HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora el café.. un cigarrillo.. la tarde, un silente empapado entre transversales de óleo, Kavka duerme un rato después de haber sido lo infatigable.. la nieve se va marchando, muchas palabras se francotiran en la ejercitación de una ausencia.. y se esparcen en el valle con lenguas muertas que alguna vez estuvieron llenas de tus ojos, pero ahora somos desconocidos de la botella de coñac que en los andenes silba una mordedura de libros descatalogados... muy cerca de ese lugar desde el que no volverías. Todavía no estoy del todo en ninguna parte... me han entrado ganas de dormir, de deslizarme y desaparecer donde se guardan los erizos y la luna llena exalta los agujeros de una historia.

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