HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora ésta hora del guijarro y el olvido. La soledad que interroga el destazar de las palabras en grietas temporales que saborean la deriva mientras  te cuelgas como una vertical de los labios proscritos que siguieron empapando tu alma con los presidios de la luz tiroteada en mis patios, desde el hambre de tu corazón cuando arquea el cuchillo del tiempo y sólo la ausencia digiera el primer mapa de la palabra.

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