HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Debería fumar menos y hacer más ejercicio, cuando juego con el perro enseguida caigo rendida. Él sin embargo es infatigable. Tengo que empezar otra vez a subir montes... a correr, a avalanchar la sombra residual de tus cipreses. Cuando me pongo a dar palmas Kavka viene corriendo y salta para alcanzar mis manos. Ya asocia ese sonido al juego. Todavía no le he enseñado nada efectivo. Aunque creo que ya reconoce su nombre y la mayor parte de las veces acude a la llamada... aunque sí está persiguiendo sus crisálidas así me aspen. Es algo tan mágico lo que siento con él. La pureza de su alma conmueve en mí algo muy lejano y primitivo. Algo tal vez de mi infancia... o de los libros de polvo de estrella cruzando en el firmamento barcos piratas. Cuando era niña amaba profundamente a los perros. Y creo que hay algo en mi afectividad y en mi hechizo, en mi pasión... que vuelve a despertarse.. que vuelve a su casa gracias al perro. Algo que estaba callado y condenado a galeras... resuena otra vez su oleaje... al detener los ojos en los ojos de Kavka.
Al Thor lo quise mucho. Nunca olvidaré cuando mi vida era un infierno, cuando sufría abismos, cuando tenías mil y un problemas.... alejarme de todo con él... y hallar las palabras que no me enviaba el mundo, hallar el afecto que sentía del todo amasacrado en el planeta... en su corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario