HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora estoy en un lugar oscuro, con la oblicua fortaleza de la mandrágora, lijando en tus paredes la articulación de los ausentes. El leitmotiv de mi escritura, no es el amor, no es la pertenencia, ni el mapa, ni la perversión de ninguna arquitectura. Es sólo el anacoluto y la mueca desvalida en la insinuación de unas brasas.. atentando contra la corporeidad de mi "creo" y de mi "soy". Es aburrido, es jodidamente inevitable para mí. No es fruto de belleza, ni de vehemencia, ni del placer de la creación. Ahora estoy en otro sitio. Estoy en ese ojo de buey entre la inexistencia y la carne del paso estercolando en el valle el hambre de los lobos.

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