HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

A veces entro en estados de ausencia. Me hago vegetal de instrumentos de bodegón ensilado en la fiebre de la sidra. Me quedo como una anémona.. llorando la belleza de la luna. Y ya no tengo ni puta idea de quién soy, ni de lo que he sentido ni vivido. Como si todo estuviera agarrotado sobre la neurosis de una hoguera. Y tengo agujeros negros en la memoria. Pero no es sólo qué se me olvide, dónde dejé el norte o dónde pasé la noche o perdí las llaves, el abrigo o tu número de teléfono. Son olvidos severos de la idea de la identidad.. de la idea de los sentimientos y de historias que a lo mejor había estado escribiendo sobre ellas varios meses. Como si se volara por los aires una gran parte de la conciencia y el pensamiento. No estoy segura porqué me pasa esto. Todos los que hemos estado en el manicomio y hemos acusado de la luz del LSD, nos pasa esto. Pero yo creo que es algo relacionado con la separación de los yoes hacia el abordaje del Leteo y de los faros. Es parte de la conexión con el éter.  También creo que tiene qué ver con los viajes por los estados de conciencia. Según el espacio en el que me encuentre se activan unas conexiones neuronales y desaparecen otras. Y también es un signo de que tengo que unir ciertas ventanas y devolver ciertas puertas a su subconsciente y tapiarlas con vino de poesía y con mar, para que no me atormenten con sus fantasmas deconstruidos.

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