabra desde sus arenas movedizas reencontrándose con la extrañeza.

Ahora mi senda es crear espacio entre mis yoes y mi percepción, entre el hay y lo que filtró mi teatro de lo real manipulándolo.

Habitar el mundo interior. Descivilizarlo. Recuperar la profundidad de las conciencias y los significados que evolucionan cuando no hay estímulos humanos. Cuando la naturaleza es el templo, la biblioteca, los amigos, la noción de la historia y el horizonte y la matriz.

Hacer a la soledad cuántica-anarquista. Y hallar la plenitud en lo inasible. Es el único camino del amor probable y habitable. 

Desde hace mucho tiempo, la superficie y el interior, se separó de la palabra y del movimiento cuando se trataba de humanos. Y el encuentro viene desde el bosque. Cuando la soledad alcanza el amor que habita en la naturaleza y vibra en sus espejos, hay también un armisticio con la realidad humana y ocurre cuando ya no tengo nada qué ver con ella y cuando mi inconsciente ha vaciado las heridas de la civilización, el capitalismo y el mal del humano.

Desde agosto de 2017 hasta septiembre de 2019, tuve muchas experiencias en la superficie y horizontes que dirigían su amor y su paso hacia afuera.

Ahora todo eso me parece un sueño.

Y lo retorno hacia el interior.
Como si todo lo hubiera provocado mi inconsciente.

La niña perdida y Alicia, tras la conexión del Fauno atrajo a mi vida a esas personas con las que jugué al amor. La actriz regresó al teatro.
Y mientras, Tigre, Lobo estepario, Loba y Monstruo, simultáneamente caminaban contra el Teatro.
El inconsciente también atrajo la sombra del exilio y el timón de Tigre. Y Fauno volvió a incendiar la conexión hacia la Huesera.

Me niego a darle poder al exterior. Todo el poder es del ensueño y del inconsciente. Cuánticamente toda experiencia de lo real, es un sueño. Cuánticamente el ser habita en todo lo que vemos y en todas las relaciones e interacciones que llegan al hay. El inconsciente nos busca desde afuera. Es la consciencia, Fauno, el único devenir. Y todo lo que llega, es el camino de la conciencia. El ser humano nunca llegará a la consciencia absoluta, nuestra dial sólo puede leer ciertas señales. Pero desde la conciencia cuántica esas señales adquieren la noción del infinito.

Sino somos capaces a acceder a la visión de Fauno, el sistema rígido de lo mental y la historia personal y la manipulación empírica y todo lo binario de la razón y la percepción, nos anclará en el Teatro sin sentir nunca lo extraordinario, sin volar.

Los psicóticos hemos accedido a la sincronía cuántica. Al punto de encaje de la cuántica.

Hay diferentes centros energéticos del ser, hay un yo con una fuerte atracción a la realidad humana y a los saberes de los humanos, con un inconsciente colectivo que define y delimita lo real, la idea de la moral y tiene dentro de sí todos los prejuicios y males del humano más los de su individualismo en el teatro al que ya llamó mi vida y mi historia, mi certeza.

Ese yo es un interferencia para acceder al yo-cuántico, porque su dial es el miedo y el ego y una realidad parcial y manipulada a la que llamó el todo y la sufrió pesadamente. Todos tenemos ese yo y muchos viven toda la vida en esa frecuencia y sólo cuando llega la muerte acarician la cuántica.

Para romper el muro que el ego se dedicó a levantar como su fuerte durante tantos años, hay que abrir las puertas de la percepción. Y sobretodo hay que introspectar. Inhalar el espejo del inconsciente. Separarse de los humanos todo lo posible. Porque en las relaciones sociales, siempre interactúa el actor. Y el actor es un demente del espejo. El actor proyecta su inconsciente en el otro que a la vez está proyectando. Y en ese juego donde el individualismo de cada actor guarda una cápsula de contracción y cerramiento de la energía y del hay, la disgregación y esquizofrenia del ser está asegurada porque se pierde la consciencia cuántica, y todo lo que no sea consciencia cuántica es esquizofrenia. Aunque los cuerdos llamen esquizofrenia a la expresión de la cuántica y al reencuentro con nuestro yo del éter.

Los cuerdos llaman locura a la cuántica. Porque para el ego la experiencia de la cuántica es una muerte y un abismo y los tristes cuerdos nunca salieron del reino del ego (el del actor). La cuántica les hace perder el control de lo real y lo que creían conocido deja de serlo. Los valores de su vida, el trabajo, el poder económico, y sus mil quimeras pierden su valor. Y eso enajena a su ego. Y el ego teme su muerte. El ego teme a Fauno. El ego ha perdido toda la muchosidad y magia de la vida.

Cuando un cuerdo te tome por un loco, es que vas por el buen camino, porque ellos son los enfermos y los que viven divididos y disgregados de su ser y de la realidad, aunque no lo sepan, porque su pensamiento binario y su idea binaria de la identidad y de la realidad les hace vivir una alucinación (teatro) lineal y encima con tintes dramáticos (guerras, imperios del crimen, dominación-opresión, miedo) y terriblemente aburrida y vieja y llena de violencia y sin capacidad de Amar.
Ellos no hablan con los árboles. Sólo hablan con su espejo-mental y su ombligo.