HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El amor cuando no se usa, no se estropea. Se queda por ahí como el helio y como los kalashnikov que conocieron los sueños del niño pirómano y tercermundista. Se va mutando entre la nada y las crisálidas como si la luna lo hinchara de estornudos de estrellas y de viejos libros remando en el Leteo la vuelta a casa. Se hace indiscreto en el suicidio de los pronombres y come de las hierbas y del infinito lo que no devuelve a ninguna persona.... luego lo siembra en una metáfora... Y los lobos y los grillos se acercan. Los perros abren el corazón y bombean los mares y la esperanza es tan vehemente que ya no necesita que ninguna realidad venga a cubrirla cuando no hay dios que se la crea.

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