HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

A veces me gusta escribir del cotidiano... sin ningún fin literario, como si fuera hablar con un amigo, al lado de una jarra de cerveza.... Ponerse un poco maruja y reirse de lo que duele..... ponerse en confidencias de cagadas de pájaro y lluvias y sidras y cocinas de leña. O ponerse arlequin o. Es una parte importante que desarrollar también en las emociones... Esa zona que suelen cubrir los amigos.  Como yo no tengo casi amigos.. lo escribo.  Ese "¿ a qué no sabes lo que me pasó?" o "ni te imaginas lo hijoputa que es fulano el otro día en ese bar blabla" Ese compartir la insignificancia de las cosas.. como si fuera la vida en ello y el corazón estallara hacia su canción. O las contradicciones. O el pedir un verbo cuando los propios están en una antagonia. O un pulso. O una botella de vino, una mano o la luna. O qué putas qué mal lo hice y qué va no fue para tanto..anda que no nos partimos de la risa..
 Yo no tengo casi eso en mi vida. Sólo hay algunas personas. Y la mayor parte de las cosas las oye la escritura y ella me devuelve la palabra.  Cuando te acostumbras a que sea la soledad la que ofrezca. Creo que se agasaja un escepticismo. Como una frontera en el corazón... que se despelleja con la mar y los perros.

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