HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora el silencio... dormirse otra vez en el susurro del muérdago.. empaparse por una huella de aire. Esperar al otro lado del río las palabras. Abrazar en los chopos el revolver del nacimiento de la nieve. Mirar con los ojos del perro la anchura de la luna. Ronronear al silencio. Macerar el siguiento poema.. en la quietud de las libélulas, en la entrega a la nada.

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