HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora ésta hora difusa de la opacidad del óleo...  la lentitud, la pasión descentralizada del amarillo de los papeles dibujándote casas de barro en el interior de las botellas de tequila. Nieva despacio y hermosamente, mientras trato de escalar la densidad de la hora de la digestión y regresar a la intemperie que navega entre chubascos de témpera bajo el influjo de tus heridas. Quiero limpiar mi cotidiano del moho del civismo... vivir más dentro de la naturaleza y de los poemas.... llegar más allá en esa extorsión de los espejos y empujar el baile y el zafarrancho. Son días extraños de silentes removidos en los labios de una distancia que alguna vez besó todos los mares.... Hoy también fue sacrificio la deshacienda del olvido, subiendo por tus armas, los suicidados de aquella plaza entre tus dedos, mezclando nuestros jugos donde la noche no nos recogería.
Pagamos los teatros y los lirios quemados..... con viajes sólo de ida... al embrujo de un amor recien nacido entre huesos y ruinas... que nos empujó a la continuidad de lo oblicuo... nadando sobre la tierra mojada con esos arpones de viento y de puertas abiertas abrazándose a ti, con toda su ausencia derramada sin evitar perderte, sin evitar caer y los ambulatorios de hogueras impidiendo el luto.

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