HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora busco la conexión, escalar esa sensación de verbo divisorio.. de hueco que hiere la profundidad de su desgarro.. y entrar otra vez en el lugar en el que se escapan las palabras. La ciudad es muy diferente.. no tengo aquellas ventanas que dan al monte. Y es otra la resonancia del silencio en esa escapatoria del pronombre sobre el humo. Pero ahora estoy aquí, todo me debería estar aquí, flotando los espectros de esa tristeza utópica de la introspección de otra tangente. El dolor es una parte del proceso creativo, también aquel destructor que quiere apagarlo todo en su herida, es la señal y el camino de algo que está anudado a una represión, a una contrariedad furtiva, es el aviso de que hay que adentrarse y mover de sitio el agujero. Es parte de algo que atentó contra el fuego de las palabras, algo mío, algo en una evocación suicida, o una mirada incompleta, un residuo que el inconsciente libera en forma de náusea y que sólo en su médula, halla la corporeidad del poema cuando se le permite ser.

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