HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ayer por la noche cuando me estaba ya medio durmiendo, tuve la sensación de que había alguien en mi habitación, una presencia etérea, un duende oscuro, un doblar de éter succionándome el roer de los huesos en las torvas de nieve, en el espejo de las amanitas. Era algo extraño... porque había una interacción profunda en el olor de ese alguien, en el acecho, en la avalancha. Pero después.. me centré en la idea de mis horizontes, y me dormí profundamente sin temor. Esta casa es muy rara por la noche... hay cientos de crujidos que tambalean mis terrores infantiles sobre una rara grieta que a veces se convierte en éxtasis y alegria y a veces parece que he fumado un porro y que estoy escuchando a franquestein aporreando mi puerta con un mundo inimaginable a punto de destruir para siempre mi otro mundo.

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