HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora ha salido el sol por la montaña... hay un tinte de nieve aún en el valle que pronto se derretirá.. una nueva alegría... un croar de montañas que deslizan el canto del monzón desde el interior de la tierra.... Busco la destrucción de la angustia... pero si miro atrás, aún en mis momentos más inspirados y de los que guardo mayores recuerdos de felicidad, siempre vivió en mi el yo de la angustia, y ese yo provocaba el envés en la poesía. Había ese hechizo metafórico, ese yo que funcionaba como la sombra, como la herida que provocaba luego el éxtasis en el enfrentamiento poético, era la mecha, el combustible, ese yo que siempre cuelga del abismo, el que acaba generando el cubismo. Por lo tanto es importante que siga estando y destripándose.... es el yo de lo oculto, el yo del desabrigo y el destierro, el yo que me hace luchar contra él y por lo tanto hacia la poesía, es el yo que necesita la verdad y la aceptación, el atravesar la penumbra, el descubrir lo incómodo, lo violento, el que conserva la oscuridad de la sociedad y el del ser humano, la mía por absorción o por verticalidad... el que me empuja hacia la metamorfosis, y el que tiene ese otro lenguaje íntimo conmigo, el que nunca es en el poema, porque el poema suele levantarse en el exorcismo de esa muerte.

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