HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Dentro de un rato... iré a buscar al perro. Todo cambiará ahora... tendré que evitar mi confinamiento, llevar mi Isla, al lado de las armas de Kavka y recuperar la intemperie. Volver a subir montañas... a crujir entre los ríos y mares.... romper las paredes de mi cueva y sentirme hija del viento.
Ya no podré hacer lo que hacía a veces, cuando estaba semanas sin salir, conectada al ansia de la escritura... tendré que llevar el vientre de esa poesía al exterior, sin papeles, sin exilios, al lado del corazón del perro hasta la ebriedad.  Creo que empecé a exiliarme a los 18. Antes de eso yo sólo entraba a casa a dormir, y sólo a veces, recuerdo muchas noches que acabábamos durmiendo en un prado al lado del río, o dentro de un coche, o en una estación... o de mala manera en un bar cerrado.  
Fue luego cuando me pasó algo con el mundo exterior de las personas, mi meta-ser se rebeló a la forma de comunicación que tenía entre los seres humanos... y eso sumido al delirio del hachís y el radicalismo de mis procesos-Artaud, más el vicio de la vehemencia y el exceso de otras drogas y procesos alterados de conciencia, me llevó al infierno de la existencia... a ciertas alucinaciones, paranoias, destrucción de la identidad y de los sentimientos, además la situación abisal de la casa, las contradicciones semánticas y sucias e hipócritas de la sociedad, mi rabia anarquista, mi alergia al amor y mi época punk y de masculinización de mi alma, las peleas con la policía, las detenciones, los desarraigos y la vanidad de mis principios y enfrentamientos.... me expuso como una bomba nuclear a la explosión de la existencia y a la entrada a los mundos de la locura.
Luego fue la poesía la que me devolvió a la vida.
Y ahora la poesía también ha hecho un rara frontera.... aunque estoy en un lugar con sangre oceánica, ya no sufro hasta retorcerme los huesos, el fondo de las palabras. Pero creo que aún floto en la contrariedad del éter y de la carne, del amor y de la jeringa, de la misantropía y el filantropismo, del todo y de la nada, de la soledad puta y la soledad mi única casa. De ciertos gritos de locura y mística de sal y de vacío.

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