HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Como mi escritura ya no habla con nadie, ni sufre a nadie, ni tiene ni puta idea quién es el otrx respecto a un yo. Porque su yo es la misma traviesa mezclada con el fuego, con la sal y con el cuchillo de la bienvenida de un cabaret y de un sepelio. Porque no sobrevivió ningún panteón de la quimera de absenta arbolando ni la comuna, ni la trinchera plural de esa desnutrición del nervio en la matriz combustible de una tierra que nos escupió contra sus cauces.
Como aquí ya no hay retratos a los que hollinar versos de la desesperación del sueño ni del sentimentalismo de la pistola. La escritura tendrá que darse a su propia multitud y deshacienda. A su obseso monólogo interior manipulado con sujetos de cortar y pegar, sujetos-andamio y limpia cristales. Historias mordedura de la muerte de las historias, follando el esquizo reino de los dessheredados.

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