HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora un silencio algo manipulador y furtivo... abre los pétalos de la nieve, en la guerra del tiempo bajo los carros de los campos de cultivo abriendo tus labios hasta los boquetes del fuego.. devolviéndome el traspies del piano.
Yo casi nunca creo en mí.. sobretodo frente a la mirada humana, por alguna razón tiendo a entregarme suicidada... hija del vino tinto y del callejón. Pero cuando estoy sola.. el eco recobra las pestañas de la mar entre las latitudes de carboncillo y pintura.. y ya no me lastimo, porque soy etérea y no quiero los verbos.. sólo volar, balancerme en un secreto entre los olivos de los brazos de mi abuela con el perro negro cantando las trincheras de las rajas del cielo en medio del temporal.
Tal vez por eso es fácil escribir y creer que hablo con los duendes y con la nieve. Porque cuando estoy sola no le cuento mentiras al fango de mi ombligo..  Y a veces entre los humanos, me viene una meta-pregunta del quién coño soy y qué pretendo y porqué y qué desahucio y qué cielo volado por dinamita y mi Fransquestein se me agarrota entre las costillas y yo expulso la Fealdad como un acto de lucha, como una resistencia de dinosaurios hacia las vueltas de campana de las uvas. Tal vez es que soy jodidamente frágil del cuerpo de las palabras cuando alguien acaricia mi mano. Y me entra esa alergia y caparazón de medusa y me pongo a temblar tal cual hacía cuando era niña y creía que tenía que ocultar un secreto para que no me lo estropearan las persianas. Aunque según los instantes. A veces también está la inspiración de la luna... la liberación-pangea, fluido y víscera de una hoguera en el corazón, la ebriedad y el salto de los venados.. entre cierzos y corazones de salvia.
Creo que en alguna parte de mi inconsciente creo que es imposible que alguien me ame alguna vez. Y por eso me oculto en el éter. Y además cuando alguna vez alguien me ha amado.. o he estado febril del alcohol y liberada del dadá, en el centro del delirio, o me he sentido completamente paralítica e inmovilizada de ese amor, como qué coño podré hacer yo con esa música, qué que no vayan a estropear las noches de mis lobos y vaya a acabar en la cresta del naufragio y todos llenos de sangre.. y entonces he exteriorizado mi rareza y contrariedad y él al sentirla también ha sido boicoteado por el frío.. y en esos ciclos, el frío se vuelve vanidoso.... En mi inconsciente tiendo a exiliarme y a protegerme en la armadura de los que no son de éste mundo. Prefiero ser mirada como una hierba, como un agujero en la pared, a ser mirada como una mujer. Me entra un raro calambre.. una náusea metafísica.... Tal vez porque he sido marginada y despreciada muchas veces en mi pasado y lo he asociado a mi corazón-franquestein como una perdurabilidad... Y me siento más libre en el rechazo, cuando nadie espera absolutamente nada de mí, cuando me extiendo en mi canto del callejón y del soliloquio, sin sentirme semejante de nadie. ni deseable, ni motivo, ni camino, ni burdel de nadie.

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