HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora miro el invierno con alegría, con una semilla esteparia entre los poemas y el queroseno del teatro.... con la apertura de la soledad sobre el fuego de la creación.. del silente liberado de la inmensidad de las montañas... irme de todos los ruidos del civismo... volver a esa oblicuidad del verbo incendiario bajo el copo de nieve, el ácaro, el violín del whisky y el parpadeo de la mística de los obsesos nómadas de la huella de lava y desparpajo.
Un deseo de la furia de la introspección, usando la nostalgia sólo como paisaje de un poema, y no como oquedad, ni como lágrima de la hechura. Usando todo lo vivido como recurso literario... como empuñe de la agujereada tormenta de la erosión de lo marmóreo del lenguaje... abriendo como una cascada la articulación del olvido en la navegación del IR... en su navío pirata, en su amor vagabundo y de nadie.

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