HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora lo que se confunde en la propiedad de la nada.. con la lascivia de dientes de león arruinados sobre tus pechos... chupando el etanol de golpes entre labios-cerrojo del jazz insomne de ese luto que tomé por el desvío del crisantemo a la taberna desdichada de tus objetos personales robados en mi vacío.
Porque lo fuimos todo, para ser nadie. Y dentro del vientre el vértigo de la cuántica difamaba lo que creimos que formaba parte de nuestra vida, de nuestro sentimiento, de nuestro bien, y era también el nudo de una contrariedad en tierra salvaje doblando cementerios a la mirada que quedaba para desvivir peces de tu suicidio.

Y al ver que todo fue quimera, lloré como un rosal que se pudre, la atracción de la nieve en los pozos. Y desecha en mil pedazos volvi a buscar en el mediodía el rastro de otra alucinación que me durara un par de semanas para poder seguir tocando los tambores del teatro y de la ausencia.

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